http://www.emiliofiel.com/miyo311.htm
En la vida de Miyo parece necesario resaltar, ya desde su infancia y pubertad, los primeros contactos internos y las primeras experiencias espirituales, entre los que cabe destacar la experiencia con la frase-koan “Fuego vine a traer a este mundo y qué quiero sino que arda” en el periodo comprendido entre los cinco y los siete años de edad en la iglesia de San Ignacio en Donosti; el encuentro con Mikhael y la recepción de su espada flamígera poco después; la visión de los Ojos de la Diosa a los doce años en un trolebús; el comienzo de los desdoblamientos conscientes y contactos iniciales con los mundos paralelos a los trece a quince años, etc. Más tarde, a partir de los dieciséis y todavía implicado en los asuntos propios del movimiento estudiantil de la época -cabe recordar que comenzó a impartir clases particulares de matemáticas a partir de los doce año- despegó su trabajo de introversión, practicando en grupo con las llamadas facultades paranormales, con la meditación, con los sentidos sutiles y especialmente con el yoga kundalini.
Todo este proceso se desarrolló en un marco tremendamente conflictivo,
con persecuciones, detenciones, amigos heridos, conferencias sobre planificación
y política económica socialista en las zonas de Eibar y Mondragón,
círculos de trabajo sobre Wilhem Reich, primeras experiencias de economía
compartida, guitarras eléctricas y actuaciones, delegado universitario
en el País Vasco, etc. Y una participación secundaria en el mayo
francés del 68. Poco después, ya en los años 70–72
fundó los primeros Centros de yoga en Donosti y Vitoria con unos centenares
de participantes asiduos; participó en las Juntas Democráticas
y asistió al Consejo de Burgos en medio de su servicio militar…
Los viajes a la India, el contacto con los sufíes libaneses, con el
shivaísmo de Kashmir, el trabajo intensivo con el zen, las primeras
experiencias alternativas que se desarrollaban en Berkeley, corrían
parejo con la creación de los primeros grupos de Iniciación al
Tantra Blanco que comenzaron hacia el año 70 y que reunían a
unas docenas de practicante de cinco a ocho y media de la mañana, hasta
cinco veces a la semana.
Recuerda él –y nos comparte- aquel tiempo intenso en que hubo
jornadas en los que debía impartir siete clases diferente en diversos
lugares de Donosti y sus alrededores. Pronto hubo grupos también en
Vitoria y Bilbao, y así en el año 75 Miyo legaliza la Asociación
Centro de Yoga Sadhana, que acaba de cumplir treinta años de su fundación.
Mientras tanto, sigue trabajando en la zona de Amara (Donosti) en un gran gimnasio
adecuado a las necesidades del yoga, e imparte varias clases en otros lugares.
En esas fechas comienza también a dirigir los primeros Vipassanas en
el país, en el Monasterio de Iranzu (siglo XI) cercano a Estella donde
durante unos años establece su sede para los cursos de una semana. Parece
no ser fácil olvidar la caminata necesaria para llegar al Monasterio,
ya que –según nos cuenta- se hacía dificultoso en invierno
atravesar el último kilómetro, que a veces llegaba a tener hasta
un metro de nieve. Comienzan los primeros Congresos de Yoga en nuestro país
y en el primero de ellos Miyo imparte su primera conferencia y trabajo práctico
sobre la Vía del Silencio.
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A lo largo de estos años el trabajo físico yóguico abarca a veces sesiones de cinco y seis horas, que más tarde se convierten en reuniones maratonianas de pranayama y kriyas de kundalini, y en la última fase en intensivas de meditación. Y este trabajo da sus frutos con un sin fin de experiencias internas, canalizaciones, regalos espirituales y estados alterados de conciencia que preparan el camino para dar el salto hacia la creación de la Comunidad del Arco Iris. Entretanto ciertas divergencias separan su camino con el que sigue la Unión Europea de Yoga dirigida por Gerard Blitz y un equipo fantástico de instructores del nuevo mundo. El planteamiento que Miyo defiende es que Yoga es Samadhi (Énstasis o Fusión) y que hay que enfocar hacia este objetivo todo el trabajo en vez de quedarnos atados como ventosas a los trabajos musculares y a los breves rituales respiratorios y meditativos que la moda en uso ofrece a los buscadores del Ser. En estas condiciones Miyo se despide en el verano del 77 de la UEY y queda en volver doce años después, cosa que realiza justo a tiempo para despedirse de su amigo Gerard que vuela muypronto en alas de libertad. Mientras tanto su hermano Carlos Fiel -que en el año 78 había tomado el mando del Centro Sadhana y extendió enormemente sus horizontes hasta lo que hoy representa su Escuela de Yoga- trabajó intensamente durante estos diez años como uno de los coordinadores de la UEY al lado de Gerard.
