[CONTRANATURA] MALVADO ESCRITOR

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CIJEI.CONTRANATURA

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Oct 21, 2010, 7:18:16 PM10/21/10
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Abraham Follano.
Escritor Contranatura.

Cada vez que escribe, el escritor sabe que va a perder amigos, es un efecto inevitable, un resultado que logra efímeras tristezas pero que no vencen su hábito innoble.


El escritor está preparado para la escasez del amor, siente un extraño regocijo en su soledad; resiste su déficit de calor humano creyendo y predicando: “es preferible tener lectores antes que amigos”

No es inteligente ser amigo del escritor, no es aconsejable confiarle anécdotas, mucho menos intimidades ni secretos.

El escritor reduce su vida a dormir, leer y escribir, esta última actividad sin prescindir todas las vivencias que sus amigos le confían y que él anota con rigor de  biógrafo, las cuales serán materia esencial para que el escribidor teja sus historias, las mismas que destruirán el honor y respetabilidad de de ellos.

El escritor, cuando publica, gana una fama inesperada, la gente que es ajena a su entorno, saludan su talento malvado, lo felicitan, le animan a seguir su delirio inapelable. No le proponen amistad, lo admiran. En otro ámbito, el escribiente es rechazado, odiado, censurado, y aislado.

No falta gente que sugiere un escritor mercenario con personajes que ellos desean fulminar en letras, no es difícil imaginar que existe gente dispuesta a hacer todo tipo de favores para satisfacer su morbo.
El novel escritor no acepta esas apreciables ofertas; escribe con espontaneidad, sin estímulos inmorales.

Aunque siempre lo duden, escribe sin intención destructiva, ha destinado su oficio a describir prejuicios, injusticias, hipocresías, mezquindades, vicios y otras manifestaciones de la bajeza humana, no para dar moralejas ni vengar a nadie. sino por la búsqueda incansable por la comprensión y solidaridad con ellos mismos, senderos literarios que naturalmente, sus amigos no reconocerán
El garabateador de la ofensa, acepta que renuncien a su amistad, que se declaren enemigos suyos, que insulten y critiquen su obra en dosis de desprecio, despecho y resentimiento según el daño o perjuicio.

El escritor aunque resulte innecesario, oculta a sus amigos, con otros nombres, no sirve; la gente no es ingenua, los ubican con precisión. Ante estas evidencias insalvables, la gente cuestiona al escritor para que determine la identidad de sus personajes, el escritor aprende a contestar como cierto personaje de novela de un “Aprendiz de escritor”: “ni tu puedes hacerme todas las preguntas, ni yo puedo darte todas las respuestas”, añade que su obra es nada más que literaria, que el no hizo un “casting” para que la gente (entre ellos sus amigos) se atribuyan personajes, la gente tiene libre albedrío para imaginar, alucinar y reconocerse en sus personajes, que de su obra no afirmará ni negará nada.

Los sobrevivientes en amistad del escritor, le reprochan, le sugieren que saque de publicación sus perversos artículos, “deberías pedir permiso, avisar antes de publicar”; ahora que lo hiciste y no puedes negar los estragos de tu obra; "deberías pedir perdón, a los agraviados".

El malvado escritor tiene un argumento que le parece irrefutable: “Si los escritores tuviéramos que pedir venias, perdones y cargar con remordimientos, acabaríamos con nuestra vocación literaria” por pura falta de tiempo.

El escritor no podría escribir nada más, no hay remedio, acepta la realidad cual es.

El escritor es sincero al extremo de la crueldad, no es cortés, esta última conducta, es una modalidad sutil de mentir, sobre todo a los amigos, y el escritor no quiere amigos ni anhela ser mentiroso de forma cortés.

Al escribiente no le importa conservar los amigos que le quedan (doce) le resultan nobles en exageración, no le interesa recuperar los perdidos, ni buscar a los extraviados, no quiere admitir a más, sería una negligencia canina intentar ser amigo del escritor.

La existencia de la gente le es real, si presencialmente están a un metro de radio suyo, entonces el escribidor; conocido o no, amigo, enemigo o ex-amigo, los saluda, les sonríe sin sentir alegría y trata de ser rápido en despedirlos.

El narciso escritor gusta de estar solo, presume que la sabiduría le llegará en su condición sedentaria, no le interesa la gente real, quiere leer todos los libros del mundo que no tiene gente real.
El escritor imagina la trayectoria de las juventudes y mocedades del mundo: las fiestas cumpleañeras, los agasajos, los paseos, las amanecidas bohemias, el vino, la cerveza, los bailes memorables, los conciertos, el cine, las charlas con risas sin fin, el sexo, los viajes, el amor.

El escritor se exonera del entretenimiento colectivo, no tiene celular, usa poco el internet, evita las reuniones, lo cual son ventajas eficientes, nadie lo llama, nadie lo toma en cuenta, y el escritor es feliz así, porque ha pensado que existe virtud en estar distraido del mundo, en ser invisible, en no ser.
No celebrará los cumpleaños que quedan, sobre todo los de aquellos que por cuestiones morales debería festejar más, no espera ni quiere que celebren el suyo, la gente malvada no merece ser reconocida.

No resiste, su carácter pusilánime, en varias oportunidades lo ha llevado a lugares que no imagino ni quiso conocer; "vamos a ver el homenaje a Jimi Hendrix”,  le dijeron, esta bien, vamos, contestó; no quería ir, pero ya estaba allí, escuchando esas bandas de rock incomprensible, disfrutó, le gustó, quiso quedarse, más cuando a casa llegó a pesar de esos gozos innegables, le quedó un sentimiento inefable que le gustaría no tener, mejor hubiese sido quedarse en casa, acaso leer el paso de Odiseo en el "Averno" de la "Divina Comedia", ese colosal reflejo de la “Edad Media”, acaso dormir. Las cosas estan hechas, sucedierón, reconoce haberse divertido, reconoce también, haber perdido tiempo.

Allende de solipsista, complejo; el escritor padece de soledad y ha condenado su circunstancia humana a su glaciar indiferencia.

El escritor se entretiene cada día,  viendo los arreboles rosaceos de la tarde, viendo el sol más grande y avergonzado que se va tras los horizontes de curvas añiles,  tiene la dìáfana certidumbre de que mientras escribe ha perdido la amistad de alguien más... la de sí mismo.


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Publicado por CIJEI.CONTRANATURA para CONTRANATURA el 10/21/2010 06:17:00 PM
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