SALVAR EL POLO

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DEMOCRACIA SOCIALISTA MARIA CANO

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Jun 29, 2011, 10:32:07 AM6/29/11
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Salvar el Polo


Hace ya, seis o siete meses, algunas compañeras y compañeros nos
empezamos a plantear la idea de conformar un bloque, en el interior
del Polo, que tuviera como principal finalidad, la salvación del
partido. Es así como después de algunas discusiones, el 20 de
diciembre sale el primer comunicado “Con Más Razón Hay Que Persistir
En La Democracia”, firmado por Iván Cepeda Castro, Alexander López
Maya, Wilson Arias Castillo, Hernando Hernández Tapasco, Polo al Sur,
Presentes Por el Socialismo, Fuerza Común, Democracia Socialista María
Cano, Poder y Unidad Popular, el profesor Gustavo Moncayo y por
Fabiola Piñacué.

El comunicado suscitó, como casi todo lo que se propone en la
izquierda, discusiones y debates, en pro y en contra, pero lo
importante, para nosotros, es poner en el debate público la grave
situación por la que atraviesa el partido y la postura de algunos de
sus integrantes frente a estas problemáticas. El contenido del
comunicado invita a la discusión sobre cinco temas fundamentales, que
en su momento tenían plena vigencia, pero que, posteriormente, nos
llevaron a preguntarnos si existen más elementos que deban ser
abordados en la discusión de cómo defender la única expresión
democrática de izquierda en el país, que además, tiene la capacidad
suficiente como para dar la pelea por la toma del poder por las vías
democráticas, que consita, en su interior, toda suerte de compañeras y
compañeros consecuentes y comprometidos en las luchas revolucionarias
y en algún momento, reunió en su interiror, una considerable cantidad
de organizaciones, personas y sectores de la vida democrática y de
izquierda del país.

Algunos de quienes ayudamos a construir el Polo Democrático
Alternativo, provenientes de la diversidad que lo componen,
consideramos que no resiste mayores discusiones el tema de la
salvación del Polo, incluso, ello debe estar por sobre las
desafortunadas actuaciones de algunos de sus dirigentes, o de la
canalla mediática que se ha cernido sobre él.

Y ¿porqué la salvación?, pues la consideración principal, es que si se
cierra la única ventana democrática en el país, la izquierda
permanecerá ausente del debate político durante demasiado tiempo, y
ello, aunado a las coyunturas actuales, podrían desembocar en elegir
opciónes tan complejas como el monte, la apatía o la entrega
ideológica, escenarios que hoy por hoy, son impensables, dado que la
arremetida económica y política del nuevo gobierno, pero además de las
corrientes internacionales más reaccionarias, harían festines con el
vacio entregado en bandeja de plata. Y salvación, en el sentido de que
ya hay un camino importante que se ha transitado, que no es hora de
desandarlo, y que por el contrario, lo que se debe hacer, es enderezar
el rumbo y encaminarlo por las vías de la transparencia, de la
lealtad, del trabajo de base, social, sectorial, internacional, por la
emancipación de los miles de mujeres y hombres hoy subyugados al
capital y a sus detentadores.
Por otro lado, como quiera que sea, se reitera, que el Polo concita a
una cantidad importante de pensadoras y pensadores, de trabajadoras y
trabajadores de izquierda, lo cual lo convierte en el escenario idóneo
para abordar los difíciles debates acerca del quehacer político y de
las posibilidades de conformar una plataforma política que se
convierta de una vez por todas en una verdadera opción de poder; se
entiende, que el abordaje de algunos temas, sobre todo aquellos que
causan desazón en algunas compañeras y compañeros, no será facíl, pero
en la actualidad es necesario generar un debate conciliatorio, como se
quiera entender este concepto, que permita determinar rumbos parecidos
y sendas cercanas, con el fin de consolidar una importante fuerza de
izquierda que se la juegue a fondo por este país y lo enrumbe hacia la
emancipacion de todos sus habitantes.

Pero ¿vale la pena salvar al Polo? Creemos que sí. Y ello no es
producto de un capricho, ni de un pensamiento escurridizo, amañado en
las mieles electorales o en las prebendas políticas, nacidas producto
de contar con la Alcaldía de Bogotá, principalmente, pero con poderes
en múltiples por todos conocidos. No es una veleidad, si se miran
detenidamente los acontecimientos al rededor de las expresiones
democráticas de los países de la región, se puede comprobar fácilmente
la necesidad de contar con un aparato fuerte que le apueste a las vías
democráticas burguesas, pues esa es la ruta que se ha convertido en
paradigma de participación de la izquierda en Latinoamérica y estamos
convencidos, que será una importante herramienta para alcanzar metas
parecidas en Colombia.

