proceso de despertar

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Renata

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Apr 19, 2009, 9:41:09 PM4/19/09
to Un Curso de Milagros
Adaptación: Renata González
Fecha: Junio 2008

Todos tus deseos percibidos, se pueden resumir en el más grande deseo
de tu Ser, el cual es retornar o recordar la total conciencia Divina.
La conciencia del Amor incondicional del Padre y la conciencia de tu
Ser divino, unido a tu Creador, dotado de paz, dicha y Amor. A salvo,
sano y pleno, libre de toda limitación, incluidas el tiempo y el
espacio. Cuan grande será tu poder, que ante tu perdón las más densas
nubes que aterrorizan a tus hermanos, caen disolviéndose en la nada.
Ante tu santidad, las ilusiones se retractan. Tu sola estela de
santidad, tiene el poder de curar lo aparentemente “incurable”. Y todo
sólo con tu decisión de identificarte con tu verdadero Ser.

Una condición del reino que abre las arcas siempre abundantes de la
Filiación, que sólo esperan que tomes lo que desees de ellas para que
así aumenten sus tesoros, es esta identificación de tu verdadero Ser.
Este Ser está en Paz, goza de dicha y extiende el Amor. En este plano
su llave es el perdón. Por eso es que es tu objetivo expresar Paz,
Dicha, Amor y extenderlo; así como, entregar perdón.

Para iniciar tu camino al despertar, comienza con una perspectiva
“nosotros”, el bien de “nosotros” en lugar de “yo”; este es el
principio de la conciencia de unicidad con el todo. Así cuando pidas
bienaventuranza, pídela a nombre de todos tus hermanos; cuando pidas
salud, pídela para todos los que crean necesitarla, etc.

En el proceso de despertar, debes recordar mirar hacia adentro y
reconocer la responsabilidad al dolor, el miedo, los traumas
emocionales que provienen del pasado. Tu responsabilidad consiste en
haber mantenido que son reales, que te fueron inflingidos por algo
externo a ti y que tú puedes ser lastimado. Decídete a cambiar de
opinión respecto a ellas, decídete que fue un error de tu pensamiento,
que no estás más dispuesto a perpetuar el dolor, el miedo o los
traumas emocionales que te aquejan. Acepta tan sólo que tú eres quien
le dio realidad al creer en estas ilusiones, pero que son ilusiones
nada más. Errores de tu pensamiento, al ignorar que eran irreales.
Así, quedamente, sin mayor aspaviento; suéltalo, libérate de una vez
por todas de ello. No lo quieres más en tu vida, no lo necesitas,
déjalo ir, no pienses más en él. Tampoco te culpes de este error, eso
sería el mismo error perpetuado bajo diferente forma. Sólo “…la
tolerancia con tus errores o debilidades permitirá pasarlas por alto,
en lugar de otorgarles poder de demorar nuestro aprendizaje. A un
error o una debilidad lo único que se requiere es corrección.”
Corrígelo pues. Sin embargo, “…permitir que el error siga repitiéndose
es cometer errores adicionales, que se basan en el primero y que lo
refuerzan. Éste es el proceso que debes dejar a un lado, pues no es
sino otra manera de defender las ilusiones contra la verdad.” (W.
95,8:4)

Libre de toda forma negativa de pensamiento, mantente alerta a favor
del Reino de Dios. Es decir, elige qué formas de pensamiento vas a
permitir que se infiltren en tu conciencia. ¿A qué le das poder con tu
atención? ¿Deseas perpetuar la irrealidad o deseas experimentar la
verdad del Ser?

Toma el control de tu vida reconociendo tu pensamiento, depurándolo y
permaneciendo en coherencia con tu nuevo sistema de pensamiento.
Aprende que eres el Creador de tu realidad. Si no quieres retrasarte
más, alinea tu voluntad con la Voluntad de tu Ser Divino, el cual
comparte la Voluntad del Padre. No estarás dejando de hacer nada, sino
dando tu permiso para que se haga Tu Voluntad, la verdadera, no el
capricho del ego. Cuando elijas esto verás que tu Voluntad y la del
Padre; así como tu felicidad están alineados a los valores de honor,
verdad, integridad, rectitud, bien común, entre otros muchos. El
sacrificio o sufrimiento no forma parte de la voluntad tuya o del
Padre, a estos no estamos accediendo; tan sólo reclama tu derecho
divino a ser un co-creador activo y autorizado de alegría, paz,
abundancia, belleza y armonía, las cuales están disponibles y son
disfrutadas por todos los santos Hijos de Dios en conciencia de su Ser
divino.

