











n cualquier sistema constitucional con verdadera división de poderes, el Legislativo y el Ejecutivo son dos poderes no sólo autónomos en sus funciones y en su cometido, sino y sobre todo, iguales. Ninguno de ellos puede considerarse por debajo o por encima del otro. Bien delimitadas sus atribuciones y deberes, cada uno debe esperar a que el otro entre en funciones y haga lo que le corresponde, por ejemplo, en la elaboración, aprobación y promulgación de las leyes. Ni el Ejecutivo debe imponer sus intereses ni sus designios al Legislativo ni, tampoco, el Legislativo debe comportarse como si el Ejecutivo fuera un dependiente al que se le puede negar todo o hacerlo esperar sin límites en la toma de una decisión.
Tal y como están diseñados, hoy en día, en nuestra Carta Magna, los dos poderes podrían funcionar sin problemas, si cada uno hiciera exactamente lo que la Constitución le da como facultades y obligaciones. No es así y eso depende de muchas circunstancias que vienen a enturbiar continuamente la relación entre ambos. Lo que hoy tenemos es un juego absurdo e interminable de exigencias y reclamos que no tienen ningún fundamento ni en las leyes ni en los consensos que deben darse entre los dos.
Una Presidencia que no tiene una política parlamentaria cierta y que no sabe cabildear o tratar con los diferentes grupos parlamentarios está incapacitada, por principio, para hacer aprobar sus iniciativas. Calderón sólo ha mostrado que no entiende el rol que el Congreso desempeña en nuestra vida política institucional. Su política se define como un vil enjuague entre facciones (ver, por ejemplo, si los priístas pueden estar de acuerdo con una propuesta o, bien, si la mayoría senatorial panista puede formar un marco de aceptación que le permita pasar sus iniciativas). Las propuestas de Calderón, la mayoría de las veces, se estancan en comisiones y no pasan, aun cuando parece que todos están de acuerdo y las propias iniciativas podrán salir sin problemas.
El Congreso, por su lado, no es un comité de notables que piensan igual y que fácilmente se pueden poner de acuerdo. Es un organismo extremadamente plural no sólo por sus diferentes bancadas, sino porque, incluso, dentro de cada bancada hay pluralidad. No es como el Ejecutivo, en el que todas sus decisiones son de una sola persona. El Congreso es, por naturaleza, deliberativo o, por lo menos, debe aparentarlo (eso era cierto, incluso, cuando un solo partido, el PRI, dominaba en todo el campo). Eso habla de la propia autoridad del Parlamento. Es un órgano de discusión y, si las cosas se aprueban automáticamente, pierde su autoridad y también el respeto que se le debe.
Los mandatarios panistas no aprecian esas cosas. No saben nada de ellas y se irritan y se enojan cuando sus propuestas no son aprobadas o son enviadas a las calendas griegas. Entonces se la pasan acusando a los congresistas porque es imposible seguirles la pista. Fox decía que eran una bola de grillos (en lo que no le faltaba razón) y Calderón se la pasa identificando a los responsables de que sus iniciativas se vayan a la congeladora. ¡Con ese Congreso no se puede hacer nada! Es su conclusión, tan simplista como idiota. Las famosas iniciativas preferentes
(que deben ser aprobadas o rechazadas por fuerza en cada periodo de sesiones) tienen un futuro más que predecible: nunca van a ser aprobadas, si lo son, como son presentadas y siempre saldrán sólo retazos de lo que contenían originalmente. Eso es lo que va a conseguir Calderón.
Ya es un deporte nacional estar denigrando y denostando nuestras instituciones políticas, en primer lugar, el Congreso y los partidos políticos. ¡Todos ellos son una mierda! ¿Quién lo podría negar? ¿Quién gastaría tinta o saliva poniéndose a defenderlos? El problema es que no ha nacido todavía el guapo que nos diga con qué podemos sustituir esas instituciones. Respecto al Congreso, abundan las ideas sobre su reducción (300 o, cuando mucho, 400 diputados y no más de 64 senadores, dos por cada entidad federativa). ¿Por qué el tamaño es un problema? ¡Ah! Porque sale muy caro. Siempre se habla de los sueldazos de los legisladores y las enormes partidas que tienen para sus actividades que no siempre son estrictamente de carácter legislativo.
Está bien. Yo no estoy de acuerdo en que se derroche el dinero de esa manera. Cuando yo fui diputado, me tocó la Cámara más pobre de la segunda mitad del siglo XX. Las cosas, me consta, eran muy difíciles para nosotros. Deberíamos volver en todos los aspectos a la austeridad republicana pregonada por don Benito Juárez. Pero basta ver las nóminas de los diferentes departamentos del Ejecutivo para darse cuenta de que es injusto que a los legisladores se les reprochen sus gastos excesivos cuando no hay punto de comparación con el insultante derroche del que hacen gala las oficinas del gobierno (y con los panistas, peor).
Algo que los gobiernos panistas no acabaron nunca de aprender fue que sus deseos no los pueden convertir en leyes el Legislativo. Cada ley, con toda la majestad de que la enviste su obligatoriedad en la vida social, es, ante todo, un acuerdo de voluntades, las de los legisladores que representan a la sociedad (justo por eso son obligatorias). Hacer leyes implica, ante todo, ponerse de acuerdo y hacer de cada ley un acuerdo. Para lograr que una iniciativa del Ejecutivo sea aprobada, se debe convencer a los legisladores. Los panistas los denigran, incluso antes de que ellos puedan discutir sus iniciativas. No buscan convencerlos. En el futuro, debe quedar claro para cualquier individuo que llegue a ser presidente de la República que para que una propuesta suya sea aprobada por el Congreso debe convencer antes a sus integrantes. No hay otro modo.
Un gobierno que no tiene una política parlamentaria (de cabildeo y convencimiento) es un gobierno baldado, porque a la postre se quedará sin leyes con las cuales gobernar. Eso también es muy difícil que lo entiendan los panistas, porque son unos derechistas impenitentes. ¿De qué le van a servir a Calderón sus iniciativas preferentes (en caso de que se aprueben). De nada si sigue en su impericia en el trato con el Legislativo. Podría taleguear a los legisladores y lanzarles buenos cañonazos en pesos o también en dólares; pero eso le serviría de poco, porque un taleguero se vende siempre al mejor postor. Lo mejor y más adecuado sería que los convenciera con los mejores argumentos y con las mejores opciones. En eso es un inepto.
Para terminar, debo decir que muchos piensan que las candidaturas independientes son el remedio para limpiar nuestro entramado electoral y nuestro sistema de partidos. Yo invito a mis lectores a leer y analizar el magnífico artículo que publicó en Reforma, el pasado jueves 5, José Woldemberg sobre ese tema. Lo esencial de sus planteamientos se resume diciendo que cualquier candidatura independiente que tenga ciertos visos de éxito tendrá que convertirse, por la vía de los hechos, en un aparato formidable con mucho dinero que, desafortunadamente, nadie podrá saber de dónde viene ni en qué se invierte y que dará ocasión a los poderosos para imponer sus intereses.
l asesinato de jóvenes en Cuernavaca, dentro de los cuales estaba el hijo del poeta y colaborador semanal deProceso Javier Sicilia, conmovió y conmocionó a buena parte del cuerpo social mexicano. Ojalá pudiera decirse lo mismo del político, pero debe admitirse que esto está por probarse a la luz de su desempeño y de que sus miembros lo comprueben, no sólo en los hechos sino por la asiduidad que presten al tema central planteado por esos crímenes y por la reacción desatada en el país.
Estamos, más que en un nuevo principio o el arranque de la hora ciudadana
de la que han hablado varios comentaristas, en medio, o debajo, de una marea turbulenta y enturbiada que condensa la profunda escisión que desde hace años vive el espíritu público mexicano. Brutal y grave, ésta es la situación que hoy nos define.
Como suele pasar cuando estas cosas ocurren y se agravan, como es nuestro caso, la dimensión política no puede separarse de las cuestiones morales y éticas, públicas y privadas, que ensanchan la brecha entre discurso y comportamiento de los grupos dirigentes y los llevan a parecer subconjuntos separados entre ellos y de la sociedad y sus ciudadanos que mal que bien, en tiempos normales, constituyen la base del Estado, la política y la propia movilización y el cambio de la sociedad.
Hoy, la observación de esta gran división entre política, políticos y sociedad, lleva a pensar en una disgregación o una ruptura a lo largo y ancho de la pirámide nacional, siempre marcada por la herida histórica resumida en la desigualdad de la distribución del ingreso y la riqueza, que sólo en plazos muy largos y a ritmos muy lentos, ha cambiado de faz pero no necesariamente de histología.
Las clases y grupos que reclaman solución a temas que no les aquejan directa e inmediatamente y que por ello deben inscribirse en el plano de la acción política, les guste o no a sus protagonistas esta calificación, inevitablemente buscan trascender las determinaciones primarias que los llevan a proceder así y a volverse parte de lo público. Así ha ocurrido con varias personas, cuyas pérdidas familiares atribuibles a una criminalidad desbocada las han incitado a emprender acciones heroicas individuales para después ser inscritas en el discurso estatal y colectivo sobre la cuestión criminal y de la inseguridad que nos abruma.
Dejar de ser o de hacer política puede ser más pernicioso que pretender que lo que se hace no es político
. En cualquier caso, lo que sobreviene es una confusión contagiosa y con ella la posibilidad de que las iniciativas y convocatorias sean manipuladas y refuncionalizadas por los poderes de hecho y de derecho, para quienes la política sólo es concebible si la hacen, la comandan y la usufructúan ellos y sólo ellos.
Sin duda, el llamado al silencio vuelto grito tumultuoso el domingo ha movido y conmovido sensibilidades; ha planteado agudos y hasta agresivos desafíos a los principios y los conceptos a partir de los cuales nos ubicamos en la sociedad y frente a los poderes. Y desde la sensibilidad es preciso, indispensable, plantearse la pregunta de si otra política es posible y si para siquiera imaginarla es conveniente buscar el borrón para la cuenta nueva, gracias a lo cual las sutilezas y las imperfecciones, los titubeos y los cálculos de la política normal salen sobrando.
Recomponer tejidos de relación y entendimiento en medio de, o rumbo a, la barbarie, va a ser más difícil que lo que puede imaginarse ante la opacidad morbosa del crimen que es impensable sin la presencia grosera de la impunidad que supone complicidad. Pero generalizar para evitar encarar al diablo que ineludiblemente está en los detalles no trae consigo la mínima garantía de que el estímulo inicial a la acción, que es redentor y justiciero, va a desembocar en resultados congruentes con la moción primigenia. Más bien, puede esperarse que la importación extralógica del que se vayan todos
pueda aterrizar en territorio más agreste y hostil que el que hoy tenemos que cruzar.
