DOCUMENTOS :: SEMANA DE LA TIERRA - ESTRUCTURA VERDADERA DE NUESTRO PLANETA I ; Estructura verdadera de nuesro planeta II.

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Sebastian - Contacto Global

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Sep 24, 2007, 1:24:39 PM9/24/07
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-----Mensaje original-----
De: Santiago Merino [mailto:vozdees...@ya.com]
Enviado el: sábado, 22 de septiembre de 2007 20:31
Para: vozdees...@ya.com
Asunto: Semana de la Tierra - ESTRUCTURA VERDADERA DE NUESTRO PLANETA I

CONCIENCIA PLANETARIA
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Esta semana hemos iniciado  un programa de siete semanas dedicado al Planeta Tierra. Lo llamamos "SEMANA DE LA TIERRA".

Cada Lunes a las 00:00 colgaremos en la Web un video y un PowerPoint  relacionado con el tema del programa que puedes ver en la sección "NOTICIAS" de la Web.

Publicaremos  vuestros artículos y opiniones relacionados con el tema de la semana en un monográfico y en la sección "ARTICULOS" de la Web de Conciencia Planetaria. Os  invitamos a participar.

Ya podeis disfrutar del PowerPoint y del Video.

Un Abrazo Planetario.


 

ESTRUCTURA VERDADERA DE NUESTRO PLANETA  I

 Enviado por: Nefelim_An_Zu

Como resultado, 5000 suscriptores no recibieron la revista. Un distribuidor que recibió 750 copias para vender en su kiosco, desapareció junto con las revistas. Las había recibido con el encargo de devolver las que no se vendieran, pero nunca se recuperaron. Ya que la revista desapareció por completo, se volvió a publicar y se envió a los suscriptores varios meses más tarde.

¿Qué contenía esta revista para que fuerzas secretas e invisibles la censuraran de tal manera? Un informe sobre el vuelo del Almirante Byrd más allá del Polo Norte en 1946, y conocimientos que se habían suprimido, excepto por la mención en el libro de Giannini. Evidentemente, las fuerzas secretas consideraron peligrosa la edición de diciembre de 1959. Tenían una razón especial para retener la información y mantenerla en secreto. Esta edición de la revista Flying Saucers contenía las siguientes citas del libro de Giannini: “Desde el 12 de diciembre de 1929, las expediciones polares de la Armada de los Estados Unidos han determinado la existencia de una extensión de tierra incalculable más allá de los puntos polares.

“El 13 de enero de 1956, durante la preparación de este libro, una unidad aérea de los Estados Unidos penetró una extensión de 3.700 kilómetros más allá del presunto final de la tierra, el Polo Sur. Tal vuelo se realizó en todo momento, sobre tierra, agua y hielo. Por razones sustanciales, el memorable vuelo recibió una cobertura de prensa negligente.

“Los Estados Unidos y más de treinta naciones más prepararon expediciones polares sin precedentes para el bienio 1957 y 1958, con el fin de penetrar en la extensión que ahora se ha probado, continúa más allá de los puntos polares. Mi revelación original de 1926 a 1928, de la tierra entonces desconocida, fue calificada por la prensa, como ‘más atrevida que cualquier concepción de Julio Verne’.” Luego Giannini citó las siguientes declaraciones del Almirante Byrd, que transcribirnos antes: «Febrero de 1947: ‘Me gustaría ver aquella tierra más allá del polo. Es el centro del Gran Desconocido’. Contralmirante Byrd, Armada de los Estados Unidos, antes de su vuelo de siete horas sobre el territorio más allá del Polo Norte.

“El 13 de enero de 1956: ‘El 13 de enero, miembros de la expedición de los Estados Unidos realizaron un vuelo de 4.350 kilómetros desde la base en McMurdo Sound, que está a 650 kilómetros al oeste del Polo Sur, y penetraron un una extensión de tierra de 3.700 kilómetros más allá del polo’. Anuncio radial confirmado por la prensa el 5 de febrero.

“El 13 de marzo de 1956: ‘La presente expedición ha abierto una vasta tierra nueva’. Almirante Byrd, después de volver de la tierra más allá del Polo Sur.

“1957: ‘Aquel continente encantado en el cielo, tierra del misterio eterno’. Almirante Byrd.”

El mundo científico no prestó atención al libro de Giannini. La extraña y revolucionaria teoría que presentaba fue ignorada, por excéntrica en vez de científica. Sin embargo, las afirmaciones del Almirante Byrd sólo cobran sentido si se acepta la concepción de la existencia de la tierra más allá de los polos, como hizo Giannini.

