ALAI, América Latina en Movimiento
2011-12-07
Ecuador
El cooperativismo: Una vía práctica hacia el Buen Vivir
Sebastián Endara
Resumen
La
organización cooperativa es una asociación voluntaria de personas
unidas por un fin común, cuyas acciones se sustentan en valores y
principios de apoyo mutuo, igualdad, libertad y autonomía,
participación, educación continua, compromiso con la comunidad y con la
naturaleza. En esa medida, el cooperativismo se constituye como una
forma alternativa de procesos políticos y de estructuras colectivas que
priorizan el buen gobierno, la coherencia entre medios y fines, y en
definitiva, la búsqueda de avances cualitativos en la democracia. El
cooperativismo, y la profundización de su estudio y sus prácticas,
podría constituirse como punto de referencia fundamental para las
aplicaciones reales del concepto de Buen Vivir.
Palabras claves: Cooperativismo, Buen Vivir, democracia.
El Cooperativismo: Una vía práctica hacia el Buen Vivir[1]
“La
opción por la vida humana amenazada demanda una nueva solidaridad,
aquella que reconoce que la opción por la vida del otro es la opción por
la vida de uno mismo. El otro está en mí, Yo estoy en el otro”.
(Franz Hinkelamert)
1.- Introducción.
En
el Ecuador hasta hace poco registraban alrededor de 5 millones de
personas sumidas en la pobreza y por lo menos 1 millón cien mil en la
extrema pobreza (Vásquez, s/a). Sin embargo, este problema no sólo es
ecuatoriano, se trata de un problema global y sistémico. Según Rodrigo
Vásquez, en 1960 había 1 rico por cada 30 pobres, ahora hay 1 por cada
80. El mismo autor afirma que 4 magnates del mundo poseen juntos una
fortuna superior al PIB de 42 naciones que abarcan a 600 millones de
personas. El neoliberalismo (actual versión del capitalismo) con los
corolarios del rendimiento, ganancia, lucro, competencia han organizado
un mundo donde el capital tiende a la acumulación y la concentración.
Adicionalmente habría que mencionar que la estructura productiva de la
actual sociedad garantiza en una campaña sistemática y permanente, el
sometimiento mental a la lógica de la gran industria. Se trata de la
manipulación industrial de la conciencia y la eliminación de cualquier
posibilidad de crítica, incluso frente a las evidentes muestras del
deterioro de nuestros hábitats. El capital responde a una lógica que no
tiene que ver ni con la vida, ni con la gente, no tiene ética alguna.
Que
el espejismo del progreso goce todavía de popularidad se explica solo
por la instauración de una ideología basada en el ejercicio sistemático
de la excitación y el deseo hacia los bienes y servicios que la
administración de la dominación es capaz de entregar (Marcuse, 1969).
Incluso los procesos democráticos están más dirigidos a profundizar la
aceptación de la democracia actual como el sistema más avanzado de
organización colectiva hasta ahora aplicado, antes que a generar nuevos
niveles de comprensión y práctica para la libertad. La democracia se
desarrolla en un contexto de creciente pauperización existencial y
política. La idea de progreso a ultranza, amasada en los albores de la
modernidad, implica poner en riesgo la libertad y la posibilidad del
cambio hacia una sociedad mejor, es decir, una sociedad sin los niveles
de pobreza y exclusión, sin los niveles de violencia y coerción, sin los
niveles de intolerancia, sin los niveles de hacinamiento y congestión,
sin los niveles de egoísmo, sin los niveles de apatía y manipulación
mental, sin los niveles de contaminación y destrucción ambiental, en
definitiva sin las incoherencias que vivimos cotidianamente en la
'cúspide' de la historia humana. Reconocer que el costo del progreso
implica nuevas sujeciones no es racional, sino que la vía del cambio
requiere imaginar, experimentar y asumir nuevas formas de gestión de la
vida colectiva.
Frente
a este sistema que persiste en su iniquidad, en su explotación, en su
irracionalidad, se levantan formas distintas de hacer las cosas, formas
que de alguna manera son impertinentes al sistema, son antisistémicas,
profundamente populares y arraigadas en otras lógicas, en otras formas
de entender la vida de las personas y de la naturaleza. Una de estas
formas ha tomado cuerpo en lo que ahora se denomina como cooperativismo.
El cooperativismo es una práctica muy antigua en nuestras comunidades
del Abya Yala: la minka por ejemplo seria un antecedente
del trabajo voluntario para el beneficio de todos. El cooperativismo
surge como una alternativa a un sistema basado en la explotación, la
desigualdad, y la injusticia. Es un sistema basado en firmes principios
éticos: la solidaridad, la ayuda mutua, la centralidad de las personas
por sobre todas las cosas, la democracia, la igualdad, la justicia, la
educación, la cultura. Una cooperativa es una sociedad de personas
unidas de forma voluntaria para satisfacer sus necesidades económicas,
sociales y culturales en común, mediante una empresa de propiedad
conjunta y gestión democrática. Sus prácticas se sustentan en los
principios y valores universales del cooperativismo, las prácticas de
buen gobierno, el cuidado de la naturaleza, y ahora también contribuyen a
imaginar el Buen Vivir.
2.- Consideraciones sobre el Buen Vivir.
El
Buen Vivir está pensado con categorías que surgen en la marginalidad.
Sus connotaciones están dirigidas por aquel espíritu que permitió la
vida y la alegría a pesar de las condiciones más hostiles de existencia
en la que personas y pueblos se ven a diario obligados a desenvolverse.
El Buen Vivir como afirman Eduardo Gudynas y Alberto Acosta es una
alternativa al desarrollo no una alternativa de desarrollo, hace un
corte, una separación con el desarrollo convencional, genera una vía
distinta de comprensión del contexto, de la situación, y produce la
posibilidad de que surjan distintas maneras de dirigir la acción en
función de otras prioridades vitales gestadas más allá del coloniaje. De
ahí que ya no sea conveniente seguir hablando de desarrollo,
crecimiento, aumento, acrecentamiento, incremento, adelanto, progreso,
avance, mejora, perfección, engrandecimiento, enriquecimiento,
evolución, expansión, industrialización, madurez, prolongación,
vanguardia. Se ha tratado de encontrar buenos sinónimos de desarrollo
como el término florecimiento, para dar otra connotación al desarrollo.
