Salvar el Polo

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DEMOCRACIA SOCIALISTA MARIA CANO

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Jun 29, 2011, 10:44:38 AM6/29/11
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Salvar el Polo

 

 

Hace ya, seis o siete meses, algunas compañeras y compañeros nos empezamos a plantear la idea de conformar un bloque, en el interior del Polo, que tuviera como principal finalidad, la salvación del partido. Es así como después de algunas discusiones, el 20 de diciembre sale el primer comunicado “Con Más Razón Hay Que Persistir En La Democracia”, firmado por Iván Cepeda Castro, Alexander López Maya, Wilson Arias Castillo, Hernando Hernández Tapasco, Polo al Sur, Presentes Por el Socialismo, Fuerza Común, Democracia Socialista María Cano, Poder y Unidad Popular, el profesor Gustavo Moncayo y por Fabiola Piñacué.

 

El comunicado suscitó, como casi todo lo que se propone en la izquierda, discusiones y debates, en pro y en contra, pero lo importante, para nosotros, es   poner en el debate público la grave situación por la que atraviesa el partido y la postura de algunos de sus integrantes frente a estas problemáticas. El contenido del comunicado invita a la discusión sobre cinco temas fundamentales, que en su momento tenían plena vigencia, pero que, posteriormente, nos llevaron a preguntarnos si existen más elementos que deban ser abordados en la discusión de cómo defender la única expresión democrática de izquierda en el país, que además, tiene la capacidad suficiente como para dar la pelea por la toma del poder por las vías democráticas, que consita, en su interior, toda suerte de compañeras y compañeros consecuentes y comprometidos en las luchas revolucionarias y en algún momento, reunió en su interiror, una considerable cantidad de organizaciones, personas y sectores de la vida democrática y de izquierda del país.

 

Algunos de quienes ayudamos a construir el Polo Democrático Alternativo, provenientes de la diversidad que lo componen, consideramos que no resiste mayores discusiones el tema de la salvación del Polo, incluso, ello debe estar por sobre las desafortunadas actuaciones de algunos de sus dirigentes, o de la canalla mediática que se ha cernido sobre él.

 

Y ¿porqué la salvación?, pues la consideración principal, es que si se cierra la única ventana democrática en el país, la izquierda permanecerá ausente del debate político durante demasiado tiempo, y ello, aunado a las coyunturas actuales, podrían desembocar en elegir opciónes tan complejas como el monte, la apatía o la entrega ideológica, escenarios que hoy por hoy, son impensables, dado que la arremetida económica y política del nuevo gobierno, pero además de las corrientes internacionales más reaccionarias, harían festines con el vacio entregado en bandeja de plata. Y salvación, en el sentido de que ya hay un camino importante que se ha transitado, que no es hora de desandarlo, y que por el contrario, lo que se debe hacer, es enderezar el rumbo y encaminarlo por las vías de la transparencia, de la lealtad, del trabajo de base, social, sectorial, internacional, por la emancipación de los miles de mujeres y hombres hoy subyugados al capital y a sus detentadores.

Por otro lado, como quiera que sea, se reitera, que el Polo concita a una cantidad importante de pensadoras y pensadores, de trabajadoras y trabajadores de izquierda, lo cual lo convierte en el escenario idóneo para abordar los difíciles debates acerca del quehacer político y de las posibilidades de conformar una plataforma política que se convierta de una vez por todas en una verdadera opción de poder; se entiende, que el abordaje de algunos temas, sobre todo aquellos que causan desazón en algunas compañeras y compañeros, no será facíl, pero en la actualidad es necesario generar un debate conciliatorio, como se quiera entender este concepto, que permita determinar rumbos parecidos y sendas cercanas, con el fin de consolidar una importante fuerza de izquierda que se la juegue a fondo por este país y lo enrumbe hacia la emancipacion de todos sus habitantes.

 

Pero ¿vale la pena salvar al Polo? Creemos que sí. Y ello no es producto de un capricho, ni de un pensamiento escurridizo, amañado en las mieles electorales o en las prebendas políticas, nacidas producto de contar con la Alcaldía de Bogotá, principalmente, pero con poderes en múltiples por todos conocidos. No es una veleidad, si se miran detenidamente los acontecimientos al rededor de las expresiones democráticas de los países de la región, se puede comprobar fácilmente la necesidad de contar con un aparato fuerte que le apueste a las vías democráticas burguesas, pues esa es la ruta que se ha convertido en paradigma de participación de la izquierda en Latinoamérica y estamos convencidos, que será una importante herramienta para alcanzar metas parecidas en Colombia.

