«Imaginen por un instante que una persona llega a la Emergencia de un hospital con 40º de fiebre y un dolor intenso en el abdomen. Los análisis clínicos determinan que la fiebre es causada por una infección aguda en el hígado, que hay sangrado interno y que parte de él necesita ser extirpado. Supongan ahora que se interna al paciente y se le prepara para la cirugía. Naturalmente, antes de intervenirlo necesitan bajar la fiebre, cortar la infección y parar el sangrado. Pero, ¿qué pasaría si el médico se enfoca en los síntomas y luego de bajar la fiebre y curar la infección manda al paciente a su casa con analgésicos? Eso es exactamente lo que ocurre en el aula cuando la enseñanza se centra no en las competencias sino en indicadores aislados de algunas de sus capacidades». Ese es el momento en que el currículo deja de ser un currículo por competencias para convertirse en un currículo por indicadores. Se lo explicamos más ampliamente a continuación...
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