Al respecto habría que decir que incluso el término 'florecer' significa
también prosperar y crecer en riqueza o reputación, asimilándose así a
los valores a los que el Buen Vivir se opone[2].
Otra visión de las cosas propone hablar de transcursos, de devenires,
donde el fin se supedita a los medios, donde los medios (el cómo) son la
representación del fin en sí mismo. El transcurso implica tanto la
gestación, la germinación de la propuesta (wacharina), como la
singladura, los rumbos, los caminos, en plural. El Jatunñan, el
Kapakñan, -el camino real, el camino de la vida noble-, siempre es un
chakiñan -camino de pie-. Es una metáfora que el transitar por el “Gran
Camino” requiera del uso de nuestros pies; el contacto permanente con el
suelo asegura que en el recorrido siempre pensemos desde ese vínculo
que tenemos con la tierra que pisamos.
No
obstante, la homogeneización capitalista -y sus ideas de progreso y
desarrollo- han cooptado el lenguaje epistemológico y gnoseológico (el
lenguaje para conocer el mundo) introduciendo sus connotaciones
axiológicas -que peremnizan el modelo capitalista- incluso en categorías
que intentan explicar otras formas de vida. Por eso, y ahora más que
nunca, debemos retomar el valor creativo de la metáfora, que puede decir
las cosas que el lenguaje técnico-racional ya no puede decir. El
lenguaje estético se reviste de su connotación política y la
construcción del Buen Vivir, del Sumak Alli Kawsay, recupera su función
liberadora.
El
problema estructural de los sistemas políticos modernos ha sido esa
suerte de incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace, entre la
teoría y su aplicación, entre la parte inteligible y la parte sensible,
entre los fines y los medios, entre el contenido y la forma. Si se
plantea una sociedad de libertad, igualdad y justicia para todos, y en
la realidad ocurre lo contrario, existe un problema de forma. Si se
quiere construir una sociedad democrática, tolerante y diversa y para
ello se usa la violencia, la intolerancia y el desprecio, existe un
problema de forma. Si se plantea una sociedad autónoma y descentralizada
y para ello de utilizan mecanismos centralistas, concentradores y
totalitarios, hay un problema de forma. Y se trata de problemas de forma
porque la expresión real de los principios, en nuestros actos, en los
hechos, es lo único que determina la consistencia y el valor de la
propuesta teórica. El Buen Vivir, el Sumak Allí Kawsay que con
una exactitud lacónica plantea alcanzar 'la vida buena y hermosa', pone
de relieve la cuestión del problema de la forma planteando al elemento
estético como parte constitutiva de un proyecto colectivo. La
centralidad de la estética en el proyecto del Buen Vivir genera una
ética dirigida menos a los problemas de legitimación metafísica que a la
coherencia en la aplicación de los principios en el espacio
comunitario, que por otro lado, es el único espacio de valoración de la
vida. El Buen Vivir le devuelve a la ética su verdadera función, pero
además, la fuerza de su propósito tiende a acortar la brecha entre lo
actual y lo posible, negando aquello que no permite la realización de la
estética, en la imaginación creativa de otros modos de ser del mundo.
2.1.- El Buen Vivir como concepto negativo
“Si
los individuos están satisfechos hasta el punto de sentirse felices con
los bienes y servicios que les entrega la administración, ¿por qué han
de insistir en instituciones diferentes para una producción diferente de
bienes y servicios diferentes? Y si los individuos están
precondicionados de tal modo que los bienes que producen satisfacción,
también incluyen pensamientos, sentimientos, aspiraciones, ¿por qué han
de querer pensar, sentir e imaginar por sí mismos?
Herbert Marcuse
Pablo
Dávalos afirma que el Buen Vivir se opone a la lógica del desarrollo
económico occidental, a aquella concepción que separa al hombre de la
naturaleza, al pensamiento y las prácticas que rompen con la ética, a la
ruptura con el pasado y la cultura de los pueblos, y al colonialismo
epistémico. Así mismo, David Cortez, afirma que el Buen Vivir rompe con
la matriz occidental del entendimiento del desarrollo. Nos remite a un
estado de equilibrio, pero no un equilibrio pensado en los términos
cristianos y modernos, sino a una vida armónica entre los seres humanos y
la naturaleza con lo cual la lectura de relación de fuerzas se
complejiza asumiendo siempre el contexto socio-cultural y natural como
una variable determinante en la gestación de las mismas relaciones.
El
Buen Vivir es un concepto negativo pues manifiesta su criticidad a la
realidad. Por lo mismo no puede convertirse en ideología del Estado,
porque pierde todo su carácter revolucionario y transformador. Es un
concepto que articula una valoración cualitativamente distinta de la
vida y se opone a progresar en la irracionalidad y en la servidumbre, no
puede constituirse como bandera de legitimación de prácticas de poder
que no cuestionan la esencia misma de la falta de libertad. El Buen
Vivir es un concepto liberador, que encarna una forma distinta de decir
las cosas, desde la subalternidad, desde los estamentos excluidos y
discriminados que han soportado en carne propia la desigual distribución
del poder, la explotación y la pobreza. El Buen Vivir se consolida como
concepto negativo de la dialéctica que niega la negatividad de la vida
actual, pues significa la negación de un orden prepotente, enajenante
que no considera las relaciones humanas que subyacen a la relación
económica entre los seres humanos, ni la relación de estos con la
naturaleza, como hábitat que permite el aparecimiento de la vida. El
Buen Vivir debe servir de puente hacia una sociedad cualitativamente
distinta de la sociedad capitalista. Ya en los años 70´s Marcuse la
definía como “una sociedad con una elevada concentración de poder
político y económico, con un sector ampliado y que se sigue ampliando de
automatización y coordinación de la producción, de la distribución y de
la comunicación; con propiedad privada de los medios de producción y
que sin embargo depende de manera creciente de una intervención cada vez
más activa y ampliada del gobierno. Es una sociedad en la cual las
necesidades tanto materiales como culturales de la población de base son
satisfechas en una escala jamás vista, pero de acuerdo con las
exigencias y los intereses del aparato y de los poderes que lo
controlan. Y es una sociedad que crece a condición de acelerar el
despilfarro, el desgaste planificado y la destrucción, mientras que las
capas inferiores de la población continúan viviendo en la pobreza y en
la miseria”. (Marcuse, 1970)
Gastón
Hocquard dice que para Marcuse una de las dimensiones esenciales del
pensamiento es su dimensión negativa que establece una tensión crítica
entre el ser y el deber ser, por ello el pensamiento crítico es
“esforzarse por definir el carácter irracional de la racionalidad
establecida y por describir las tendencias que empujan a esta
racionalidad a engendrar su propia transformación”. (Hocquard, 1973).