Si bien es cierto que en el Polo se encuentran expresiones de todo
tipo, entendido ello, como tantas expresiones política-ideológicas
existen en la izquierda en Colombia, y que algunas de ellas hagan
lucimiento de las mismas desgracias que trae consigo la práctica
política de sectores de derecha, no quiere decir que el Polo per se es
un nido de corrupción o que sus la totalidad de sus integrantes
también lo sean, sin embargo, tampoco cabe atreverse a afirmar que sin
los cambios necesarios, es decir en las condiciones actuales, sea la
mejor opción para enfrentar al fabuloso enemigo que representa los
intereses del establecimiento .

Y precisamente, es ahí, en los sectores más consecuentes y coherentes
del pensamiento de izquierda donde está, no solo la salvación de esta
expresión política, sino que, en conjunto de las demás fuerzas
político-sociales, posiblemente la del país, pero que,
contradictoriamente, en la actualidad no posee un proceso integrador
de experiencias políticas y sociales, que permitan aprovechar las
coyunturas y sacar el mejor provecho para las justas luchas del pueblo
colombiano.

Por ello, consideramos, que el avance en la construcción de un
escenario más amplio que el propio de cada colectivo, es la necesidad
más inmediata con miras a promover fortalezas que se configuren
interdependientes, entre los sectores más consecuentes e
independientes del partido, lo que se entiende, deberá tener su
correlato en la defensa del partido.

¿Qué tareas y cuál ha de ser la profundidad en la acción, del actual
proceso que se lleva a cabo en pos de la unidad frente a la salvación
del Polo? Solo lo dirán quienes se sientan convocados con la actual
propuesta y las proposiciones que aporten, pues sin un fin común y
coherente, estaremos abocados a la destrucción de otro proceso
democrático, y lo más grave, sin haber, siquiera, iniciado su tarea.


Primero la unidad de acción, después, quizás, la unión

Debido a las circunstancias en torno al nacimiento del Polo -donde la
unidad de los diferentes sectores que lo componen, se dió,
principalmente, en medio de la coyuntura electoral, pues se acababa de
establecer el umbral, lo que obligaba a las expresiones de izquierda a
unirse so pena de imposibilitarseles haciendo presencia en la vida
institucional del país-, es fácil entender la actual condición de la
mayoría de los colectivos que hacen vida en el Polo, en donde cada
organización hace desarrollos políticos y sociales propios, adicional
a que cada uno representa ha desarrollado su propio ideario político,
y que cada agrupación es independiente y en la mayoría de los casos,
pretende seguir así.

También es clara la dificultad que atravieza una unión de colectivos,
pues son innegables los innumerables y desafortunados desencuentros
políticos y/o personales -así estos sean válidos-, pero también, el
hecho de que algunas organizaciones han optado por el divisionismo,
por la corruptela, por la clientelización, en el sentido más execrable
de la palabra, etc., que incluso, llegan a convertir en personales
algunos de los debates, impidiendo desarrollos que debieran ser cada
vez más comunes, más cercanos, es decir, que al contrario de propugnar
por las continuas disoluciones, promoviera cada vez más unidades, y
por qué no, fusiones entre las diferentes expresiones políticas que se
encuentran en el partido.

Sin embargo, la lógica indica que no es correcto dejarse deslumbrar
por propuestas, que siendo atractivas, pueden ser cantos de sirena que
lleven a desgastes en el interior de las organizaciones. Y los hechos,
contundentes, como lo son, no hacen sino corroborarlo incesantemente
en el transcurrir de los años.

Dentro de los múltiples y complejos procesos que se desarrollan en el
interior del partido, algunos han conllevado a que varias
organizaciones estén en procesos de fractura, cuando no de franca
ruptura, pues se empiezan a derrumbar dogmas, creencias y
presupuestos, y otros, a verificar la posibilidad, de que, en el seno
del partido, se desarrollen debates acerca de las ideas o de la
praxis, que, como se ha dicho, en algunos casos acarrean rompimientos,
pero que, paradójicamente, en otros, lleva a cercanías, derivadas de
la confianza de la unidad electoral, la cual está garantizada, por su
puesto, no gracias a nuestra disposición de unidad, sino a leyes
burguesas, que dicen que se debe tener un mínimo de votos para pasar
el umbral y de esta manera poder mantenernos en la institucionalidad.

