EL CONTEXTO SOCIOECONOMICO DEL COOPERATIVISMO
Por: PABLO E. CARDENAS M.
Para estudiar el cooperativismo es necesario estudiar el entorno en
el cual se desarrolla, porque en este entorno se encuentran las
oportunidades, las limitaciones y amenazas para las empresas
cooperativas. En este trabajo de síntesis se exponen elementos
característicos de la sociedad y de la economía que han acompañado al
cooperativismo desde sus inicios, en dos niveles: el ámbito mundial y el
ámbito nacional.
EL AMBITO MUNDIAL
El siglo XIX
El cooperativismo surgió, como idea y como realidad social, en el
siglo XIX, coincidiendo con la consolidación del capitalismo como
sistema de producción dominante en el mundo. Y el capitalismo se
consolidó como sistema dominante de producción con la Revolución
Industrial, la cual produjo cambios radicales en las estructuras
económicas y sociales. En las relaciones económicas la servidumbre fue
remplazada por la relación salarial y la burguesía como nueva clase
asume el liderazgo de la sociedad en lo económico y en lo político. Se
generan y se consolidan simultáneamente nuevas ideas y corrientes de
pensamiento: Surge la Economía como nueva Ciencia defendiendo el
liberalismo, se conquista la vigencia de libertades individuales y como
respuesta a la despiadada explotación de los trabajadores surgen las
ideas socialistas, el cooperativismo, las cooperativas y las
organizaciones sindicales. En 1844 los pioneros de Rochdale fundan la
primera cooperativa y formulan los principios de funcionamiento interno
que han servido de base al cooperativismo durante muchos años. A partir
de entonces, miles de cooperativas se han creado en todo el mundo. En
1895, el primer congreso internacional de las cooperativas se celebró en
Londres con representantes de cooperativas de Argentina, India,
Australia, Bélgica, Inglaterra, Dinamarca, Francia, Alemania, Hungría,
Italia, Países Bajos, Rusia, Serbia y Estados Unidos. Nace allí la ACI,
Alianza Cooperativa Internacional, con la misión de promover el modelo
cooperativo, de asegurar el intercambio de información entre las
cooperativas y de definir los principios universales del cooperativismo.
El siglo XX
En el siglo XX las ideas socialistas se materializan como régimen
sociopolítico en varios países. En la Unión Soviética y en algunos
países de Europa Oriental se impulsa el cooperativismo desde el estado y
se sostiene que en el ámbito socialista las cooperativas son verdaderas
organizaciones del pueblo, a diferencia de las cooperativas del ámbito
capitalista que no serían más que apéndices de este sistema.
Como consecuencia de la Gran Depresión Económica que se inicia en
1929, el liberalismo económico es cuestionado seriamente y surge la
corriente de pensamiento económico keynesiano afirmando que el libre
mercado conduce a crisis periódicas del sistema productivo y que el
estado debe intervenir para gestionar el desarrollo mediante la política
económica. Hacia los años setenta, una nueva crisis económica cuestiona
la validez de las herramientas keynesianas, la intervención del estado
se declara perniciosa y se reivindica de nuevo el libre mercado como
mecanismo eficiente de asignación de recursos y distribución del
producto. Es el auge y predominio del Neoliberalismo. Para finales de
siglo se restablecen las relaciones capitalistas en la URSS y en Europa
Oriental. ¿Falló la idea de que el ser humano puede guiar a su voluntad
el desarrollo económico con criterios diferentes al de la ganancia?
Crucial interrogante que queda por resolver.
En 1995, con motivo de su XXXI congreso, la ACI expide la declaración
sobre la identidad cooperativa. Mediante esta declaración se adopta una
definición de empresa cooperativa y se actualizan los principios
mediante algunos cambios a los vigentes en ese momento. Esta definición y
estos principios están vigentes actualmente y constituyen los elementos
de la identidad del cooperativismo en el mundo.
El siglo XXI
Una panorámica general de la situación socioeconómica actual nos
muestra un grupo de países desarrollados, con altos niveles de consumo,
unos con importantes niveles de bienestar para la mayoría de la
población y otros con niveles de desigualdad vergonzosos; un segundo
grupo de países en vías desarrollo, algunos de ellos “emergentes”; y un
tercer grupo, de países sumidos aún en el subdesarrollo y el atraso.