 

Si bien es cierto que en el Polo se encuentran expresiones de todo tipo, entendido ello, como tantas expresiones política-ideológicas existen en la izquierda en Colombia, y que algunas de ellas hagan lucimiento de las mismas desgracias que trae consigo la práctica política de sectores de derecha, no quiere decir que el Polo per se es un nido de corrupción o que sus la totalidad de sus integrantes también lo sean, sin embargo, tampoco cabe atreverse a afirmar que sin los cambios necesarios, es decir en las condiciones actuales, sea la mejor opción para enfrentar al fabuloso enemigo que representa los intereses del establecimiento .

 

Y precisamente, es ahí, en los sectores más consecuentes y coherentes del pensamiento de izquierda donde está, no solo la salvación de esta expresión política, sino que, en conjunto de las demás fuerzas político-sociales, posiblemente la del país, pero que, contradictoriamente, en la actualidad no posee un proceso integrador de experiencias políticas y sociales, que permitan aprovechar las coyunturas y sacar el mejor provecho para las justas luchas del pueblo colombiano.

 

Por ello, consideramos, que el avance en la construcción de un escenario más amplio que el propio de cada colectivo, es la necesidad más inmediata con miras a promover fortalezas que se configuren interdependientes, entre los sectores más consecuentes e independientes del partido, lo que se entiende, deberá tener su correlato en la defensa del partido.

 

¿Qué tareas y cuál ha de ser la profundidad en la acción, del actual proceso que se lleva a cabo en pos de la unidad frente a la salvación del Polo? Solo lo dirán quienes se sientan convocados con la actual propuesta y las proposiciones que aporten,  pues sin un fin común y coherente, estaremos abocados a la destrucción de otro proceso democrático, y lo más grave, sin haber, siquiera, iniciado su tarea.

 

 

Primero la unidad de acción, después, quizás, la unión

 

Debido a las circunstancias en torno al nacimiento del Polo -donde la unidad de los diferentes sectores que lo componen, se dió, principalmente, en medio de la coyuntura electoral, pues se acababa de establecer el umbral, lo que obligaba a las expresiones de izquierda a unirse so pena de imposibilitarseles haciendo presencia en la vida institucional del país-, es fácil entender la actual condición de la mayoría de los colectivos que hacen vida en el Polo, en donde cada organización hace desarrollos políticos y sociales propios, adicional a que cada uno representa ha desarrollado su propio ideario político, y que cada agrupación es independiente y en la mayoría de los casos, pretende seguir así.

 

También es clara la dificultad que atravieza una unión de colectivos, pues son innegables los innumerables y desafortunados desencuentros políticos y/o personales -así estos sean válidos-, pero también, el hecho de que algunas organizaciones han optado por el divisionismo, por la corruptela, por la clientelización, en el sentido más execrable de la palabra, etc., que incluso, llegan a convertir en personales algunos de los debates, impidiendo desarrollos que debieran ser cada vez más comunes, más cercanos, es decir, que al contrario de propugnar por las continuas disoluciones, promoviera cada vez más unidades, y por qué no, fusiones entre las diferentes expresiones políticas que se encuentran en el partido.

 

Sin embargo, la lógica indica que no es correcto dejarse deslumbrar por propuestas, que siendo atractivas, pueden ser cantos de sirena que lleven a desgastes en el interior de las organizaciones. Y los hechos, contundentes, como lo son, no hacen sino corroborarlo incesantemente en el transcurrir de los años.

 

Dentro de los múltiples y complejos procesos que se desarrollan en el interior del partido, algunos han conllevado a que varias organizaciones estén en procesos de fractura, cuando no de franca ruptura, pues se empiezan a derrumbar  dogmas, creencias y presupuestos, y otros, a verificar la posibilidad, de que, en el seno del partido, se desarrollen debates acerca de las ideas o de la praxis, que, como se ha dicho, en algunos casos acarrean rompimientos, pero que, paradójicamente, en otros, lleva a cercanías, derivadas de la confianza de la unidad electoral, la cual está garantizada, por su puesto, no gracias a nuestra disposición de unidad, sino a leyes burguesas, que dicen que se debe tener un mínimo de votos para pasar el umbral y de esta manera poder mantenernos en la institucionalidad.

