Paradigmas
Determinismo
y azar
Dr. Leonardo Díaz
Publicado en el periódico Acento
¿Los acontecimientos humanos ocurren de modo
inevitable? ¿Son el producto de una serie de condiciones necesarias y suficientes?
O por el contrario, ¿la vida humana está regida por el azar? ¿Es el producto de
una serie de situaciones fortuitas?
Estas preguntas han sido formuladas muchas veces, de
distintos modos, en la historia del pensamiento occidental. Dependiento de como
respondamos a ellas nos adscribimos a una concepción determinista de la vida
humana, según la cual nuestros actos están regidos por leyes causales, igual
que los fenómenos físicos, o nos abscribimos a la idea de que la misma está
impulsada por el azar o la casualidad. Ejemplifico la cuestión.
Imaginemos la siguiente situación: Enmanuel es un
profesor universitario que ha impartido un curso de ética a una estudiante de
medicina de primer año llamada Laura. Terminado el curso, no vuelven a verse
hasta quince años después, cuando la joven se ha convertido en una profesional
que asiste diariamente al consultorio donde labora, pasando por el frente de la
casa a donde se ha mudado recientemente Enmanuel.
¿Es la referida situación producto de la necesidad o
del azar? Hubo un conjunto de situaciones o eventos que sirvieron de
condiciones iniciales para que de modo indefectible el profesor se encontrara
con su ex-alumna? O este encuentro responde a una serie de encuentros y
desencuentros fortuitos o frutos del azar? ¿Qué otras historias de vida
pudieron construirse de haberse dado otro conjunto de condiciones necesarias y
suficientes, o si defendemos una concepción azarosa de la vida, de haberse
producido otros eventos fortuitos?
Estas reflexiones surgen motivadas por la excelente
puesta en escena de la obra del escritor argentino Mario Diament: Cita a ciegas, por parte de la leyenda
del teatro dominicano, Germana Quintana.
La obra de Diament sitúa a un escritor ciego en el
banco de un parque de Buenos Aires. En él confluyen las historias de un
conjunto de personajes que a primera vista no tienen vínculo alguno con el
escritor, pero que terminan siendo factores constituyentes de su historia de
vida. En la medida que se va configurando la historia de nuestro autor ciego y
de los demás personajes, otras historias posibles dejan de escribirse, o tal
vez, las mismas se van escribiendo en otros universos paralelos.
Jorge Santiago realiza unos registros de actuación
inovidables junto a un elenco de primera en el que destaca una de las grandes
damas de la actuación dominicana: Lidia Ariza. Enhorabuena a esta producción
que todavía se presenta en ese espacio emblemático del teatro independiente que
es la sala Las mascaras, situada en
la Zona Colonial de la ciudad de Santo Domingo. Asistan y formen parte de esta
historia, ya sea porque esté determinado, o como producto del azar.