La característica general del desarrollo actual es la globalización.
El ámbito de los grandes negocios es el mundo entero, el capital y la
tecnología se localizan allí donde encuentran las mejores oportunidades
de lucro, los modelos culturales y de consumo se estandarizan para
facilitar la producción a gran escala. Pero la movilidad del recurso
humano si se detiene con murallas, con prácticas y normas xenófobas y
discriminatorias. Lo único que no está globalizado son las oportunidades
de trabajo y de bienestar.
Apenas iniciando el siglo XXI se produce una nueva “Gran Crisis”
económica mundial que afecta de manera especial a los países
capitalistas mas desarrollados. En Estados Unidos y en Europa los
sistemas financieros tambalean y es necesaria la intervención de los
estados para rescatarlos. El desempleo, los bajos salarios, la
flexibilización de la legislación laboral y los recortes en programas
sociales afectan severamente a la clase trabajadora.
Las empresas cooperativas demuestran, mientras tanto, que son menos
vulnerables a las crisis porque el sentido de pertenencia de los
asociados genera confianza, porque se gestionan con principios y
valores.
Los siguientes datos suministrados por la ACI dan una idea de la importancia del cooperativismo actual en el mundo.
- En 2008 hay 800 millones de personas afiliadas a cooperativas, y estas empresas ocupan a 100 millones de trabajadores.
- En Argentina y en Estados Unidos las cooperativas afilian a la cuarta parte de la población.
- En Brasil las cooperativas producen el 72% del trigo, el 43% de la soja, 39% de la leche, 38% del algodón y el 21% del café.
- En Canadá una de cada 3 personas es miembro de una cooperativa.
- En Eslovenia las cooperativas agrícolas son responsables del 72% de
la producción lechera, 79% de la ganadera, 45% de la de trigo y 77% de
la de patatas.
- En Finlandia las cooperativas son responsables de la producción del
74% de los alimentos y manejan el 34% de los depósitos en el sistema
financiero.
- En Japón el 91% de los productores agropecuarios son socios de cooperativas.
- En Kenya las cooperativas tienen una participación del 45% en el PBI
del país y gestionan el 31% de los ahorros nacionales. Producen el 70%
del café, el 76% de los productos lácteos y el 95% del algodón.
- En Noruega las cooperativas producen el 99% de la leche, manejan el
25% del mercado minorista y participan con el 76% en el sector de
productos forestales.
- En Uruguay las cooperativas producen el 90% de la leche y sus derivados, el 34% de la miel y el 60% del trigo nacional.
El cooperativismo es, en definitiva, un modelo de desarrollo
empresarial vigente y dinámico, que ha tenido un desarrollo progresivo
desde su aparición en la sociedad. Las situaciones de pobreza y de
exclusión social, las necesidades de alimentos, y la amenaza de
catástrofe ambiental que ha generado el capitalismo, son para el
movimiento cooperativo un gran reto, porque su filosofía y sus
principios establecen la búsqueda de solución a las necesidades y
problemas del ser humano.
EL AMBITO MACIONAL
LA POBLACION COLOMBIANA
Las cifras que se presentan en los dos siguientes cuadros reflejan importantes características de la sociedad colombiana.
Impactan a primera vista las cifras de desempleo, subempleo y
desplazamiento forzado, las cuales indican que cerca de la mitad de la
población está excluida del sistema productivo formal. Fenómenos
sociológicos característicos de nuestra población como la debilidad de
los principios éticos, la desconfianza en instituciones y normas, la
apatía política de la juventud, el clientelismo, el caudillismo y el
servilismo, son causa y efecto de la exclusión social y se constituyen
en factores adversos al desarrollo empresarial y al progreso social.
Como fortalezas se podría mencionar que aún contamos con una población
joven y con un nivel de escolaridad aceptable.
LA ECONOMIA
El gráfico muestra la estructura sectorial del PIB colombiano. El
sector primario ha mantenido su peso relativo desde hace ya unas 4
décadas, pero en los últimos años la actividad minera ha desplazado la
contribución que tenían actividades más interconectadas como la agrícola
y pecuaria. La actividad minera es ya más de la mitad del sector
primario y su notable crecimiento ha resultado de leoninas concesiones
al capital transnacional. Es un subsector altamente monopolizado,
depredador del ambiente y con muy escasas vinculaciones
intersectoriales. En el sector secundario tenemos una industria
básicamente manufacturera importadora de tecnología, y el sector
terciario se encuentra sobredimensionado por actividades informales de
muy baja productividad.