Sin embargo siguiendo a Jaime Carbonel, Marcuse nos habría alertado
acerca del “peligro que significa en la sociedad unidimensional, la
derrota de toda lógica de protesta, que clausura las posibilidades del
pensamiento negativo”. Alerta además que “la creciente productividad de
la sociedad industrial avanzada ha llenado al hombre de necesidades
artificiales” (Carbonel, 2000) que literalmente enganchan al trabajador
al sistema, en donde el creciente nivel de vida vuelve inútil cualquier
idea de transformación. Por eso se pregunta: “¿Cómo protestar contra el
opulento capitalismo que nos concede la nevera, el televisor, el video o
la lavadora? Y cita a Marcuse: “En tanto este sistema prevalezca, se
reduce el valor de uso de la libertad; no hay razón para insistir en la
autodeterminación, si la vida administrada es la vida más cómoda e
incluso la “buena vida” (Carbonell, 2000).
2.2.- El buen vivir como bien ser
El
Buen Vivir implica el buen pensar. Beatriz Sarlo dice que somos aquello
que pensamos que somos. La identidad devela así una doble
característica, por un lado nos invita a reconocer su estatuto de
producto, -que supone su elaboración en condiciones determinadas-, y por
otro lado, que este producto modela y determina tales condiciones. La
circularidad que implica el concepto de identidad es compleja, más que
nada ahora, que se impone un elemento transformador de las dinámicas
colectivas a nivel mundial; la globalización que implica una suerte de
aplanamiento de las diferencias “culturales” que impidan el
funcionamiento de los mecanismos de un mercado que siempre ha estado
vinculado a las imposiciones del comercio internacional.
La
explosión massmediatica y de las nuevas tecnologías de la información, a
más de constituirse en la base técnica de la globalización se
convierten en el soporte sobre el cual se desconstituyen las identidades
locales, pues el énfasis de los mensajes que circulan por la “red” son
funcionales al ordenamiento hegemónico, que a pesar de haber
desarrollado paralelamente un espíritu crítico que cuestionó la idea de
verdad, la misma idea de progreso, declarando el fin de los
metarrelatos, basa su poder en el discurso capitalista. La modernidad
genera, en la homogeneización cultural, una tendencia casi patológica
hacia lo nuevo. Ése es el único producto que importa. La Modernidad es
la época de la propulsión. En la superación de la historia se trazó una
línea incuestionable y determinista que anuló el presente en función de
la promesa de un presente con ventajas comparativas. El sentido de esta
lógica no se concretiza en sus alcances sino en sus desechos. Por lo
mismo debiéramos tratar de pensar en alternativas, pero, siguiendo a
Darío Sztajnszrajber, cabe preguntarse, si la modernidad es la época en
la que, según Vattimo, el valor de lo nuevo se volvió determinante,
¿cómo se “supera” la época de la superación permanente?
Quizá
la respuesta sea seguir bregando por el mantenimiento de lo que el
sistema actual desea que sea borrado. En la omisión de nuestras formas
de ser y de pensar el mundo, tiene sentido resistir y rescatar la
dignidad. Resolver aquello que la modernidad no pudo o no quiso resolver
con la ilusión de la que habla Martín Barbero: inclusión abstracta y
exclusión concreta. Por eso nuestras culturas adquieren un matiz
político de proporciones insospechadas, aún. En nuestras culturas se
intenta construir la ideología del sistema capitalista, que sigue siendo
injusto, opresor, y desigual. En nuestras culturas, por lo tanto, debe
estar el germen de la resistencia a los colonialismos y a la
servidumbre. Las culturas necesitan procesos de enculturación y de
diálogo. Nuestra visión de la vida, con nuestras significaciones
(nuestra gramática), nuestro pueril apego a la naturaleza, nuestra
sencilla manera de negarnos a la opulencia, deberán afianzarse en otras
prácticas y en distintas maneras de decir las cosas, y de decir los
sueños.
3.- El Cooperativismo
“Sólo
los esfuerzos de miles de inteligencias trabajando sobre los problemas
pueden cooperar al desarrollo de un nuevo sistema social y hallar las
mejores soluciones para las miles de necesidades concretas”.
Pedro Kropotkin
En
la sociedad capitalista la libertad está definida por el tener, quien
más libre es tiene más y como todos queremos ser libres emprendemos una
cruenta y despiadada lucha por la libertad a través de la acumulación.
La acumulación que aparece como uno de los efectos de la razón, de la
inteligencia, y de la capacidad humana, no es sino uno de los resultados
de la forma productiva históricamente acuñada por el capitalismo. El
otro efecto es la explotación. Acumulación por un lado y explotación por
el otro, pocos 'libres' y muchos sometidos, y en general, sistemas de
servidumbre a la lógica de la mercancía, la cual determina la
interrelación de los seres humanos en términos estrictamente materiales.
Pero
es interesante que en una de una de las épocas más violentas del
capitalismo industrial, en la llamada “Década del hambre”, se geste el
Movimiento Cooperativista, en el año 1844, cuando un puñado de
trabajadores quisieron lograr lo que en nuestro imaginario actual
denominamos como Buen Vivir. Este movimiento conocido como “Los justos
pioneros de Rochdale” partió de cuestiones de organización comunitaria
elemental; los obreros asalariados, mal pagados y empobrecidos
decidieron asociarse de manera espontánea para mejorar, de entrada, sus
condiciones de vida, utilizando los mismos instrumentos que el sistema
les negaba, pero con una lógica diferente que consistía en dejar a un
lado la lucha individual y generar procesos de cooperación y solidaridad
mutua. Según cuenta Rodrigo Vásquez con esfuerzo propio y sin la
intervención de filántropos o autoridades los trabajadores decidieron
ayudarse entre sí y crear la primera empresa cooperativa basada en
principios de profundo valor democrático y solidario, que subsisten
exitosamente hasta la fecha.