 

Solo quien sea demasiado iluso, o se considere muy fuerte electoralmente, tendría la posibilidad de salir del Polo y continuar “vigente”, por decirlo así -en el caso en que sea esta la vía escogida de lucha-, el resto -en general-, tenemos que hacer vida de partido a la fuerza, pues nos está signado que para seguir en la vida democrática, como partido, debemos navegar por el mismo rio y en la misma barca. Otra cosa es que, de todas formas, no todos los pasajeros quieran hacer el viaje con los demás, o que deseen comportarse, digamos, más acorde con lo que predican. En pocas palabras, hay pasajeros que pretenden ser los que lideren por cual rio se debe ir, otros, que se apoyan en los más débiles para lograr prebendas, otros que apoyan a los que consideran más fuertes, creyendo que así lograran visibilidad y por la misma vía hacerse a algo de lo que va cayendo, otros que prefieren aislarse, al considerar que todo aquello es grotesco, pero igual no se quieren bajar, otros que hacen vida en los lugares menos concurridos y más recónditos y oscuros de la nave y que necesariamente pierden la guía y terminan saltando, escogiendo caminos diversos.

 

El caricaturesco  relato anterior, solo pretende hacer una parte de la radiografía de un partido cualquiera, pero también tiene la intención de aterrizar las dificultades que se pueden hallar cuando se hace vida conjunta, sin pretender por supuesto agotarlas, pero, para el caso del Polo, si indican que i) hubo y hay varios ejercicios en pos de la tarea de establecer una organización, en este caso el Polo, ii) ese escenario ha permitido que muchas expresiones democráticas de todo tipo de visión política hagan vida en su interior, además, iii) como todo proceso, se ha venido decantando, y iv) quienes quedamos, tenemos la obligación histórica de corregir lo que consideremos que deba ser corregido, y con base en ello, v) empezar un camino de reconstrucción interna, en el sentido de lograr acercamientos entre las organizaciones que participan en el Polo, para lograr más homogeneidad en el interior,  que garantice más claridad hacia afuera y se logre la consolidación del partido como referente democrático.

 

Lo anterior nos deja un camino y tres objetivos que deben ser a bordados. El primero tiene que ver con la necesidad de establecer reglas consensuadas para abordar las discusiones internas, reglas que, se entiende, deben ser respetadas por quienes participen del escenario, reglas que les digan a quienes no están, que de participar, tendrían las mismas garantías que quienes si lo hacen, que además impidan pasar por encima de las organizaciones más pequeñas y que eviten que por la vía de la cooptación, lleguen nuevas personas o colectivos que pudieren  tener preeminencia frente a quienes ya han venido trabajando, por ejemplo.

 

Por supuesto, solo son esbozos de posibles formas de trabajo, pero no quiere decir que no puedan ser objeto de  análisis. Sin embargo, la idea principal, es la de discutir hojas de ruta para el trabajo mancomunado.

 

¿Será prudente hablar de unidad política?, creemos que no. Y esto es claro por todo lo que se ha venido comentando la lo largo del presente escrito, pero sí es posible y además creemos que es necesaria, la convergencia de trabajos comunes encaminados a darle un nuevo aire al partido y como se ha reiterado, se empodere en los territorios, en lo social, en el trabajo popular y sectorial, pues consideramos que solo así y con una visión internacionalista se podrán superar las contradicciones presentes y labrar un mejor futuro.

 

Con miras a lograr un debate cada vez más depurado y sustentado, se hace necesario que las organizaciones e individuos presentes en el espacio se convoquen a estudiar cotidianamente asuntos de trascendencia partidaria y de connotación territorial y nacional, es decir, que se cree un centro de pensamiento que acompañe seriamente los trabajos de los diferentes colectivos y les dé herramientas metodológicas y conceptuales que agilicen los mencionados trabajos y los consolide, en perspectiva de los colectivos, pero también del partido, elemento fundamental para apuntalar la acción política y cerrar las abismales brechas que se presentan en el escenario del trabajo social y político.

 

 

Las tareas que deberían resultar de este esfuerzo son:

 

·        Es necesario encontrar  formas de participación y decisión, que permitan abocar las discusiones, sin llegar a rupturas estériles, innecesarias y estratégicamente inconsecuentes.

·        Deben empezar a construirse herramientas que impidan en lo posible las prácticas caudillistas, y que al mismo tiempo permitan un crecimiento del espacio, en el sentido de que se equiparen fuerzas entre las bases y sus congresistas.

