"El hambre afecta a 868 millones de personas en el mundo,
49 millones de las cuales se encuentran en América Latina y el Caribe.
Esto implica que un 8,3 % de la población de la región no ingiere las
calorías diarias necesarias para llevar una vida sana", dijo un informe
de la oficina regional de la FAO que tiene su sede en Santiago.
La cifra representa una reducción frente al número de los años 2004 y 2006,
que alcanzaba a 54 millones, y a los registrados entre 2007 y 2009, de
50 millones, de acuerdo al reporte "Panorama de la Seguridad Alimentaria
y Nutricional 2012" presentado en rueda de prensa.
No obstante y pese al sostenido crecimiento económico de la región
en la última década, "se puede afirmar que aunque se mantiene la
tendencia a la reducción en el número de personas afectadas por el
hambre, (...) disminuyó su ritmo" a la baja, agregó el reporte de la
FAO.
De acuerdo a la FAO, el número de personas
que sufren hambre en la región "no se explica por una insuficiente
producción o por falta de abastecimiento alimentario -salvo en
situaciones de catástrofe-, sino que se debe fundamentalmente a la falta
de acceso a los alimentos por parte de un sector importante de la
población, que no cuenta con ingresos suficientes para adquirirlos".
Además "el impulso al crecimiento que han tenido las economías de los países de la región
no se ha traducido en una disminución de la vulnerabilidad a la que
está expuesta una parte importante de la población del continente".
Los países más afectados por al hambre en la región son Haití (con prevalencia de 44,5%), Guatemala (30,4%), Paraguay (25,5%) Bolivia (24,1%), y Nicaragua (20,1%).
Por su parte, Cuba, Argentina, Chile, México, Uruguay y Venezuela "han
logrado erradicar el flagelo del hambre, mientras que países del Caribe
como República Dominicana y Haití, y otros de Centroamérica como
Guatemala, se han estancado o han desacelerado la reducción del hambre",
dijo la FAO.
"Gran parte de los países han reducido la proporción de población con hambre, entre los que se destaca Brasil, donde el hambre disminuyó fuertemente en términos absolutos y relativos", agregó el organismo,
La FAO destacó además que "el alza de los precios de los alimentos
y las oscilaciones que afectan desde 2007-2008 a la economía mundial, y
en particular a la región, constituyen una amenaza a la seguridad
alimentaria y nutricional de los hogares más pobres y vulnerables, que
son los que destinan una mayor proporción de sus ingresos a la
alimentación".
Entre junio y agosto 2012, de acuerdo a la FAO, el precio promedio del maíz aumentó un 25%, el de la soja en un 20% y del trigo lo hizo en un 26%.