Por lo demás, la sensibilidad convertida en sana indignación y furia moral y ciudadana, porque apelan al nosotros indispensable, y del que siempre buscan huir los mandatarios para convencerse de que en realidad son mandantes, tendrá que ampliarse al acercarse a los bajos fondos de la violencia contemporánea y, por lo visto y sabido, cotidiana. Los sacrificios recurrentes, siempre impunes, de migrantes mexicanos y centroamericanos; las ejecuciones sistemáticas, una a una, de que han sido objeto; la complicidad inmunda de funcionarios denunciada en estos días por sobrevivientes de este grotesco acercamiento al crimen serial, nos remiten a espacios y honduras de nuestra capacidad de percibir y recibir impulsos que como sociedad política, como conjunto aspirante a la ciudadanía, apenas hemos explorado. Hacerlo es impostergable en esta larga y penosa marcha para rehabilitar la vida en común y darle a la política democrática una impronta humana y humanista que no ha podido adquirir y que muchos de plano pretenden negarle.
El panorama que emana de estas imágenes y vivencias de la violencia como hecho público es ya el dominante de la política normal. Por recurrente y porque sin pedir permiso marca y reconfigura nuestros reflejos elementales, lleva a muchos al cinismo corriente como defensa vulgar frente a una realidad bien distinta de la que imaginan desde las alturas reales o virtuales donde habitan y piensan.
Nadie que aspire a estar, influir y hasta cambiar la vida pública, que es la del Estado sin desmedro de la sociedad organizada, puede o podrá evadir esta cuestión fundamental, intelectual y moral, que nos plantean a todos la criminalidad convertida en brutal aniquilamiento y la impunidad vuelta devastación de lo poco que hemos logrado ser como comunidad nacional.
Asumirlo como dificultad encanijada, como encomienda fundamental con nuestros prójimos que cada vez son más, por distantes que sean o estén, es lo que la situación exige de todos nosotros. Poco caminaremos en esta dirección si empezamos a caminar inventando más y más divisiones, en una partenogénesis interminable, más allá del fondo.
hristopher Hill es el ex secretario de Estado estadunidense adjunto para el este asiático que fungió de embajador en Irak. Era un diplomático muy obediente y poco elocuente. Pues el otro día escribió que la noción de un dictador que reclama para sí el derecho soberano de abusar de su pueblo se ha vuelto inaceptable
. Así es, pero Hill no mencionó lo que ocurre si es que se vive en Bahrein. En esta pequeña isla, una monarquía sunita formada por califas gobierna a la mayoría chiíta, que ha respondido a las protestas democráticas con sentencias a muerte, arrestos masivos, castigos de prisión a médicos que permitieron que pacientes murieran después de las protestas y unainvitación
a las fuerzas sauditas a entrar al país.
Los gobernantes también han destruido decenas de mezquitas chiítas con todo el celo de un secuestrador del 9/11. Al mismo tiempo, recordemos que la mayor parte de los asesinos del 11 de septiembre eran, ciertamente, sauditas.
¿Qué reacción tenemos ante esto? Silencio. Silencio en los medios estadunidenses, silencio en la mayor parte de la prensa europea, silencio de nuestro amados CamerClegg (en alusión al primer ministro y ministro del Exterior británicos, respectivamente David Cameron y Nick Clegg, N de la T.) así como de la Casa Blanca. Y lo que es todavía más vergonzoso, silencio de los árabes que saben con quién deben quedar bien, y esto significa también silencio por parte de Al Jazeera. Con frecuencia aparezco en su programación en inglés y árabe, que por lo demás es excelente, pero que omitan mencionar a Bahrein es vergonzoso, como una mancha de excremento en la dignidad que han aportado al quehacer periodístico en Medio Oriente. El emir de Qatar –a quien conozco y encuentro muy agradable– no debería humillar de esta forma a su imperio de televisión.
CamerClegg guarda silencio, desde luego, porque Bahrein es uno de nuestrosamigos
en la región del golfo Pérsico, un insaciable comprador de armas, hogar de miles de expatriados británicos quienes, durante la mini revolución de los chiítas del país, pasaron su tiempo escribiendo cartas ofensivas a la prensa local leal al califato para acusar a los periodistas occidentales. En cuanto a los manifestantes, recuerdo a una joven chiíta, quien me dijo que si tan sólo el príncipe heredero hubiera hecho acto de presencia en la Plaza de la Perla para hablar con quienes protestaban, lo hubieran llevado en hombros a recorrer todo el lugar. Yo le creí. Pero él no se apareció. En vez de eso destruyó las mezquitas chiítas y afirmó que las protestas eran un complot de Irán –que nunca fue el caso– y destruyó la estatua de la perla en el centro de la plaza, con lo que destruyó parte de la historia de su propio país.
Ni para qué decir que el presidente estadunidense, Barack Obama, tiene sus propios motivos para guardar silencio. Bahrein es el cuartel de la quinta flota estadunidense y los estadunidenses no quieren tener que marcharse de su cómodo puerto (aunque sin dificultad alguna bien podrían marcharase a los Emiratos Árabes Unidos o a Qatar en el momento que lo deseen). Además, tienen toda la intención de defender a Bahrein de la mítica agresión iraní.
Por lo tanto, no veremos a Hillary Clinton, siempre tan impaciente por insultar a la familia Assad, quien no tiene nada malo que decir de los califas. ¿Por qué iba a hacerlo? ¿No estamos todos en deuda con los árabes del golfo? Son gente honorable y cuando los critica, lo hace de buena fe. Pero en el caso de Bahrein, ni eso. Guardamos silencio. Incluso nos quedamos callados cuando los estudiantes bahraníes en Gran Bretaña fueron privados de sus becas concedidas por el gobierno porque protestaron afuera de la embajada de su país en Londres. Qué vergüenza, CamerClegg.
Bahrein nunca tuvo fama de seramigo
de Occidente, pero así le gusta que se le presente. Hace más de 20 años, cualquiera que protestara contra el dominio de la familia real corría el riesgo de ser torturado en los cuarteles de las fuerzas de seguridad policial. El capitán de este cuerpo era un ex policía británico de la Sección Especial, cuyo torturador experto era un pernicioso mayor del ejército de Jordania.
Cuando publiqué sus nombres, se me recompensó con una caricatura en el periódico gubernamental Al Jaleej, en que se me dibujó como perro rabioso. Los perros rabiosos, como todos saben, deben ser exterminados. No fue chiste; fue una amenaza.
Sin embargo, la familia Al Kalifa no tiene problema con el periódico de la oposición, Al Wasat. Arrestaron a uno de sus fundadores, Karim Fajrawi, el pasado 5 de abril. Murió bajo custodia policial una semana más tarde. Pasaron 10 días y arrestaron al columnista Haidar Naimi, de quien no se sabe nada desde entonces.
Nuevamente, silencio de CamerClegg, Obama, Clinton y el resto. El arresto de doctores chiítas musulmanes por dejar que sus pacientes murieran, pacientes que fueron heridos por las fuerzas de seguridad
, es todavía más vil.
Yo estaba en el hospital cuando ingresaron estos pacientes. La reacción de los médicos fue de horror mezclado con temor. Nunca antes habían visto heridas de bala disparadas a quemarropa. Ahora han sido arrestados, tanto los doctores como los pacientes que fueron sacados de sus camas del hospital. Si esto ocurriera en Damasco, Homs, Hama o Aleppo, las voces de CamerClegg, Obama y Clinton nos estarían retumbando en los oídos. Pero tratándose de Bahrein no es así. Silencio.
Cuatro hombres han sido condenados a muerte en una corte marcial a puerta cerrada por matar a dos policías bahraníes. Sus confesiones
fueron transmitidas por televisión, al estilo soviético. Ni una palabra de CamerClegg, Obama o Clinton.
¿Qué es este absurdo? Se los diré. No tiene nada que ver con los habitantes de Bahrein ni con los Kalifa. Tiene que ver con nuestro temor de Arabia Saudita, es decir, que el asunto gira en torno a nuestro petróleo. Es nuestra absoluta negativa a recordar que el 9/11 fue cometido por una mayoría de atacantes sauditas apoyados por el talibán, que Bin Laden era saudita y que la versión más cruel del Islam proviene de Arabia Saudita, la tierra de las decapitaciones y las manos cercenadas.
Tiene que ver con una conversación que tuve con un funcionario bahraní –un hombre honesto y decente–, en la que le pregunté por qué el primer ministro de Bahrein no podía ser electo por la población chiíta mayoritaria. Los sauditas nunca lo permitirían
, me respondió. Sí, hablaba de nuestros otros amigos: los sauditas.
© The Independent
Traducción: Gabriela Fonseca

Las autoridades desatendieron las alertas emitidas antes del siniestro, afirma experta
Ahora ya llegaron los biólogos, pues saben que habrá dinero por estudiar el tema, dice


San Antonio, Tex. El escenario ecológico por los incendios ocurridos en Coahuila habla de devastación: 250 mil hectáreas dañadas en un mes. Y el análisis a cargo de la bióloga Diana Doan Crider es demoledor: Se ha perdido una gran reserva natural para Texas y México, tardaremos muchos años en recuperarla. Y todo por la falta de coordinación de las autoridades
.
Diana, investigadora del Departamento de Gestión y Ciencia del Ecosistema de la Universidad de Texas A&M, lleva 25 años trabajando en la Serranía del Burro en Coahuila, un corredor ecológico de cordilleras inferiores paralelas a la Sierra Madre Oriental, que ha quedado arrasado por el fuego afectando irremediablemente la flora y la fauna silvestre de la zona, que incluye una de las mayores poblaciones de osos de Norteamérica.
El balance es desolador: Perdimos la mayoría de los oseznos de este año. Estamos hablando de cientos y cientos de osos. Era la temporada de hibernación. El fuego quemó las madrigueras y las crías estaban muy pequeñas para escapar
.
Diana no puede evitar emocionarse. Dice que está de luto. Ha dedicado su vida al estudio del oso negro mexicano y es una pionera mundial en su defensa:Era la mayor fábrica de osos. Un paraíso para ellos. Ahora... ¿qué vamos a hacer?
Su computadora contiene cientos de mapas y fotografías del desastre natural. Fueron decenas de llamadas a autoridades mexicanas, tocó infinidad de puertas, gritó, suplicó, lloró. Nadie le hizo caso. Aunque al final su tenacidad logró disminuir el nivel de la catástrofe. Está sentada en su escritorio con semblante triste e intenta reconstruir las causas del incendio exterminador y las razones por las cuales no fue previsto, ni atendido debidamente por la Comisión Nacional Forestal (Conafor). Las autoridades escucharon los llamados de auxilio 15 días después de que inició el fuego.