El escribe:

“No hay un final físico de las extremidades norte y sur de la tierra. Esta no se puede circunnavegar en dirección norte o sur en el sentido real de la palabra. Sin embargo, algunos vuelos ‘alrededor del mundo’ han contribuido a esta concepción errónea. Es imposible pasar por sobre el Polo Norte hasta alcanzar las áreas septentrionales de temperatura templada sin dar la vuelta, pues no existe una extremidad norte de la tierra. Lo mismo es válido para el Polo Sur.

La existencia de mundos más allá de los polos ha sido confirmada por exploraciones de la Armada de los Estados Unidos durante los últimos treinta años. La confirmación es sustancial. El explorador más anciano del mundo, Contralmirante Richard Evelyn Byrd, comandó la memorable expedición gubernamental a esa tierra interminable más allá del Polo Sur. Antes de su partida de San Francisco, hizo un anuncio radial de gran trascendencia: ‘Esta es la expedición más importante en la historia del mundo’. En la expedición del 13 de enero de 1956, que penetró en la tierra más allá del polo por una extensión de 3.700 kilómetros, probó que no exageraba.”

Palmer escribe los siguientes comentarios en su revista sobre las afirmaciones de Giannini con respecto a seguir de largo del Polo Norte y llegar al otro lado del mundo, que sería el caso si la Tierra fuera convexa, en vez de cóncava, en los polos:

“Muchos de los lectores dijeron que los vuelos comerciales cruzan el polo y vuelan al lado opuesto de la Tierra. Esto no es cierto. Aunque los oficiales de las líneas aéreas digan que sí, no es verdad. Realizan maniobras de navegación que eliminan en forma automática todo vuelo en línea recta más allá del polo. Pregunte a los pilotos sobre estos vuelos polares; o trate de nombrar un vuelo para el cual usted pueda comparar así que cruza el Polo Norte. Si examinamos la ruta de los vuelos que cruzan el área polar norte, encontraremos que todos van alrededor o a un costado, pero nunca lo cruzan en forma directa. Esto resulta extraño. Podemos estar seguros de que un vuelo que cruce el Polo Norte atraería muchos pasajeros que quisieran tener la experiencia. Sin embargo, ninguna línea aérea lo ofrece, siempre pasan a un costado del polo. ¿Por qué? ¿No es posible que si lo cruzaran en forma directa, en vez de aterrizar en el lado opuesto de la tierra, el avión entraría en la tierra más allá del polo, ‘el centro del Gran Desconocido’, como lo llamó el almirante Byrd?”

Palmer sugiere que se organice una expedición que viaje en línea recta al norte y continúe en esa dirección después de llegar al Polo Norte, que él cree es el centro de la concavidad polar y no una tierra sólida. Se debe seguir la misma ruta que el Almirante Byrd y continuar en esa dirección hasta llegar al interior hueco de la tierra. Esto nunca se hizo a pesar de que la armada de los Estados Unidos tiene en sus archivos el registro de los vuelos y descubrimientos de Byrd. Tal vez la razón sea que los jefes de la Armada no compartían la nueva concepción geográfica de la formación de la tierra en las regiones polares, que hay que aceptar para apreciar la significación de la evidencia de Byrd, y la dejaron a un lado hasta olvidarla.

El comentario de más arriba, de Palmer, que sostiene que las líneas aéreas no sobrevuelan el Polo Norte, parece razonable al tener en cuenta nuevos descubrimientos soviéticos sobre el Polo Norte Magnético. Encontraron que no era un punto, sino una línea larga, se cree que una línea circular, que constituye el borde de la concavidad polar. Es decir, que se le puede decir Polo Norte Magnético a cualquier punto en este círculo porque, en ese lugar, la aguja de la brújula apunta hacia abajo. Si fuera así, resultaría imposible que los aviones cruzaran el Polo Norte —el centro de la depresión polar, no la superficie de la tierra— como indica la teoría de la tierra sólida y la formación convexa del polo. Cuando los pilotos creen llegar al Polo Norte por la lectura de la brújula, en realidad, están en el borde de la concavidad polar, donde está el verdadero Polo Norte Magnético.

