El Proceso De Juana De Arco

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Alexia Borson

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Aug 5, 2024, 6:51:24 AM8/5/24
to diacomxiri
Hoyquiero hablaros de Juana de Arco, una joven santa de finales del Medievo, fallecida a los 19 aos, en 1431. Esta santa francesa, citada varias veces en el Catecismo de la Iglesia catlica, es particularmente cercana a santa Catalina de Siena, patrona de Italia y de Europa, de quien habl en una catequesis reciente. En efecto, son dos mujeres jvenes del pueblo, laicas y consagradas en la virginidad; dos msticas comprometidas, no en el claustro, sino en medio de las realidades ms dramticas de la Iglesia y del mundo de su tiempo. Quizs son las figuras ms caractersticas de las mujeres fuertes que, a finales de la Edad Media, llevaron sin miedo la gran luz del Evangelio a las complejas vicisitudes de la historia. Podramos compararlas con las santas mujeres que permanecieron en el Calvario, cerca de Jess crucificado y de su Madre Mara, mientras los Apstoles haban huido y Pedro mismo haba renegado de l tres veces. La Iglesia, en ese perodo, viva la profunda crisis del gran cisma de Occidente, que dur casi 40 aos. Cuando muere Catalina de Siena, en 1380, hay un Papa y un Antipapa; cuando nace Juana, en 1412, hay un Papa y dos Antipapas. Adems de esta laceracin en el seno de la Iglesia, haba continuas guerras fratricidas entre los pueblos cristianos de Europa, la ms dramtica de las cuales fue la interminable Guerra de los cien aos entre Francia e Inglaterra.

Juana nace en Domremy, una pequea aldea situada en la frontera entre Francia y Lorena. Sus padres son campesinos acomodados, conocidos por todos como excelentes cristianos. De ellos recibe una buena educacin religiosa, con notable influjo de la espiritualidad del Nombre de Jess, que enseaba san Bernardino de Siena y los franciscanos difundieron en Europa. Al Nombre de Jess se une siempre el Nombre de Mara y as, en el marco de la religiosidad popular, la espiritualidad de Juana es profundamente cristocntrica y mariana. Desde su infancia demuestra una gran caridad y compasin hacia los ms pobres, los enfermos y todos los que sufren, en el contexto dramtico de la guerra.


Por sus propias palabras sabemos que la vida religiosa de Juana madura como experiencia mstica a partir de la edad de 13 aos (PCon, I, pp. 47-48). A travs de la voz del arcngel san Miguel, Juana percibe que el Seor la llama a intensificar su vida cristiana y tambin a comprometerse en primera persona por la liberacin de su pueblo. Su respuesta inmediata, su s, es el voto de virginidad, con un nuevo compromiso en la vida sacramental y en la oracin: participacin diaria en la misa, confesin y comunin frecuentes, largos momentos de oracin silenciosa ante el Crucifijo o la imagen de la Virgen. La compasin y el compromiso de la joven campesina francesa frente al sufrimiento de su pueblo se hacen ms intensos por su relacin mstica con Dios. Uno de los aspectos ms originales de la santidad de esta joven es precisamente este vnculo entre experiencia mstica y misin poltica. Despus de los aos de vida oculta y de maduracin interior sigue el bienio breve, pero intenso, de su vida pblica: un ao de accin y un ao de pasin.


A comienzos del ao 1429, Juana inicia su obra de liberacin. Los numerosos testimonios nos muestran a esta joven de slo 17 aos como una persona muy fuerte y decidida, capaz de convencer a hombres inseguros y desmoralizados. Superando todos los obstculos, se encuentra con el Delfn de Francia, el futuro rey Carlos VII, que en Poitiers la somete a un examen por parte de algunos telogos de la universidad. Su juicio es positivo: no ven en ella nada malo, slo a una buena cristiana.


El 22 de marzo de 1429, Juana dicta una importante carta al rey de Inglaterra y a sus hombres que asedian la ciudad de Orleans (ib., pp. 221-222). Su propuesta es una paz verdadera en la justicia entre los dos pueblos cristianos, a la luz de los nombres de Jess y de Mara, pero es rechazada, y Juana debe luchar por la liberacin de la ciudad, que acontece el 8 de mayo. El otro momento culminante de su accin poltica es la coronacin del rey Carlos VII en Reims, el 17 de julio de 1429. Durante un ao entero, Juana vive con los soldados, llevando a cabo entre ellos una autntica misin de evangelizacin. Son numerosos sus testimonios acerca de la bondad de Juana, de su valenta y de su extraordinaria pureza. Todos la llaman y ella misma se define la doncella, es decir, la virgen.


