2da parte entrevista a Veronica Paz W

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Editorial.Español-Australia

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Oct 22, 2005, 7:03:53 AM10/22/05
to Editorial-español
Desde el inicio del reciente lanzamiento periodístico a la persona de
Verónica Paz Wells o Charlie, como la mayoría de las personas le
conocen, hemos recibido numerosos correos electrónicos agradeciendo el
alcance cercano que se está obteniendo de parte de la personalidad de
la protagonista de la historia.

Me interesa agregar que esta entrevista no fue programada. Sino que de
manera fortuita, las circunstancias de la vida, dedicación a la
investigación periodística y el misticismo, me han guiado de forma
causal hasta la persona de Verónica en la ciudad de Toronto.

En esta oportunidad, soy un vehículo de la información que con toda
seguridad siento realizar. Sin proponerme ningún sensacionalismo de mi
parte o de la persona que me ha acompañado a realizar el trabajo.

Y que no es otro que exclusivamente el periodístico.

La entrevistada está totalmente de acuerdo en la difusión de su
historia. Las palabras son suyas y aprobadas por la protagonista, o sea
por Verónica. Previa leída del documento.

Repito, no es mi intención destruir, sino por el contrario...
construir.

Creo conveniente que lean todo el documento antes de dar una opinión.

Gracias otra vez y con sincera intención, los saluda

Graciela Flain

(continuación)

Graciela Flain - ¿Porqué crees que Sixto dudaba?

Verónica Paz Wells - Tenía miedo, estaba con recelo. Estaba con
diecisiete años, era un chiquillo. O sea, la responsabilidad de eso
era muy grande.

Entonces hablé con mi padre y le dije lo que había surgido con
Benítez y con la comunicación recibida y que estaba pensando en
llevar a Benítez al desierto de Chilca.

También de mi papá recibí otras tantas. De pensar en llevar a un
periodista internacional a una salida de campo, ¿y si no pasaba nada?

¡Cómo iba a quedar la reputación del IPRI y la de mi padre mismo a
nivel internacional

El que dirán, las amenazas, el final de la institución. Eran los
prejuicios de mi padre.

Aunque él mismo había ido al campo y había sido testigo de las
experiencias ocurridas, ¿cómo podía tener tantas dudas? Él decía
que eso estaba en mi cabeza, que era yo el único que había tenido
dicho contacto.

¡Todo el mundo estaba contra mí!

Salí de la casa y me dirigí al parque de enfrente y mirando al mar de
noche, allí me senté dudando qué decirle a Benítez respecto a su
pedido.

No sabia qué hacer y me sentía tremendamente traicionando a los
Guías si realmente dijera que no.

En eso, entró en mi mente el guía Godar y me dijo que no tuviera
miedo, que ellos estaban conmigo.

¡Pero caramba, los Guías estaban conmigo, pero si me metía a asumir
la responsabilidad todo el mundo me mataría!

Y Godar me repitió que no me preocupara que estarían conmigo y que me
darían su apoyo.

Necesitaba contar con ellos con seguridad, porque si no pasaba nada, me
asesinaban y ya no tendría el apoyo de nadie.

Godar volvió a repetir: "No estás solo, no te preocupes, estaremos
contigo".

De esa manera tomé las palabras de Godar, llegué a casa, cogí el
teléfono y llamé a Benítez a su hotel. Le dejé el recado pues no lo
encontré.

Más tarde Benítez me devolvió la llamada y le dije: "Mira Juanjo,
los Guías te han invitado a una salida de campo para el día siete, y
me contestó que esa fecha era el día de su cumpleaños, así que le
desee que fuera un lindo regalo de cumpleaños".

Cuando todos se enteraron de mi decisión fue un infierno. Me querían
matar. Mi padre me tildó de irresponsable, de no saber lo que estaba
haciendo, de inmaduro.

No sabia que hacer, si darle la espalda a todo el mundo y dedicarme
solamente a la salida con Benítez.