Al otro lado de la frontera, en Monterrey, David Garza Lagüera, uno de los ganaderos más afectados –12 mil hectáreas quemadas–, no puede evitar exponer su enfado y su decepción contra el Estado por el siniestro en donde perdió incluso su casa: “El incendio tenía 15 días cuando llegaron las primeras autoridades. La gente que llegó estuvo tres horas y dijo: ‘esto ya está controlado. Ya nos vamos. Si nos necesitan, luego regresamos’. Es tan trágico lo que te cuento que los fui a llevar personalmente y cuando regresaba el incendio empezó a brincar por donde me dijeron: ‘No se apure ya está bajo control’. Yo les decía no se vayan, se van a quemar otras 50 mil hectáreas. Al final son 250 mil hectáreas arrasadas”, dice en entrevista con La Jornada.
Garza Lagüera es miembro de una de las dinastías empresariales más importantes de México, hijo de Eugenio Garza Sada, es presidente de Madisa y del grupo Delta que aglutina a empresas dedicadas a diversas áreas de la economía nacional: Diana Crider hizo más desde Estados Unidos que nuestras autoridades. Me tocó perder todo, hasta la casa; y por cosas tan absurdas como la falta de actuación
.
Anuncios de alerta
México sufre actualmente 64 incendios diarios, según datos de la Conafor. En los pasados cuatro meses se han quemado 361 mil 170 hectáreas en los estados de Coahuila, Durango, Chihuahua, Quintana Roo, Oaxaca, Puebla y Guerrero. El año pasado en la Serranía del Burro cayeron 60 pulgadas de agua con el huracán Álex. Después el pasto y las arboledas secas fueron el combustible más efectivo para los incendios.
Pero Diana Crider, estudiosa de las supercélulas, una especie de inmensas tormentas en rotación, vio venir el desastre cuando cayó el primer relámpago en la Sierra del Burro, que es un lugar especial generador de supercélulas y de corrientes de aire capaces de crear tornados y tormentas de granizo por arte de magia
.
Era 26 de marzo y acudió al rancho de Garza Lagüera para estudiar una enfermedad que estaba atacando a los encinos, la acompañó un experto de árboles, otro en incendios y su colaborador Alejandro Lozano, de la Universidad Agraria Antonio Narro: “Ya estaban dando los anuncios de la alerta de posibles incendios. Todo mundo estaba nervioso. Usan modelos o protocolos para predecir el nivel de combustible y el clima. Y puede decirles ‘tengan cuidado, porque esto es una caja de cerillos”’.
Incluso recuerda que la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), interesada siempre en las corrientes de aire y cambios climatológicos generados en la Serranía del Burro que viajan hasta Texas, le llamó para constatar si la supercélula era realmente un banco de nubes. No, les contesté, es una quemazón
. Y añade:Yo ya estaba golpeando las puertas en México para alertar
.
El incendio empezó en un lugar donde no había ganado: Todos sabían lo que se aproximaba. El problema fue que al momento de avisar al mundo que se está cayendo el cielo nadie te hace caso. Ellos (autoridades mexicanas) pensaban que exagerábamos. Los únicos que nos dieron mucha atención fue el gobierno de Coahuila, pero cuando pudimos llegar al punto para pedir auxilio aéreo, un punto inaccesible cuya única manera de llegar era combatirlo con apoyo aéreo; ya estaba fuera de control
.
El incendio avanzaba. Llevaba 20 días sin ser combatido. Finalmente accedieron a contratar un avión 747 de Estados Unidos capaz de dejar una línea de 3 kilómetros de retardante, un polvo hecho de almidón y fertilizante utilizado para apagar incendios: “Hubo mucha confusión entre el idioma y agencias. Mucha burocracia para empezar a actuar. Cada cosa que hacíamos era equivocada y tenía que hacerse de otra manera y no había comunicación. Me sorprendió ver que no tenían un protocolo. Nos quedamos tan frustrados. Empezamos a hacer los gritaderos: Se nos está quemando la casa, alguien haga algo por favor
. Al final, el gobierno federal declaró estado de emergencia hasta el 9 de abril. Ya para entonces era demasiado tarde”.
La confusión y el caos se apoderaron del entorno: Había mucha gente volando en el área. Y pensábamos, por favor, bajen y agarren una pala. Necesitamos solidaridad, pero 20 días después, de nada sirvió. Les falló el sistema. Ni siquiera tenían las mismas frecuencias de radio: la policía, la Conafor, los militares... entonces ¿cómo iban a solucionar el incendio?... Quiero que entiendan el dolor. El Estado abandonó a los ganaderos y a los habitantes del lugar durante los incendios, nadie los escuchó. Gritaron que se estaban quemando sus ranchos, sus vidas y un tesoro natural de México. No había otro lugar con fauna y flora tan rica y tan cuidada
.
Tesoro perdido
David Garza Lagüera convirtió su rancho de 14 mil hectáreas en un parque nacional. Lleva 35 años cuidando la zona con esmero, dedicación y una auténtica vocación ecológica. Él y una veintena más de ganaderos contrataron hace años a Diana Crider y su equipo para lograr la conservación del lugar.
Se siente muy afligido: Es una barbaridad. Estoy triste al ver la falta de responsabilidad de las autoridades por no atender los problemas cuando se presentan y posteriormente quieren reparar lo sucedido. Son ciclos de la naturaleza. La naturaleza tiene cientos y miles de años y nuestro tiempo es muy breve. Tenemos que hacer lo que nos corresponde en eso: cuidar, proteger, promover; teniendo agua para la fauna y la flora y disfrutándolo como un parque nacional y dejarlo para las nuevas generaciones
.
Explica que los pinos grandes tenían más de 150 años, por eso se negó a retirarlos de alrededor de la casa para protegerla del fuego: Se me quemó un bulldozer al ayudar a los vecinos. Otra maquina la mandé traer desde Chihuahua. Hubiera raspado alrededor de la casa y ya, tumbando toda la arboleda que tenía, pero me dije: ¿cómo lo voy a hacer?... Se quemó todo. Lo que quedó de las 14 mil hectáreas es prácticamente nada
.
Vivió en el lugar la angustia de ver avanzar las llamas sin que llegara la ayuda. Veinte días después la Conafor por fin tocó a su puerta: Las gentes llegaron exigiendo comer porque eran las once de la mañana y no habían desayunado. ¡Pónganse a apagar la lumbre, no a comer!... Yo no estaba y la señora les preparó algo. Estaban comiendo cuando empezó a llegar la lumbre. Y ya no la pudieron apagar. Se vino muy cerca. Y no la detuvieron en las barreras que habíamos puesto, porque andaban en el atarugue. Sin prioridades
.
Los aviones y helicópteros acudieron a atender zonas de gente relacionada con el gobierno: Andaban ayudando a los compadres y amigos. Las pocas gentes del Estado que vinieron atendieron a quienes les convenía atender: al compadre, al amigo; en lugar de pensar que su obligación era proteger la naturaleza. Son chorros de ranchos afectados, si te digo 20 son pocos, hubo gente que perdió todo. Hay mucha irresponsabilidad. Todo es después. No es mi problema, sino del otro
.
Dice que el siniestro no le sirve ahora más que para reflexionar y aprender para que no vuelva a suceder: “Si me hubieran dicho ‘no te voy a ayudar’, yo hubiera actuado desde el primer día. Yo les decía: ‘es que se tiene que declarar una emergencia nacional’. Si no no se puede actuar, por amor de Dios, hay que prever en lugar de remediar. Y nunca se dio. Estuvieron mandando unos aviones. Nuevamente 15 horas tarde. Es como el paciente en cuidados intensivos: no te puedo dar oxígeno porque estoy ocupado, pero luego te doy para tu sepelio. ¡Por favor!
–¿Piensa hacer algo contra las autoridades?
–No, a qué conduce. ¿A exhibirlos? Están más que exhibidos por sí mismos. Es pura irresponsabilidad social, egocentrismo. Hay que crear conciencia como ciudadanos de la responsabilidad que tienen y si no la cumplen, hay que exigirles a través del voto”.
La zona está en crisis. Murieron miles de animales y los que sobrevivieron no tienen alimento: Ahorita estamos llevando alimento, pasto para ellos. Ya repusimos 11 kilómetros de tubería para rehacer todos los sistemas de agua para la fauna silvestre. El desastre es muy grande
, dice.
Diana Crider maneja la situación con especialistas desde Texas y viajando a los ranchos de Coahuila: Los animales, con las patitas quemadas, andan buscando agua. Necesitan tomar cada ocho horas. Es la urgencia. No tienen qué comer. Los zopilotes se llevaron todo. Ya no queda nada
.
Será un verano duro para todos y monitorea el escenario: Te queda la sensación de que fue algo que se pudo evitar. Está la cosa muy caliente, emocional. Los ganaderos se sienten muy engañados por su propio gobierno porque no les hicieron caso. Y nosotros no tenemos la menor idea del impacto real de lo sucedido. Iré en junio. Ahorita no puedo volver porque estoy de luto. Me muero de tristeza
.
El Estado ha reaccionado tarde. Ante el desastre ahora piensa en la restauración y ha convocado a grupos y universidades para los estudios, sin tomar en cuenta a ganaderos y rancheros de la zona que ya se movilizaron por su cuenta para contratar sus propios especialistas. Diana Crider se emociona y repite:Flores en vida, en vida, hermano. Ahora están llegando todos los biólogos con sus plumas. No llegaron con palas, ahora sólo quieren hacer sus estudios porque saben que allí va a haber mucho dinero para estudiar el tema. Es como si se muriera tu papá y llegaran para hacerle la autopsia y no antes, para salvarlo. ¿Eso de qué sirve?
La violencia física y la confrontación política que han dominado el escenario público durante los últimos cuatro años nos han dejado una certeza: sin la acción decidida y organizada de la sociedad civil, la clase política no tendrá el menor incentivo de impulsar los cambios que el país requiere porque sus incentivos están en el statu quo.
¿Para qué van a querer los partidos una reforma política, cambios en materia de seguridad o la transformación de los principios de recaudación si las piezas del inmovilismo cuadran perfectamente con sus intereses?
Las dos principales fuerzas políticas se traban en acusaciones mutuas sobre quién es el responsable de que México se encuentre estancado, mientras otros países avanzan rápidamente en la pista global. Pero si uno va más allá de la retórica se dará cuenta de que ese discurso conviene a ambos. El principio es tan viejo como la política misma: lo que resiste, apoya.
Lo que se necesita es romper el esquema. Y quizá usted me juzgue excesivamente optimista, pero yo percibo que justamente eso ha comenzado a ocurrir.
Las voces ajenas a la clase política comienzan a formar parte del debate, como no lo habían hecho desde mediados de los 90, cuando México concretó una serie de cambios que revolucionaron su vida democrática.
Por supuesto, como se comentó aquí hace un par de semanas, hace 15 años hubo políticos con visión de Estado que transformaron el llamado de esas voces en iniciativas y leyes. Pero el que ahora no aparezcan esos servidores públicos —y que, ni siquiera, los de antaño reverdezcan— no es algo que pueda acallar la expresión concertada de ciudadanos dispuestos a que la democracia deje de ser una fiesta a la que sólo sean invitados los cinco mil individuos que componen la clase política mexicana.