Desde mediados
del año 77 los horizontes internos se fueron
enfocando hacia una solución un tanto sorprendente
y drástica después de largos años
en el ascetismo y las prácticas espirituales
tradicionales. Y ya en el 78 la decisión de
cortar con el trabajo anterior es definitiva. Y determina
que “hace falta salir de tanta estupidez propia
de los excesos devocionales, acabar con el culto
a la personalidad, y disolver el equipo de scouts adolescentes
en que nos habíamos convertido a través
de tanta norma espirituosa, tanta moralina yóguica
y tanta purificación.”
Todo se decidió en una serie de ensoñaciones y viajes del alma que enfocan el objetivo de la Comunidad Arco Iris, que nació oficialmente después del verano del 78. Tanto en Lizaso (Navarra) en 1978 y en Arenys de Munt (Barcelona) en 1980, como en Alcover (Tarragona) el 1982, junto con más de doscientas personas, se fueron desgranando las bases para el renacer del movimiento comunal hispano, en el que les siguieron medio centenar de comunidades libres a lo largo y ancho del país. El papel interno que cumplió esta comunidad, en tiempos fronterizos con la transición política española del franquismo a la democracia, fue el de atravesar los rigurosos límites mentales y emocionales impuestos por la dictadura y abrirnos a las libertades propias de la cuarta dimensión: romper conceptos y creencias limitadoras; experimentar la libertad en las relaciones de pareja; sumergirnos en los niveles energéticos del cuerpo; preparar alternativas a la familia tradicional, desarrollar una nueva educación; iniciar el equilibrio de las polaridades masculina y femenina en cada uno de los participantes; introducirnos en el mundo de la meditación silenciosa y en los arquetipos del Ser; servir de apoyo a los grupos marginales incapaces de salir del “mono” producido por las drogas;...
Finalmente asumir que todo es posible y depende de
nosotros. Más de
treinta excelentes instructores coordinados y conducidos por Emilio Fiel dirigieron
los trabajos semanales, las intensivas, los cursos y retiros que se prolongaron
a lo largo de diez intensos años con decenas de miles de participantes
que abrieron nuevas autopistas cerebrales y emocionales en su vida.
Entretanto las
Comunidades del Arco Iris ayudaron libremente al
desarrollo, el trabajo interno y la resolución de conflictos del resto de comunidades
hispanas que nacieron bajo su atmósfera de compartir y de ser. Se
experimentaron muchas alternativas de dirección, hasta el hecho
de que nueve mujeres dirigieran todo el proceso colectivo. Miyo renunció muy
pronto al control económico que pasó a ser dirigido por otros
miembros de la comunidad, y se invirtieron varios cientos de millones de
las antiguas pesetas en construcciones (por donaciones, cursos, etc.) que
nunca estuvieron a su nombre sino al del propietario de la finca, que estaba
alquilada (eran dos fincas y entre ellas abarcaban entre 300 y 400 Ha de
terreno). Parte de la impecabilidad de su retirada tuvo que ver con el
hecho de su salida “a pelo” de la comunidad, después
de haber pasado la coordinación de la misma a la que fuera su sucesora
en estas lides, Maha, y que tuvo como una de sus misiones (especialmente
solicitada por Miyo) acabar lo antes posible con la imagen del “Miyo
gurú”.
