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Lillia Iniguez

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Jul 16, 2024, 12:09:39 PM7/16/24
to diagarrabe

Se pretende en este artculo ofrecer una visin panormica del poema en prosa en Canarias en los ltimos quince aos. El cultivo de este particular gnero potico en el archipilago ha sufrido diferentes momentos: desde su inicio tardo hasta el auge actual, pasando por su escasa presencia en los aos de la posguerra. La significativa aportacin a la historia del gnero en esta etapa refleja la importancia adquirida en la creacin potica de las nuevas generaciones.

A pesar de que el poema en prosa se inicia en Canarias tardamente, pues hasta finales de la primera dcada del siglo XX no tenemos constancia de textos de este gnero, y de su nulo cultivo durante la llamada literatura del franquismo, el gran desarrollo experimentado en las ltimas dcadas del siglo ha supuesto su consolidacin y enraizamiento definitivos en el archipilago.

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Las primeras aportaciones destacadas a la historia del poema en prosa en Canarias se las debemos, en primer lugar, a Agustn Espinosa con Lancelot, 28-7 (1929) y Crimen (1934), ttulos que, aunque pueden plantear serias dudas sobre su adscripcin genrica, representan, junto a La flor de Californa (1928) de Hinojosa, Oscuro domino (1934) de Larrea y Pasin de la tierra (1935) de Aleixandre, la mejor y ms interesante aportacin de la vanguardia al poema en prosa espaol; y, en segundo lugar, a Ramn Feria con Libro de las figuraciones. Poemas en prosa (1941), uno de los pocos casos en esas primeras dcadas de un libro concebido ntegramente como poemario en prosa.

La revisin de la poesa publicada en Canarias en estos ltimos quince aos nos aporta una muestra muy diversa y significativa que refleja la variedad y la pujanza del gnero en las islas. Prueba de ello es la presencia notable de poetas en prosa canarios incluidos en varias antologas: de los 34 poetas, nacidos entre 1961 y 1980, incluidos en Poesa canaria actual (a partir de 1980) (2010), de Miguel Martinn, 23 han escrito poemas en prosa; en La otra joven poesa espaola (2003), de A. Kravietz y F. Len, de los 14 poetas que incluye nacidos entre 1962 y 1975, 12 son poetas en prosa, de los que 5 son canarios; y en Campo abierto. Antologa del poema en prosa en Espaa (1990-2005) (2005), de Marta Agudo y Carlos Jimnez Arribas, que incluye 30 autores, incorpora tambin 4 poetas canarios.

Adems de los autores citados que continan publicando poemas en prosa, hay que aadir algunas nuevas voces que se dan a conocer en este siglo, y que, desde diversos planteamientos estticos, se incorporan con fuerza al panorama potico de las islas.

Bernardo Chevilly (Santa Cruz de Tenerife, 1961) en Galera de retratos (2009) rene unas 50 prosas que, como el propio ttulo indica, constituyen una galera de retratos de diversos personajes, con predominio de conocidos escritores de distintas latitudes. Sobre su indudable carcter poemtico incide su prologuista Jaime Siles: estamos ante un libro de poemas disfrazado de carpeta de dibujos o de galera de retratos. Aunque muy distintos en su intencin, nos recuerdan las caricaturas lricas de Juan Ramn Jimnez en Espaoles de tres mundos (1942). En los retratos de Chevilly destaca el uso de la primera persona, en unos casos representando un yo lrico y en otros dando voz al propio personaje retratado.

Ernesto Surez (Santa Cruz de Tenerife, 1963) se inicia en la expresin potica en prosa con un conjunto de diecisiete textos, Visiones de ro y ciudad, presentados bajo el formato de sangra francesa (versculos, segn el prologuista) publicados en la antologa Las playas (Cuadernos poticos: 1988-2002). Pero su aportacin ms decidida al gnero la encontramos en La casa transparente (2007), donde el apartado Umbrales est integrado exclusivamente por poemas en prosa. La escritura elptica y concentrada que caracteriza su poesa en verso se transforma en ms discursiva en su poemas en prosa.

Melchor Lpez (Tenerife, 1965) cultiva de forma habitual el poema en prosa: desde Altos del sol (1995) combina el uso del verso y la prosa en todas sus entregas, prctica que culmina, hasta el momento, en De la tiniebla (2013), poemario compuesto ntegramente por poemas en prosa, y Dos danzas (2014), libro-carpeta constituido por dos cuadernillos conteniendo once poemas en prosa cada uno. La presencia continua de un t en constante dialctica con el paisaje confiere a sus textos una gran intensidad y condensacin.

Pedro ngel Martn Rodrguez (La Palma, 1967) recurre indistintamente al verso o la prosa como vehculo de expresin potica, con la nica excepcin de Palabras. El escultor del aire (2004), libro que supone el inicio de un cambio hacia una poesa ms elptica y concentrada, sobre todo en los textos versales. El sujeto lrico sigue necesitando el apoyo de un destinatario multiforme que encauce y proyecte los recuerdos y las imgenes que conforman su memoria.

Francisco Len (Icod de los Vinos, 1970) usa indistintamente ambas formas de expresin: en todas sus entregas alterna el verso y la prosa, salvo en 8 pajazzadas para Salom (1999) y en Terraria (2006) escritos ntegramente en prosa. Incluido en la antologa Campo abierto, seala en la encuesta que abre su presencia en dicha antologa que la eleccin final del verso o la prosa depende de la conjuncin entre un patrn rtmico (vaco) y una nocin o masa gnoseolgica (no-consciente).

