Amigo Simón: Resulta grato leer cosas frescas, en las que se vive el riesgo de plantear argumentos que quizá no levanten elogio alguno, sino todo lo contrario (a propósito, tal vez quisiste decir carrera 'séptima' en vez de 'sétima´).
En
venganza, te envío el siguiente texto, que tal vez no te agrade,
pero con que lo leas es suficiente.
Un cordial saludo,
jc
TEMA PARA SEMANA SANTA
¿Es posible que un hombre honesto gobierne a
los colombianos?
Se insiste hasta la saciedad en que Uribe
‘eligió’ a Santos para que continuara su ‘obra’ –aunque yo prefiero decir ‘su
obrar’. Sin embargo, Santos no lo entendió así porque, en su condición de nieto
de presidente de la República de Colombia, intuía desde siempre que un día
ocuparía el solio de Bolívar. Se sabía destinado a ello, luchó por ello, desde
los varios cargos que ocupó, hasta escalar la máxima posición de la estructura
social y política del país.
Pero Uribe machaca ante su ciega clientela
politiquera en que él puso a Santos como a uno más de sus huevos, de sus ya famosos ‘tres huevitos’ -de
su también dichosa ‘Gallina Rumbo’. Entonces infiere –o quiere inferir- ‘La traición de Judas-Truhán Manuel’ o de
‘’Santos Iscariote’ –en el imaginario escenario de un Jesús-Mesías- Uribe ideado por este último y creído a pie juntillas
por sus fanáticos seguidores.
Si le seguimos la ‘idea’, el Poder tendría que
retornar a su representante natural en la tierra, ‘al redentor’ de Colombia y ‘refundador
de la Patria’ ¡Oh, Altísimo Sacramental Gerlein! ¡Oh, Rey de los Cielos
Procurador Ordóñez!
Pero volvámosnos serios. Si fuese cierto, como
quieren hacer creer ellos, (Uribe et al.), que Uribe puso a Santos y que Santos
la está embarrando haciéndose ‘amiguis’ de Chávez, Ortega, Correa, Mojica,
Fernández de Kichner, Obama, etc, (dándose por sentado que hacer amigos es, per se, malo, muy malo, sobre todo si
hablan de igualdad, equidad, derechos humanos, respeto a las decisiones de los
organismos internacionales como el tribunal de la Haya, etc.), y, supuestamente,
‘arrodillándose ante’ y ‘entregándoles a’ las Farc el país, cohonestando con
las Cortes y muchas otras cosas; si fuese cierto todo esto, entonces, el
principal responsable de tal ‘Hecatombe’ no sería otro que el mismísimo Uribe
quien, pretendidamente, puso a
Santos. Por consiguiente, debería pagar por ello, recibir una sanción social,
un voto castigo en las próximas elecciones, por torpes! –en vez de ser premiado
como quieren las huestes del expresidente.
Recordemos que en los debates por la
presidencia 2010-2014, los que hoy reniegan del Presidente Santos por tahúr, pícaro, oportunista, jugador de póker, pinocho-pestañina, etc., en aquel
entonces, estos mismos, lo ensalzaban por idénticas cualidades, bajo la tesis de que un hombre honesto, transparente,
escrupuloso para quien no todo vale y la vida es sagrada, como el entonces
candidato Antanas Mockus no podría gobernar a los ya de por sí ingobernables
colombianos. Ya en los corrillos de sala de estar se decía que al pobre Mockus le iban a mamar gallo guerrilleros, paramilitares,
las bacrim y el Congreso juntos y, en cambio, con las habilidades de Juanma, todo iría viento en popa y a
pedir de boca.
La situación no pudo ser muy otra. Santos
desafió los pronósticos amañados de Uribe y sus manipuladores cálculos,
desmarcándose de su antecesor y alineándose con las fuerzas más progresistas de
la sociedad colombiana, en una actitud que podríamos llamar, con bastante
reserva, mockusiana. Y la pugna
continúa pues un colombiano bueno, honesto, honrado no puede ser un buen
presidente sino (como en el viejo Imperio Romano) al precio de ‘traicionar’ a
las mayorías deshonestas. Como lo expresara fríamente Calígula en su momento:
‘’¿Eres honesto? Entonces eres un mal romano’’
Como si de La Caja de Pandora se tratase, la
esperanza es lo último que se pierde.
Algún día los colombianos pondrán a la cabeza
de la nación a un hombre en verdad probo (con perdón, no un pirobo)