Manuel Campillo es santomerano, maestro y licenciado en
Filosofía. A los quince años de edad dio sus primeras clases tras la
guerra civil en el primer colegio que se puso en marcha en El Raal.
Orihuela, el País Vasco y su propia tierra, Santomera, han sido lugares
donde ha mostrado sus enseñanzas durante sesenta y cinco años. También
fue presidente de la más prestigiosa cooperativa agraria del Sureste y
alcalde pedáneo de Santomera. A sus noventa años ha publicado el libro
'El quehacer rural. Diccionario de la vida campesina' y la asociación
L´Ajuntaera le nombra mañana 'presonaje delustre' en su XXIII Semana de
la Llengua Murciana.
- ¿De qué va el 'Quehacer rural'?
- Están recogidas todas las palabras del mundo agrícola y
ganadero de España, Hispanoamérica y Filipinas; de todo lo que es el
habla castellana.
- Pues habrá bastantes...
- He recopilado un total de 2.409; ha sido el trabajo de
toda mi vida, le he dedicado veinte años, y a la mayor parte de las
profesiones le he dedicado una quintilla. En total son tres tomos, pero
en soporte papel solo lo tiene la familia, y un ejemplar que se
encuentra en la Biblioteca Pública de Santomera, lo he dejado de
herencia. También puede bajarse de Internet:
www.elquehacerrural.es
- ¿Qué técnica de investigación ha seguido?
- He empezado por mi propia experiencia; de niño, con mis
padres y mis abuelos trabajé la tierra, he labrado la tierra y he
trabajado en la siega de la cebada. Mi primer soneto se lo dediqué al
campo y ello me animó a dedicarle poesías a las tareas agrícolas. En
Hispanoamérica conocí mucho el mundo agrario y lo mal considerado que
está.
- ¿Cómo ve actualmente el mundo agrario?
- Lo que conozco de Murcia y de España en general veo que
está muy menospreciado. No hay una cultura agraria, nos estamos
dedicando a una cultura urbana de la que creemos que va a dar puestos de
trabajo para todo el mundo y la solución del campo pasa por la creación
de cooperativas.
- ¿Por qué es tan solitario el agricultor?
- Durante muchos siglos hemos sido educados en el
aislamiento, el agricultor ha vivido en el aislamiento creyendo que él
lo sabe hacer todo, se ha potenciado mucho el individualismo y el
individualismo en agricultura es pobreza, si no se agrupa y se une está
perdido. Hoy está surgiendo más el cooperativismo porque hay
dificultades de empleo, pero el verdadero cooperativismo es en el que se
unen agricultores y trabajadores.
- ¿Cambiará la mente del agricultor?
- La necesidad le hará cambiar porque irá viendo cómo el
mundo industrial y de servicios va mejorando por sí mismo, pero él no
puede esperar la solución de papá Estado, las economías fuertes son
fuertes por sí mismas no pueden vivir del proteccionismo.