Hoy es Viernes de Dolores
El ritmo atropellado que llevamos hace que algunos años no haya podido dedicarle un poquito de tiempo a escribir dos palabras sobre mi amada Semana Santa para compartirlo con los que, de una u otra forma, mas continuamente o menos, comparten el viaje de la vida conmigo.
Los que me conocéis de hace tiempo sabéis que pienso que la vida es eso que pasa entre Semana Santa y Semana Santa. En realidad, cada Viernes de Dolores celebramos eso, la primavera, la vuelta a la vida, el nacimiento de algo nuevo cada año, es resumen la Resurrección. En estos momentos tan inciertos que vivimos, con tanta marejada necesitamos un tiempo de recogimiento y de dejar de pisar el acelerador para repensar, para meditar en ese algo nuevo que está a punto de nacer, encontrarnos a nosotros mismos y vernos reflejados en el prójimo, esencial en la vida, lo que no se da se pierde.
Los que somos cristianos y vivimos nuestra fe desde las cofradías este es el momento. Aunque lo que trascienda de las hermandades sea su bullicio sabed que debajo de cada antifaz, que debajo de cada faldón, que debajo de cada corneta hay muchos hermanos rezando por quienes son cristianos y por los que no lo son.
Este año que ha sido muy intenso en cuanto a perdidas personales, mi madre y un buen compañero de trabajo y amigo, se hace más patente nuestra creencia en la resurrección y en que todos, tarde o temprano, nos encontraremos en uno u otro lugar.
A los que trabajéis estos días, gracias por cuidarnos. A los que tengáis unos días de asueto que sean provechosos. A los que vais a ver el paso de las cofradías por las calles de cualquier pueblo o de cualquier ciudad, impregnaros del incienso, tocar la madera de los pasos, saborear la cera, sentir el racheo costalero, vibrar con las saetas y emocionaros con una fiesta que lleva siglos perdurando en el tiempo. Bienvenidos a la Semana Santa 2025.
Como todos los años, y esperemos que sean muchos, os escribo a invitaros a la salida de mi hermandad de “Los Estudiantes” en Madrid el Domingo de Ramos por las calles del Madrid de los Austrias.
Ahí queo.
Un beso a todos.