Solo quien sea demasiado iluso, o se considere muy fuerte
electoralmente, tendría la posibilidad de salir del Polo y continuar
“vigente”, por decirlo así -en el caso en que sea esta la vía escogida
de lucha-, el resto -en general-, tenemos que hacer vida de partido a
la fuerza, pues nos está signado que para seguir en la vida
democrática, como partido, debemos navegar por el mismo rio y en la
misma barca. Otra cosa es que, de todas formas, no todos los pasajeros
quieran hacer el viaje con los demás, o que deseen comportarse,
digamos, más acorde con lo que predican. En pocas palabras, hay
pasajeros que pretenden ser los que lideren por cual rio se debe ir,
otros, que se apoyan en los más débiles para lograr prebendas, otros
que apoyan a los que consideran más fuertes, creyendo que así lograran
visibilidad y por la misma vía hacerse a algo de lo que va cayendo,
otros que prefieren aislarse, al considerar que todo aquello es
grotesco, pero igual no se quieren bajar, otros que hacen vida en los
lugares menos concurridos y más recónditos y oscuros de la nave y que
necesariamente pierden la guía y terminan saltando, escogiendo caminos
diversos.

El caricaturesco relato anterior, solo pretende hacer una parte de la
radiografía de un partido cualquiera, pero también tiene la intención
de aterrizar las dificultades que se pueden hallar cuando se hace vida
conjunta, sin pretender por supuesto agotarlas, pero, para el caso del
Polo, si indican que i) hubo y hay varios ejercicios en pos de la
tarea de establecer una organización, en este caso el Polo, ii) ese
escenario ha permitido que muchas expresiones democráticas de todo
tipo de visión política hagan vida en su interior, además, iii) como
todo proceso, se ha venido decantando, y iv) quienes quedamos, tenemos
la obligación histórica de corregir lo que consideremos que deba ser
corregido, y con base en ello, v) empezar un camino de reconstrucción
interna, en el sentido de lograr acercamientos entre las
organizaciones que participan en el Polo, para lograr más homogeneidad
en el interior, que garantice más claridad hacia afuera y se logre la
consolidación del partido como referente democrático.

Lo anterior nos deja un camino y tres objetivos que deben ser a
bordados. El primero tiene que ver con la necesidad de establecer
reglas consensuadas para abordar las discusiones internas, reglas que,
se entiende, deben ser respetadas por quienes participen del
escenario, reglas que les digan a quienes no están, que de participar,
tendrían las mismas garantías que quienes si lo hacen, que además
impidan pasar por encima de las organizaciones más pequeñas y que
eviten que por la vía de la cooptación, lleguen nuevas personas o
colectivos que pudieren tener preeminencia frente a quienes ya han
venido trabajando, por ejemplo.

Por supuesto, solo son esbozos de posibles formas de trabajo, pero no
quiere decir que no puedan ser objeto de análisis. Sin embargo, la
idea principal, es la de discutir hojas de ruta para el trabajo
mancomunado.

¿Será prudente hablar de unidad política?, creemos que no. Y esto es
claro por todo lo que se ha venido comentando la lo largo del presente
escrito, pero sí es posible y además creemos que es necesaria, la
convergencia de trabajos comunes encaminados a darle un nuevo aire al
partido y como se ha reiterado, se empodere en los territorios, en lo
social, en el trabajo popular y sectorial, pues consideramos que solo
así y con una visión internacionalista se podrán superar las
contradicciones presentes y labrar un mejor futuro.

Con miras a lograr un debate cada vez más depurado y sustentado, se
hace necesario que las organizaciones e individuos presentes en el
espacio se convoquen a estudiar cotidianamente asuntos de
trascendencia partidaria y de connotación territorial y nacional, es
decir, que se cree un centro de pensamiento que acompañe seriamente
los trabajos de los diferentes colectivos y les dé herramientas
metodológicas y conceptuales que agilicen los mencionados trabajos y
los consolide, en perspectiva de los colectivos, pero también del
partido, elemento fundamental para apuntalar la acción política y
cerrar las abismales brechas que se presentan en el escenario del
trabajo social y político.


