Las estatuas
equinas con su jinete que acostumbramos a encontrarnos en parques, plazas...
dedicadas a figuras históricas, nos dan información de como pereció su jinete.
Así pues, si el caballo se encuentra con las cuatro patas apoyadas en el suelo,
significará que su jinete murió por causas naturales.
Si el caballo
sólo tiene una pata delantera en el aire, ya sea estirada hacia delante o
flexionada elevándola sutilmente, significa que su jinete murió posteriormente a
la batalla, a causa de las heridas provocadas en la misma.
Si está con las
dos patas delanteras en el aire, significará que su jinete pereció en pleno
combate; también tomando el significado de que murió teniendo aún el poder o
puesto de mando.
Si el jinete se le representaba blandiendo
una espada querrá decir que murió atacando y si tenía la mano en la espada
envainada era que murió mientras defendía posiciones.
Esto solo es una norma general que solía
llevarse a cabo al realizar las estatuas, desde el imperio romano hasta finales
del renacimiento en Italia y del Siglo de oro Español, y principalmente solo en
Europa