Transcribimos sus propias palabras: “En la primavera del año 87
dirigí una gira por treinta y tres capitales de provincia para preparar
la Convergencia Armónica en la que contacté con más de
30.000 personas en todo el país, incluidos un buen número de
políticos de primera fila. Pero las cartas estaban echadas desde noviembre
de 1986, en que tomé la decisión en las playas de Alicante (en
medio de una poderosa tormenta de rayos que me atravesaron por quinta vez en
mi vida), de dar por terminado el trabajo de gurú -el que une la luz
y la oscuridad- que había comenzado diez años antes, para poder
dedicarme a la siguiente etapa evolutiva: el paso de cuarta a quinta dimensión.
Un nuevo paso que implicaba un trabajo individual de primera importancia dejando
a un lado las fiestas y el dejarse fluir para asumir el poder del dios o diosa íntima
que Yo Soy, lo que se llama la conciencia crística; para reestablecer
el contacto mágico con los Elementales y los Reinos y Vientos de la
Madre Naturaleza; para recuperar la unidad con toda Vida; lograr el despertar
los dones personales, la comunicación multidimensional y la activación
del Cuerpo Luminoso o forma cristalina de la Merkabah”.
En ese periodo una crisis cardiaca -el 2 de agosto de 1987- le sirvió como
pago de deudas pendientes, permitiéndole cortar el cordón umbilical
con los centenares de iniciados y los miles de practicantes que seguían
las sendas por él trazadas desde La Escuela de Meditación del
Arco Iris. Y siguiendo los signos del Espíritu transfirió a la
citada Maha la dirección espiritual de todos aquellos miembros de la
comunidad que no escucharon su llamada para dejar la seguridad del entorno
Arco Iris y volar en libertad antes de su llegada. El objetivo era liberarlos
de cualquier adherencia o dependencia creada a lo largo de estos años
y permitir su independencia, primero de su persona y luego de la “filosofía
arcoiris”. Desde luego que este trabajo se hizo de manera cruenta, un
poco salvaje y con algunos errores de planteamiento (combatir contra el
arquetipo Miyo en vez de afrontar el arquetipo de la autoridad masculina o
femenina;
valorar la seriedad esotérica mental por encima de la alegría
del corazón, etc.) pero finalmente cumplió con su objetivo y
permitió la disolución de la Comunidad del Arco Iris y la preparación
del nuevo horizonte que comenzaba con la Convergencia Armónica.
Así, y mientras se recuperaba también de esa experiencia cardiaca
que había sellado su libertad, Miyo se tomó un año sabático
de retiro y aislamiento total.
En
1988 tuvo lugar su primer viaje a Méjico para conectar de nuevo con
su hermano Alberto Ruz, que lo había visitado en Tarragona ya en el
año 85, con quien hizo una gira de más de un mes y un retiro
en Wiricuta donde cuajó su visión del Despertar del Corazón
de Hispania para el año 92.
Durante
estos años publica varios libros y folletos
para preparar el Puente de Wiricuta con
los hermanos de México y finalmente en la Peregrinación
a Santiago del año 92, el 25 de Julio en el Monte del Gozo con presencia
de unas quinientos danzantes y guerreros hispanekas (además de varios
capitanes mejicanos) acepta por primera vez en nuestra historia la transmisión
del Linaje de la Tradición Conchera por la Guía Mayor Guadalupe
Jiménez Sanabria.
Una valiente mujer que se atreve a crear un puente de paz y amor con los que representan al enemigo histórico de la Tradición Azteca.

Más tarde son varios miles de personas llegados de las cuatro direcciones
del país los que se reúnen en la Catedral de Santiago para la
invocación del despertar del corazón de Hispania que conduce
Miyo, así como para la ofrenda y el enlace espiritual que realiza la
propia Nanita ante el busto del Apóstol.
Emilio Fiel es así el primer heredero hispano del ancestral linaje mexicano
de los Concheros por transmisión de su Guía Mayor la Nanita y
actúa como jefe de la Mesa de Danza del Señor Santiago, participando
como tal en los Consejos de Ancianos de Amerrikúa y en las Ceremonias
Planetarias.
