"¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?" Hebreos 2:3
Cuando era solo un chaval, un día en la inmensa biblioteca de mi padre encontré un libro de pinturas donde se representaban escenas del famoso fresco que el genial Miguel Ángel realizó para la Capilla Sixtina en el Vaticano. Entre todas ellas hubo una que llamó de manera particular la atención de mi mente infantil: Representaba a una persona que, siendo arrastrada por diablos al abismo del infierno, reflejaba en su rostro todo el terror y la desesperación de la terrible realidad eterna a la que se enfrentaba tras una vida de rechazo de la salvación que Jesús de Nazaret nos ha ofrecido gratuitamente.
¡Qué terrible realidad a la que se despertarán muchos tras la muerte!: habiendo creído burlarse de Dios, o simplemente vivir una vida de indiferencia religiosa respecto de Él, un día morirán y descubrirán que sus burlas, o sus creencias religiosas particulares, o su desprecio de las cosas que Dios no ha manifestado por medio de Su Hijo, no les servirán de excusa ya que habrán sido condenados al no creer en el Hijo de Dios: Jesús de Nazaret.
La Biblia nos advierte en varios sitios de manera solemne sobre esta cuestión. Yo mencionaré una que el otro día interpeló mi corazón en mi lectura cotidiana de las Escrituras...
Siga leyendo este artículo aquí: