Libro Efectua Tu Ministerio Plenamente Pdf 922l

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Hilke Mcnally

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Jul 9, 2024, 5:48:09 PM7/9/24
to deisutomar

2. La obra muestra cmo la doctrina social catlica tiene tambin el valor de instrumento de evangelizacin (cf. Centesimus annus, 54), porque pone en relacin la persona humana y la sociedad con la luz del Evangelio. Los principios de la doctrina social de la Iglesia, que se apoyan en la ley natural, resultan despus confirmados y valorizados, en la fe de la Iglesia, por el Evangelio de Jesucristo.

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Con esta luz, se invita al hombre, ante todo, a descubrirse como ser trascendente, en todas las dimensiones de su vida, incluida la que se refiere a los mbitos sociales, econmicos y polticos. La fe lleva a su plenitud el significado de la familia que, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, constituye la clula primera y vital de la sociedad; la fe ilumina adems la dignidad del trabajo que, en cuanto actividad del hombre destinada a su realizacin, tiene la prioridad sobre el capital y constituye un ttulo de participacin en los frutos que produce.

3. El presente texto resalta adems la importancia de los valores morales, fundados en la ley natural escrita en la conciencia de cada ser humano, que por ello est obligado a reconocerla y respetarla. La humanidad reclama actualmente una mayor justicia al afrontar el vasto fenmeno de la globalizacin; siente viva la preocupacin por la ecologa y por una correcta gestin de las funciones pblicas; advierte la necesidad de salvaguardar la identidad nacional, sin perder de vista el camino del derecho y la conciencia de la unidad de la familia humana. El mundo del trabajo, profundamente modificado por las modernas conquistas tecnolgicas, ha alcanzado niveles extraordinarios de calidad, pero desafortunadamente registra tambin formas inditas de precariedad, de explotacin e incluso de esclavitud, en las mismas sociedades "opulentas". En diversas reas del planeta, el nivel de bienestar sigue creciendo, pero tambin aumenta peligrosamente el nmero de los nuevos pobres y se ampla, por diversas razones, la distancia entre los pases menos desarrollados y los pases ricos. El libre mercado, que es un proceso econmico con aspectos positivos, manifiesta sin embargo sus limitaciones. Por otra parte, el amor preferencial por los pobres representa una opcin fundamental de la Iglesia, y Ella la propone a todos los hombres de buena voluntad.

Se advierte as que la Iglesia debe hacer or su voz sobre las res novae, tpicas de la poca moderna, porque le corresponde invitar a todos a prodigarse para que se consolide cada vez con mayor firmeza una autntica civilizacin, orientada hacia la bsqueda de un desarrollo humano integral y solidario.

4. Las actuales cuestiones culturales y sociales ataen sobre todo a los fieles laicos, llamados, como recuerda el Concilio Ecumnico Vaticano II, a ocuparse de las realidades temporales ordenndolas segn Dios (cf. Lumen Gentium, 31). Se comprende as, la importancia fundamental de la formacin de los laicos, para que con la santidad de su vida y con la fuerza de su testimonio, contribuyan al progreso de la humanidad. Este documento quiere ayudarles en su misin cotidiana.

Adems, es interesante hacer notar cmo muchos de los elementos aqu recogidos, son compartidos por las dems Iglesias y Comunidades eclesiales, as como por otras Religiones. El texto ha sido elaborado en modo que pueda ser aprovechado no slo ad intra, es decir por los catlicos, sino tambin ad extra. En efecto, los hermanos con quienes estamos unidos por el mismo Bautismo, los seguidores de otras Religiones y todos los hombres de buena voluntad, pueden encontrar aqu inspiraciones para una reflexin fecunda y un impulso comn para el desarrollo integral de todos los hombres y de todo el hombre.

5. El Santo Padre confa que el presente documento ayude a la humanidad en la bsqueda diligente del bien comn, e invoca las bendiciones de Dios sobre cuantos se detendrn a reflexionar en las enseanzas de esta publicacin. Al expresarle tambin mi personal deseo por el xito de esta obra, me congratulo con Vuestra Eminencia y con los Colaboradores del Pontificio Consejo Justicia y Paz por el importante trabajo realizado, mientras que con sentimientos de especial estima me es grato confirmarme

Tengo el agrado de presentar el documento Compendio de la doctrina social de la Iglesia, elaborado, segn el encargo recibido del Santo Padre Juan Pablo II, para exponer de manera sinttica, pero exhaustiva, la enseanza social de la Iglesia.

Transformar la realidad social con la fuerza del Evangelio, testimoniada por mujeres y hombres fieles a Jesucristo, ha sido siempre un desafo y lo es an, al inicio del tercer milenio de la era cristiana. El anuncio de Jesucristo, buena nueva de salvacin, de amor, de justicia y de paz, no encuentra fcil acogida en el mundo de hoy, todava devastado por guerras, miseria e injusticias; es precisamente por esto que el hombre de nuestro tiempo tiene ms que nunca necesidad del Evangelio: de la fe que salva, de la esperanza que ilumina, de la caridad que ama.