·        Constituir un espacio de unidad de acción para la discusión y acción política y social.

·        Definir la forma de actuación política para el fortalecimiento ideológico al interior del PDA en el III Congreso Nacional, el II Congreso de jóvenes, la Conferencia Nacional, los proyectos estratégicos y demás espacios de intervención. Un criterio para tener en cuenta es el comportamiento que desde el proceso de elección de delegados pudiera resultar en una participación importante de líderes sociales que se desprendan de este espacio unitario.

·        Definir responsables y tareas concretas dirigidas a la visibilización y apoyo al movimiento nacional de victimas de estado, a la Minga, al Congreso de los Pueblos, a los corteros de caña o al movimiento nacional campesino, entre otros.

·        Tensionar agendas de lucha social y gremial por la defensa de la universidad pública (Sena y universidades de carácter público en todo el territorio nacional), por la no privatización de la ETB, minas, macro proyectos mineros, agua, etc.

·        Procurar estructurar el programa y el espacio político para las elecciones del 2011 y para un gobierno democrático en el 2014.

·        Promover el escenario como centro de pensamiento , vanguardia de propuestas de progreso y desarrollo, en todos los campos del saber, economía, política, cultura, etc.

·        Una espacio que ubique la honestidad como centro de construcción de su política partidaria y electoral.

·        Si bien, algunos no comparten las tesis marxistas, lo cierto es que se adolece de falta de conocimiento profundo de las estructuras político-económicas que nos propone el sistema imperante. En general, muchos solo vamos poco más allá de lo que los medios de comunicación dramatizan, por supuesto, no se puede generalizar, pero es claro que entre las mayorías, incluso entre la militancia de las organizaciones, no se hacen esfuerzos mayores para comprender a cabalidad el funcionamiento del sistema, lo cual lleva a cometer errores acerca de cuáles han de ser las tareas que deben ser abordadas en la lucha revolucionaria. Es más, ello impide saber si algunos de los grupos o personas que concurren al escenario tienen la misma idea de lucha, pues en esas condiciones, el horizonte político de construcción de proyecto histórico no es más que un escenario velado, por lo cual se crean acercamientos y distanciamientos mentirosos.

 

Las propuestas políticas de quienes estamos intentando salvar el Polo, como tarea prioritaria -que no única- desde la presente iniciativa, van encaminadas básicamente a cambiar las lógicas acerca de las precarias condiciones en que está sumido el partido -debido principal y coyunturalmente, a algunos sectores con serias cercanías con la corrupción y con profundas deficiencias ideológicas acerca de la finalidad del mismo- que consideran que el Polo debe desaparecer, sin medir las consecuencias funestas para la izquierda y para el trabajo social.

 

Por lo tanto, en las presentes circunstancias, es deber ineludible abordar una serie de debates y discusiones que permitan elaborar tareas conjuntas que conlleven a la creación de afinidades y cercanías entre los diversos sectores, que lleven a la consolidación del grupo de firmantes y, por qué no, lo lleven a la creación de una tendencia que potencie el discurso de izquierda, más allá de la retórica y empodere verdaderamente a los sectores sociales, hoy tan desilusionados del devenir del partido, cercado entre la corrupción y la impotencia.

 

Las tareas tendientes a mantener vivo el partido y a seguir con la movilización social, no da espera, pero finalmente, no se puede eludir el debate acerca de qué Polo queremos, y  como abordaremos dicha labor. Esa debe ser la visión a mediano plazo, pues lo contrario es condenar esta incipiente iniciativa al más rotundo fracaso, pues seguramente aparecerán las diferencias, como tantas veces ha ocurrido, y se romperá en mil pedazos lo que se haya construido, pruebas de ello, las mil y una organizaciones políticas revolucionarias que han pasado por estas tierras y que de ellas solo quedan recuerdos.

 

Como propuesta globlal, dada la cantidad de temas posibles a tratar, puede ser la priorización de temas y debatirlos según la importancia que se les asigne, mientras la unidad de acción hace su trabajo y crea condiciones de estabilidad y cercanía, permitiendo labrar un camino más claro y estable, con miras a la consolidación de un movimiento fuerte en el interior del partido, para que, como se ha dicho anteriormente, se convierta en referente de una nueva etapa de construcción de proyecto político, que quizás alcance el de proyecto histórico.

 

 

 Bogotá D.C., junio de 2011

 

Documentos para el debate

Seminario Nacional

Democrácia Socialista María Cano

 

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