Cuando hace un par de años imaginé en este espacio una convocatoria ciudadana para sacar a los políticos de su letargo intencional, no pensé que ésta tuviera que llegar colgada del brazo de la tragedia.
Lamentablemente así fue, pero aún así el llamado de Javier Sicilia —la más nueva de esas voces— irrumpe en el escenario público como una bocanada de aire fresco, sin el ingrediente estéril del rencor.
Su convocatoria a un pacto nacional es una de las síntesis más claras de las exigencias ciudadanas que llevan un buen rato sobre la mesa pero que la clase política ha preferido no voltear a ver.
Una revisión de la estrategia contra la inseguridad —por parte de todas las autoridades, no sólo las federales—, el combate a la corrupción y la impunidad, la recuperación del tejido social y una democracia más participativa son puntos en los que la sociedad civil no tiene problema en ponerse de acuerdo, a diferencia de los legisladores.
Por supuesto, ha habido quienes de manera oportunista han querido subirse en ese tren, como el SME, pero rápidamente han quedado evidenciados. Buscan más de lo mismo: confrontación política, ventaja electoral para un partido (o movimiento), no un cambio de esquema. Tampoco quieren diálogo, pues nunca han estado dispuestos a él.
Esos oportunistas se exhibieron no sólo por su discurso sino también por buscar un cisma en el movimiento, queriendo echar a pelear a quienes habían encabezado esfuerzos cívicos similares –como María Elena Morera, Isabel Miranda de Wallace, Eduardo Gallo y Alejandro Martí—con el grupo que marchó de Cuernavaca a la Ciudad de México.
Puede haber diferencias de enfoque entre los líderes de esos movimientos, es natural, pero es mucho más importante notar que sus coincidencias son mayores. Y, por eso, la conferencia de prensa en que se anunció esta última marcha contó con la participación de tres mexicanos ejemplares: Sicilia, Morera y Emilio Álvarez Icaza.
Igual que en 1995-96, cuando un grupo de políticos encumbrados atendió el llamado social, hoy también existe esa oportunidad. Sicilia ha convocado a un diálogo público —televisado, se entiende— y el actual gobierno federal, más allá de sus aciertos y errores, tiene la ventaja de haber realizado foros similares el año pasado.
¡Qué mejor oportunidad para todos que atender el llamado de este hombre que, con enorme dignidad y entereza, ha transformado el dolor de la muerte trágica de su hijo en empuje ciudadano!
Es verdad que entre los seis puntos esbozados por Sicilia en el Zócalo apareció la exigencia de que renuncie Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública, pero también lo es que aquél ha revisado esa demanda pues seguramente sabe que ningún diálogo puede comenzar con una pistola en la mesa y que, puesto en esos términos, se trata de un punto que el presidente Felipe Calderón simplemente no puede conceder.
La destitución de un funcionario no puede anteceder a la evaluación de su trabajo. ¿Por qué él y no otros? ¿Ha fallado más García Luna? ¿En qué, concretamente? La realización de un diálogo serio, como el que exige las difíciles circunstancias del país, requiere responder esas preguntas antes de tomar una decisión en ese sentido.
Hacer lo contrario nos coloca ante el riesgo de volver a lo mismo de siempre: las puertas revolventes de la política mexicana, el instinto de resolver todas las crisis y las discusiones con la renuncia de alguien. ¿Acaso no hizo exactamente eso el presidente Luis Echeverría, luego de la matanza del 10 de junio de 1971, con la destitución del regente capitalino Alfonso Martínez Domínguez? Y luego, ¿qué se logró?
En todo caso, seamos parejos. Acabo de enterarme de cómo, la pasada Semana Santa, un veracruzano logró huir de sus secuestradores pero, al pedir ayuda a la policía municipal de Alvarado, ésta se comunicó con aquéllos para decirles que tenía en sus manos a “un borrego que se les escapó” y procedió a entregárselo. El plagiado volvió a ver a su familia una semana después, luego del pago de un rescate, pero antes sus captores le rompieron a tablazos los codos y las rodillas por haber tenido la osadía de evadirse y denunciar el caso a la policía.
Entonces, ¿por qué no pedimos también la renuncia de la presidenta municipal de Alvarado, la priista Sara Luz Herrera Cano, y de todos los alcaldes cuyas policías estén bajo sospecha de estar coludidas con el crimen organizado?
Las exigencias de renuncia son buenas para el aplauso del respetable, pero rara vez se convierten en algo positivo. Por eso me gustó la rectificación de Sicilia en el sentido de que la destitución de García Luna no era una exigencia de su movimiento para comenzar el diálogo.
En lugar de pedir la renuncia de funcionarios la exigencia debe ser acabar con la corrupción, uno de los puntos planteados correctamente en el pacto. El crimen organizado no puede existir sin la complicidad de algunos gobernantes, y la verdad es que muy poco se ha hecho en los últimos años para acabar con la corrupción en todos los niveles.
Afortunadamente, en ese terreno también se han comenzado a mover las cosas. Y mucho tiene que ver, me parece, el empuje de Sicilia. Dudo que sea una coincidencia la purga anunciada el jueves pasado en el Instituto Nacional de Migración, que fue la nota principal de varios de los diarios más importantes del país. Era ilógico pensar que el secuestro masivo de migrantes ocurriera sin el conocimiento de personas que laboran en esa dependencia, especialmente en las entidades por las que transitan quienes buscan llegar desde Centroamérica a Estados Unidos.
En fin, tengo grandes esperanzas en el diálogo al que ha convocadoJavier Sicilia. Me parece fundamental el papel que jugará en él el ex ombudsman capitalino Álvarez Icaza, un hombre íntegro, a cuyo padre, don Pepe, tanto le debe la transición mexicana a la democracia.
Ojalá que no sólo el Ejecutivo federal esté dispuesto a escuchar y actuar, sino también los gobernadores, los alcaldes, los legisladores y los integrantes del Poder Judicial. Y que de ese diálogo salgan los acuerdos que urgen al país, esos a los que los partidos, por sí solos, no han querido llegar.
La compañía estadunidense Herobuilders anunció esta semana el lanzamiento de su más nuevo juguete se acción al estilo G.I. Joe. Se trata de “Rambada” una combinación de los nombres de Rambo yObama.
Por 34.94 dólares, alrededor de 400 pesos, cualquier interesado puede adquirir el muñeco de un sonriente Barack Obama como miembro de los Navy Seals Team 6, el nombre del grupo de elite que capturó y mató aOsama bin Laden, portando un poderoso rifle y usando una playera negra con una calavera roja y el número seis.
En Estados Unidos, la elaboración de muñecos con figuras políticas, cantantes o artistas no es nada nuevo.
En México, sin embargo, solamente se producen máscaras con figuras de políticos para celebrar Halloween.
Eso hasta ahora, porque La Inmaculada obtuvo en exclusiva la lista de muñecos que diversos políticos han pedido sean fabricados para promocionar su imagen.
El “playboy” es el muñeco del priista Jorge Carlos Ramírez, presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados. La figura viene acompañada de una Barbie con el rostro de Paris Hilton y una casa de muñecas diseñada y amueblada por el propio legislador, quien es un declarado coleccionista de este tipo de casitas.
El Chichaquique es el muñeco del gobernador del Estado de México,Enrique Peña, quien compró los derechos para poder aparecer sonriente y atlético pero sin despeinarse, utilizando el uniforme del Manchester United con el número 14, que casualmente pertenece al nuevo héroe nacional Javier el Chicharito Hernández. La Barbie Gaviota, el gel y el peine son opcionales.
El Chucky tiene la amenazante cara de Gerardo Fernández Noroña y viene acompañado con decenas de mantas en miniatura y una alerta para los padres de familia que dice: “no se deje al alcance de los niños”.
También hay muñecas. Ésta por ejemplo la “destapada”, una muñeca con rostro de la Primera dama Margarita Zavala, que viene con una bolsa de papel sobre la cara para que cualquiera pueda destaparla, ya sea para las elecciones presidenciales de 2012 o las de 2018.
Se puede conseguir la edición de figuras dobles, entre los que se encuentran Pinky y Cerebro, que son figuras Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador o Los dos alegres compadres, con rostros deJesús Zambrano y Gustavo Madero, presidentes del PRD y del PAN respectivamente.
En la serie “muñecos musicales” están los juguetes que cuando se les aprieta una parte del cuerpo, emiten diversos sonidos.
El Padrino es un muñeco con el rosto de Manlio Fabio Beltrones. La novedad es que si se le oprime la pancita, salen frases como: “Le haré una oferta que no podrá rechazar”, “Mantén cerca a tus amigos, pero aún más cerca a tus enemigos” “No es personal, sólo negocios”.
El Churchillipe es un muñeco de colección. Vienen en tamaño miniatura para que puedan ser llevados a todos lados. Tiene el cuerpo de Winston Churchill, ex primer ministro de Gran Bretaña, y el rostro del Presidente mexicano, Felipe Calderón.
En el pecho viene un botón con la frase: “try me” que cuando se le aprieta dice frases motivacionales como: “La victoria, cuan largo y duro pueda ser el camino”, “Hasta la victoria siempre”, “La esperanza es lo último que muere” “Chin chin el que se raje”. Los soldaditos de plomo se venden por separado.
El Guasón es una figura con cuerpo del Simpatías y rostro de Humberto Moreira, si se le cosquillea, comienza a decir: “ajeeeeeee, ajeeeee, mira como digo, como digo yo, oh Dios, ¿por qué seré tan gracioso? Ajeeeeee, ajeeeee”.
Todos estos originales muñecos y muñecas, que alertan en su caja de compra que “una vez salida la mercancía no se admite reclamación”, estarán disponibles en la época navideña, así los padres de familia puedan amenazar a sus hijos con que si no se portan bien o sacan buenas calificaciones, Santa Claus o el niño Dios se los van a traer.
Hay un dicho a modo de broma entre legisladores que reza: “el cargo dura tres años y la vergüenza toda la vida”. Es una muestra de la conciencia que existe entre los propios diputados sobre el mal concepto que tiene de ellos un amplio sector de la sociedad.
La última Encuesta Nacional sobre Confianza en las Instituciones de Consulta Mitofsky revela que sólo 6 por ciento de los encuestados considera a los diputados dignos de mucha confianza y 36 por ciento les tiene nada o poca confianza. Estos datos son fácilmente corroborables en el día a día. En las sobremesas y pláticas de café, en un traslado en taxi, o en las columnas de los diarios. Si a esta ya de por sí deteriorada percepción abonada por las actuaciones de legisladores que abusan del fuero y de la tribuna para exhibir su lado más obscuro, le sumamos la falta de acuerdos para aprobar las reformas que necesita el país, resulta que la figura del legislador es de las más devaluadas.