Viví dos semanas presionadas por todo el tiempo, todo el mundo cayendo
sobre mí.

Con la situación de la familia, con la situación del contacto, hasta
llegué a pensar si no debiese abortar todo y cerrarlo.

Faltando tres días, pregunté al grupo quién iría a Chilca conmigo.
Todos me trataron de loco, nadie quería responsabilizarse. Solamente
Mito Duffó, quién fue uno de los que había tenido varias
experiencias conmigo en el campo, Paco Ore Tipe y Eduardo Elías
quienes también habían tenido experiencias conmigo en Marcahuasi,
fueron los únicos tres chicos que decidieron venir conmigo.

Las tres personas que el mensaje de Godar mencionaba de ir conmigo y
Benítez al desierto de Chilca.

Llegó el día de la salida. Partimos en dos carros. Ese mismo día
llegué donde Sixto para preguntarle si quería venir conmigo por lo
menos para que viera lo que iba a pasar y me dijo que no, que me
olvidara, que yo me había metido en camisa de once varas y que ahora
tenía que salirme yo de ella.

Así que nos fuimos al campo.

La noche estaba horrible. Era invierno y el cielo estaba completamente
cubierto. Se veía como un colchón de nubes. No se veía ni la luna.

Pensé que no iba a pasar nada esa noche.

Allí hice comunicación y Godar vino en mi mente y me dijo que no me
preocupara que ellos estarían allí entre las 9 y 9:15 de la noche.

Yo me mantenía mirando al cielo todo el tiempo para ver que iba a
pasar.

De repente estábamos en una conversación cuando una de las personas
dio un grito mirando al cielo. Se vio una luz blanca por detrás de las
nubes, dejando una aurora realmente maravillosa.

Unos decían que si era la luna o qué podía ser.

De pronto la luz comenzó a aumentar cada vez más y de repente el
objeto empezó a salir de las nubes.

Era un objeto semi esférico, viéndose perfectamente su barriga.
Estaba con una fantástica luz a su alrededor.

Todos quedamos en silencio mirando aquello que entró de nuevo en las
nubes, para volver a bajar y salir.

A su lado se vio una kanepa girando alrededor del objeto. Fue algo
fantástico.

Benítez comenzó a aproximarse para ubicarse en la vertical del
objeto.

De repente desde su barriga, la nave espacial proyectó un haz de luz
que paró a un metro del suelo, en el aire y sin tocar el terreno. Fue
algo impresionante, nunca había visto nada semejante.

En ese momento Benítez dio un salto hacia atrás y regresó al grupo.

Ahí el objeto entró en las nubes, salió de nuevo y más adelante un
segundo objeto salió de las nubes. Luego los dos entraron de nuevo y
desaparecieron.

Se hizo un silencio sepulcral, no se oía absolutamente nada.

Benítez se acercó a mí y preguntó excitado: - "¿Y ahora van a
bajar, no van a bajar, qué paso?" -

Le respondí que no, que vinieron solamente para dar prueba que esto es
real.

Al otro día, Benítez regresó a Chilca para chequear toda el área,
para ver si había posibilidades de algún tipo de trucaje, pero no
encontró nada en pleno desierto.

La noticia llegó para Lima y para todo el mundo de que Rama había
dado prueba que el contacto con los extraterrestres es real.

Ni mi padre, ni Sixto se me acercaron para decirme que yo había tenido
razón. Que fue verdadero o que debieron haber confiado. Nadie se me
acercó para decirme absolutamente nada. O que el contacto había sido
real y que habíamos dado pruebas, o que había sido una experiencia
maravillosa.

Bueno, eso me sirvió como una prueba de humildad.

La noticia comenzó a rodar por Lima, hasta que Benítez llego a
España, publicó en La Gaceta del Norte su experiencia y todo el
encuentro.

Comenzaron a llegar montones de cartas de toda Europa. Gente de
Francia, de Japón, de todo el mundo quería entrar en contacto con
nosotros.