En este proceso, una de las manifestaciones del aprendizaje es parar
de permitir que tus emociones te controlen proyectando expectativas
hacia otros, abre franco la tolerancia hacia el camino al despertar de
tu hermano. Expresa la misma paciencia hacia él, que todos tus
hermanos más adelantados han tenido contigo. Demuestra con esto tu
avance en el aprendizaje.

Otra manifestación de aprendizaje es parar de dar tu poder a los
demás, al perpetuar las imágenes de que alguien externo puede hacerte
daño, herirte física o emocionalmente, tiranizarte, exigirte u
obligarte a algo que no deseas hacer, manipularte, traicionarte,
robarte algo que es tuyo, despreciarte o no amarte. Entiende que esto
es imposible, tus arcas están llenas y listas a darte todo lo que
desees, todo evento en tu vida es sólo para tu mayor beneficio, aún
cuando se disfrace de lo contrario. Desde la sabiduría divina a la
cual tienes acceso a través del Espíritu Santo, entiende que tus
hermanos sólo te dan amor o te lo piden, pregúntale a Aquel que goza
de la visión saber cómo corresponder en dar el amor que te pide tu
hermano. Estate abierto a entregarlo como Él te indique lo cual
pudiera ser una forma que tú no juzgarías normalmente de amorosa, pero
el que sabe más que tú, sabe también que no hay fórmulas y tiene una
perspectiva mucho más amplia que la tuya. A veces, por ejemplo, lo más
amoroso que puedes hacer por un hermano es entregarlo a las
autoridades o evidenciar ante sus familiares un problema de
drogadicción. Deja que el Espíritu Santo te guíe al respecto, tú no
puedes saberlo.

Arrójate con total confianza a amar profunda e intencionalmente, no
temas ser herido, reconoce que eso es imposible, pero no tener la
experiencia plena de lo que te corresponde es un error aún mayor. Toma
en cuenta a tus hermanos, confía en ellos, no temas ser decepcionado o
rechazado esto no te compete, son reacciones del ego, no de tu hermano
a quien amas, no por lo que hace o dice; sino por lo que es, el santo
Hijo de Dios, al igual que tú. Puedes cambiar de vida cuando así lo
elijas, no temas fracasar; el fracaso no corresponde a tu verdadera
identidad por tanto niégalo e invierte tu atención entera en disfrutar
el camino en pleno, el éxito vendrá.

En este camino, una parte indispensable es reemplazar al deseo del ego
como director de tu experiencia de vida, con tu Ser espiritual. Esta
decisión permite la integración de tu Ser Superior con el Ser
Crístico, en la unidad divina.

Para alcanzar a este Ser debes liberar y aceptar la curación de: la
culpa, vergüenza, tristeza, sentimiento de fracaso, de poca valía, de
abandono, ira, miedo y desesperanza. Para liberarlos, debes verlos de
frente, trascendiendo el miedo y reconocerlos por lo que son, una idea
equivocada del Hijo de Dios. No te engañes, no puedes dejarlos atrás
evadiéndolos, esto es un error común del alumno en el proceso de
despertar. Entre mayor sea tu avance en el camino, más evidentes serán
a tu conciencia ya que esta es necesaria en el proceso de des-
hacimiento y que los juzgues con el único juicio apropiado: que son
irreales, un error de pensamiento que deseas perdonar. No hacerlo
agudizará los síntomas con contiendas mentales, emocionales, o
físicas. No te evadas de estos sentimientos, enfréntalos
valerosamente. Date cuenta que son un regalo, una magnífica
oportunidad de dejarlos verdaderamente atrás para siempre, de soltarte
de las cadenas imaginarias que te mantienen atado en un mundo de
ilusión, separación y muerte. Quizá te resulte más cómodo imaginarte
como el observador, permitiendo que los sentimientos emerjan hacia la
superficie y ahí los observes y juzgues equivocados. Acepta que estás
listo(a) para dejar ir esas emociones que te quitan autoridad, alinea
tu visión con la Voluntad de Dios y siempre procura colocarte en el
más elevado tú que conoces.

Aprecia cada día y evento en tu vida como un regalo del Creador y vive
cada momento lo mejor que puedas. Siempre busca lo mejor en ti mismo y
en los demás. Anímate a ti mismo con pensamientos amorosos hacia ti y
a los que te rodean. Si estás cansado, desanimado, triste,
decepcionado, deprimido, asqueado, etc.; reconoce que es porque has
cometido el error de pensar negativamente acerca de tu realidad. Date
cuenta de los pequeños regalos y milagros que ocurren a tu alrededor
cada día. Enfócate en lo que está correcto en tu mundo y añade tu
regalo de energía amorosa y Luz Divina a la de toda la Filiación de
tal forma que podamos crear milagros para el más alto bienestar del
mundo y de todos nuestros hermanos. Con el corazón en alto, recuerda
eres inmensamente amado.
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