Mas allá de las referencias constitucionales, pero incluyéndolas, la
cultura es fundamental, primordial, en la formación de ciudad y
sociedad. Particularmente de Sociedad Plural, necesaria
históricamente, democrática, diversa, solidaria, libre y
ecosostenible. Particularmente de una ciudad profundamente
multicultural como Bogotá, de sus dimensiones y complejidad.
La mirada antropológica sobre la cultura fue util hasta que su
definición lo incluyó todo y la dejó en nada y el arte se hizo
invisible.
Pero la mercancía y el capital no dejaron de jugar. Disolvieron el
arte en el entretenimiento y en las famosas industrias culturales.
No, el arte representa el núcleo esencial de la cultura. Por su medio
se hace visible lo invisible. Interviene en profundidad el cuerpo, los
sentidos, la sensibilidad, la conciencia y la mente. Remueve los
imaginarios y el inconsciente, abriendo otros espacios para el
pensamiento y la conducta. Para ver, escuchar, sentir y percibir de
otras maneras, otras dimesiones, otros sentidos de las cosas que se
encuentran ocultos tras la apariencia. Esto individual y
colectivamente. Es por el arte que descubrimos el territorio de los
valores en torno a los cuales reunirnos y formar sociedad.
Definitivamente el gran debate contemporáneo es entre el espíritu, el
arte, y su bizarro, la mercancía.
El arte es el camino pero nadie lo sabe.
De allí la importancia de visibilizarlo, posicionarlo y descubrir su
valor primordial. Ello es responsabilidad de la comunidad artística y
cultural y de una política pública. Es la primera tarea. Lo demás
deriva de esto.
Por ello es necesaria la materialización del arte y la cultura en los
planes de desarrollo, en donde siempre rondan los fantasmas de su
ignorancia.
Asumir la recomendación de la ONU-UNESCO del 1% del PIB para la
cultura. Así que doblar el presupuesto, por ejemplo, sería apenas un
paso.
Revisar la reforma administrativa en el campo cultural buscando una
Secretaría de Arte y Cultura a secas, bien sin turismo, pero también
sin recreación y deporte, por la autonomía de los distintos campos,
que los fortalece, y su integración en otras instancias, como también
debe ocurrir con temas como salud y educación, por ejemplo.
Si lo anterior no es posible, o mientras se logra, crear el Instituto
de las Artes, dentro de la Secretaría, que articule el tema artístico,
sus gerencias y consejos, superando la dispersión, el caos y la
incoherencia de lo que se está haciendo actualmente con las tales
entidades adscritas o vinculadas, como la Alzate Avendaño, Filarmónica
y Canal Capital. Un Instituto de las Artes suficientemente autónomo.
Hacer una Reforma al Sistema Distrital de Cultura, que incluye lo que
hemos señalado, pero particularmente al Sistema de Consejos,
desarrollando la democracia participativa decisoria, en un campo
vanguardia como el artístico y cultural, un experimento piloto que
sirva de prueba y ejemplo para avanzar en otros campos y sectores
sociales, que permita fundamentalmente la participación decisoria y
las autonomías. Con un Congreso Distrital de Arte y Cultura que haga
el Plan Distrital de Arte y Cultura, para incluirlo, por parte de la
Alcaldía Mayor, en el Plan Distrital de Desarrollo. Que elabore el
presupuesto. Que proponga terna para el virtual Instituto de la Artes
y para la Secretaría de Cultura, así como para cada una de las
gerencias de áreas artísticas, por parte de las asambleas de área. Que
permita a las Asambleas Locales, desde las directrices de los
Encuentros Ciudadanos, hacer el Plan Cultural que se recoga en los
Planes de Desarrollo Local y conformar los Equipos Locales de Cultura
por intermedio de los Consejos Locales, que estas asambleas deben
elegir, y definir presupuesto.
Está muy resumido y apretado, pero muy concreto y principal. Esto es
lo que verdaderamente debe hacerse por el arte y la cultura, y por la
democracia, frente a las sombras autoritarias por disolver. Es la
manera estratégica.
Es necesario, así mismo, entender como base de la política cultural la
consolidación de procesos culturales, es decir de los proyectos con
trayectorias significativas sobre los cuales edificar, en donde las
nuevas propuestas puedan soportarse. Es una responsabilidad histórica
pensando en el devenir.
Esto es política pública para el arte y la cultura.
Pero caben otras referencias puntuales en el marco principal expuesto.
Como fortalecer el programa de Salas Concertadas, particularmente en
infraestructura y equipamiento. Promover salas en las localidades mas
débiles en este aspecto y desarrollar programas semejantes en todas
las áreas artísticas, como elemento prioritario en la consolidación de
procesos culturales.
