Nuestras prácticas formativas son víctimas de una tradición racionalista, que privilegia la aplicación de técnicas con supuesto poder para obtener el mejor resultado al menor tiempo y costo posible sin necesidad de un análisis previo de las situaciones, destruyendo los conjuntos y las totalidades, aislando los objetos de sus ambientes, separando las disciplinas y desintegrando las realidades. Así, hemos naturalizado la desconexión absoluta entre saber pedagógico, conocimientos disciplinarios, didácticas y competencias. En este artículo, explico este problema y analizo sus consecuencias... Leer más