A
la luz de esta experiencia, el movimiento cooperativista se expandió a
nivel mundial y gradualmente fue reconocido como una forma de
organización alternativa que contribuye a la vida de miles de familias
que no encuentran ni en el Estado ni en el mercado, las condiciones para
mejorar su existencia. El movimiento cooperativista tiene como
principio fundamental la generación de procesos de educación ciudadana,
de educación cooperativa, de fomento a la participación y la
responsabilidad con la comunidad, que permitan nuevas formas de leer la
sociedad. En el austro ecuatoriano también se vivió una experiencia
similar luego de que en marzo de 1993, en el sector de La Josefina,
ubicado en la provincia del Azuay, un enorme deslizamiento de tierra a
causa de la minería irresponsable provocó el taponamiento de los ríos
Cuenca y Jadán. Como consecuencia, se formó un gigantesco lago de casi 1
kilómetro de longitud y más de 40 metros de altura. Las aguas, una vez
liberadas destruyeron prácticamente el cantón Paute. En la espera, en
improvisados campamentos, la población de manera espontánea habló de sus
formas de vida, del futuro de su cantón, de la solidaridad, y de ahí
surgieron emprendimientos colectivos seminales para la región y la zona
sur del país, entre los que se cuentan el desarrollo de la Cooperativa
Jardín Azuayo.
3.1.- La cooperativa: principios, valores y doctrina
“Un modelo basado en las personas no produce personas basadas en un modelo”
En
términos generales se puede definir una cooperativa como una sociedad
de personas unidas de forma voluntaria para satisfacer sus necesidades
económicas, sociales y culturales en común, mediante una empresa de
propiedad conjunta y gestión democrática. Sus prácticas se sustentan en
los principios y valores universales del cooperativismo, y las prácticas
de buen gobierno. Una cooperativa es una organización del pueblo que
fomenta la participación de todos a través del respeto, la igualdad, la
justicia y la democracia. En nuestro país acaba de promulgarse la Ley de
Economía Popular y Solidaria que establece un momento de gran
expectativa frente al futuro del movimiento cooperativista en la
construcción de una economía más justa, ética, solidaria y popular.
En
la Ley de Economía Popular y Solidaria explícitamente se establece que
por economía popular y Solidaria se entiende “la forma de organización
económica, donde sus integrantes, individual o colectivamente, organizan
y desarrollan procesos de producción, intercambio, comercialización,
financiamiento y consumo de bienes y servicios, para satisfacer
necesidades y generar ingresos, basadas en relaciones de solidaridad,
cooperación y reciprocidad, privilegiando al trabajo y al ser humano
como sujeto y fin de su actividad, orientada al Buen Vivir, en armonía
con la naturaleza, por sobre la apropiación, el lucro y la acumulación
de capital”. (Artículo 1. Ley de Economía Popular y Solidaria. Ecuador)
Podríamos
encontrar varias fórmulas para entender una cooperativa, fórmulas que
además tengan el aval de la academia, pero nuestro interés es más bien
mostrar otros puntos de vista generados en la misma gente vinculada al
cooperativismo, se trata de hacer un quiebre en la economía política del
sentido. Además, así se pondrían en evidencia los impactos que tiene
una cooperativa en su labor educativa, en la creación de contenidos
propios y saberes gestados en una lógica solidaria de intercambio de
aprendizajes, de valoración de la opinión popular. En el mes de
diciembre del año 2010 se realizó la pregunta, ¿qué es una cooperativa? y
¿qué significa para usted cooperar? a aproximadamente 230 colaboradores
de la Cooperativa Jardín Azuayo, obteniendo interesantes reflexiones,
algunas de las cuales anotamos a continuación:
Cooperar:
Cooperar
es trabajar juntos sin menospreciar a nadie para mejorar las
condiciones de vida de nuestra gente (Janneth Prieto), Cooperar es
ayudar de alguna manera a nuestros semejantes por el camino correcto,
sin esperar recompensa alguna a cambio (Diana Pacheco), cooperar es
trabajar juntos para conseguir objetivos en común (María Esperanza
Hidalgo), Cooperar es la esencia para una sociedad mejor (Jenny Brito),
cooperar es estar dispuesto a ofrecer algo para ayudar al crecimiento de
los demás, (José Cuello), cooperar es la sinergia de esfuerzos tras un
objetivo en común, (Fabián Cuesta Astudillo), cooperar es un sentido
comunitario de darle la mano a quien más lo necesita (Octavio Guaña),
cooperar significa apoyo incondicional (Jenny Bustamante), cooperar
significa compartir y crecer juntos (Carlos Mendieta), cooperar es poner
toda mis capacidades al servicio de los demás (Guillermo Cabrera),
cooperar es unir esfuerzos solidarios para un Buen Vivir (Adriano
Rojas), cooperar es aportar con el objetivo de conseguir un fin común
(Andrés Arias), cooperar es la muestra del sentimiento más puro, el amor
(Jenrry Naranjo), es aprender a ser parte del universo, de la
naturaleza (Noemí Rodas), cooperar es compartir (Lucas Achig), cooperar
es un acto solidario que permite llegar a todos a la meta (Henry
Quezada), cooperar es unir esfuerzos, ideas y pensamientos para que una
organización o una persona encuentre un mejor futuro (Marcelo Yunga), es
unificar fuerzas, talentos, conocimientos para alcanzar objetivos
comunes (Mariuxi Fajardo), cooperar es saber que mis manos se
multiplicaron para hacer mi sueño realidad, es contribuir con mi
esfuerzo al crecimiento de mi comunidad (Verónica Piedra), cooperar es
ayuda mutua, es hacer una minga por el bienestar común (Graciela
Quezada), Cooperar es mezclar lo mío con lo tuyo para salir adelante
(Miryan Barreto), es una oportunidad de cambio en esta época en que se
vuelve difícil cambiar la realidad de los pueblos, el pensamiento de sus
habitantes. Es creer que la unión hace la fuerza (Elena Bermeo), cooperar
es dar lo mejor de mí, por otras personas que no conozco (Fernando
Pulgarin),cooperar es ratificar que la unión hace la fuerza (Galo
Gallegos), cooperar es pensar en el otro (René Unda), es enseñar a hacer
mas no a dar haciendo (Manuel Piedra), cooperar es hacer todo entre
nos, como apoyar-nos, animar-nos, comunicar-nos, conocer-nos, crear-nos,
amar-nos, todo entre nos (Paciente Vázquez), cooperar es dar y recibir
(Paola Caranqui), cooperar no es competir, es sumar fuerzas (Maira
Gonzales), cooperar significa superar los límites de la individualidad
(Alba Morocho).