Las tareas que deberían resultar de este esfuerzo son:

• Es necesario encontrar formas de participación y decisión, que
permitan abocar las discusiones, sin llegar a rupturas estériles,
innecesarias y estratégicamente inconsecuentes.
• Deben empezar a construirse herramientas que impidan en lo posible
las prácticas caudillistas, y que al mismo tiempo permitan un
crecimiento del espacio, en el sentido de que se equiparen fuerzas
entre las bases y sus congresistas.
• Constituir un espacio de unidad de acción para la discusión y acción
política y social.
• Definir la forma de actuación política para el fortalecimiento
ideológico al interior del PDA en el III Congreso Nacional, el II
Congreso de jóvenes, la Conferencia Nacional, los proyectos
estratégicos y demás espacios de intervención. Un criterio para tener
en cuenta es el comportamiento que desde el proceso de elección de
delegados pudiera resultar en una participación importante de líderes
sociales que se desprendan de este espacio unitario.
• Definir responsables y tareas concretas dirigidas a la
visibilización y apoyo al movimiento nacional de victimas de estado, a
la Minga, al Congreso de los Pueblos, a los corteros de caña o al
movimiento nacional campesino, entre otros.
• Tensionar agendas de lucha social y gremial por la defensa de la
universidad pública (Sena y universidades de carácter público en todo
el territorio nacional), por la no privatización de la ETB, minas,
macro proyectos mineros, agua, etc.
• Procurar estructurar el programa y el espacio político para las
elecciones del 2011 y para un gobierno democrático en el 2014.
• Promover el escenario como centro de pensamiento , vanguardia de
propuestas de progreso y desarrollo, en todos los campos del saber,
economía, política, cultura, etc.
• Una espacio que ubique la honestidad como centro de construcción de
su política partidaria y electoral.
• Si bien, algunos no comparten las tesis marxistas, lo cierto es que
se adolece de falta de conocimiento profundo de las estructuras
político-económicas que nos propone el sistema imperante. En general,
muchos solo vamos poco más allá de lo que los medios de comunicación
dramatizan, por supuesto, no se puede generalizar, pero es claro que
entre las mayorías, incluso entre la militancia de las organizaciones,
no se hacen esfuerzos mayores para comprender a cabalidad el
funcionamiento del sistema, lo cual lleva a cometer errores acerca de
cuáles han de ser las tareas que deben ser abordadas en la lucha
revolucionaria. Es más, ello impide saber si algunos de los grupos o
personas que concurren al escenario tienen la misma idea de lucha,
pues en esas condiciones, el horizonte político de construcción de
proyecto histórico no es más que un escenario velado, por lo cual se
crean acercamientos y distanciamientos mentirosos.

Las propuestas políticas de quienes estamos intentando salvar el Polo,
como tarea prioritaria -que no única- desde la presente iniciativa,
van encaminadas básicamente a cambiar las lógicas acerca de las
precarias condiciones en que está sumido el partido -debido principal
y coyunturalmente, a algunos sectores con serias cercanías con la
corrupción y con profundas deficiencias ideológicas acerca de la
finalidad del mismo- que consideran que el Polo debe desaparecer, sin
medir las consecuencias funestas para la izquierda y para el trabajo
social.

Por lo tanto, en las presentes circunstancias, es deber ineludible
abordar una serie de debates y discusiones que permitan elaborar
tareas conjuntas que conlleven a la creación de afinidades y cercanías
entre los diversos sectores, que lleven a la consolidación del grupo
de firmantes y, por qué no, lo lleven a la creación de una tendencia
que potencie el discurso de izquierda, más allá de la retórica y
empodere verdaderamente a los sectores sociales, hoy tan
desilusionados del devenir del partido, cercado entre la corrupción y
la impotencia.

Las tareas tendientes a mantener vivo el partido y a seguir con la
movilización social, no da espera, pero finalmente, no se puede eludir
el debate acerca de qué Polo queremos, y como abordaremos dicha
labor. Esa debe ser la visión a mediano plazo, pues lo contrario es
condenar esta incipiente iniciativa al más rotundo fracaso, pues
seguramente aparecerán las diferencias, como tantas veces ha ocurrido,
y se romperá en mil pedazos lo que se haya construido, pruebas de
ello, las mil y una organizaciones políticas revolucionarias que han
pasado por estas tierras y que de ellas solo quedan recuerdos.

Como propuesta globlal, dada la cantidad de temas posibles a tratar,
puede ser la priorización de temas y debatirlos según la importancia
que se les asigne, mientras la unidad de acción hace su trabajo y crea
condiciones de estabilidad y cercanía, permitiendo labrar un camino
más claro y estable, con miras a la consolidación de un movimiento
fuerte en el interior del partido, para que, como se ha dicho
anteriormente, se convierta en referente de una nueva etapa de
construcción de proyecto político, que quizás alcance el de proyecto
histórico.


Bogotá junio 2011

Documentos para el debate
Seminario Nacional
Democrácia Socialista María Cano

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