En cuanto a tendencias del crecimiento, de 1991 a 2000 la tasa anual
promedio fue tan solo del 2.6%, y entre 2001 y 2010 del 4.5%. Son tasas
de crecimiento insuficientes frente a las necesidades insatisfechas y
frente al crecimiento de la oferta de trabajo. Y no hay ninguna razón
que nos haga pensar que ahora sí, con el mismo modelo de desarrollo,
vamos a crecer a tasas superiores al 6% anual para lograr bajar el
desempleo.
De una mirada analítica global sobre la economía colombiana y sus perspectivas surgen las siguientes anotaciones:
Contamos con una dotación privilegiada de recursos naturales: tierra
productiva, agua, minerales, biodiversidad. Tenemos una posición
geográficas estratégica que facilita las comunicaciones. Tenemos talento
humano y una consolidada institucionalidad en materia económica.
Como debilidades, al atraso estructural y las profundas
desigualdades, sumamos los problemas socioculturales que hemos
mencionado antes, y como amenazas contamos con la persistencia de las
diferentes “violencias”, y el deterioro ambiental que se origina en el
modelo de desarrollo de orientación neoliberal, irresponsable y
deshumanizado.
Las principales oportunidades de desarrollo sostenible se encuentran
en el crecimiento del mercado interno (inclusión social y mejoramiento
del nivel de ingresos), en el desarrollo agroindustrial (producción de
alimentos y biotecnología) y en la construcción de infraestructura.
EL SECTOR COOPERATIVO COLOMBIANO
La Confederación Colombiana de Cooperativas CONFECOOP produce
anualmente el informe: “Desempeño del Sector Cooperativo Colombiano”.
Las cifras que presentamos a continuación están tomadas de dicho informe
correspondiente al año 2010.
Al finalizar el 2010 había en Colombia 8.533 cooperativas con
5.131.780 asociados y 139.703 trabajadores vinculados directamente. Las
empresas cooperativas contribuyeron con el 5.2% de la producción
nacional total (PIB). Estos son los indicadores del tamaño del sector
cooperativo colombiano, pequeño en comparación con el cooperativismo en
otros países, pero con una importante dinámica de crecimiento en los
últimos 10 años.
Los siguientes gráficos resumen las principales características del sector.
Señalamos como debilidad, al lado de la falta de educación y
conciencia cooperativa, la atomización del sector cooperativo
colombiano. Yo sostengo que somos fuertes en organización gremial pero,
en realidad, somos débiles en integración. Bastantes ejemplos podríamos
citar de varias cooperativas atendiendo el mismo servicio en el mismo
lugar. En la actividad en donde más hacemos presencia, ahorro y crédito,
serían muchas las fusiones que podríamos llevar a cabo para ganar
eficiencia y fortaleza.
En la cantidad de necesidades insatisfechas de nuestra población
están los retos y oportunidades para las empresas cooperativas. Porque
una cooperativa se crea para solucionar necesidades de sus asociados, y
de la comunidad. Y, reiteramos, en la inclusión de la población
excluida, y en el mejoramiento de los ingresos de la clase trabajadora
está el mercado que necesitan las empresas para crecer.
Como amenaza para el cooperativismo ubicamos al nuestro modelo de
desarrollo capitalista de corte neoliberal. Porque el neoliberalismo
promueve el individualismo, la eficiencia deshumanizada, la
desregulación y la ausencia de criterios éticos en la producción. Su
única motivación es la acumulación y la ganancia.
Particularmente no creo que el cooperativismo pueda ser la
alternativa al sistema capitalista, o una tercera vía entre capitalismo y
socialismo. Entre otras razones porque el cooperativismo es pluralista y
la adhesión a él es voluntaria. Para que fuera el modelo de desarrollo
único en una sociedad tendría que ser impuesto a una parte de la misma.
Como objetivo estratégico creo que se podría aspirar a que el modelo
cooperativo sea el modelo de de organización empresarial mayoritario en
la sociedad.