Cooperativa:
La
Cooperativa es una forma de vida, es una opción, una alternativa para
ser mejores personas, es pensar en los demás, pensar en el nosotros, es
unión y compromiso mutuo (Richard Yunga), es una escuela de aprendizaje
en donde cada experiencia que compartimos nos deja lecciones y
enseñanzas para la vida (Janneth Prieto), es como compartir una tarde
de domingo junto a tu familia y tus amigos (Octavio Guaña.), un espacio
de participación sin distinción de razas, etnias y culturas (Adrian
Morocho), es una doctrina socio económica, un medio para superar la
formación individualista por convicción cooperativista y no por lucro
(Rommy Quezada), es una organización con identidad que piensa primero en
las personas (Henry Quezada), es una gran escuela, donde aprendemos
grandes lecciones de los demás y a pensar en ellos como seres humanos
(Marcelo Yunga), es una escuela de economía popular donde me enseñan
que puedo crecer sin perjudicar a mi prójimo (Verónica Piedra), es un
lugar en donde a contra corriente, los sueños son posibles (Nelly
Molina), es una nueva forma de vida (Franklin Vázquez), es mirar hacia
el futuro (María Isabel Rivadeneira), es un modo de vida (Fernando
Pulgarin), es una oportunidad de desarrollo en pueblos alejados, con un
ambiente de trabajo cálido, en donde las personas son tratadas por lo
que son y no por lo que tienen (Elizabeth Eras), es el motor del
desarrollo local, es la mano amiga que ayuda (Xavier Jara), es una
institución que busca construir colectivamente y de forma solidaria
a una nueva sociedad, en cuyo centro está el ser humano ante todo
(Ronald Ordóñez).
3.2.- Principios cooperativos
“La cooperativa es una familia, no una empresa capitalista”
Paul Singer
A
nivel mundial existe la aceptación explícita de los principios
cooperativos que guían la actividad operativa de este tipo de
organizaciones y que abren la puerta a la reflexión filosófica de
contenidos más profundos. Se trata de siete principios que surgen desde
la experiencia de Rochdale, cuando los pioneros se autoimpusieron
ciertas normas que debían seguir con radicalidad, y que han sido
revisados y modificados sobre todo en el siglo XX (1937, 1966 1995)
cuando la organización cooperativa ya contaba con una estructura más
amplia.
A manera de divulgación, anotamos estos principios siguiendo la propuesta de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI):
Primer Principio Cooperativista: Adhesión abierta y voluntaria.
Las
cooperativas son organizaciones voluntarias, abiertas a todas las
personas capaces de utilizar sus servicios y dispuestas a aceptar las
responsabilidades de ser socio/a, sin discriminación social, política,
religiosa, racial o de sexo.
Segundo Principio Cooperativista: Control Democrático por parte de los Socios/as.
Las
cooperativas son organizaciones democráticas controladas por sus
socios/as, los cuales participan activamente en la definición de sus
políticas y en la toma de decisiones.
Tercer Principio Cooperativista: Participación Económica de los Socios/as.
Los socios/as contribuyen equitativamente al capital de sus cooperativas y administran dicho capital en forma democrática.
Cuarto Principio Cooperativista: Autonomía e Independencia.
Las
cooperativas son organizaciones autónomas de ayuda mutua, controladas
por sus socios/as. Si entran en acuerdos con otras organizaciones,
incluidos los gobiernos, o si obtienen capital de fuentes externas, lo
hacen en términos que aseguren el control democrático por parte de sus
socios y mantengan la autonomía de la cooperativa.
Quinto Principio Cooperativista: Educación, Capacitación e Información.
Las
cooperativas brindan educación y capacitación a sus socios/as, a sus
dirigentes electos, sus gerentes y empleados/as para que pueden
contribuir eficazmente al desarrollo de sus cooperativas. Informan al
público en general, especialmente a los jóvenes, a los líderes de la
comunidad y los medios de opinión, en torno a la naturaleza y los
beneficios del cooperativismo.
Sexto Principio Cooperativista: Cooperación entre cooperativas.
Las
cooperativas sirven a sus socios/as en forma más eficaz y fortalecen el
movimiento cooperativo al trabajar de forma integrada mediante
estructuras locales, nacionales, regionales e internacionales.
Séptimo Principio Cooperativista: Preocupación por la comunidad.
Las
cooperativas trabajan para lograr el desarrollo sostenible de sus
comunidades mediante políticas aprobadas por sus socios/as.
Las
cooperativas también tienen una base programática propia, de acuerdo a
sus contextos, su actividad, el estado de sus comunidades, las
prioridades de sus socios. Así por ejemplo, la visión de la Cooperativa
Jardín Azuayo en su plan estratégico 2009-2013 dice: “Somos una sociedad
de personas con cultura cooperativa que buscamos nuestro Buen Vivir, el
de nuestras comunidades y el de la sociedad en general, privilegiando a
los sectores populares, con una organización solidaria y confiable,
solvente, referente del Cooperativismo nacional e internacional; con
este fin desarrollamos actividades sociales y financieras eficientes,
competitivas y de calidad, integrando pueblos y culturas.” Mientras que
la Misión afirma: “Fomentamos el desarrollo de una Cultura Cooperativa
haciendo de nuestra institución una escuela de cooperativismo, con
organización, participación, comunicación, información e interacción en
redes institucionales. Desarrollamos productos y servicios sociales y
financieros acordes a la demanda con tecnología adecuada, cobertura
nacional e internacional, que permitan la recirculación de los recursos
locales y regionales con sentido de equidad entre socios y entre
regiones”. A la declaración de principios se suman algunos valores
explícitos e implícitos que articulan las actividades de la cooperativa
en todos sus niveles. Entre los valores podemos anotar: Democracia
participativa, Buen Vivir-Sumak Alli Kawsay, responsabilidad social y
ambiental, economía popular y solidaria, identidad y autonomía, apoyo
mutuo, justicia económica, defensa de los derechos humanos, cooperación,
construimos un mundo mejor, somos sociedad de personas no de cosas,
igualdad en la diversidad, libertad en comunidad, autoestima popular,
dignidad y resistencia.
3.3.- Estructura operativa, educación y comunicación
“El
cooperativismo y la economía social es un movimiento de emancipación de
los sectores populares y una alternativa al capitalismo”.