La gran mayoría me buscaba, porque yo había sido la persona que
había llevado a todo el mundo al contacto.

Gente que se acercaba a las conferencias y charlas en el instituto
IPRI, y que quería también participar y ser parte del contacto.

La demanda de las personas y de la de ser parte, estaba presionando y
presionando.

Fue entonces cuando le dije a Sixto y al grupo que teníamos que tomar
una actitud, porque el contacto no era para nosotros solamente, sino
que era para compartir con el resto.

Teníamos que dar a las personas la misma oportunidad que nosotros
habíamos tenido.

Me decían que no era posible, que no teníamos condiciones.

Yo era uno de los mayores del grupo. Tenía casi veinte años en esa
época. Estaba en mejores condiciones de evaluar toda la situación.
Los demás eran un grupo de chiquillos, que estaban asustados por todo
lo que estaba pasando.

Teníamos que abrirnos a otras personas, pero la respuesta que obtenía
era que no era posible.

Se estaba mezclando ajos con cebollas y el contacto extraterrestre no
era para que se quedara allí.

Una vez más me dijeron que no, así que seguí adelante solo.

Así ocurrió y comencé a formar grupos.

Entré en contacto con Godar y él me dio una idea para estructurar lo
que fue la base para formar las 22 prácticas.

GF - ¿Quién diseñó la Guía de Prácticas?

VPW - Yo. Yo la estructuré. En realidad fue un esquema de ejercicios
y entrenamientos para ayudar a las personas a entrar en contacto
extraterrestre. Fue básico.

La pauta original eran dieciséis grupos de actividades.

Comencé a utilizarla como forma de poder trabajar con ellos.

La situación en Lima y mi situación personal en casa se quedó
tremenda. Tuve una lucha con mi madre con relación a mi hija. Tuve
problemas con el grupo con relación a lo que ellos llamaron "mi
disidencia". Salí de este grupo y comencé a formar nuevos grupos.

Para mí ya era el clímax. Se decía que yo estaba haciendo todo eso
por un afán protagónico, que tenia necesidad de autoafirmación, que
lo hacía para obtener el liderazgo, que quería tomar Rama para mí,
que quería tener propiedad sobre el contacto. ¡Fue el colmo!

En ningún momento hice nada por mí, todo lo había hecho por las
personas, por entregar al mundo la posibilidad que el contacto es real.

Los Guías nos habían dado una oportunidad maravillosa. Había
cambiado mi vida de una manera extraordinaria.

Yo era una persona que vivía en un estado de estrés y de depresión,
veinticuatro horas al día. Los extraterrestres me dieron una visión
fantástica sobre lo que la vida en sí representa. Solamente podía
dar gracias por todo lo que había recibido. ¿Cómo podía quedarse
solamente conmigo?

De ninguna manera, yo tenía que compartirlo, tenía que vivirlo con
otras personas.

GF - ¿Por qué realmente te fuiste de Perú?

VPW - Mi separación con mi ex esposa, mi hija, las pugnas. Algo me
decía que tenía que salir de Lima, ya no podía quedarme.

La presión acababa siendo para mí muy grande.

Trabajaba en una agencia de publicidad que estaba ubicada a una cuadra
de la embajada brasileña.

Un día estaba caminando enfrente a la embajada y vi colocado un
anuncio sobre becas de estudio y pensé que podía ser ésa, una
oportunidad para irme.

Mi tía Rosa vivía en el Brasil y podía aprovechar esa situación
para irme a vivir allí.

Debía presentar todos mis documentos para registrarme en el concurso y
tenía solamente un día de tiempo.

Salí de la embajada e hice una comunicación con los Guías. Les dije
que si ellos querían que yo me fuera al Brasil, tenían que hacer lo
posible para que fuera así.

Eran cinco vacantes para el curso de psicología y de acuerdo con el
cuadro de honor, se podía escoger a qué universidad ir.

Para ir a San Pablo donde mi tía vivía, que era la mayor universidad
de todo el Brasil, tenía que sacar el primer lugar.