El enojo se justifica. Los diputados federales, y especialmente la mayoría priista, nos quedaron a deber tres consejeros electorales; una reforma laboral que ayudaría a millones de jóvenes obtener su primer empleo con seguridad social y mejores prestaciones, que evitaría a millones de mujeres tener que demostrar que no están embarazadas para ser candidatas a un empleo, y que obligaría a los líderes sindicales a rendir cuentas sobre el dinero que reciben de los trabajadores; una reforma política que eliminaría el monopolio de los partidos para postular candidatos haciendo posible que cualquier ciudadano pudiera serlo por su cuenta y dotando a los ciudadanos del poder de premiar o castigar vía la reelección de legisladores federales y eventualmente de legisladores locales y alcaldes; y una reforma sobre seguridad nacional para dotar a las autoridades con mejores esquemas de lucha contra el crimen.
Pero si usted está asombrado y molesto por la falta de acuerdos en el Congreso federal, y se ha generado un movimiento para presionar a los diputados a fin de que se convoque a un periodo extraordinario de sesiones en el que se discutan y aprueben las reformas es, en principio, porque está enterado. Todo esto tiene su origen en la información que del Congreso tienen los medios de comunicación, los analistas, los académicos y cualquier ciudadano. Las sesiones de comisiones en la Cámara de Diputados son públicas, existe la Gaceta Parlamentaria en la que se publican los asuntos que se abordarán en la sesión y la propia sesión es transmitida a través del Canal de Congreso.
Sin embargo, si usted quisiera enterarse sobre el estado de la reforma constitucional en materia de Derechos Humanos que necesita de la aprobación de 17 Congresos locales, apuesto a que le sería mucho más difícil. Para empezar 19 entidades federativas (Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Estado de México, Guerrero, Guanajuato, Michoacán, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas) no contemplan la obligación de sus congresos de tener una página electrónica para la difusión de sus actividades. Esto no significa que no las tengan, pero podrían no tenerlas al no estar en ley o reglamento, y de cualquier forma en muchos de los casos las páginas no cuentan con la información suficiente o no son actualizadas periódicamente.
Por otro lado, y de acuerdo a lo establecido en sus leyes y reglamentos, 15 congresos no consideran una Gaceta Parlamentaria como órgano informativo del quehacer legislativo (Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Durango, Guerrero, Guanajuato, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tabasco, Yucatán y Zacatecas), las sesiones de comisión, en general, no son muy publicitadas y las votaciones tanto en comisiones como en el pleno son de difícil acceso en la mayoría de los congresos.
He sostenido en este espacio que la democracia está detenida en los estados por las mayorías que no se atreven a trastocar los intereses que los preservan en el poder. Los grandes reformas nacen en los parlamentos pero no podemos esperar esas grandes reformas de congresos que mantienen un diseño del antiguo régimen, con reglas internas que favorecen la opacidad y que imponen barreras entre los ciudadanos y sus representantes.
El PAN impulsa una serie de reformas en los estados que pretenden modernizar los congresos dándoles reglas internas que sirvan para el México democrático al que aspiramos y que garanticen diputados sin privilegios y diputados que trabajen. Ojalá que entre todos podamos hacer de este asunto una prioridad para el país.
*Politóloga. Ex diputada federal. Coordinadora Nacional de los Diputados Locales del PAN.
@Laura_Rojas_
Hace décadas, Guillermo Bonfil Batalla —antropólogo mexicano— habló de un México profundo: de una civilización negada; de una crisis económica e intelectual; desempleo, desmotivación social y de los indígenas mesoamericanos. Ahora, el término que lo abarca todo es el de la ciudadanía profunda: una categoría socioeconómica, política y cultural negada por las instituciones que la ahogan y los sujetos que deciden desde esas instituciones.
Queremos penetrar hondo, hacia el interior del tema que se trata: de la ciudadanía; de sus raíces profundas, de lo que tiene grande en relación con la economía, con la política, con lo social y lo cultural. Queremos no detenernos en la superficie de la coyuntura periodística; pretendemos llegar a lo íntimo, a lo medular, a lo que se oculta a la simple vista. Porque un país que requiere de análisis no se puede tejer de nota en nota.
Desde hace más de dos mil años, los griegos nos enseñaron que ciudadano era aquel que se ocupaba con gusto de los asuntos públicos de su ciudad; ahora, su nación. Y asuntos públicos no solamente son aquellos que tienen que ver con lo político; porque lo público y lo político no son exclusividad del Estado, como pretende el pensamiento liberal ramplón. La economía también es asunto público, aunque la propiedad de las empresas sea privada: de su crecimiento depende la generación de empleo y el mejoramiento del nivel de vida de la gente. Por eso la economía es política; aunque los economistas y políticos neoliberales quieran blindar la economía de la política.
Lo social y cultural también son espacios públicos: la individualización extrema —promovida como valor por instituciones de educación privada y el duopolio televisivo— destruye el tejido social, las redes tradicionales de solidaridad y hasta la misma identidad nacional. Sólo con política y actividad pública los ciudadanos pueden revertir este proceso.
Los problemas que aquejan profundamente a la ciudadanía tienen que ver, sí con el Estado, pero también con la economía, la educación, la cultura y todo lo que atañe al ser social que es un ciudadano. En México, desde hace más de tres décadas, se han construido instituciones para la democracia representativa, la economía de libre mercado, la educación privada, los medios de comunicación masiva e información, que día con día constriñen nuestro desarrollo como ciudadanos: empequeñecen nuestras participaciones, las silencian y hasta nos clientelizan y nos hacen apáticos. Impiden, de hecho, que desarrollemos nuestras capacidades para ejercer una ciudadanía plena que nos permita ocuparnos de los asuntos públicos, para que realmente podamos ser sujetos de la historia.
Veamos la política. Las reformas del sistema político electoral, iniciadas en 1977 y concluidas en 1996, crearon instituciones que definen una democracia representativa, sustentada en un sistema competitivo de partidos. Lo hicieron con la concepción acuñada por los primeros liberales, los de la Inglaterra del siglo XVII, que seguros de sus capacidades sólo requerían las libertades llamadas negativas, es decir, que el Estado no interviniera en el ejercicio de sus capacidades.
Los políticos mexicanos olvidaron que —dada nuestra historia— la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país, no tenían las capacidades requeridas para ejercer su ciudadanía plena —alimentación, salud, educación e información suficientes, ni tampoco organización social autónoma— y, como resultado, tenemos ahora lo queSchumpeter llamó una competencia oligárquica de partidos. No tenemos una democracia, que quiere decir poder del pueblo. Tenemos una república oligárquica de partidos.
En la economía llamada de libre mercado, la que rige nuestro país desde hace más de un cuarto de siglo, sucedió lo mismo. Los políticos y los grandes empresarios que se unieron para imponer el neoliberalismo, también supusieron que los centenares de miles de micro, pequeños y medianos empresarios —los que generaban 80% del empleo del país— tenían la capacidad innata de que, una vez abiertas las fronteras a las mercancías y los capitales, podían salir airosos en la competencia global. El resultado ha sido su aniquilación y la reducción del mercado interno. Al margen de las grandes empresas nacionales y transnacionales, la existencia actual de centenares de miles de empresas consiste básicamente en su sobrevivencia a diferentes niveles de ingreso. Escribir sobre ciudadanía profunda, es también escribir sobre estos ciudadanos de la economía —emprendedores, técnicos y trabajadores—, a quienes las instituciones de los llamados mercados libres, han reducido a su mínima expresión, dejando como únicos sujetos del destino económico de México a los muy pocos empresarios gigantes, es decir, a los dueños de los oligopolios de las diversas ramas de la economía.
Y en lo social, las instituciones neoliberales —al privatizarse— están impidiendo que millones de jóvenes se puedan capacitar en una escuela o en el trabajo y, por lo tanto, se rompa el tejido social, la movilidad social y las expectativas sociales, dejándolos a disposición de la emigración y el crimen organizado; impidiendo, con todo esto, que puedan desarrollar plenamente su ciudadanía
El pasado domingo el poeta Javier Sicilia convocó a los ciudadanos a unirse a una marcha por la paz, que si bien ha sido polémica al especularse, entre otras cosas, que fue realizada con fines políticos, no deja de demostrarnos una vez más que los ciudadanos estamos hartos de la inseguridad que se vive en el país, pero más que hartos, estamos unidos por un objetivo común: rescatar a México.
Los mexicanos hemos sido, durante muchos años, meros espectadores del escenario. Ha sido largo el tiempo en el que nuestra opinión poco le ha importado al gobierno. Tiempo en el que los políticos han hecho y deshecho lo que han querido y en beneficio propio o de unos pocos. Sin embargo, parece ser que la sociedad empieza a interesarse e involucrarse cada vez más en asuntos que antes se veían exclusivos del gobierno y los ciudadanos empezamos a formar parte activa de estos, dejando así de ser el público que observa, para convertirnos en actores que participan.
¿Teníamos que llegar a tan lamentable situación de violencia e inseguridad en el país para que los mexicanos cayéramos en la cuenta de lo poco que estamos haciendo por México?
Dicen que “no hay mal que por bien no venga”. A menudo, eventos negativos traen consecuencias positivas.
Quizás en el pasado, los mexicanos no hayan tenido razón alguna para exigirle al gobierno, o no hayan querido hacerlo al estar “conformes” con la situación del país. Pero el actual hartazgo de la población ha traído como consecuencia que todos se preocupen por el futuro de México y levanten la voz.
Es probable que una vez superados los obstáculos que se nos han presentado, nacerá en México una nueva relación entre gobernantes y gobernados.
Parece ser que nos estamos acercando cada vez más a la meta de conseguir la democracia que nos merecemos, en la que los ciudadanos seamos los verdaderos dirigentes de nuestro país.
Por otro lado, el presidente Felipe Calderón ha recibido innumerables quejas sobre su estrategia contra el narcotráfico y la inseguridad. Si es la correcta o no, no lo sé. Lo que es una realidad es que nunca antes se habían detenido tantos y tan importantes capos de la droga.
El problema es que, dado el descontento de la gente, el próximo aspirante a la Presidencia no podrá (o no querrá) continuar con la misma estrategia. ¡Sin embargo no debe detener el avance que se ha logrado!
El plan que nos presenten los candidatos a la Presidencia contra la inseguridad será determinante. Tendrán que convencernos de que su estrategia es mejor.
Pero que nos quede claro que ninguna estrategia funcionará si no participamos todos. No es la guerra de Calderón ni del Gobierno, ni será la del próximo presidente; es una lucha que nos involucra a todos. Es por eso que el futuro no está ni con el PRI ni con el PAN ni con el PRD, está más allá de todos ellos.
Twitter: @FPalazuelos1
La incertidumbre y la ausencia de asertividad nulifican al liderazgo político. La idea de que ni el gobierno ni la oposición tienen claridad acerca de dónde quieren llevar al país es fuente de inestabilidad; de riesgo cuando no se ve hasta donde están dispuestos a llevar el deterioro de la vida pública si en un cálculo perverso creen que el estado de cosas beneficia sus aspiraciones electorales.