La pasin de Juana comienza el 23 de mayo de 1430, cuando cae prisionera en manos de sus enemigos. El 23 de diciembre la llevan a la ciudad de Rouen. All tiene lugar el largo y dramtico Proceso de condena, que se inicia en febrero de 1431 y acaba el 30 de mayo con la hoguera. Es un proceso grande y solemne, presidido por dos jueces eclesisticos, el obispo Pierre Cauchon y el inquisidor Jean le Maistre, pero en realidad enteramente dirigido por un nutrido grupo de telogos de la clebre Universidad de Pars, que participan en el proceso como asesores. Son eclesisticos franceses, que al haber hecho una opcin poltica opuesta a la de Juana, a priori tienen un juicio negativo sobre su persona y sobre su misin. Este proceso es una pgina desconcertante de la historia de la santidad y tambin una pgina iluminadora sobre el misterio de la Iglesia que, segn las palabras del concilio Vaticano II, es a la vez santa y siempre necesitada de purificacin (Lumen gentium, 8). Es el encuentro dramtico entre esta santa y sus jueces, que son eclesisticos. Acusan y juzgan a Juana, a quien llegan a condenar como hereje y mandan a la muerte terrible de la hoguera. A diferencia de los santos telogos que haban iluminado la Universidad de Pars, como san Buenaventura, santo Toms de Aquino y el beato Duns Scoto, de quienes habl en algunas catequesis, estos jueces son telogos carentes de la caridad y la humildad para ver en esta joven la accin de Dios. Vienen a la mente las palabras de Jess segn las cuales los misterios de Dios son revelados a quien tiene el corazn de los pequeos, mientras que permanecen ocultos a los sabios e inteligentes que no tienen humildad (cf. Lc 10, 21). As, los jueces de Juana son radicalmente incapaces de comprenderla, de ver la belleza de su alma: no saban que estaban condenando a una santa.


El tribunal rechaza, el 24 de mayo, la apelacin de Juana al juicio del Papa. La maana del 30 de mayo, recibe por ltima vez la santa Comunin en la crcel e inmediatamente la llevan al suplicio en la plaza del antiguo mercado. Pide a uno de los sacerdotes que sostenga delante de la hoguera una cruz de procesin. As muere mirando a Jess crucificado y pronunciando varias veces y en voz alta el Nombre de Jess (PNul, I, p. 457; cf. Catecismo de la Iglesia catlica, n. 435). Cerca de 25 aos ms tarde, el Proceso de nulidad, iniciado bajo la autoridad del Papa Calixto III, se concluye con una solemne sentencia que declara nula la condena (7 de julio de 1456; PNul, II, pp. 604-610). Este largo proceso, que recogi las declaraciones de los testigos y los juicios de muchos telogos, todos favorables a Juana, pone de relieve su inocencia y la perfecta fidelidad a la Iglesia. Ms tarde, en 1920, Juana de Arco fue canonizada por Benedicto XV.


Queridos hermanos y hermanas, el Nombre de Jess, invocado por nuestra santa hasta los ltimos instantes de su vida terrena, era como el continuo respiro de su alma, como el latido de su corazn, el centro de toda su vida. El Misterio de la caridad de Juana de Arco, que tanto fascin al poeta Charles Pguy, es este amor total a Jess, y al prjimo en Jess y por Jess. Esta santa haba comprendido que el amor abraza toda la realidad de Dios y del hombre, del cielo y de la tierra, de la Iglesia y del mundo. Jess siempre ocupa el primer lugar en su vida, segn su hermosa expresin: Nuestro Seor debe ser el primer servido (PCon, I, p. 288; cf. Catecismo de la Iglesia catlica, n. 223). Amarlo significa obedecer siempre a su voluntad. Ella afirma con total confianza y abandono: Me encomiendo a Dios mi Creador, lo amo con todo mi corazn (ib., p. 337). Con el voto de virginidad, Juana consagra de modo exclusivo toda su persona al nico Amor de Jess: es su promesa hecha a nuestro Seor de custodiar bien su virginidad de cuerpo y de alma (ib., pp. 149-150). La virginidad del alma es el estado de gracia, valor supremo, para ella ms precioso que la vida: es un don de Dios que se ha de recibir y custodiar con humildad y confianza. Uno de los textos ms conocidos del primer Proceso se refiere precisamente a esto: Interrogada si saba que estaba en gracia de Dios, responde: si no lo estoy, que Dios me quiera poner en ella; si lo estoy, que Dios me quiera conservar en ella (ib., p. 62; cf. Catecismo de la Iglesia catlica, n. 2005).


Nuestra santa vive la oracin en la forma de un dilogo continuo con el Seor, que ilumina tambin su dilogo con los jueces y le da paz y seguridad. Ella pide con confianza: Dulcsimo Dios, en honor de vuestra santa Pasin, os pido, si me amis, que me revelis cmo debo responder a estos hombres de Iglesia (ib., p. 252). Juana contempla a Jess como el rey del cielo y de la tierra. As, en su estandarte, Juana hizo pintar la imagen de Nuestro Seor que sostiene el mundo (ib., p. 172): icono de su misin poltica. La liberacin de su pueblo es una obra de justicia humana, que Juana lleva a cabo en la caridad, por amor a Jess. El suyo es un hermoso ejemplo de santidad para los laicos comprometidos en la vida poltica, sobre todo en las situaciones ms difciles. La fe es la luz que gua toda eleccin, como testimoniar, un siglo ms tarde, otro gran santo, el ingls Toms Moro. En Jess Juana contempla tambin toda la realidad de la Iglesia, tanto la Iglesia triunfante del cielo, como la Iglesia militante de la tierra. Segn sus palabras: De Nuestro Seor y de la Iglesia, me parece que es todo uno (ib., p. 166). Esta afirmacin, citada en el Catecismo de la Iglesia catlica (n. 795), tiene un carcter realmente heroico en el contexto del Proceso de condena, frente a sus jueces, hombres de Iglesia, que la persiguieron y la condenaron. En el amor a Jess Juana encuentra la fuerza para amar a la Iglesia hasta el final, incluso en el momento de la condena.

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