"Nada te turbe" (Un evangélico español, una Iglesia Reformada en Suiza, y Sta. Teresa de Jesús...)

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Autor http://www.cristianismo-primitivo.org/

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Feb 22, 2012, 10:54:15 AM2/22/12
to cristianismo-...@googlegroups.com
Estimados amigos,

Hoy he recibido un mensaje del grupo "MEDITACIONES DIARIAS DÍA DE VICTORIA" que me ha emocionado. Con el permiso de su administrador lo comparto aquí:

Date: Wed, 22 Feb 2012 10:22:00 +0100
Subject: ENCUENTROS
From: vxxxxxxx...@gmail.com
To: meditacionesdiariasdiadevictori...@googlegroups.com

Apreciados hermanos, paz y gozo.

Mientras llegan las siguientes Meditaciones os envio un hermoso testimonio de un hermano "anónimo" para nosotros, pero que en su experiencia podemos ver reflejado el tierno amor de Dios y Su consolación en medio de las aflicciones. Precisamente tiene que ver con uno de los azotes de nuestros días en España: el paro y los más de cinco millones de desempleados que tenemos en nuestro país. Va por todos nosotros. 

Gracias a Victoria que me lo ha enviado.

En Cristo
VIRGILIO ZABALLOS - España

Encuentros

Hoy he salido a correr un poco sobre los senderos del hermoso pueblo de Mettmenstetten. La nieve derritiéndose en el camino era una aleccionadora imagen de cómo hasta el frio implacable capaz de congelar lagos enteros tiene que dejar paso a los potentes rayos de sol capaces de cambiar un paisaje de un día a otro. Hasta la belleza de la nieve pasa y deja lugar a una nueva realidad en la naturaleza.

Mientras corría pensaba en qué debía hacer con mi vida. Venían a mi mente replanteos, alternativas, cuestionamiento, incertidumbres e indecisiones. No siempre sé que hacer y a veces me encuentro desorientado. Llevo dos semanas en Suiza buscando trabajo y no encuentro nada. Mi mujer y mis dos hijas están en España y… y hasta aquí cuento para no abrumarlos con tanta historia.

Pero al bajar por una pequeña pendiente vi la cúpula de la iglesia reformada del pueblo, y pensé que sería buena idea llegar hasta ahí para verla. La recorrí toda por fuera y al llegar a la puerta la encontré cerrada. Me gustó la idea que vino a mi mente, y me dispuse a entrar para orar y descargar mi sentimiento a los pies de Cristo. Abrí la puerta lentamente y ahí había una señora que me dijo: Grützi. Yo le pregunte si sabía hablar español, y para mi sorpresa me dijo: "Sí, un poquito". Sorpresa digo porque eso es como encontrar una aguja en un pajar. Le pregunte si podía entrar a orar y tras su afirmación me quite la gorra y me dirigí a los primeros bancos de una iglesia sobria donde el pulpito se levantaba imponente frente a mi, y tras él una sala con bóveda, sin altar, iluminada por la luz que penetraba los vitrales.

Intente encontrar recogimiento y concentrarme en mi oración mientas la mujer acomodaba algunos ornamentos para el funeral que, luego me enteré, se celebraría más tarde. Pedí al Señor que me oriente ya que yo estaba hecho un lío. Cuando terminé y me dispuse a levantarme para ir hacia la puerta, la mujer, que pasaba a mi lado, me pregunto: quieres que te cante una canción? Solo sé una en español. Yo, sorprendido por la inesperada propuesta, le dije que sí me gustaría oírla. Me senté nuevamente y ella se fue hasta la sala de detrás del pulpito, se detuvo en el centro, alzo sus brazos al cielo y mientras la luz de los vitrales reflejaban su figura, con una voz muy lirica comenzó a cantar para mí:

"Nada te turbe; nada de espante, todo se pasa, todo se pasa.

Quien a Dios tiene, nada le falta; Solo Dios basta, solo Dios basta.
Dios no se muda; y la paciencia todo lo alcanza, todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene, nada le falta; Solo Dios basta, solo Dios basta"

La oración de Santa Teresa de Jesús, compuesta 500 años atrás ahora era entonada dulcemente por una mujer que apenas conocía, en una iglesia reformada, en un pueblito en medio de Suiza y para mí solo.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y una sonrisa se dibujó en mi cara mientras mis labios balbuceaban tímidamente aquella bella canción que solía cantar en mi juventud. Me sentí invadido por emociones que hacía mucho tiempo no se daban cita en mí. En mi interior imagine por un instante que era un ángel cantándome eso que sonaba como una tierna nana, “nada te turbe, nada te espante”, mientras Dios me acurrucaba entre sus brazos seguros.

Mis ojos se llenaron de lágrimas, mientras acudían a mi mente frases como: “El Señor es mi pastor, nada me faltara”. (Salmo 23:1) o “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardara vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. Filipenses 4:7

Toda aquella situación me dejo muy impactado, ya que para mí suponía algo más que una simple mujer cantando una bonita canción. Viví eso como un momento que Dios me dio para manifestarme nuevamente su amor y su compromiso de protección.

Cuando todo aquello acabo, muy a pesar mío, la mujer se dirigió hacia mí, y yo aún conmovido le dije que aquello me había llegado al corazón e intente explicarle que en aquel momento ella me pareció como un ángel enviado por el Señor para consolarme, contenerme y reafirmarme su amor. A lo que humildemente me respondió: "no fue para tanto". Yo le dije que sí que lo era. Y comprendí que ella quizá no era consciente de todo lo que su simple acto significo para mí. Le di las gracias y le dije que en ocasiones ofrecerse a cantar una simple canción puede ser usado por Dios para motivar las vidas de otros.

Yo Salí renovado y lleno de vida de aquella iglesia que Elsbeth preparaba tan concienzudamente para un funeral. No sé cuál es tu situación en este momento, solo sé que tengo ganas de dejarte esta oración para que:

"Nada te turbe; nada te espante, todo se pasa, todo se pasa.

Quien a Dios tiene, nada le falta; Solo Dios basta, solo Dios basta.
Dios no se muda; y la paciencia todo lo alcanza, todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene, nada le falta; Solo Dios basta, solo Dios basta"

Isaías 41:19


Os deseo la Paz de Jesús,

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