Regresé a casa y comencé a buscar todos los documentos que tenía,
pero me faltaban algunos. Corrí al colegio donde había estudiado.
Conocía a todo el mundo ahí porque me había relacionado con todos
durante años.

Conseguí fácilmente que en una hora, me dieran las copias que
necesitaba. Al día siguiente estaba con todos los documentos listos.

Llegué a la embajada, los entregué y entré en el concurso.
Curiosamente mi tía Rosa estaba en Lima en ese momento. Hablé con mi
abuela y le comenté mi idea de ir a estudiar a Brasil y preguntarle si
mi tía Rosa podría ayudarme para quedarme en su casa. Mi prima que
también estaba en lo de mi abuela, le pareció bestial la idea porque
ella no tenía hermanos. Mi abuela también hizo presión porque
también quería irse a vivir al Brasil.

Me gané el primer lugar, conseguí la beca y salí yéndome al Brasil.

En esa época era yo quien tenía a cargo todos los grupos Rama en
Lima. Eran aproximadamente 15 grupos.

Formé un consejo que se quedó estructurado justamente con las guías
de prácticas que había dejado.

Este consejo comenzó a administrar todo el trabajo. Salí de Lima sin
la intención de formar grupos en Brasil, sino de estudiar psicología
en la Universidad de San Pablo.

El grupo que dejé en Lima comenzó a tener problemas de liderazgo,
personalismo y todo ese tipo de cosas a matarse entre ellos.

Rodolfo Aramayo era mi brazo derecho en Lima. Era un chico brillante,
inclusive trabaja ahora en los Estados Unidos en el proyecto de
desarrollo de la Inteligencia Artificial, siendo una de las mentes más
brillantes de los Estados Unidos.

Siendo él mi mano derecha, viajó a Brasil en finales de 1975, porque
estaba enamorando a mi prima, y me contó los problemas que estaban
enfrentando. Llamé por teléfono a Sixto. Mi hermano ya había
comenzado a formar grupos a finales del año 1975. Hablé con Sixto
para que ayudara a los chicos en Lima.

A finales del año 75, inicios del 76, Sixto juntó todos los grupos y
comenzó a tomar control del proceso Rama en el Perú.

Yo me quedé en Brasil, trabajando y estudiando.

Mi prima Pamela había hecho algunas salidas de campo conmigo en el
Perú y en un grupo de sus amistades del colegio en Brasil, les contó
de todas las peripecias, salidas de campo, aventuras y los contactos
que había tenido conmigo en Perú.

Estos chicos se quedaron muertos de interés.

Un día de regreso de la Universidad, los encontré a todos en la casa.


Mi portugués todavía era bastante rudimental pues recién había
llegado a San Pablo. Pero mi prima me ayudó a comunicarme con ellos y
me animé a formar un grupo.

Comenzamos a salir al campo y tener experiencias. Fue súper bonito con
ellos.

Uno de los chicos participantes del grupo conocía a uno de los famosos
investigadores brasileños, el Dr. Flavio Perera, quien tenía un
programa de televisión llamado "Inteligencia".

Un día fuimos al canal de televisión a encontrar al profesor. Me
presenté, él ya conocía a mi padre Carlos Paz. Y le conté las
experiencias que teníamos.

Me invitó para participar en uno de los programas como entrevistado.

Al final llegué a hacer casi quince entrevistas en quince programas.
Luego me invitó a realizar charlas en un centro de conferencias y
montones de otras organizaciones me invitaron para comenzar a hacer
conferencias también.

Así Rama comenzó en el Brasil.

La Guía de Prácticas que utilizaba era la misma que había dejado en
el Perú al comienzo. Me di cuenta que no era efectiva, que no
funcionaba bien.

Porque el objetivo no era el contacto, sino que era un proceso de
desarrollo, de transformación personal y lo que teníamos era apenas
un manual de ejercicios nada más y no de transformación.

(continuara)

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