Interesar a los alumnos en la clase, motivarlos a participar, hacerlos pensar mientras aprenden y acogerlos con respeto: he visto con mis propios ojos a cientos de maestros de escuelas públicas hacer esto con naturalidad, sin que nadie se los pida y en contextos de mucha pobreza, muchos años antes de que se inventaran las rúbricas. Ahora hay quienes piensan que esperar de esto de un docente es algo descabellado y ajeno a nuestra realidad. Lea estos testimonios y júzguelo usted mismo...
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