El problema de las enfermedades crónicas y degenerativas ligadas a los hábitos alimentarios ha escalado al nivel de emergencia de salud en México. La política pública al respecto mantiene desde hace tiempo un discurso sanitario ("Aliméntate sanamente" "Come frutas y verduras", "Acompáñalo con leche", etc.) para prevenirlas, pero indudablemente no ha sido eficaz. ¿Por qué razones esa estrategia ha fracasado?
Debemos trabajar en detalle lo que llamamos la dimensión simbólica de los sistemas alimentarios de tal manera que nos permita construir su relación multidimensional con la sociedad, en escalas diferentes y con la mayor riqueza de relaciones posible.
Esa es la propuesta del Complejo Simbólico Alimentario.
Este trabajo coloca la necesidad de incorporar la dimensión simbólica de las prácticas alimentarias, (imaginario, representaciones sociales, discurso) bajo la perspectiva de los sistemas complejos.