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unread,Aug 28, 2010, 6:14:35 PM8/28/10Sign in to reply to author
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to Ecuador Noticias
Por Amy Goodman
¿En qué se relacionan 500 millones de huevos y la democracia? El
masivo retiro del mercado de huevos infectados con salmonelosis, el
retiro más grande en la historia de Estados Unidos, nos permite ver el
poder que las grandes corporaciones tienen, no sólo sobre nuestra
salud, sino también sobre nuestro gobierno.
Aunque son muchas las marcas que han sido retiradas del mercado, todas
pueden rastrearse hasta llegar a sólo dos granjas de producción de
huevos. Cada vez más, la provisión de alimentos está en manos de
compañías cada vez más grandes que ejercen un enorme poder sobre
nuestro proceso político. Así como pasa con la industria alimenticia,
sucede también con las petroleras y los bancos: corporaciones
gigantescas (algunas con presupuestos más grandes que el de la mayoría
de los países) están controlando nuestra salud, nuestro medioambiente,
nuestra economía y, cada vez más, nuestras elecciones.
El brote de salmonelosis es sólo el episodio más reciente de una serie
de episodios que muestran a una industria alimenticia desenfrenada.
Patty Lovera, sub-directora del grupo por la seguridad alimentaria
Food & Water Watch, me dijo: “Históricamente, siempre ha habido
resistencia por parte de la industria a todo tipo de norma de
seguridad alimentaria, ya sea dictada por el Congreso o por otros
organismos gubernamentales. Existen grandes asociaciones comerciales
para cada sector proveedor de nuestros alimentos, desde los grandes
productores agroindustriales hasta las tiendas de comestibles.”
Los huevos contaminados con salmonelosis provenían de sólo dos granjas
factoría, Hillandale Farms y Wright County Egg, ambas de Iowa. Detrás
de este brote está el emporio del huevo de Austin “Jack” DeCoster.
DeCoster es propietario de Wright County Egg y también de Quality Egg,
proveedora de pollos y de alimentos para pollos de las dos granjas de
Iowa. Patty Lovera afirma que: “DeCoster es un nombre que se escucha
mucho cuando uno empieza a hablar con conocedores de la industria del
huevo o con personas que provienen de los estados de Iowa, Ohio o de
los otros estados en que DeCoster opera. Por eso creemos que DeCoster
es el claro ejemplo de lo que sucede cuando tenemos este tipo de
concentración y producción a gran escala. No se trata sólo de
seguridad alimentaria o sólo de daño ambiental o del trato que reciben
los trabajadores. Cuando estamos frente a este tipo de producción
masiva, responsable de tantos de nuestros alimentos, se trata de un
paquete completo de efectos colaterales negativos.”
La agencia de noticias Associated Press brindó un resumen de las
violaciones a las normas sanitarias, de seguridad y laborales
presentes en las operaciones de DeCoster con huevos y cerdos en varios
estados. En 1997, la empresa DeCoster Egg Farms acordó pagar una multa
de dos millones de dólares luego de que el entonces Ministro de
Trabajo Robert Reich calificara su granja de “tan peligrosa y opresora
como cualquier empresa maquildora.” En 2002, la compañía de DeCoster
pagó un millón y medio de dólares para llegar a un acuerdo en
referencia a una demanda legal presentada por la Comisión Federal de
Igualdad de Oportunidades Laborales en representación de mujeres
mexicanas que informaron haber sido sometidas a acoso sexual, incluso
violación, abusos y represalias por parte de sus supervisores. Este
verano, otra compañía vinculada a DeCoster pagó ciento veinticinco mil
dólares al Estado de Maine por acusaciones de trato cruel contra los
animales.
A pesar de todo esto, DeCoster ha prosperado en el negocio de huevos y
cerdos, lo que lo pone a la altura de otras grandes corporaciones,
como BP y los grandes bancos. El derrame de petróleo de BP, el más
grande en la historia de este país, estuvo precedido por una larga
lista de hechos criminales y graves violaciones a las normas que datan
de varios años, una de las más conocidas: la gran explosión de la
refinería de la ciudad de Texas que cobró la vida a quince personas en
el año 2005. Si BP fuera una persona, habría ido a prisión hace mucho
tiempo.
La industria financiera es otro delincuente crónico. Poco tiempo
después del mayor desastre financiero mundial desde la Gran Depresión,
bancos como Goldman Sachs, llenos de dinero tras el masivo rescate
financiero gubernamental, interfirieron en el proceso legislativo que
intentaba controlarlos.
El resultado: un nuevo y ampliamente ineficaz organismo gubernamental
de protección al consumidor, además de una implacable oposición a la
designación, para la dirección de este organismo, de la defensora de
los derechos del consumidor Elizabeth Warren, quien supervisaría a los
bancos tanto como el nuevo organismo se lo permitiera. Este es el
motivo por el cual se oponen a su designación los banqueros, entre
ellos, Timothy Geithner y Larry Summers, a quienes el Presidente Obama
nombró como Secretario del Tesoro y Asesor Económico, respectivamente.
Se permite a las corporaciones internacionales operar prácticamente
sin supervisión ni regulación. Se permite que el dinero de las grandes
empresas ejerza influencia sobre las elecciones, y por ende, sobre la
conducta de nuestros representantes. Luego de la decisión de la Corte
Suprema en el caso presentado por el grupo de derecha Citizens United,
que permitirá donaciones corporativas ilimitadas a las campañas, el
problema va de mal en peor. Para ser electos y mantenerse en el poder,
los políticos deberán satisfacer más y más a sus donantes
empresariales. Se podría decir que el zorro vigila al gallinero (y a
los huevos podridos que hay en él). Sin embargo, hay esperanza. Existe
un creciente movimiento para reformar la constitución de Estados
Unidos, para quitar a las corporaciones el estatus legal de “persona
jurídica”, concepto por el cual las corporaciones tienen los mismos
derechos que las personas normales.
Esto haría que las corporaciones estuvieran sujetas a la misma
supervisión que existió durante los primeros cien años de la historia
de Estados Unidos. Pero para que las personas sean las únicas con
derecho a la participación política será necesario un verdadero
movimiento de base, dado que el Congreso y el gobierno de Obama
parecen no ser capaces de implementar ni siquiera los cambios más
básicos. Como dice el refrán: “si quieres hacer un omelet, tienes que
romper algunos huevos”.
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2010 Amy Goodman{jcomments on}