Juan Pablo Martí
Una
cooperativa es la vivencia radical de procesos democráticos. El
gobierno de los socios y socias así como la estructura burocrática –
técnica, responden a satisfacer las necesidades del socio/a. La parte
burocrática-técnica lleva a cabo la política desplegada por el gobierno
de los socios/as en varias instancias de reunión, diálogo y toma de
decisiones, a nivel de cada localidad, de cada oficina, y del conjunto
de las oficinas, además de participar en instancias como el Consejo de
Administración. También existe una instancia máxima que es la Asamblea
General de Socios. En la Cooperativa Jardín Azuayo, los directivos son
elegidos cada dos años y realizan su trabajo de manera voluntaria.
Dentro de las oficinas, los directivos electos conforman comisiones de
crédito que conjuntamente con el personal técnico evalúan las peticiones
de crédito de los socios y socias con lo cual se garantiza una adecuada
atención de los requerimientos de los socios.
La
estructura política-administrativa de la Cooperativa Jardín Azuayo, por
ejemplo, es una estructura compleja que implica un fuerte trabajo
comunicacional y educativo. Los programas de educación cumplen una
función determinante en la consolidación de la propuesta de Jardín
Azuayo, en sus formas de comunicación e información popular, en la
difusión del imaginario de la institución como organización que busca el
Buen Vivir. La Escuela de Cooperativismo actualmente cuenta con
programas de formación para socios, para directivos y para empleados, el
Diploma en Economía Popular y Solidaria, Buen Vivir y Cooperativismo
con el aval de la Universidad Politécnica Salesiana, e incluso se está
impulsando la creación de una maestría en Economía Popular y Solidaria
con la misma universidad.
Organigrama de la Cooperativa Jardín Azuayo
En
el Programa de Educación para Directivos los socios que cumplen
funciones de dirección se preparan durante dos años en temas como
Cooperativismo, Roles y Funciones, Finanzas Cooperativas, Educación
Cooperativa, Comunicación Cooperativa, Desarrollo Personal y Cultura
Cooperativa, y Finanzas Personales. Los réditos sociales de este
programa son invaluables en términos de la posibilidad de mejoramiento
en la calidad de vida de las personas, que supone la comprensión del
cooperativismo como una verdadera alternativa de construcción de la
democracia y la ciudadanía plenamente participativa, emprendedora,
solidaria y consciente de su papel fundamental en la conformación del
futuro de cada localidad y del país.
La
educación y formación cooperativa es distinta de la educación académica
tradicional, es una educación dialógica donde no existe la figura del
maestro sino que todos son estudiantes de todos, todos tienen algo que
decir y aportar, no es una educación individualista sino grupal. En la
Cooperativa Jardín Azuayo se dice que “la educación y formación se hace
cooperativa cuando es nuestra y todos participamos. Es cooperativa
cuando lo que aprendemos nos interesa a todos. La educación y formación
se hace cooperativa cuando el lenguaje y el método es comprensible a
todos, cuando nos enseña a leer la vida, a transformarla. La educación y
formación se hace cooperativa cuando todos somos estudiantes de todos,
es democrática cuando producimos conocimientos colectivamente, es
creativa, crítica, transformadora y alegre”.
Por
otro lado, en las prácticas cooperativistas tienen mucha importancia la
cuestión de la comunicación y la información a la sociedad. En la
Cooperativa Jardín Azuayo ya se habla de educomunicación, de autogestión
de la comunicación y la información, de diálogo, de generación de
contenidos propios. No se puede hacer una comunicación alejada de
aquello que son los principios del cooperativismo. Se trabaja por
desarrollar y construir modelos de comunicación propios que logren
abarcar la diversidad cultural y étnica de la sociedad, un modelo que
promueva espacios de diálogo donde todas y todos tengan la posibilidad y
el derecho de ser escuchados y escuchar, un modelo donde exista una
verdadera participación de las personas, donde los actores no sean
simples observadores sino productores de contenidos y propuestas de
comunicación.
El
afianzamiento discursivo del cooperativismo, que supone la valoración
de la voz de las personas, es determinante en los procesos de
construcción democrática de base. Constituye un verdadero quiebre con
una filosofía política gestada en los centros del saber (sobre todo
europeos). Se trata de una contrapropuesta popular, fidedigna con la
gestación de un pensamiento cooperativista, el fomento por vías no
tradicionales de la participación activa y voluntaria de los socios,
verdaderos portavoces del sentido, principios y valores del
cooperativismo.
Ante
las preguntas: ¿Cuáles son los principales obstáculos para el
desarrollo de la democracia en nuestros pueblos y comunidades? ¿Cuáles
serian los elementos de una auténtica democracia? ¿Cómo seria nuestra
sociedad con procesos auténticos de democracia participativa,
incluyente? ¿Cómo aporta el cooperativismo en la construcción de una
mejor democracia? Los estudiantes dijeron[3]:
(Freddy Ordóñez)
(Silvia Villa)
Históricamente
la democracia participativa, por lo menos en el Ecuador, ha dependido
del poder político el cual a su vez ha dependido exclusivamente del
poder económico. Si a ésto sumamos que el poder económico ha estado
concentrado en muy pocas manos, entonces encontramos que las
oportunidades para el desarrollo, en aspectos básicos como salud
educación, vivienda y empleo, para las grandes mayorías ha tenido
grandes barreras. Afortunadamente los espacios y oportunidades para las
grandes mayorías, especialmente a raíz de la crisis del modelo
neoliberal, emerge y son cada vez más posibles los espacios de
fortalecimiento organizativo y cooperativo, lo cual indefectiblemente
debe generar espacios de mayor democracia y participación.
(Claudia Abril Zumba)
El
cooperativismo es un aporte fundamental dentro de la democracia ya que
la cooperatividad se traduce en la participación total de los individuos
que conforman una sociedad y en el momento en que se logre conglomerar a
todos estos individuos y compenetrar sus ideas hablaremos de una total
democracia.
(Jackeline Olmedo)
(Diana Sari)
(Moisés Salvador Buñay)
(Edison Jaramillo)
Entiendo
que los deberes y derechos que todos los ciudadanos tenemos son
fundamentos que norman el desarrollo de la democracia, pero el mal
manejo de nuestros recursos no permite que surjamos, imaginen que en
pleno siglo XXI todavía en mi cantón no contamos con agua potable.