Alejandro Krawietz (Santa Cruz de Tenerife, 1970) ha utilizado la prosa en todos sus poemarios: La mirada y los tmaras (1996) est compuesto casi ntegramente (solo hay un poema en verso) por poemas en prosa, en Memoria de la luz (2001) combina ambos formatos, y En la orilla del aire seguido de Ascensin (2006) tambin recurre al poema en prosa. La luz, su incidencia en el paisaje (la isla), y su reflejo en la memoria son las constantes de su poesa que se manifiesta en un lenguaje adelgazado y exacto. Seco. De perfiles ntidos y vocales claras, como subraya en la potica que precede la seleccin de textos de La otra joven poesa espaola.

Rafael-Jos Daz (Santa Cruz de Tenerife, 1971) tambin usa indistintamente el verso y la prosa. Encontramos poemas en prosa desde su primera entrega, El canto en el umbral (1997), y en las posteriores Moradas del insomne (2005), Antes del eclipse (2007) y Detrs de tu nombre (2009). Segn sus propias palabras el poema surga, indiferentemente, en verso o en prosa. Un verso imperfecto y una prosa imperfecta. Un verso lleno de prosasmo y una prosa llena de lirismo. El impulso era el mismo.

Goretti Ramrez (Santa Cruz de Tenerife, 1971) usa ambas formas de expresin en sus dos poemarios publicados, El lugar (2000) y La llamada (2004). Son poemas breves, muy condensados en los que es perceptible, como seala Andrs Snchez Robayna en el prlogo del primero, una filiacin juanramoniana.

Alejandro Rodrguez-Refojo (La Laguna, 1972) incorpora poemas en prosa en su segundo poemario Cuaderno de apuntes (2011). Se mueve entre el aforismo y estampas descriptivas sobre lugares conocidos, reflexiones literarias y cinematogrficas, pero sin perder el tono meditativo de su primer poemario.

Roberto Garca de Mesa (Santa Cruz de Tenerife, 1973) utiliza desde sus primeros libros una gran variedad de formas expresivas: versos de dos o tres slabas, versos extralargos, caligramas, poemas con grafas en blanco sobre manchas negras y poemas en prosa. El poema en prosa, breve o muy breve, est mucho ms presente, sobre todo en Memorias de un objeto, y vuelve a hacer uso de este formato en Retrica y en Los cuerpos remotos, reunidos en esta ltima entrega de 2012, donde se manifiesta su tendencia, en el momento creativo actual, a las formas poticas ms prossticas.

Isidro Hernndez (Santa Cruz de Tenerife, 1975) incluye poemas en prosa en El cielo del alba (2007), cuaderno de viajes en el que da cabida a distintas formas de expresin para expresar sus experiencias de viaje, y que encaja con su idea de que no importa como aflora [la autenticidad] en la pgina, tampoco cmo se distribuyen y aparecen los elementos formales del poema, segn apunta en la potica que precede a sus textos en Poesa canaria actual (A partir de 1980) (2010), de Miguel Martinn.

Bruno Mesa (Santa Cruz de Tenerife, 1975) incluye en su primer libro, El laboratorio (2000) un nico poema en prosa, prctica que recupera en su cuarta entrega, El libro de Fabio Montes (2010), en el que aparece un apartado Diario sin fechas escrito ntegramente en prosa.

La vitalidad y el arraigo del gnero en las islas se manifiesta tanto en el numeroso nmero de poetas que lo cultivan como en el hecho de que la mayora lo hace indistintamente con el verso, como son los casos, por citar algunos, de Melchor Lpez, Pedro ngel Martn Rodrguez, Francisco Len, Vctor lamo de la Rosa, Alejandro Kravietz, Rafael-Jos Daz, Goretti Ramrez, Oswaldo Guerra Snchez o Roberto Garca de Mesa.

En general se contina la lnea intimista, descriptiva e impresionista desarrollada en las dcadas anteriores, a la que se aade, quiz con mayor fuerza, poetas de un perfil ms experimental, orientados hacia una escritura ms lrica, impersonal y metalingstica en la lnea de Andrs Snchez Robayna, como son los casos de los poetas relacionados en su momento con la revista Syntaxis, aunque sin llegar a los presupuestos formales de Jos-Miguel Ulln, Jenaro Talens o Jorge Urrutia.

Enla antologa que sigue se incluye un total de 24 poetas, ordenadoscronolgicamente, cuya obra ha sido publicada en estos ltimos quince aos. Heoptado, por cuestiones de espacio, no incluir nueva obra de poetas yaantologados en los trabajos anteriores citados, con la excepcin de algunasausencias que deben ser subsanadas.

UNA MUERTE sombra nos acecha. Y sin embargo creemos en los das azules y an nos sorprende el sabor del agua. Hemos visto cmo desciende la luz y se incorpora ante los ojos con la desgana de un suave declive. En las maanas fras brotamos al unsono y atamos la memoria a los das que nos negaron cobijo. La vida nos regala ficciones para que vibren como golpes de piedra en las horas vacas. Nos despertamos enlazados en la noche ms alta y en la estancia resuena la ternura. Y nos embriaga la msica ms honda, temerosos e insomnes, cuando al morir el da nos percatamos de la oscura finalidad de la tristeza.

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