La Iglesia, experta en humanidad, en una espera confiada y al mismo tiempo laboriosa, contina mirando hacia los nuevos cielos y la nueva tierra (2 P 3,13), e indicndoselos a cada hombre, para ayudarle a vivir su vida en la dimensin del sentido autntico. Gloria Dei vivens homo : el hombre que vive en plenitud su dignidad da gloria a Dios, que se la ha donado.

La lectura de estas pginas se propone ante todo para sostener y animar la accin de los cristianos en campo social, especialmente de los fieles laicos, de los cuales este mbito es propio; toda su vida debe calificarse como una obra fecunda de evangelizacin. Cada creyente debe aprender ante todo a obedecer al Seor con la fortaleza de la fe, a ejemplo de San Pedro: Maestro hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echar las redes (Lc 5,5). Todo lector de buena voluntad podr conocer los motivos que impulsan a la Iglesia a intervenir con una doctrina en campo social, a primera vista fuera de su competencia, y las razones para un encuentro, un dilogo, una colaboracin al servicio del bien comn.

Mi predecesor, el llorado y venerado Cardenal Franois-Xavier Nguyn Van Thun, gui sabiamente, con constancia y clarividencia, la compleja fase preparatoria de este documento; la enfermedad le impidi concluirla con la publicacin. Esta obra a m confiada, y ahora ofrecida a los lectores, lleva por tanto el sello de un gran testigo de la Cruz, fuerte en la fe durante los aos oscuros y terribles del Vit Nam. l sabr acoger nuestra gratitud por todo su precioso trabajo, realizado con amor y dedicacin, y bendecir a todos aquellos que se detendrn a reflexionar sobre estas pginas.

Invoco la intercesin de San Jos, Custodio del Redentor y Esposo de la Siempre Virgen Mara, Patrono de la Iglesia Universal y del trabajo, para que este texto pueda dar frutos abundantes en la vida social como instrumento de anuncio evanglico, de justicia y de paz.

La Iglesia sigue interpelando a todos los pueblos y a todas las Naciones, porque slo en el nombre de Cristo se da al hombre la salvacin. La salvacin que nos ha ganado el Seor Jess, y por la que ha pagado un alto precio (cf. 1 Co 6,20; 1 P 1,18-19), se realiza en la vida nueva que los justos alcanzarn despus de la muerte, pero atae tambin a este mundo, en los mbitos de la economa y del trabajo, de la tcnica y de la comunicacin, de la sociedad y de la poltica, de la comunidad internacional y de las relaciones entre las culturas y los pueblos: Jess vino a traer la salvacin integral, que abarca al hombre entero y a todos los hombres, abrindoles a los admirables horizontes de la filiacin divina .2

2 En esta alba del tercer milenio, la Iglesia no se cansa de anunciar el Evangelio que dona salvacin y libertad autntica tambin en las cosas temporales, recordando la solemne recomendacin dirigida por San Pablo a su discpulo Timoteo: Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendr un tiempo en que los hombres no soportarn la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harn con un montn de maestros por el prurito de or novedades; apartarn sus odos de la verdad y se volvern a las fbulas. T, en cambio, prtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la funcin de evangelizador, desempea a la perfeccin tu ministerio (2 Tm 4,2-5).

3 A los hombres y mujeres de nuestro tiempo, sus compaeros de viaje, la Iglesia ofrece tambin su doctrina social. En efecto, cuando la Iglesia cumple su misin de anunciar el Evangelio, ensea al hombre, en nombre de Cristo, su dignidad propia y su vocacin a la comunin de las personas; y le descubre las exigencias de la justicia y de la paz, conformes a la sabidura divina .3 Esta doctrina tiene una profunda unidad, que brota de la Fe en una salvacin integral, de la Esperanza en una justicia plena, de la Caridad que hace verdaderamente hermanos a todos los hombres en Cristo: es una expresin del amor de Dios por el mundo, que l ha amado tanto que dio a su Hijo nico (Jn 3,16). La ley nueva del amor abarca la humanidad entera y no conoce fronteras, porque el anuncio de la salvacin en Cristo se extiende hasta los confines de la tierra (Hch 1,8).

4 Descubrindose amado por Dios, el hombre comprende la propia dignidad trascendente, aprende a no contentarse consigo mismo y a salir al encuentro del otro en una red de relaciones cada vez ms autnticamente humanas. Los hombres renovados por el amor de Dios son capaces de cambiar las reglas, la calidad de las relaciones y las estructuras sociales: son personas capaces de llevar paz donde hay conflictos, de construir y cultivar relaciones fraternas donde hay odio, de buscar la justicia donde domina la explotacin del hombre por el hombre. Slo el amor es capaz de transformar de modo radical las relaciones que los seres humanos tienen entre s. Desde esta perspectiva, todo hombre de buena voluntad puede entrever los vastos horizontes de la justicia y del desarrollo humano en la verdad y en el bien.

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