Entonces ¿Cómo podemos llegar al Buen Vivir? Como personas que
contribuimos en la sociedad tratemos de hacer lo posible por cambiar el
egoísmo y unir fuerzas, para contribuir a la vida que queremos. La
cooperativa J.A. constituye el ejemplo de unión, solidaridad y necesita
que todos apoyemos esta labor social que nos hace bien.
(Norma Redrován)
Puedo
destacar que el Buen Vivir es la vivencia en sí mismo de lo que
llamamos Calidad de Vida y que nos permite mirar y apuntalar hacia el
verdadero desarrollo. Pero no podemos hablar de un verdadero desarrollo,
sí éste no se concreta en la familia en armonía con el entorno social y
natural, solo así obtiene su sentido de integralidad aplicando los
valores éticos a practicar el Buen Vivir con: solidaridad reciprocidad,
bien común, respeto, tolerancias, trabajo y decisiones colectivas y
relación con la naturaleza, sólo así aplicaremos la verdadera
Democracia.
(Manuel Jesús Pichizaca)
En
la Constitución del Ecuador se ha venido ya reconociendo los derechos, a
la democracia, al Buen Vivir. Para llegar a una democracia perfecta hay
mucho que trabajar en la vida práctica que hasta la actualidad solo
está en papel y tinta pero sin embargo en la ciudadanía en general no
puede haber una democracia si no deja de ser individualista y si no hay
una verdadera cooperación de la sociedad y de la familia.
(Mélida Guchún)
(Martina Guamán)
(Carmen Isabel Cambisaca)
La
sociedad ha ido evolucionando y cambiando desde sus inicios, para ello
ha influenciado muchos los aspectos económicos, los avances
tecnológicos, sociales, políticos. En nuestro país el predominio del
caudillismo, las presiones de las oligarquías, los enfrentamientos
ideológicos y la dependencia económica externa, fueron algunos de los
factores que provocaron la inestabilidad, la lucha de multitud de
facciones, el subdesarrollo y el estancamiento generalizado, se
sucedieron épocas de libertad y democracia con otras en las que se
generalizaron los regímenes autoritarios y las dictaduras militares.
Actualmente vivimos una democracia muy debilitada ya que las oligarquías
y los grupos de poder no permiten ejercer a los y las ciudadanas todos
sus deberes y derechos elementales que los lleve a tener una vida digna y
en armonía entre seres humanos y naturaleza. Por lo tanto es importante
hacer conciencia de hasta cuándo podremos soportar estas injusticias y
qué podemos hacer para tratar de cambiar esta realidad. Creo que en el
lugar y en el espacio en que estemos debemos interiorizar esos
principios y valores que rigen a nuestra cooperativa y ponerlos en
práctica en nuestra vida, familia y comunidad.
4.- Perspectivas al Futuro
“La
utopía es una fuente de ideas sobre el sentido de la vida, una
referencia para el juicio, una reflexión sobre el destino, una
imaginación de los horizontes”.
(Franz Hinkelamert)
El
cooperativismo y las prácticas cooperativas pueden comprenderse como
parte de las alternativas para la construcción del Buen Vivir. No
obstante las cooperativas también deben sincerarse en sus prácticas, en
sus fines y en sus medios y deben comprometerse con la generación de las
condiciones de otro tipo de desarrollo. Las cooperativas, como empresas
exitosas, pueden ser cooptadas por el sistema y pueden servir incluso
de punto de desarrollo y expansión del mismo sistema. De ahí que sea
necesaria la actualización permanente de los criterios que ligan la
acción cooperativista, los principios y valores, los relatos que las
orientan. A continuación se presentan algunas ideas que podrían
articular próximos debates y análisis más profundas y exhaustivos[4]:
- El objetivo fundamental y la razón
de ser de las cooperativas es el bienestar de las personas, el servicio
comunitario en correspondencia con valores humanos, sociales y
ambientales, sobre todo generando procesos de inclusión justa,
afianzando las identidades locales, la autonomía local y el creciente
empoderamiento de los socios con respecto a sus estructuras cooperativas
a partir del afianzamiento de la participación activa de los socios, el
fortalecimiento de sus directivas, el compromiso en los principios
éticos del cooperativismo.
-
Las cooperativas deben trabajar por el reconocimiento del movimiento
cooperativista, no sólo como un instrumento que ayuda a salir de las
crisis, -puesto que el movimiento cooperativista se caracteriza por
haber posibilitado la vida de miles de personas en las peores crisis
económicas de la historia-, sino como un instrumento de construcción
alternativa de otra sociedad posible, justa, solidaria, cooperativista.
En este sentido las cooperativas generan soluciones locales para
problemas globales.
-
Las cooperativas, como empresas alternativas, no deberían competir en
el mercado capitalista con las mismas herramientas del sistema
capitalista, por eso hay que potenciar los instrumentos del sistema
cooperativista, la colaboración e integración con sociedades cuyo
principio sean las personas, en concordancia con el principio de
cooperación entre cooperativas.
-
Es una necesidad creciente que las cooperativas gradualmente vayan
incluyéndose en el diálogo social para la construcción de la sociedad,
aportando con las experiencias de organización, filosofía y principios
cooperativos. En esa medida se deben promover liderazgos comprometidos y
diferentes en base al desarrollo de la educación cooperativa que busca
la amplificación de las potencialidades personales y colectivas.
-
El trabajo de la educación cooperativa es determinante en el sentido y
desarrollo del cooperativismo, y más aún si se considera que lo
realmente importante es la concreción de hábitos y conductas
cooperativas entre las personas.
-
Las cooperativas tienen al menos tres tipos de aspectos en los cuales
trabajar: Aspectos de orden económico, satisfaciendo necesidades de la
población de manera eficiente, a bajísimos costos y con gran
consideración humana. Aspectos de orden social, despertando nuevos
sentidos sociales y reiterando la confianza mutua entre los seres
humanos, y aspectos de orden moral, contribuyendo a la consolidación de
nuevos sentidos de valoración de la vida y de las personas.
-
Las cooperativas tienen el reto de hacer gente orgullosa de ser
cooperativista, comprendiendo que uno de los elementos fuertes del
cooperativismo es la sinergia, es decir la suma de energías
individuales, con voluntad y alegría en pos de la construcción de un
mundo mejor. Por eso en el cooperativismo los sueños son muy
importantes, los sueños de futuro digno, lleno de esperanza.