Organizar la Jornada Alterna Artística para la educación básica, media
y superior, con prolongacion para otros sectores sociales no
escolarizados, como la forma mas adecuada de inscribir el arte en el
proceso educativo.
Reforzar el direccionamiento del movimiento artístico y cultural hacia
las comunidades en la convicción de su saldos pedagógicos, educativos,
políticos y sociales.
Así como la ley del cine, apoyar la ley del teatro, de la danza, de la
música y de cada una de las artes, y todos los procesos legislativos y
normativos que faciliten y promuevan el desarrollo artístico y
cultural.
Fortalecer la red de centros artísticos y culturales. Ampliar sus
posibilidades con teatros o galpones en los parques, adecuación de
espacios como los sótanos de la séptima con 26, los puentes y otros.
Fortalecer la divulgación y la comunicación a partir de las entidades
distritales como Canal Capital.
Promover, apoyar y ampliar, la red de festivales, muestras y eventos
artísticos y culturales, a partir de lo existente, en el marco de la
formación de públicos para el arte, la vida y la paz.
Finalmente, en todo, mas que inventar se trata de articular y apoyar
el movimiento real, propiciar su consolidación y crecimiento, con una
conciencia clara del valor fundamental del arte y la cultura.
Ven seremos
Arte y Cultura
Puntos hacia un programa para Bogotá
1.Revisar la reforma administrativa en el campo cultural buscando una
Secretaría de Arte y Cultura a secas, bien sin turismo, pero también
sin recreación y deporte, por la autonomía de los distintos campos,
que los fortalece y su integración en otras instancias, como también
debe ocurrir con temas como salud y educación, por ejemplo.
2. Si lo anterior no es posible, o mientras se logra, crear el
Instituto de las Artes, dentro de la Secretaría, que articule el tema
arístico, sus gerencias y consejos, superando la dispersión, el caos y
la incoherencia de lo que se está haciendo actualmente con las tales
entidades adscritas o vinculadas como la Alzate Avendaño, Filarmónica
y Canal Capital. Un Instituto de las Artes suficientemente autónomo.
3. Hacer una Reforma al Sistema Distrital se Cultura, particularmente
al Sistema de Consejos que permita la participación decisoria y las
autonomías. Con un Congreso Distrital de Arte y Cultura que haga el
Plan Distrital de Cultura para incluirlo, por parte de la Alcaldía
Mayor, en el Plan Distrital de Desarrollo. Que elabore el presupuesto.
Que proponga terna para el virtual Instituto de la Artes y para la
Secretaría de Cultura, como para cada una de las gerencias de áreas
artísticas (por parte de las asambleas de área). Que permita a las
Asambleas Locales hacer el Plan que se recoga en los Planes de
Desarrollo Local y conformar los Equipos Locales de Cultura por
intermedio de los Consejos Locales que deben elegir, y definir
presupuesto.
4. Fortalecer el programa de Salas Concertadas, particularmente en
infraestructura y equipamiento. Promover mas salas en las localidades
mas débiles en este aspecto y desarrollar programas semejantes en las
demás áreas artísticas.
5. Entender como base de la política cultural la consolidación de
procesos culturales, es decir de los proyectos con trayectorias
significativas sobre los cuales edificar, en donde las nuevas
propuestas puedan soportarse. Es una responsabilidad histórica,
pensando en el devenir.
6. Orientar la política frente al presupuesto con la recomendación de
la ONU-UNESCO del 1% del PIB para la cultura. Con ese norte, al menos
plantearse duplicar el presupuesto, con la idea de volcar el
movimiento artístico y cultural hacia las comunidades en la convicción
de su saldos pedagógicos, educativos y sociales.
7. Fortalecer la red de centros artísticos y culturales. Ampliar sus
posibilidades con teatros o galpones en los parques, adecuación de
espacios como los sótanos de la séptima con 26, los puentes y otros.
El Teatro del Parque Nacional como centro de proyección y formación
del teatro de títeres. Propuesta semejante en otras áreas.
8. Fortalecer la divulgación y la comunicación a partir de las
entidades distritales como Canal Capital.
9. Jornada Alterna Artística para la educación básica, media y
superior, con prolongacion para otros sectores sociales no
escolarizados.
10. Promover, apoyar y ampliar, la red de festivales, muestras y
eventos artísticos y culturales, a partir de lo existente.
Finalmente, en todo, mas que inventar es articular y apoyar el
movimiento real, propiciar su consolidación y crecimiento.