Problemas en el corazón de la Madre Tierra
En algunas avenidas de Cochabamba, aún se leen letreros que declaran a
Cochabamba “Corazón de la Madre Tierra”. Quedaron de 2010, cuando se
realizó la primera Cumbre Mundial de los Pueblos sobre el Cambio
Climático y los Derechos de la Madre Tierra justamente en Tiquipaya.
En esos días, gente de un ministerio había puesto mallas de media
sombra frente a decenas de aserraderos que funcionan en ese municipio,
para que las visitas no los vieran. En 2015 tuvo lugar una segunda
Cumbre Mundial de los Pueblos, que tal como la primera concluyó en una
larga perorata sobre proteger y respetar a la tan manoseada Madre
Tierra. Claro que ninguna de esas buenas intenciones pasó de la letra
y del bailecito final de los presidentes de Bolivia, Ecuador y
Venezuela en el Coliseo de Quillacollo. Porque la cruda realidad es
que América latina sigue siendo el botín a saquear por parte de
empresas y naciones que no paran de enriquecerse a costa de la
depredación de la naturaleza.
(Foto Diario Opinión
www.opinion.com.bo)
Por algún motivo que desconocemos, el Gobierno nacional eligió a
Tiquipaya como sede recurrente de sus encuentros internacionales donde
se pretende defender la salud del planeta. Es extraño, porque
Tiquipaya está lejos de ser un municipio modelo en su respeto al medio
ambiente. Lo que sí, Tiquipaya condensa todas las contradicciones del
gobierno de Evo Morales en materia de defensa de la Madre Tierra y del
territorio boliviano en particular.
No vamos a repetir datos ni números que demuestren la causa del
desastre que todavía sufre la población de Tiquipaya. Porque se
necesita más que malicia para negar lo que cada día se ve en
Cochabamba: el Tunari despellejado para dar cabida a nuevos
condominios, loteadores que hacen su agosto con la anuencia de
autoridades públicas, urbanizaciones construidas encima de terrenos
con vocación agroproductiva, además de los recurrentes incendios que
matan al parque y benefician a los actores mencionados.
No vamos a mostrar un gráfico como los tantos que están circulando por
internet, demostrando con toda lógica que si talas los árboles en la
ladera de una montaña, más te vale ubicarte en una parte alta cuando
venga la época de lluvias, porque esa agua que antes bebían los
árboles por la raíces ahora va a amasar una ola mortal de piedras y
barro.
De nada sirve en este momento levantar el dedo y decir: “Se lo
advertimos”. Indudablemente, es tiempo de arremangarse y ayudar a
mover esas inmensas piedras que bajaron como si tuvieran ruedas, hace
falta quitar el barro de las casas y reconstruirlas, hay que llevar
donaciones a los diversos puntos cuyas direcciones también figuran en
las redes sociales de la Plataforma Boliviana Frente al Cambio
Climático.
Tiquipaya tiene que marcar un antes y un después
La trampa mortal que arrasó a Tiquipaya no puede volver a activarse.
La mazamorra que se llevó la vida de tres personas, según datos
oficiales, no puede volver a vertirse sobre familias, casas levantadas
con el esfuerzo de toda la vida. Tenemos que hablar de árboles: de
dónde los plantamos y dónde volvemos a reforestar. Porque este
desastre no es deseo de la divinidad, ni fruto del azar, ni de un
fenómeno climático natural. Esto es culpa de las actividades humanas,
de la desidia de las autoridades elegidas por el pueblo, que son
incapaces de decir que no a quienes vienen a ofrecer unos billetes a
cambio de mandar a vivir a gente adonde tarde o temprano puede
convertirse en una tumba colectiva.
Ahora la población se salvará a sí misma una vez más, con la
colaboración de la Alcaldía y la Gobernación. Los vecinos harán vaca
para comprar el diesel que ponga a andar a las máquinas que levanten
las enormes piedras que cubren las calles más allá del cruce Taquiña.
Pero no podemos tranquilizarnos cuando pase la lluvia y olvidarnos de
todo esto hasta al año, cuando otra vez tengamos que escarbar para
recuperar los cuerpos de nuestros seres queridos.
El pueblo boliviano no es una variable económica que puede ser borrada
si el negocio es lo suficientemente grande. La supervivencia de la
población de Bolivia debe ser prioritaria, frente a la avidez de
cualquier empresario por destruir y llevarse una parte de nuestro
país.
Los impactos del Cambio Climático ya los estamos viviendo y no hay
vuelta atrás. En 2017 hemos tenido la temperatura más alta en 50 años
en Cochabamba, además de 3 años de sequía continuos, lluvias intensas,
granizadas, heladas, fenómenos climatológicos fuera de tiempo, hacen a
grandes desastres que cobran vidas y esperanzas de la gente.
Resultado de esta lógica de desarrollo, tenemos un país débil, sin
capacidades para prevenir ni atender desastres como los que estamos
viviendo hoy día y que serán recurrentes en los próximos años.
Quisiéramos equivocarnos, pero así dicen las previsiones que en los
últimos años se cumplen con riego científico. Así como 2+2=4, si
cortamos árboles de una ladera no podemos esperar que mágicamente
algún escudo nos defienda de las calamidades que tradicionalmente es
neutralizada por árboles y demás cobertura boscosa. Debemos
revalorizar y situar en su justa dimensión el trabajo de los árboles
para defendernos a nosotros, que somos también parte de la vida
afectada por este desastre tan grande que enluta a Tiquipaya.
Por ello, estamos convencidos de que:
1.- Tenemos que cambiar nuestra manera de vivir hacia un modelo
sustentable, como siempre hemos hecho como humanidad antes de la
invención del perjudicial Capitalismo.
2.- Tenemos que exigir que los discursos del Gobierno a nivel
internacional sobre los derechos de la Madre Tierra y el Vivir Bien se
cumplan primero en Bolivia, porque el ejemplo debe partir desde la
casa.
3.- Se requiere un compromiso público del Gobierno para proteger a la
población de la depredación de todos los territorios del país, ya sean
urbanos, rurales o selváticos. Para lograrlo, el Gobierno nacional
debe reconocer que las políticas públicas favorables a las industrias
extractivas y de depredación de los recursos naturales de Bolivia que
actualmente motoriza están erradas.
4.- Es necesario un cambio de visión de modelo de desarrollo, para
pasar de este capitalismo disfrazado hacia un modelo que realmente
respete la vida y permita la reproducción de la humanidad en armonía
con la naturaleza.
Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático
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--
María Teresa Hosse Sahonero
Secretaria Técnica
Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climatico
Celular: 77999229
Correo electrónico:
mth...@gmail.com
Skype :maria.teresa.hosse2
Página web:
http://www.cambioclimatico.org.bo/
Fotos en Flickr:
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