Opción ante la crisis.
El cooperativismo es una
opción ante la crisis financiera mundial por su capacidad de dinamizar
la economía, teniendo como motor el auténtico desarrollo de la persona.
La
Organización de Naciones Unidas (ONU) declaró a esta gestión como el
Año del Cooperativismo, en reconocimiento al aporte del movimiento
cooperativo al mundo. Las cooperativas favorecen una economía
democrática centrada en las personas, cuidan el medio ambiente y, al
mismo tiempo, promueven el crecimiento económico, la justicia social y
una globalización justa. Las cooperativas desempeñan un papel cada vez
más importante en la prevención y reducción de la pobreza y son un
importante factor de desarrollo.
En Bolivia hay alrededor de dos
mil cooperativas productivas, industriales, agrícolas, de ahorro y
préstamo, de telecomunicaciones, de servicios y otras. El Instituto
Nacional de Estadísticas registra un promedio de cien nuevas
cooperativas al año. Se calcula que la participación de las cooperativas
en el Producto Interno Bruto (PIB) representa más del 3,5 por ciento .
A
nivel mundial, el modelo empresarial cooperativo mueve tanto como la
décima economía del mundo y da trabajo a más de cien millones de
personas, según cálculos de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI).
Las
cooperativas, vigentes en Bolivia desde 1956, tienen un modelo
económico basado en la colaboración, en el intercambio, en la reducción
del consumo material y el aumento de relaciones sociales.
El
modelo cooperativo es la mejor opción para enfrentar la crisis
financiera y ofrece las bases para conseguir una forma más sostenible de
hacer negocios, en relación con el modelo capitalista tradicional. Las
cooperativas, independientemente de su dimensión o rubro, comparten los
valores de democracia, solidaridad, equidad, autoayuda y
autorresponsabilidad, creando negocios que ofrecen más bienestar, en
oposición a la maximización de beneficios en provecho de unos pocos.
Son muy eficientes en la lucha contra la pobreza, ya que fomentan el desarrollo sostenible y la creación de empleos.
La
Constitución Política del Estado, en su artículo 55, reconoce al
sistema cooperativo que se sustenta en los principios de solidaridad,
igualdad, reciprocidad, equidad en la distribución, finalidad social y
no lucro de sus asociados.
Actualmente, el movimiento
cooperativo boliviano es un gigante dormido que necesita integrarse y
fortalecerse. Es hora de que los y las cooperativistas reconozcan la
importancia de su papel en la sociedad, promuevan y amplíen su alcance.
También es urgente que las organizaciones cooperativistas dejen de actuar aisladas y enfrenten juntas a las amenazas.
Por
su parte, el Gobierno tiene que asumir su papel de fomentar el
cooperativismo y encontrar en él un excelente aliado en la lucha contra
la pobreza y la inclusión social. El modelo cooperativo es ideal para la
creación de fuentes de empleo para las personas con discapacidad y
otros sectores marginados.
Hasta ahora, Bolivia todavía no ha reconocido el potencial que tiene en el movimiento cooperativo.
En
algunos países hoy se lanza el año del cooperativismo, en otros ya se
formaron comités nacionales para impulsar el desarrollo del
cooperativismo, asegurar la financiación y dinamizar la construcción de
empresas cooperativas.
Es tiempo de que se cumpla el postulado
constitucional de promover el cooperativismo y comenzar a disfrutar de
ese extraordinario sistema solidario, democrático y respetuoso del medio
ambiente. Este medio se enorgullece de pertenecer a la Cooperativa de
Cemento, Industrias y Servicios Coboce Limitada, fundada hace 46 años, y
de trabajar con los principios cooperativistas.