El fin del sexenio alcanza al Gobierno con muy pocas obras concluidas, minimizado y con la perspectiva de devolver la presidencia al PRI tras una década “panista”. A la oposición, particularmente al PRI, sin demostrar que tiene un proyecto alternativo que ofrecer para regresar a los Pinos. Su indecisión para aprobar reformas que había impulsado son prueba de que tampoco tiene un rumbo para al país, aunque se atribuyan a la división interna.
El tiempo se ha agotado para la administración de Calderón, pero también para la oposición, aunque ni unos ni otros parecen darse cuenta de que se necesita pactar acuerdos, aunque sea mínimos, que impidan que la violencia se desborde en las elecciones y que las instituciones lleguen sin poder ofrecer condiciones de seguridad.
Los tiempos han alcanzado a todos sin idea ya no sólo del lugar al que quieren llevar al país, sino con el pésimo cálculo de que cuanto peor se pongan las cosas, más beneficiará a sus intereses partidistas en las elecciones presidenciales. Basta ver las posturas de los líderes de los tres principales partidos en las entrevistas que recientemente les hizoExcélsior, para abonar en el pesimismo y en la percepción de que su vida transcurre en un proceso paralelo al drama social de la “guerra” contra el crimen, a las amenazas de inestabilidad económica y el peligro de que la inconformidad se desborde en las calles cuando las marchas y movilizaciones civiles se revelen inútiles. Para el partido en el poder, el PAN, el marasmo político se explica porque “el PRI se está haciendo güey” con los acuerdos y las reformas que se necesitan para integrar al Consejo General del IFE, encauzar la lucha contra el crimen organizado en el marco legal y el respeto a los derechos humanos, y sacar las iniciativas laborales y fiscales que permitan al próximo gobierno —del partido que sea— márgenes de gobernanza. En la misma posición reactiva que todos comparten, la dirigencia priista acusa el bloqueo porque “el PAN sólo busca parchecitos”. Los esfuerzos del PRD están enfocados sobre todo “a no fracturarnos”.
En esta obra en la que cada quien recita su parlamento sin escucharse, el Ejecutivo federal se lanza por nuevas iniciativas como la reforma a Pemex como si sus propuestas de reforma a la seguridad nacional, laboral o fiscal no estuvieran congeladas por la falta de consensos. También ajeno a la realidad, se empeña en no revisar una estrategia de “guerra” a la que las declaraciones del presidente al compararse con Winston Churchill quieren dar tintes épicos y dar legitimidad social como si se tratara de la resistencia de los aliados contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial.
La preocupación creciente, de la que también parecen ser ajenos, es si el marco institucional que desde 1997 ha permitido la transmisión pacífica del poder a través del voto será capaz de resistir el autoboicot político de gobierno y los partidos. Incluso la duda de si la autoridad tiene la capacidad e instrumentos para garantizar las condiciones de la contienda sin una reforma política que abra la participación de la sociedad, devuelva un marco de certidumbre a las instituciones electorales y conduzca a un pacto contra la influencia de la inseguridad y el crimen en el proceso.
El comportamiento de la clase política camina en un sentido opuesto a esta urgencia y la dispersión del poder, pérdida de autoridad y las divisiones internas de los partidos son un freno adicional al pacto que demandó de ellos la sociedad civil en la pasada marcha contra la violencia.
Sin embargo, queda aún la oportunidad de que se logre convocar un periodo extraordinario de sesiones del Congreso en que fijen mínimos de a dónde no se está dispuesto a llevar al país en aras de ganar o evitar un costo político. México necesita recuperar mínima certidumbre sobre hasta dónde más se puede profundizar la inseguridad en la lucha contra el crimen, cómo se detendrá la violación a los derechos humanos en ésta “guerra” y qué ya no alcanza de las instituciones políticas para devolver la paz al país. No es con posiciones reactivas como se logrará preservar el proceso electoral de la violencia, sino conectándose con los problemas y las amenazas.
*Analista político
La marcha ha sembrado semillas que pueden germinar en beneficio de la reconciliación nacional, se trata de un acontecimiento que suscita reacciones de adhesión por el hartazgo desesperado ante la escalada de la inseguridad violenta que ha convertido a México en un páramo peligroso.
Por un lado está la urgencia de coraje cívico ante una autoridad pública que no ha podido frenar la ola violenta que ha inundado de sangre a la República, por el otro, la reserva o la cautela invisible de grupos que no se sienten convocados ni incluidos en esta gesta ciudadana conveniente.
Si se busca que surja un movimiento integral, el pacto del que hablan los organizadores de la caminata debe ser un testimonio del pluralismo pacifista, la ecuación de un acuerdo capaz de articular a la gran mayoría ciudadana, oportunidad para hacer un paréntesis en la discordia que nos ha lastimado tanto y desde siempre por visiones antagónicas al proyecto de nación.
El protagonismo de Javier Sicilia indiscutiblemente valioso en sí mismo ha despertado inquietudes en la perspectiva de una sumatoria de mayores alcances a la causa, los líderes sociales que rodean al poeta representan sólo a la intelectualidad de izquierda.
No han faltado voces jacobinas que han renegado por la participación vistosa —en la marcha— de personajes con calidad religiosa y a la vez, pero con distinta molestia se percibe la interrogante: ¿por qué sólo fueron convocados como cofundadores actores sociales de la izquierda? en la lectura maniquea se piensa que esa pléyade es la única expresión de la intelectualidad nacional, ¿por qué? por ser progresistas...
Si se aspira algo más que un episodio efímero del activismo social —como en otras manifestaciones similares— el objetivo tendría que aglutinar a los representantes de otros sectores de la sociedad a los que al parecer se marginó por el prejuicio de que son el conservadurismo culpa de nuestros históricos males; acaso se olvida que las balas asesinas también han silenciado a familiares de gente de todos los estamentos económicos , costumbres y tradiciones.
Solo se invitó a los clérigos que tienen en común ser distantes con las jerarquías fieles a Roma y eso manda mensajes de exclusión, y una contradicción a la finalidad incluyente, en un país que según el Censo de 2010 todavía se reconoce en gran proporción como católico.
Cualquier movimiento que se presuma plural deberá evitar ser hostil a unos y a otros porque la clave está en situar el asunto como una cuestión de emergencia social. La intolerancia es una actitud recíproca de incomprensión a los que ven el mundo desde otro hemisferio, si se supera esa perversa suposición se podrá construir una sociedad con sensibilidad planisférica y en cualquier caso México se merece un esfuerzo de asimilación interior ante los nuevos desafíos de la convivencia regional e internacional.
Si se quiere que la oportunidad de unidad frague, debe haber un acercamiento respetuoso y responsable ¿vendrá?
*Especialista en derechos humanos










En el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, a partir del 18 de mayo será exhibido un proyecto de rescate histórico que registra la participación de la mujer en el devenir de la fotografía en nuestro país. El siguiente texto es una panorámica de esa historia que cada vez cobra mayor relevancia. José Antonio Rodríguez*
De portada
La de Sicilia comenzó como una marcha de padres dolidos, víctimas justificadamente indignadas por la violencia que acosa a la sociedad. No había más agenda que la de expresar y testimoniar la angustia y el sufrimiento ante el peor dolor que un padre puede padecer. Buscaba exigir respuestas de la autoridad: la instancia responsable en un país civilizado. Pero ahí no ha quedado. Diversos factores han convertido esa marcha en un nuevo factor político que igual podría morirse que transformar la realidad política nacional.
¿E S posible transformar el miedo y el descontento en esperanza? Tal fue el desmedido y necesario propósito de las marchas del pasado domingo.
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Suele decir Agustín Basave que cuando Plutarco Elías Calles fundó lo que ahora se llama PRI, en realidad no quiso crear un partido sino un entero donde cupieran todos: pobres y ricos, obreros y empresarios, jacobinos y católicos, ejidatarios y latifundistas, capitalistas y comunistas... Así, "lo que en la normalidad democrática se da entre varios partidos, en México se procesaba dentro de uno solo" (Excelsior, 16/11/09).
De ese modo, durante 70 años México tuvo un partido-entero en el que, más allá de sus sectores, convivieron una parte luminosa y una parte obscura que más de una vez derramó la sangre ajena. Y claro, de la convivencia de la luz con la sombra surgieron franjas de grises que a veces tuvieron fuerzapropia y a veces se sumaron a una u otra zonas.
Durante 70 años, el PRI y su jefe sexenal, el Presidente, dominaron en México. Y como le dijo Octavio Paz a Ignacio Solares en 1972, "el sistema no es democrático, pero nos salvó de un peligro cierto y de un mal general en todos los países de América Latina..: el caudillismo" (Palabras reencontradas, Conaculta, 2010).
El PRI luminoso creó instituciones útiles a la nación, le dio estabilidad al país, impulsó la educación, la seguridad social y la industria petrolera, propició la generación de riqueza y defendió a los segmentos débiles de la sociedad, aunque no pudo evitar la pobreza de millones de mexicanos que fueron utilizados como carne de urna por el PRI obscuro, ese que durante décadas burló la voluntad popular en las elecciones, fue autoritario, propició la corrupción y la ilegal privatización del dinero público, erosionó las instituciones que el propio partido-entero creó y causó desde 1976 recurrentes crisis económicas.
Transcurrido el primer decenio del nuevo siglo, lapso coincidente con su apartamiento del poder, el PRI obscuro no ha cambiado. Su experiencia en la oposición no le ha quitado su autoritarismo, ni su propensión a jugar con cartas marcadas, ni su desprecio a los ciudadanos, ni su irrefrenable tendencia a la corrupción que hoy se advierte en casi todos sus gobiernos estatales.
Pues bien, el PRI que hoy frena la importante reforma político-electoral. El PRI que le teme al fin del monopolio de los actuales partidos en la postulación de candidatos. El PRI que no puede proteger los intereses de los trabajadores en una nueva ley laboral y prefiere congelarla.
El PRI que es incapaz de analizar y aprobar una reforma fiscal propuesta por uno de sus propios legisladores. El PRI que detesta la transparencia y quiere minar a la institución encargada de promoverla. El PRI que blinda y protege un neocaciquismo de corte absolutista en los estados.
El PRI que se empecina en revivir en el ámbito federal la regresiva "cláusula de gobernabilidad" (que debe desaparecer también en el D.F.), un artilugio legal que genera mayorías ficticias, refractarias a la pluralidad que caracteriza a las democracias.
El PRI que se empeña en imponer a dos de los tres nuevos consejeros electorales y de ese modo prolonga la anómala situación en el incompleto Consejo General del IFE. El PRI que quiere dar a las fuerzas armadas capacidades excesivas propias de un Estado policiaco.
El PRI que, reacio al consenso, impone al titular de la Unidad de Evaluación y Control de la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados, con el fin de dominar a la más importante fiscalizadora del país.
