Paradigmas
Ciclo de renovación
Dr. Leonardo Díaz
Arribamos a otro fin de año y volvemos a ser partícipes
de celebraciones cargadas de nuevas expectativas. La idea de celebrar un nuevo
año es muy antigua. El historiador de las religiones, Mircea Eliade, ha escrito
una extensa bibliografía sobre la universalidad de estas celebraciones.
En su clásico texto El
mito del eterno retorno, Eliade agrupa las celebraciones del nuevo año
dentro de las actividades que las sociedades antiguas realizaban con el
propósito de “regenerar el tiempo”. Impregnadas de sacralidad, estas
comunidades entendían los procesos de la vida como la recreación cíclica de sus
mitos, los cuales debían ser reactualizados a través de ritos o ceremonias para
garantizar la buena cosecha, la purificación de la comunidad y la
sostenibilidad de la vida.
En muchos casos, dichas celebraciones implicaban la
realización de actos donde se asumían
papeles de héroes míticos y se recreaban batallas fabulosas que habían dado
origen al mundo. Desde nuestra perspectiva, estas acciones son teatrales, pero
para los integrantes de estas comunidades, constituían recreaciones de los
momentos arquetípicos que originaron la vida y de su recreación dependía que la
misma pudiera sobrevivir.
Estas celebraciones, se nutrían, por tanto, de esperanzas
y expectativas para el inicio del nuevo ciclo, computado en función de la
observación de los ciclos naturales de siembra y cosecha.
Nuestras sociedades distan mucho de aquellas comunidades
primarias. Nuestras vidas cotidianas están impregnadas de secularidad, lo que
significa que nuestras acciones no tienen como referente la vivencia de lo
sagrado. Por tanto, nuestras celebraciones de fin de año tampoco poseen el
significado propio de las sociedades primarias.
No obstante, podemos rastrear una especie de residuo de
aquellas festividades en el hecho de que nuestras celebraciones significan,
aunque solo sea por algunas horas, una suspensión de la rutina de la vida
cotidiana, que en nuestro caso, representa una suspensión de nuestra alocada
carrera de trabajo-dinero-consumo. Aunque sea solo por eso y porque con ellas
nos detenemos por un momento a celebrar la vida, en vez de los bienes
materiales, las celebraciones de fin de año valen la pena. Feliz nuevo año.