Julian Gamboa Morales
unread,Feb 10, 2012, 10:11:50 AM2/10/12Sign in to reply to author
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to Curso de Ética y Moral
EL HOMBRE Y LA ÉTICA
La Ética estudia una forma de comportamiento humano, que es la moral.
Este comportamiento se distingue por su carácter histórico y social.
La idea de la moral es ya la idea de hombre, el hombre es
constitutivamente el ser moral.
CRITERIOS PARA EL ESTUDIO DEL HOMBRE
Son diversos los enfoques o criterios que han utilizado los autores
para explicar la naturaleza del hombre.
1. Criterio trascendentalista: tiende a concebir al hombre como un
producto de la creación divina. Según este criterio, el destino del
hombre consiste en trascender o superar su vida terrenal e imperfecta
orientándose a un mundo trasempírico o metafísico.
2. Criterio inmanentista: explica al hombre como un producto de la
naturaleza o de la historia. Considera que más allá del hombre no hay
Dios ni dioses. Por ejemplo, este criterio se aplica en la teoría
evolucionista de Darwin, así como en el materialismo histórico.
a) Para la teoría de Darwin, el hombre es un animal evolucionado, la
totalidad de su vida culmina en el momento mismo que ocurre su muerte
biológica.
b) El materialismo histórico, por su parte, sostiene que la base de
explicación del hombre y de su cultura es la situación económica de la
sociedad en cada lugar y época.
DIVERSOS CONCEPTOS DEL HOMBRE
Dentro de las teorías filosóficas que se han desarrollado sobre el
hombre, podemos mencionar las siguientes:
a) Teoría clásica del hombre (teoría del homo sapiens): esta teoría
define al hombre como un “animal racional”. Se basa en lo que la
lógica tradicional llama “género próximo y diferencia específica”. De
acuerdo con esto, el género más próximo del concepto de hombre es la
animalidad, pero lo que lo diferencia de los demás animales o seres
vivientes es la racionalidad, o sea, la capacidad de comprender, de
abstraer o de retener nociones universales llamadas conceptos como la
idea de “hombre”, de “ciencia”, de “moral”, etcétera.
b) Teoría del homo faber: define al hombre como un ser práctico y se
desarrolla en teorías naturalistas, en el positivismo y en el
pragmatismo, fundamentalmente. Según esta teoría no hay una diferencia
esencial entre el ser humano y el animal; sólo encontramos, entre
ambos, diferencias de grado; es decir, en el hombre se dan los mismos
elementos que en los demás seres vivos, pero difiere de éstos en que,
en el hombre, se manifiestan en una forma más compleja y desarrollada.
c) Concepto del hombre como animal simbólico: según el filósofo alemán
Ernst Cassirer (1874-1945) el hombre es un “animal simbólico”; esto
es: un ser que no vive, como el animal, en un puro universo físico,
sino que construye un universo simbólico formado por el mito, el arte,
la religión y todos los demás productos culturales. De tal manera que
el hombre no reenfrenta con la realidad en una forma directa, sino a
través de sus propias creaciones.
d) Concepto marxista del hombre: según Carlos Marx (1818-1883), la
historia no es una realidad cualquiera que se sirve del hombre como de
un medio para alcanzar sus propios fines, como si fuese una persona
existente por sí misma; no es otra cosa que la actividad del hombre en
persecución de sus fines”. Por tanto, el hombre es un ser productor,
transformador y creador; mediante su trabajo (trabajo humano)
transforma la naturaleza exterior, se plasma en ella y, a la vez, crea
un mundo a su medida. Además de ser un ser activo y productor, el
hombre es un ser social. Sólo produce, produciendo a su vez
determinadas relaciones sociales (relaciones de producción) sobre los
cuales e elevan las demás relaciones humanas.