El PRI que no quiere competir sin tener al árbitro controlado. El PRI que sobredimensiona el poder de la televisión y pretende resolverlo todo con "infomerciales", spots y entrevistas a modo.
El PRI que añora el pasado y no desea pluralidad sino sometimiento. El PRI que ha tomado como rehén al Congreso de la Unión. El PRI que supone estar aún en la época en que podía impunemente burlarse del electorado.
Ese es el PRI obscuro, autoritario, propiciador de corrupción y de crisis económicas. Ese es el PRI que amenaza con volver a Los Pinos y materializar la nueva definición de Mario Vargas Llosa sobre México: "masoquismo colectivo".
Ese es el PRI de Enrique Peña Nieto, hoy en el papel de gran legislador y contumaz transgresor del artículo 134 constitucional, ante la complacencia de la mayoría de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, verdaderos tutores de la impunidad empeñados en demoler lo que les queda de credibilidad.
Omnia
.Y como Diógenes, el candoroso mexicano tomó su linterna y, en plena luz del día, salió a buscar a su Churchill.- México, Distrito Federal
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Cumbres borrascosas Raymundo Riva Palacio |
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rrivap...@ejecentral.com.mx |
David Ordaz / El Economista

Hace algunos años, la figura del maestro en México estaba considerada como la de un líder o modelo en la sociedad. Con el paso de los años, esta tendencia ha ido a la baja por varias razones, como la falta de preparación, la cantidad de huelgas y paros que realizan y que dejan a miles de alumnos sin clases y principalmente por la corrupción y burocracia dentro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y de la propia Secretaría de Educación Pública (SEP) a nivel estatal y federal.
Sobre este último punto, el papel de los sindicatos es defender a sus miembros, sin embargo, las acusaciones al SNTE ocurren porque las acciones del magisterio no solo dañan sus fuentes de trabajo y a los millones de alumnos mexicanos, sino que con esto afectan la labor de los buenos maestros.
Cada año, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), da a conocer cifras relacionadas con la educación en el mundo. Según los últimos datos que corresponden a 2010, la organización aseguró que México es uno de los países cuyo gasto por alumno en educación sigue siendo muy bajo.
DATOS
• Educación primaria: 2,111 dólares por alumno (6,741 en países de la OCDE)
• Educación secundaria: 2,136 dólares por alumno (8,267 en países de la OCDE)
• Educación superior: 6,971 dólares por alumnos (12,907 en países de la OCDE)
Aunque México invierte el 6% del Producto Interno Bruto (PIB) para atender las necesidades educativas y sanitarias de los niños, es de los países con peor desempeño en pruebas de matemáticas y lectura.
En el informe “Inversión pública en la infancia y la adolescencia en México 2007 -2010”, la UNICEF reveló que 8 de cada 10 pesos del gasto para este sector de la población están destinados a la salud y la educación.
Sin embargo, el documento “Haciendo lo mejor para los niños”, la OCDE plantea que los niños mexicanos son los que peores condiciones educativas y sanitarias tienen de todos los países miembros.
El informe elaborado a principios del 2010 señala que México es el segundo país con el mayor índice de pobreza infantil. En cuanto a los logros educativos, los mexicanos son los que tienen los peores resultados de los 30 países miembros.
Recientemente, Transparencia Mexicana dio a conocer su Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno, en el cual, se identificaron 200 millones de actos de corrupción en el uso de servicios públicos, con “mordidas” que representaron 132,000 millones pesos en 2010 y que en un listado de 20 trámites o servicios, la corrupción en educación está entre los primeros lugares con la solicitud de una beca para pagar algún tipo de estudios (2) o la fecha de inscripción para ingresar a una escuela pública (7).
Por su parte, el informe “Robando al futuro. Corrupción en el salón de clases” de la organización Transparencia Internacional, indica que cada familia mexicana paga 300 pesos en sobornos para asegurar un lugar a sus hijos en las primarias y secundarias supuestamente gratuitas.
En el país, los padres pagan en total más de 102 millones de pesos al año en “cuotas especiales” en dinero o en especie, a cambio de papeles o de la inscripción de los menores.
La corrupción en el magisterio y la educación mexicana es un problema grave, pues las familias pagan “sobornos” y “cuotas especiales” a las escuelas de educación básica, a cambio de trámites y servicios.
Nelly Acosta Vázquez

¡Quién no quisiera trabajar aquí! Aunque no es un espacio grande, pareciera un gran almacén de juguetes: hay grandes pelotas de colores por todo el piso (serán para “matar” el estrés), mesas con dulces y bebidas en algunos rincones, una terraza, un muro con autógrafos y fotos de empleados haciendo cosas locas en su tiempo libre… y hasta una sala de juntas tan original, que pareciera que salió de una película de ciencia ficción.
Son las oficinas de Google en México, en donde laboran alrededor de 35 empleados, quienes siguiendo la tradición de las empresas punto-com, han dejado lejos la corbata y las formalidades.
A nivel mundial, la mitad de los casi 30,000 empleados que tiene la empresa, son ingenieros. El resto nos concentramos en tareas de ventas y marketing y es el caso de la filial mexicana”, explicó Ana Paula Blanco, Directora de Comunicación para Google en el Norte de América Latina.
Y es que para desilusión de algunos, prácticamente ninguno de estos empleados se dedica a crear las cosas que muchos usan: el buscador de Google, los mapas digitales, el canal de videos y blogs, entre un largo etcétera. Eso se debe a que su forma de operar incentiva el trabajo remoto (muchos de su staff técnico está en Estados Unidos), por lo que en México, la filial se ha concentrado en otras tareas.
¿Qué hacen Google México en un día típico?
No sé si exista un día típico en esta oficina, pero aquí nos concentramos en el contacto con publicistas, anunciantes y medios. Y nos reunimos mucho con agencias de publicidad para platicar cómo se pueden migrar al mundo digital”, dijo Dennis Woodside, vicepresidente de Operaciones para Google en las Américas, en una visita que hizo hace unas semanas a México.
Y es que según explica, 95% de los ingresos de Google México provienen de la venta de publicidad –el resto llega de negocios alternos como la renta de su suite de correo electrónico y Apps de oficina-- por lo que el equipo mexicano se concentra en ello.
México también está muy enfocado a “educar” al mercado, visitando universidades, escuelas y entrenando a usuarios”, agregó Woodside.
Es el caso del Tec de Monterrey, por ejemplo, que creó la “cátedra Google” para enseñar en seis meses cómo usar sus herramientas. También tienen muchos acercamientos con otras instituciones, como la Universidad Panamericana, la Anáhuac y la UNAM.
Otro ejemplo reciente de ello es su evento “Mamá Digital”, que reunió a 200 madres de familia mexicanas con ejecutivos de Google para que conocieran y experimentaran las nuevas tecnologías.
CULTURA GOOGLE
De acuerdo con el ranking The Best Place to Work, Google es la cuarta empresa mundial en donde mejor se trabaja y según algunas opiniones contenidas en redes sociales, es también, una de las firmas más aspiracionales: todos parecieran querer trabajar ahí, o mínimo, visitar las instalaciones.
No será casualidad: esta firma puede presumir de tener oficinas acogedoras, con hamacas y toboganes (Suiza), muros de escalar (Colorado) y pasillos para bicicletas (Países Bajos) y de mantener un staff relativamente pequeño: 26,316 empleados en todo el mundo. (En contraste, IBM tiene 426,000 empleados y Microsoft 89,000).
En toda América Latina, Google tiene 500 empleados y planea tener 750 para el 2011.
Para México, espera tener a 80 empleados antes de que finalice el año.
Según explicaron los ejecutivos, México es la tercera oficina más grande de la región, mientras que Brasil es la más grande (ahí tienen un centro de ingeniería) con 300 empleados; seguido de Argentina con 100 empleados, en donde tienen un call center que da atención a usuarios de varios países.
Para este año, abrirán oficinas en Chile, Perú y Colombia, con cuatro personas cada una. Y planearán la apertura de otras tres: una en Miami, para atender al mercado hispano y El Caribe, otra en Centroamérica y otra más enSudamérica.
AFP

Washignton.- La deuda estadounidense debería alcanzar el lunes el límite autorizado por el Congreso, pero los parlamentarios se niegan por ahora a ampliarlo.
El Tesoro estadounidense viene previniendo desde principios de abril que el 16 de mayo es la fecha en la cual estará al alcance de la mano el límite de 14,294 billones de dólares, techo legal más allá del cual el Estado ya no puede incrementar su endeudamiento.
El gobierno ha insistido en vano para que el Congreso aumente ese techo, pero el tema divide a los parlamentarios: los republicanos exigen antes "ahorrar miles de millones", según palabras del presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, algo que los demócratas creen que es peligroso.
De todas formas, el Tesoro afirma poder permanecer por debajo del límite hasta el 2 de agosto mediante varios ajustes contables.
"Dado que el Congreso aún no ha actuado, hemos puesto en marcha una serie de medidas extraordinarias que le darán un poco más de tiempo para elevar el techo de la deuda", dijo el viernes el secretario del Tesoro, Timothy Geithner.
No se puede prever lo que pasaría si el país Estados Unidos no pudiera responder por su deuda.
La gravedad de este tema es la razón por la que la gente piensa que esto no se va a producir. Es el equivalente financiero a una bomba nuclear", explicó Aaron Kohli, especialista en bonos del Tesoro en Nomuro Securities, a la AFP.
El estado del mercado no revela ninguna inquietud.
"En cuanto a los rendimientos, son más bajos de lo que estaban hace un mes. Así que el mercado está actuando como si no hubiera problema", explica Scott Atkinson, del portal financiero Briefing.com.
Para David Wyss, economista jefe de la agencia de calificación Standard and Poor's, no solo el Tesoro "puede seguir funcionando hasta agosto", dando tiempo al Congreso a llegar a ponerse de acuerdo, sino que además, en caso de situación crítica, el gobierno "hará pasar el servicio de la deuda con prioridad".
"No hay ningún peligro manifiesto de falta de pago", explica a AFP.
Esta agencia de calificación atribuyó el pasado 18 de abril a la nota de la deuda a largo plazo de Estados Unidos una "perspectiva negativa" y dijo que es muy probable que el país pierda en dos años su nota máxima "AAA".
Pero la cuestión del límite de la deuda no interviene en esta creencia, ya que la agencia cree improbable que el problema se eternice.
El presidente de la Reserva Federal (Fed, banco central estadounidense), Ben Bernanke, advirtió del peligro. "Es una propuesta arriesgada no elevar el límite de la deuda en un plazo razonable", dijo ante una comisión del Senado el jueves.
El costo de mantener el actual límite de la deuda será "como mínimo (...) un aumento de las tasas de interés, lo que en los hechos, empeorará nuestro déficit", advirtió el presidente de la Fed.
"El peor resultado sería una situación en la que el sistema financiero estaría nuevamente desestabilizado, como con (la quiebra de) Lehman ñBrothers en septiembre de 2008í por ejemplo, lo que evidentemente tendría consecuencias realmente terribles para la economía de Estados Unidos", advirtió.
