De tanto poner la carne en el asador, se termina quemando.
No voy a la Asamblea porque los miércoles tengo niños.
Mi evaluación
En el grupo, después de un comienzo esperanzador, fue apagándose poco a poco. Voy a salvar la proposición del otro: todo el mundo tiene una vida súper intensa y con un montón de actividades y no se llega a todo y hay que dejar algo, yo en cambio no tengo una agenda tan cargada y me daba la oportunidad de ir. Así que he decidido poner yo también actividades que me apetece mucho hacer y por tanto no iré a todas las reuniones.
Respecto a las reuniones, aparte de que nos encontráramos cuatro o cinco a última hora, si no somos puntuales en empezar (porque no sabemos si llegarán o no) y hay mucha prisa en acabar, pues me desincentiva mucho. Yo tengo que llevarme al trabajo el coche el día que hay reunión, me como atasco por la mañana y tener que encontrar sitio para aparcar (que esa es otra), luego tengo que hacer tiempo en casa de mi padre hasta que llega la hora de irme a la reunión, total, que no me merece la pena todo ese esfuerzo para poco más de una hora de reunión.
Este curso pasado comunitariamente se han empleado más recursos en comunicarse con las otras comunidades de CVX de Madrid que de trabajar en el crecimiento de la Comunidad. Así los retiros han sido flojos en cuanto a lo que hemos tratado y, por tanto, la asistencia. Hablo desde la autoridad de haber estado prácticamente en todos los retiros desde el principio. Da lo mismo que se hagan en San Rafael o en Madrid, si son motivadores y se insiste y nos animamos unos a otros, hay asistencia. Me ha costado más de una bronca familiar el tener que cambiar la celebración de mi cumpleaños o de el de Mª Carmen y Diego porque teníamos el retiro, pero, claro, cada uno lo valora como le parece. Tampoco creo que la tarifa única ayude. En mi caso los últimos retiros eran 46 euros, si sólo puedo ir un día (pongamos que el domingo) pues darme un madrugón, dárselo a los niños, para estar allí a las 10, que luego los horarios estén para no cumplirlos y comer y salir zumbando porque todo el mundo tiene prisa… Para eso me quedo en casita, y nos gastamos ese dinero en el cine y todavía nos sobra. Hay que volver a pagar por lo que se va, es más rollo el cálculo pero es más justo y motivador. Respecto al precio, se ha ido encareciendo mucho últimamente, es un lujo llevar dos canguros para tan pocos niños, de hecho, cuando más niños pequeños ha habido en la Comunidad no hemos llevado canguros.
Por último creo que no es importante la Asamblea cuando se convoca de una semana para otra, no se dice si hay candidatos, y volvemos a lo que decía antes de las reuniones, yo no puedo ir, otro que llega más tarde, otro que se va antes. Deprisa y corriendo tomando decisiones que luego, si hay suerte, la cosa va bien y si no, pues resulta un fiasco. Como desconozco quién se presenta, pues no puedo votar. Y no estoy de acuerdo en eso de que la Asamblea es soberana, no lo he visto en ningún lado y menos cuando se convoca con tanta premura.
Respecto a la Ventilla. Me parece muy bonito lo de dinamizar la misa del domingo a las 8 y lo de dar catequesis (no olvidéis que aunque dice que a medio plazo, está pensando en este mismo curso que se empiece con algún grupo). Lo primero que tenemos que revisar –como paso previo- es si tenemos, como dice el Principio General 12, «frecuente participación en la Eucaristía e intensa vida sacramental». Lo segundo es saber quiénes estarían dispuestos a ir a esa misa y a cuantas al mes. Y por último, de los que asistan, quiénes estarían dispuestos a ir a dar catequesis. Porque no sea que nos pase como a la semilla que cayó entre zarzas, que las ocupaciones diarias acabaron ahogándola. Yo voy a misa de ocho y media que celebra el cura que me acompañaba y sólo iría esporádicamente.