En el caso de la compra
de votos se requiere de personas que acepten o exijan dadivas o
beneficios para depositar un voto a favor de un candidato, en otras
palabras se dejan comprar la conciencia por unas tejas, comida, licor,
cemento... Dejan de lado los programas de gobierno, para vender su voto
al mejor postor, con plena conciencia de que los delincuentes que
compran los votos no actuaran en mejor forma si llegar a ser alcaldes o
gobernadores.