EL SUJETO ÉTICO: LA PERSONA SUJETO MORAL
1. Punto de partida: la unidad radical de la persona humana.
a) El hombre no es en rigor un “compuesto” de cuerpo y alma, sino la
unidad radical de la persona. (Santo Tomás de Aquino)
En el ser humano se integran en perfecta unidad la materialidad del
cuerpo y la espiritualidad del alma, pero ninguno de esos dos
elementos por separado constituye al hombre. Así también dijo el
aquinate: “alma sola no es el hombre”, sino sujeto cuerpo-alma.
b) La teoría hilemórfica aplicada al hombre: desde la filosofía
aristotélica y retomada por el tomismo: “el alma es la forma del
cuerpo, al modo como la “forma” de mesa es la que configura la madera
y la constituye como tal; o dicho de otra manera: el hombre es el yo
que resume en unidad radical al cuerpo (materia) y al alma (forma).
c) La distinción entre cuerpo y alma: pero esa unidad radical no
justifica el que se niegue toda distinción entre cuerpo y alma. Es
decir, “distinguir, pero no separar”. El hecho de que dos cosas no
puedan separarse no indica que se identifiquen. En consecuencia, alma
y cuerpo son realidades distintas, de modo que no es exacto decir que
el hombre es un “cuerpo espiritualizado” o un “espíritu corporeizado”.
d) En la comprensión del hombre no cabe hablar de “monismo” ni de
“dualismo” : la fórmula que expresa con rigor la persona humana es la
de dualidad: es cuerpo-alma que se avienen de modo original y único a
constituir el ser del hombre, que de manera sintética se expresa la
unidad radical del yo; y de modo analítico se precisa la distinción –
no la separación – entre cuerpo y alma.
ESTRUCTURA PSÍQUICA DEL SUJETO MORAL
Se trata de expresar la riqueza que constituye el ser espiritual, de
lo que derivan consecuencias para la vida moral.
Los filósofos y científicos no se ponen de acuerdo sobre cómo y dónde
es preciso señalar una cesura ontológica o distinción esencial en la
escala de los seres creados. La filosofía clásica distingue tres
órdenes del ser, separados entre sí por un límite de esencias: la
materia inorgánica, la vida y la racionalidad. Algunas corrientes
científicas y filosóficas se niegan a poner una frontera que separe la
materia y la vida o entre la vida vegetativa y vida animal. Se trata,
afirman, de una sucesiva complejidad de elementos. Y algunos que
sitúan al hombre como un grado más perfecto a partir de la materia.
Ahora bien, respetando el punto de vista científico, la fe supone que,
al menos, en el hombre es preciso situar una novedad radical que le
viene por su calidad de ser espiritual. Es decir, el espíritu es una
realidad cualitativamente original, que excluye la homologización con
cualquier otro ser; ya que enriquece la vida por su ascendencia
divina.
Para adentrarse en la naturaleza del ser espiritual, y facilitar el
conocimiento de su actividad moral; cabe enunciar cuatro actividades
características del espíritu, que la filosofía clásica reduce a dos:
entendimiento y voluntad. Son las siguientes:
a) Auto-reflexión: en efecto, ni la materia ni la vida re-flexionan
sobre sí. Los clásicos (filosofía antigua) hablan del “alma
vegetativa” y “alma sensitiva”, lo que significa que las plantas y los
animales están dotados de sensación. “El animal siente pero no se
siente”, afirma Zubiri con precisión. Al no tener conciencia de sí
mismo, es que se dice que los animales no tienen espíritu, porque no
pueden flexionar sobre sí mismo, es decir, “caer en la cuenta” de la
identidad propia, y de aquello que está aconteciendo en su ser.
Precisamente la conciencia sensitiva de sí mismo es el primer grado en
que se manifiesta el carácter espiritual del hombre, capaz de tener
sensaciones y reflexionar sobre ellas, padecerlas conscientemente,
asumirlas o rechazarlas, cono lo que disminuye su dolor o puede
multiplicar su capacidad de gozo.
b) Auto-posesión: en lo más hondo de su ser, mediante la auto-
posesión, el hombre encuentra la riqueza de lo que realmente es, o
sea, alcanza su mismidad, su YO. En este sentido, su ser es algo
incomunicable; no puede compartir con otros su mismidad. Ahí se
comprende a sí mismo como individuo único e incomunicable, o sea, como
“persona”.
c) Auto-comunicación: cuando el espíritu, mediante la auto-reflexión
se ha encontrado consigo mismo y se auto-posesiona de sí, adquiere tal
riqueza que tiende a comunicarse. La dinamicidad del espíritu no le
permite encerrarse sobre sí mismo, sino que necesariamente se
comunica. El espíritu no es “autista”.
d) Auto-determinación: se trata de que el espíritu, al poder auto-
determinarse, especifica su condición de actuar libremente. La
libertad es esa capacidad de autodeterminación que es patrimonio común
sólo de los seres espirituales que lo diferencian de lo animal.