A lo largo del año 93 se preparan y planifican las tres grandes Peregrinaciones
del fin del milenio que tendrían lugar desde la estructura de la Mesa
Conchera en los años 1995 (de los Cuatro Vientos de Hispania), 1996
(por los Caminos de Santiago de Francia, el Despertar del Corazón de
Europa) y 1999 (por los Lugares de Poder de Europa). En esta última
fueron plantasos grandes cristales en diversos lugares europeos: Glastombury,
Carnac, la Puerta de Brandemburgo, Stonehenge, Mont Saint Michel, la Selva
Negra, Berlín, el Sterteine en Alemania, etc.
A partir del año 1988 en el Jardín de Christal de Girona, y a
lo largo de los años siguientes, Miyo comienzó su trabajo con
el chamanismo tal y como había prometido en Arco Iris dos años
antes. En el año 90 nacen los Clanes de Quetzalcoatl que con el paso
del tiempo se estructuran como una Escuela de cuatro años con iniciaciones
y trabajos en los siete caminos del Arco Iris: El Abrazo del Dragón;
La Escucha Meditativa; Manejando los Sueños; La Activación Cristalina
del Cuerpo Luminoso; La Sexualidad Sagrada; La Naturaleza Mágica y la
Sanación Espiritual.
De este trabajo de diez años con los Clanes, los Grupos Gaia y la Escuela Chrisgaia surgen un buen puñado de instructores que actualmente están impartiendo cursos y talleres a lo largo y ancho de nuestras tierras.
Son de señalar también al margen del programa de la Escuela,
pero acompañando a todo el proceso: los encuentros con Jóvenes
Guerreros; Los Caballeros de Nova Terra y las Hijas de Gaia (ellas conducidas
por Mariana G.Legar); los retiros de Búsqueda de la Visión y
las Cabañas de Oscuridad; los Consejos de Visiones y Guardianes de la
Tierra de Hispania; Los Consejos de Sanación; la participación
en los Consejos Americanos de Ancianos; y las diversas Convivencias que se
han realizado a lo largo de los años. Ahora, en el año 2006 la
Escuela Chrisgaia renovada vuelve a ver la luz en tierras levantinas y malagueñas.
Le deseamos un camino de cantos y flores, de realizaciones y ensueños
poderosos.

Siendo la etapa actual más conocida y mejor documentada, pasaremos brevemente
por ella, remitiendo al lector a los diversos artículos sobre las actividades
recientes que se incluyen en la web. Las Ceremonias de Paso del Milenio en
el 2000 y el 2001 deben ser señaladas por su importancia. Y cómo
no la Concordancia Armónica del Noviembre del 2003 que celebramos
en las sierras navarras con nevadas y ventiscas lluviosas impresionantes.
Cada uno de estos encuentros ha tenido su regalo, su magia particular (terremotos,
rayos, remolinos, aves que descienden, mensajes de los Elementos o Elementales,
visiones, experiencias internas, viajes más allá del cuerpo,
contacto con otras dimensiones, experiencias multidimensionales, etc) dando
razón a ese dicho popular que tanto le gusta citar a él "los
viejos rockeros nunca mueren”. La impecabilidad, la capacidad de
improvisación y de afrontar riesgos, ese niño sabio que no
concibe los límites y que nos empuja a atravesar nuestras cadenas
mentales, ese humor casi irreverente que horizontaliza lo sagrado y lo
profano, esa capacidad para penetrar en la más profunda oscuridad
y sacar de ella una chispa de luz… todo eso acompaña a Miyo
en su caminar sagrado por las sendas de su amada Gaiah Mah.
Actualmente sigue implicado en el apoyo a otro de sus proyectos que ofrece
una alternativa terapéutica eficaz para resolver los problemas relacionados
con la juventud, la vida familiar, las amas de casa, la tercera edad, los
profesionales de la sanidad y el trabajo de empresa (Fundación Awen,
el Espíritu que fluye). Asimismo coordina la creación de
un Consejo de Expertos (o almas ancianas) para orientar el trabajo de evolución
de la conciencia y de cambio colectivo en nuestro país.