5.- Fuentes de consulta
- Acosta,
Alberto. “El Buen Vivir en el camino del post-desarrollo. Una lectura
desde la Constitución de Montecristi”. Fundación Friedrich Ebert,
FES-ILDIS. 2010
- Boletín
Sembrando Esperanza. Número 1 (febrero-marzo de 20011) y número 2
(abril-mayo 2011) Cooperativa de ahorro y Crédito Jardín Azuayo. Cuenca,
Ecuador. 2011.
- Cortez,
David. La construcción social del “Buen Vivir” (Sumak Kawsay) en
Ecuador. Genealogía del diseño y gestión política de la vida Programa
Andino de Derechos Humanos, PADH. s/a
- Escuela
de Educación Cooperativa. Programa Para Directivos. Módulo 1, 2, 3 ,4
,5, 6 y 8. Cooperativa de ahorro y Crédito Jardín Azuayo. Cuenca,
Ecuador. 2010.
- ____________________. Programa Para Nuevos Socios. Cooperativa de ahorro y Crédito Jardín Azuayo. Cuenca, Ecuador. 2010.
- ____________________. Programa Para Empleados. Módulo 1.Cooperativa de ahorro y Crédito Jardín Azuayo. Cuenca, Ecuador. 2011.
- González,
Iván. “Investigación Acción participativa”. Programa de ex-directivos.
Cooperativa de ahorro y Crédito Jardín Azuayo. Cuenca, Ecuador. 2011.
- Gudynas,
Eduardo y Alberto Acosta. “El Buen Vivir o la disolución de la idea del
progreso”. En La medición del progreso y del Bienestar. Propuestas
desde América latina. Mariano Rojas Coord.Foro consultivo científico y
tecnológico. A.C México D.G México. 2011.
- Hocquard, Gastón y Wilian Reich. Marcuse y el FreudoMarxismo. Ed. Roca. Mexico 1973.
- Marcuse, Herbert. El hombre unidimensional. Traducción Antonio Elorza. Edición Seix Barral. Barcelona, 1969.
- ____________ “La Liberación de la Sociedad Opulenta”. Ensayos de política y Cultura. Ed Ariel. Barcelona. 1970
- ____________ Razón y revolución. Hegel y el surgimiento de la teoría social. Altaya, Barcelona, 1994.
- Ley
Orgánica de la economía popular y solidaria y del sector financiero
popular y solidario. Ministerio de Inclusión y Económica Social.
Ecuador, mayo de 2011.
- Plan
Estratégico de la Cooperativa Jardín Azuayo 2009-2013. Cooperativa de
ahorro y Crédito Jardín Azuayo. Cuenca, Ecuador. 2009.
- Primera Bienal de Cooperativismo. UCACSUR. 2 y 3 de diciembre de 2010. Cuenca-Ecuador.
- Rodas,
Hernán. “El Cooperativismo como modo de vida”. Escuela de Educación
Cooperativa. Cooperativa de ahorro y Crédito Jardín Azuayo. Cuenca,
Ecuador. 2011.
- Uequin,
Graciela. “Aproximaciones al concepto de cultura y Cultura popular”.
Curso:Gestión Cultural y Comunicación – 2011. FLACSO-Argentina, 2011.
En: http://virtual.flacso.org.ar/
- Vásquez, Rodrigo. Bases Cooperativas. Ediciones cooperativas FECOAC. Quito, Ecuador. s/a.
Trabajo
presentado en el marco de las II Jornadas de Investigación (Ciencias
Sociales, Humanidades y Educación), realizadas en la Universidad de
Cuenca 29, 30 de junio y 01 julio de 2011.
Sebastián Endara
es licenciado en Ciencias Humanas mención en Gestión Cultural por la
Universidad de Cuenca. Maestrante del Programa en Desarrollo Local
PYDLOS- Universidad de Cuenca. Estudiante del Postgrado Virtual en
Comunicación y Cultura FLACSO-Argentina. Miembro de la Casa de la
Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Núcleo del Azuay. Miembro del
Kolectivo Café Filosófico de QNK. Actualmente colabora en el
Departamento de Información y Comunicación, así como en el equipo de
Educación Cooperativa (EDUCOPE), de la Cooperativa de Ahorro y Crédito
Jardin Azuayo. E-mail: jsen...@hotmail.com
[1]
Se trata de un ensayo personal y que no representa la visión oficial de
la Cooperativa Jardín Azuayo. Es, además, un primer acercamiento a la
problemática del cooperativismo y el Buen Vivir, que puede tener algunos
problemas y debilidades teóricas y expositivas, pero que al mismo
tiempo, posibilita el surgimiento de una línea de investigación y
trabajo a futuro de amplias expectativas, animada por el convencimiento
de que el futuro mejor para nosotros y para el mundo (la naturaleza), no
puede darse sin la participación activa, solidaria y recíproca, en
condiciones de justicia, equidad, democracia plena, de todas las
personas.
[2]
René Ramírez (2010), ministro de Planificación de Ecuador, habla del
Buen Vivir como “la consecución del florecimiento de todos y todas, en
paz y armonía con la naturaleza y la prolongación indefinida de las
culturas humanas”, (Gudynas, 2011, 106)
[3]
Preguntas realizadas en El taller de Democracia y Cooperativismo,
Diploma en Economía Popular y Solidaria, Buen Vivir y Cooperativismo.
Estas y otras intervenciones están disponibles en la página web de la
cooperativa: www.jardinazuayo.fin.ec
[4]
Estas ideas fueron recogidas a lo largo de la Primera Bienal
Internacional de Cooperativismo llevada a cabo en la ciudad de Cuenca el
2 y 3 de diciembre de 2010, bajo la organización de la UCACSUR. A este
evento fundamental para la consolidación de la tendencia cooperativista,
asistieron cooperativas de todo el Ecuador y de países vecinos como
Argentina y México, además de organizaciones cooperativistas mundiales
como la WOCCU, la ACI, entre otras. Expositores compartieron
interesantes experiencias cooperativistas y elementos teóricos para
pensar el cooperativismo en los nuevos contextos nacionales e
internacionales. Algunos de los expositores fueron: Héctor Fajardo,
Oscar Guzmán, Tomás Carrizalez Villegas, Manuel Mariño, Ignacio Rico,
Ramón Cortez Sánchez, Ramón Imperial, entre otros.
http://www.alainet.org/active/51383&lang=es