Si el pacto en Doha —revelado recientemente por The Guardian— puso la mesa para la transición, la ejecución técnica de la caída de Nicolás Maduro tuvo un nombre propio en el terreno: Juan Francisco Escalona Camargo.
El histórico edecán de Hugo Chávez y hombre de máxima confianza de Maduro no fue una víctima del asalto del 3 de enero; fue su facilitador principal.