Según las cifras del Tesoro, la deuda estaba el jueves en 14,256 billones de dólares, es decir 38.000 millones de dólares por debajo del límite.
apr

Por: Carlos Santamaría Ochoa
Términos van y vienen; unos se aplican adecuadamente, y otros, sin embargo, no cuentan con un sustento válido para su empleo. Un ejemplo claro es el hecho de nombrar “doctor” a todo profesional de la medicina, cuando su grado académico es a nivel licenciatura, y son médicos, porque el término Doctor se refiere a un grado académico de alta envergadura, de mucho contenido, previo esfuerzo importante.
En el caso de los maestros y profesores sucede lo mismo: maestro es un grado académico que sigue al de licenciatura y precede al del doctor, es decir, un grado intermedio que tiene mucho que ver con las aptitudes investigadoras de la persona.
Es quizá por esa razón que el término a que se refiere el festejo de hoy no sea el adecuado: celebramos teóricamente al maestro, cuando la celebración cuenta a los que tienen a su cargo la enseñanza de las personas desde nivel preescolar hasta niveles de educación superior y un poco más, aunque su fortaleza la encuentran en el gremio que avala la señora Gordillo, presunta profesora y actual cacique del magisterio, como se le conoce a este gremio, que en México se jacta de ser el sindicato más numeroso de América Latina, aunque una gran mayoría de sus integrantes nada tienen que ver con la educación, la formación o la docencia, y para muestra hay que ver a los dirigentes sindicales, comenzando por la señora Elba Esther, quien no atina siquiera a dar un discurso sin faltas de dicción pese a su milenaria experiencia y edad, o visualizando en la entidad, al dirigente de la sección XXX, quien se supone debiera ser un maestro distinguido y no un simple seguidor de la Gordillo y sus secuaces.
Cierto, hay maestros ejemplares y distinguidos, y una muestra de ello la vemos en la galería del magisterio tamaulipeca, creada para honrar a los distinguidos mentores, aunque en los últimos años se convirtió en un premio político más que de méritos docentes.
Ser maestro no es cosa fácil, o al menos no lo era antes de que se abarataran en el país los grados académicos y cualquiera pudiera tener acceso a ellos, inclusive en línea, sin más mérito que pagar las colegiaturas correspondientes.
Pero ser profesor…
No cualquiera podría jactarse de ser un buen profesor, porque éste es el que tiene vocación de enseñanza y no le importan los días económicos, los permisos sindicales, la carrera magisterial –uno de los engaños más grandes del sistema educativo nacional- o los puentes y días de capacitación supuesta, que es un excelente pretexto para suspender clases.
El profesor era el que nos enseñaba a cada uno el significado y pronunciación de las vocales; el que sabía hablar y utilizar el lenguaje español en lo que vale, o el que sabía que dos más dos totalizaban cuatro y sabía que la suma no era una simple operación aritmética sino el hecho de unir uno y otro recurso para tener un resultado común en el que todos estuviéramos de acuerdo.
¡Vaya!, algo así como entender que la justicia, la solidaridad, la comprensión hacia la ciudadanía, la aplicación en tribuna y la ley unen un resultado que a todos nos conviene: la paz social y la tranquilidad que hemos perdido porque no sabemos los seres humanos sumar esfuerzos. Dividimos, restamos, multiplicamos, pero sumar… eso ya se nos olvidó, quizá porque no tuvimos buenos maestros que nos enseñaran moral, sencillez, honestidad, humildad, capacidad humana, caridad, solidaridad y otros valores básicos para cualquier persona.
No están ya aquellos maestros que nos enseñaban que mentir era una acción inaceptable, y que seguramente reprobarían a aquellos que aseguran que se está trabajando en aras de la sociedad, buscando el bienestar y que la honestidad priva en todas las dependencias de cualquier administración.
Vemos noticias como la del Instituto Nacional de Migración u otras dependencias que están involucradas con la delincuencia y sabemos que éstos, los malos servidores públicos no tuvieron buenos maestros.
Todo lo contario: aprendieron a mentir y disfrazar datos reales con informes más políticos que reales.
Los verdaderos maestros se quedaron frente al pizarrón, con su borrador y sus trozos de tiza, aunque algunos se actualizaron con la tecnología y supieron utilizarla para que sus muchachos conocieran más de lo que les tocaba enseñar… y un poco más, porque el verdadero maestro no se circunscribe a su hora de clase sino que se convierte en un verdadero instructor de la vida de los seres humanos que le rodean.
El primer maestro que tenemos en la vida es nuestro padre, que nos entrega las herramientas necesarias para caminar, y en seguida, los profesores de primaria que nos dan las bases para aprender más. Siguen los de secundaria, preparatoria y licenciatura, para conformar un esquema que nos permita seguir siendo aprendices y alumnos en la escuela de la vida.
El tributo es para los maestros que han sabido llevar esta profesión como lo más sublime de sus vidas, que han sabido entregar lo más valioso de sí para los demás.
Para los maestros verdaderos, de todo corazón, el homenaje sincero. Que Dios les bendiga y nos permita contar siempre con ellos.
Comentarios: entr...@prodigy.net.mx

ACAPULCO (CNNMéxico) — La violencia provocada por los cárteles del narcotráfico en el estado sureño de Guerrero ha dejado a dos pueblos vacíos. Hombres, mujeres, niños y ancianos abandonaron definitivamente sus humildes casas y sus pequeños terrenos de siembra.
El poblado La Laguna es uno de los más afectados. Está ubicado en el municipio de Coyuca de Catalán, en la región de Tierra Caliente de Guerrero, una de las zonas más complicadas por enfrentamientos y asesinatos del crimen organizado.
Desde el pasado 22 de abril, las 107 personas que formaban la comunidad se desplazaron a otro poblado, Las Ollas, ubicado a kilómetros de distancia, por temor a seguir en sus casas, pues han sido víctimas de al menos 10 hechos violentos, emboscadas e incursiones militares que han provocado las muertes de ocho personas, entre ellos tres jóvenes.
Entre los desplazados hay dos mujeres embarazadas y 34 niños menores de 5 años, quienes están viviendo en la intemperie, informaron la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos del estado de Guerrero, el Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad y la Red Guerrerense de Organismos Civiles y Derechos Humanos.
Para esas agrupaciones y la propia Comisión de Derechos Humanos estatal el clima de violencia es provocado por integrantes de la delincuencia organizada en su búsqueda por controlar por completo la sierra de Guerrero para la explotación de los bosques, la siembra y el trasiego de droga.
Las comunidades asentadas en la sierra de la región de la Costa Grande y Tierra Caliente de Guerrero —ambas colindantes con Michoacán y el Estado de México— enfrentan desde hace años graves problemas por la alta producción de marihuana y amapola.
De acuerdo a datos proporcionados por el Ejército, Guerrero ocupa el primer lugar, a nivel nacional, en la producción de amapola.
El reporte de Derechos Humanos
La situación de las 107 personas desplazadas es preocupante ,pues viven en una situación de hacinamiento en la comunidad de Las Ollas, localidad rural que no cuenta con un centro médico, de acuerdo con el reporte oficial de la Comisión de Derechos Humanos del estado y de las agrupaciones sociales.
"No dispone de lugares adecuados para dar albergue a tanta gente, ni hay el suficiente abasto de comida para una larga estancia de estos refugiados. Las condiciones de salud de los desplazados también son un asunto de preocupación".
“La mayoría de las familias salieron de La Laguna sólo con lo que llevaban puesto, dejando todo lo que constituía su patrimonio; casa, ropa, animales, herramientas y tierras. Hoy no saben si podrán sembrar para poder comer y no saben qué pasará con sus cosas que tuvieron que dejar”, indica el reporte que fue enviado al presidente de México, Felipe Calderón.
Por lo que exigen atención por parte de la federación y el gobierno del estado para que estas personas puedan regresar a su comunidad sin temor.
Uno de los antecedentes más graves registrados en ese poblado fue el pasado 31 de octubre del 2009, cuando hombres armados emboscaron y asesinaron a tres jóvenes identificados como Alejandro y Bertín García Cortés de 19 y 18 años, respectivamente, y Rogelio García Valdovinos de 15 años.
Otro caso
El segundo pueblo que enfrenta el desplazamiento de sus habitantes es el de La Morena, la misma localidad en donde el mes pasado asesinaron al ecologista defensor de la sierra de Guerrero,Javier Torres Cruz, reconoció el procurador de Guerrero, Alberto López Rosas.
La población teme ser víctima de más ataques por parte de personas de la delincuencia organizada, por lo que están buscando la manera de ingresar a la zona para brindar protección a sus pobladores, dijo el procurador.
Sin embargo, López Rosas reprochó que no es una responsabilidad absoluta del gobierno de Guerrero, sino por igual de la federación y de las instancias municipales.
“La situación que se vive en esa zona de conflicto es muy difícil, es de violencia, nosotros estamos ingresando a ella teniendo ciertos controles de esa parte de Guerrero. Sabemos que hay autodesplazados, nosotros hemos pedido a algunas personas que habitan en ese lugar que por el momento abandonen esos sitios mientras nosotros tomamos el control pleno”, aceptó.
El ecologista asesinado había estado advirtiendo desde el 2008 de las incursiones de grupos paramilitares, mismas que fueron ignoradas por el pasado gobierno de Zeferino Torreblanca Galindo.
Javier Torres Cruz, de 30 años , defendió los bosques guerrerenses y en el 2008 había denunciado penalmente al ganadero y presunto narcotraficante Alba Álvarez, quién está preso en el penal de La Palma acusado de delincuencia organizada por delitos contra la salud y portación de armas de uso exclusivo del Ejército.
El 6 de diciembre del 2008, Javier Torres denunció ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos su secuestro por parte de supuestos militares del 19 batallón, ubicado en Petatlán, municipio enclavado en la Costa Grande de Guerrero, colindante con Michoacán.
En ese tiempo estuvo retenido por 10 días en una vivienda de donde logró escapar bajo una grave condición de salud y huellas de torturas.
Ese hecho provocó que el 21 de diciembre del 2008, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos exigiera al gobierno de Guerrero medidas cautelares para el ecologista, mismas que nunca se otorgaron.

(CNNMéxico) — Se suele decir que para ganarte el corazón de un perro debes llegarle al estómago.
Quizás es cierto, pero la combinación de un apetito voraz, la curiosidad natural y el gusto indiscriminado pueden causarle problemas a tu amigo canino.
Varias plantas que son venenosas para los perros pueden hallarse en nuestra casa, jardines y parques, y en ocasiones, una mordida es suficiente para tener quevisitar al veterinario de emergencia.
Éstas son 10 de las plantas más tóxicas para los perros, y podrás encontrar una lista completa con fotografías en ASPCA.org, el sitio web de la Sociedad Estadounidense para la Prevención de Crueldad a los Animales de Estados Unidos.

