Danza Contemporanea OM TRI
unread,Jan 13, 2011, 10:26:01 PM1/13/11Sign in to reply to author
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CARLOS LATORRE
Ellos dos corrían y corrían montaña arriba, huyendo de la
desintegración del paisaje a sus espaldas, atrás todo era caos,
temblores y erupciones de la madre tierra.
Lograron llegar a un bosque espeso en lo alto de la montaña, cansados,
exhaustos, pero juntos, miraban desde aquel bosque el paisaje
destruido por el gran terremoto y observaron que no quedaba nada solo
destrucción y muerte.
Reunieron unos arbustos y construyeron un refugio dentro de las
grandes raíces de un gran árbol, lograron prender fuego bajo el cielo
gris y la tierra temblorosa, se abrazaron, se besaron, cayó la noche
sobre el bosque espeso y ellos dormitaron profundamente, rodeados de
los sonidos del bosque.
Con las primeras luces del amanecer, ella y el despertaron, estaban
tristes y agotados, habían perdido todo su mundo, seres queridos,
casa, ciudad, todo estaba sepultado bajo la tierra, solo se tenían a
sí mismos y no sabían qué hacer.
Atravesaron el bosque en búsqueda de alimento y agua, al medio día
encontraron un arroyo de aguas cristalinas, bebieron y se bañaron en
el arroyo, luego se recostaron sobre la hierba bajo los rayos del sol,
se abrazaron y se besaron profundamente, como si con su amor curaran
todo los males que les había ocurrido.
Siguieron caminando toda la tarde hasta el anochecer sobre la espesura
del bosque, caminaron en silencio, en sus mentes y corazones no sabían
qué hacer, solo sentían y sabían que se tenían el uno para el otro y
eso los reconfortaba.
En la mañana siguiente continuaron su camino atravesando bosque tras
bosque, arroyos, ríos sin comer, ella empezó a desfallecer débil por
el esfuerzo realizado, el mantenía el ánimo que le quedaba, la abrazo,
la beso y continuaron hasta caer la noche.
Descansaron en una gruta natural, el pudo hacer un poco de fuego con
las yesca que tenía a su alrededor, se abrazaron profundamente y
dormitaron. No querían despertar, no querían esa realidad, soñaron que
se convertían en aves, volaron hacia el sol.
Al despertar sus cuerpos eran de estrellas, estaban abrazados
besándose colgados del firmamento, danzando desde el cielo, mirando
serenamente la tierra que los vio nacer, el bosque que los vio morir y
renacer.