Los Santos están locamente enamorados de Jesús;
lo estuvieron aquí la tierra y lo están ahora en
el Cielo en donde aman a Dios por toda la
Eternidad. En este artículo citaremos lo
que algunos de ellos han dicho en su
exceso de amor por la amada y Santa Eucaristía.
Posteriormente mencionaremos 10 maneras en que
tú puedes descubrir ese gran tesoro, para
enamorarte de la Eucaristía y amarla cada día
más.
- “La Sagrada Eucaristía es la manera más
corta y más rápida para llegar al Cielo” (San Pío
X).
- “Si los Ángeles pudieran envidiar al hombre,
lo harían por una sola razón: La Sagrada
Eucaristía” (San
Maximiliano Kolbe).
- “En un solo día la Eucaristía hará que le
produzcas más gloria a Dios, que toda una vida
sin ella” (San
Pedro Julián Eymard).
- “¡Cómo amo los Banquetes!... especialmente
las procesiones en honor del Sagrado
Sacramento. ¡Qué dicha ha sido para mí el
colocar mis flores bajo los pies del Señor! …
Nunca había sido tan feliz como cuando vi que
mis rosas tocaron la Custodia”. (Santa
Teresa de Lisieux).
- “Cuando observas el Crucifijo, puedes
entender lo mucho que te amó Jesús en ese
momento. Cuando miras la Sagrada Hostia,
entiendes cuanto te ama Jesús en este
momento”. (Beata
Madre Teresa de Calcuta).
- “De la Eucaristía proviene la fuerza para
vivir una vida en Cristo y el entusiasmo para
compartir esa vida con los demás” (San
Juan Pablo II).
- “Este es el Pan de Vida Eterna que sostiene
la sustancia de tu alma” (San
Ambrosio).
- “Mientras más tiempo te alejes de la
Comunión, más débil se hará tu alma, y al
final te será peligrosamente indiferente” (San Juan
Bosco).
- “La Eucaristía es la consumación de toda
vida espiritual” (Santo
Tomás de Aquino).
Ahora estas
son las 10 claves que
pueden ayudarte a obtener infinidad de joyas de
este valioso tesoro, así como innumerables
gracias y bendiciones que provienen solo del que
es el regalo más grande que Jesús dio a la
Humanidad:
1.-
¡La Santa Misa y la Santa Comunión de su
Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad!
Implora al Señor una gran fe en el sublime
misterio de la Santa Eucaristía. Que podamos
decir como el Apóstol Santo Tomas: “Señor mío y
Dios mío”. También podemos orar como el hombre
del evangelio: “Señor, creo, pero aumenta mi
fe”.
2.-
Visita al Santísimo
Haz un hábito de ir a visitar al Santísimo
Sacramento tan frecuentemente como te sea
posible. Cada vez que veo un templo, trato de
entrar a visitarlo para que cuando yo muera y
vaya a su Presencia, el Señor no me mire y diga:
"¿Quién eres? No te conozco". En una amistad
verdadera, los amigos charlan frecuentemente y
disfrutan de su compañía. De esa manera debemos
hacerlo también con nuestro Amigo, cuando lo
visitamos y le hablamos en el Santísimo.
3.-
Comunión Espiritual
Alfonso María de Ligorio y posteriormente el
Papa Benedicto XVI en su documento de
exhortación apostólica sobre la Eucaristía
“Sacramentum Caritatis”; recomendaron la
práctica frecuente de la Comunión Espiritual.
Puede hacerse de una manera muy simple y tan
frecuentemente como tu corazón lo desee.
Puedes hacerlo con una oración muy sencilla como
esta:
"Mi Señor Jesús,
creo que estás real y verdaderamente presente en
el Santísimo Sacramento dentro del Tabernáculo
en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. En este
momento no puedo recibirte sacramentalmente,
pero ven por lo menos espiritualmente a mi
corazón".
Entonces recíbelo
en tu corazón y agradece, adora y ama
a tu Señor que ha llegado espiritualmente a tu
alma. Esto puede enardecer tu amor por Jesús
Sacramentado.
4.-
Meditar el Capítulo 6 del Evangelio de San
Juan
El Evangelio de Juan capítulo 6 contiene tres
partes: Jesús multiplica los panes, camina sobre
las aguas y ofrece un discurso sublime
relacionado a la Eucaristía; que en realidad se
trata de una profecía a cerca de la Eucaristía.
Se conoce mejor como el discurso del “Pan de
Vida” que Jesús nos promete. Aquí mismo es en
donde Jesús declara en términos nada confusos,
que nuestra salvación inmortal depende de que
comamos Su Cuerpo y bebamos Su Sangre; lo que
obviamente se refiere a la Sagrada Comunión.
Recomiendo que leas y medites este poderoso
capítulo evangélico.
5.-
Los Quince Minutos
Hace algunos años se hizo la publicación de un
pequeño folleto llamado “Los quince minutos en
compañía de Jesús Sacramentado”. Es una pequeña
joya que nos anima a iniciar un pequeño pero
profundo diálogo con Él. Básicamente, Jesús
quiere ser nuestro mejor Amigo y nos reta a que
le abramos nuestro corazón y le contemos
nuestros secretos, ya que solo Él puede
comprendernos y sanarnos. Lee y ora este escrito
si es posible, frente al Santísimo Sacramento.
6.-
La Hora Santa
Puedes hacer el hábito de pasar una hora diaria
frente al Santísimo Sacramento, ello
transformará tu vida si perseveras en esta
práctica. El gran siervo de Dios, el Arzobispo
Fulton J. Sheen que practicó diariamente la Hora
Santa por quince años, la llamaba LA HORA
PODEROSA.
7.-
Adornar y embellecer los Templos y la
Eucaristía
Una mujer derramó su costoso perfume de nardo
en los pies de Jesús, ella lloró y sus lágrimas
rodaron en los pies de Jesús; al final, ella
secó las lágrimas con su cabello (Lucas
7,36-50).
El Arzobispo Fulton J. Sheen hacía hincapié de
que este gesto simbólico de amor y atención
debemos manifestarlo también en la manera en que
adornamos, embellecemos y procuramos la belleza
en las Iglesias, Templos y Tabernáculos donde
mora Jesús.
Conocido por su espíritu de penitencia, ayuno y
sacrificio, el Cura de Ars viajaba largas
distancias y gastaba grandes sumas de dinero en
comprar solo lo mejor para su pequeña Iglesia.
¿Por qué? Por la simple razón de que Jesús
es el Rey de Reyes y Señor de Señores,
y aun así se digna morar en el Tabernáculo y
descender de los Cielos en las manos del
sacerdote en cada Hostia consagrada. “¡Venid y
Adoremos!”.
8.-
La Santa Misa y la Santa Eucaristía
Por supuesto que la mejor acción en todo el
universo es la celebración del Santo Sacrificio
de la Misa. El mejor gesto que cualquier ser
humano puede hacer es asistir a Misa y recibir
la Santa Comunión con fe, devoción, veneración y
especialmente con gran amor. Cuando te sea
posible, asiste a Misa diario. Llega a tiempo
para prepararte. Ofrece
tus intenciones privadas. Participa
activa y conscientemente en la Santa Misa. Y
¡Recibe la Sagrada Comunión como si fuera la
primera vez, la última vez y la única vez!.
Muéstrate muy agradecido por tu fe en este
sublime y majestuoso misterio.
No corras para irte al terminar la Misa;
a su vez, dedica un tiempo para dar abundantes
gracias a Jesús por tan hermoso regalo. De
hecho, la palabra proviene del griego
εὐχαριστία, eucharistía, que significa “acción
de gracias”. ¡Que inconmensurable regalo, que se
recibe gratis, sin costo alguno! La única
condición para su provecho es tener una gran fe
y el corazón lleno de amor para recibir a Jesús,
el Amor de los Amores.
9.-
Los A.C.T.OS
Recuerda que los cuatro principales motivos
para celebrar el Santo Sacrificio de la misa son
los A.C.T.OS que se mencionan a continuación:
A - Adoración.
El principal propósito de la Santa Misa es
ofrecer una adoración a Dios Padre, ofreciendo a
Jesús como Víctima, con el poder el Espíritu
Santo.
C - Contrición.
Nuestros corazones deben estar contritos y
humildes para arrepentirse de todos los pecados
cometidos. Es una gran práctica el ofrecer la
Misa y Comunión en reparación por nuestros
pecados, los pecados de nuestra familia y los
del mundo entero. “Por su dolorosa Pasión, ten
Misericordia de nosotros y del mundo entero”.
T - Tiempo
para dar gracias.
Todo lo que tenemos en nuestra vida, con
excepción de nuestros pecados, es gracia y
regalo de Dios. Por lo tanto, debemos estar
agradecidos y expresar con abundancia el
agradecimiento del corazón. Con el Salmo oremos:
“Da gracias a Dios porque Él es bueno; su amor
perdura para siempre”.
OS - Oración
y Súplica.
Debemos ofrecer nuestra oración y súplica para
interceder incesantemente por todas las
necesidades del mundo, la Iglesia, la conversión
de los pecadores, los enfermos, los moribundos,
las necesidades personales y familiares, las
almas del Purgatorio y tantas cosas más.
10.-
Ser misionero eucarístico
Una vez que María recibió a Jesús en la
Anunciación, se dispuso rápidamente a ir y
llevarlo con su prima Isabel. De la misma
manera, debemos llevar a Jesús con otros y otros
a Jesús. Esto lo podemos lograr en una manera
muy concreta, al alentar
a las ovejas pérdidas a regresar al rebaño.
Desafortunadamente son tantas, que el segundo
grupo religioso más grande de Estados Unidos
está integrado por Católicos no practicantes.
Encuentra el tiempo, la forma y la iniciativa
para invitar a las almas de regreso a la
Iglesia. Ojalá, él o ella realice una buena
confesión y regrese a recibir el Santo
Sacramento en unión amorosa con Dios Padre, a
semejanza del hijo pródigo. Todo se puede lograr
si tienes fe en que Dios tendrá el control
mientras que tú tengas la iniciativa para
recibirlos de nuevo.
Dios es Amor y Bondad, ¡Comparte esta Buena
Nueva con el mundo entero!
-
Adaptación
y traducción al español por Patricia Rocha,
para PildorasdeFe.net,
de artículo publicado originalmente en: Catholic Exchange,
autor: Fr. Ed Broom, OMV