En otra referencia al libro de Giannini, Palmer comenta: “El extraño libro escrito por Giannini ofrece la posibilidad de probar en forma definitiva que la tierra tiene una forma extraña en el Polo Norte, del mismo modo que creemos ocurre con el Polo Sur: no necesariamente con un agujero que llega de lado a lado, sino como una rosca que se hinchó tanto durante la cocción que el agujero se transformó en sólo una profunda depresión a cada lado, o como un neumático gigante montada en un cubo sólido con tapacubos ahuecados. Ningún  ser humano ha podido volar directamente sobre el Polo Norte y seguir en línea recta. El editor cree que se debe hacer de inmediato. Tenemos los aviones para llevarlo a cabo. El editor quiere saber con seguridad si un vuelo semejante terminaría en uno de los países que rodean el Polo Norte, en el lugar opuesto al punto de salida. La navegación no se haría de acuerdo a una brújula o con triangulación en mapas existentes, sino solamente con brújula giroscópica en un curso recto sin desviaciones desde el momento del despegue hasta el de aterrizaje. No sólo habría una brújula giroscópica en un plano horizontal, sino en uno vertical también después de entrar en la abertura polar. Debe haber un movimiento positivo hacia adelante que no se puede discutir. Todos saben que una brújula giroscópica horizontal, como las que se utilizan en la actualidad, hace que un avión aumente la elevación en forma constante a medida que avanza, y se aleja —en forma de curva— de la tierra debajo de él. De acuerdo a nuestra teoría de la depresión polar, cuando el avión entra en la depresión, la brújula debería mostrar un mayor aumento de elevación que en otro caso, debido a que la tierra se aleja en forma de curva en el Polo Norte. Si el avión continúa en dirección norte, este aumento en altitud seguirá cuanto más se aleje; y si el avión trata de mantener la misma altitud, doblará hacia el interior hueco de la tierra.”

Los siguientes comentarios de Giannini, escritos en una carta a un lector que se interesó en él a través de la revista de Palmer, son de gran interés: “El autor recibió el permiso de la oficina de Investigación naval de Nueva York, de transmitir un mensaje de buen viaje por radio al Contralmirante Richard Evelyn Byrd, de la Armada de los Estados Unidos, en su base ártica en febrero de 1947. En ese momento, el Almirante anunció por la prensa: ‘Me gustaría ver la tierra más allá del polo. Es el centro del Gran Desconocido’. Luego, él y un equipo naval realizaron un vuelo de 2.740 kilómetros sobre la tierra que se extendía más allá del supuesto Polo Norte ‘final’ de la tierra. En enero de 1947, antes del vuelo, este autor pudo vender una serie de artículos periodísticos a un sindicato internacional de medios, porque este autor aseguró al director de dicho sindicato que Byrd de veras iría más allá del imaginario extremo del Polo Norte.

Como resultado del conocimiento previo que el autor tenía de la tierra, hasta ese momento desconocida, que se extendía más allá de los puntos del polo, y luego de que los medios sindicados publicaron la noticia, la oficina de inteligencia naval de los Estados Unidos investigó a este autor. Esta investigación se debió a la confirmación definitiva de las teorías del autor por parte de Byrd.

Más tarde, en marzo de 1958, en Missouri, este autor se dirigió a la audiencia radial, comentando la importancia del descubrimiento de la tierra más allá de los puntos imaginarios del Polo Norte de acuerdo a la historia arcaica.”

Los siguientes son comentarios de Giannini, que aparecían en los periódicos de Nueva York, con respecto a los informes del vuelo del Almirante Byrd en febrero de 1947: “Estas declaraciones describieron el vuelo de 2.740 kilómetros de Byrd, que duró siete horas, sobre tierra y lagos de agua dulce MAS ALLÁ del presunto ‘final’ de la tierra, el Polo Norte. Los mensajes se intensificaron hasta que una censura estricta se impuso desde Washington.”

Otro escritor estadounidense especializado en temas de platillos voladores, Michael X, se sintió conmovido por los descubrimientos de Byrd y llegó a la conclusión de que los platillos voladores deben provenir de una civilización avanzada del interior de la tierra, cuya periferia visitó Byrd. El describe el viaje de Byrd de la siguiente manera: “Había un valle extraño debajo de ellos. Por alguna extraña razón, el valle que Byrd vio no estaba cubierto de hielo como era de esperar. Era verde y frondoso; tenía montañas con bosques llenos de árboles y hierba y maleza. Esto era un misterio en una tierra de hielo y nieve, casi siempre congelada. Cuando el Almirante Byrd entró en este país desconocido, ‘el centro del gran desconocido’, ¿dónde se encontraba? De acuerdo a la teoría de Marshall Gardner, estaba en la entrada que lleva al interior de la tierra, más allá del Polo. Tanto Alaska como Canadá han tenido muchísimas visiones de platillos voladores en los últimos meses. ¿A qué se deben? ¿Existe alguna conexión con la tierra ‘más allá del polo’, ese territorio desconocido dentro de la tierra? Tiene que existir una conexión. Si los platillos voladores entran y salen del interior de la tierra a través de las aberturas polares, es natural que los habitantes de Alaska y Canadá los vean con más frecuencia que personas de otras partes del mundo. Ambos países quedan cerca del Polo Norte.”

Las observaciones anteriores sobre una concentración de platillos voladores en la región ártica concuerda con observaciones similares de Jarrold y Bender sobre una concentración en el Antártico, donde expertos en el tema creen que existe una base de aterrizaje, de donde son vistos al ascender y al regresar. Sin embargo, de acuerdo a la teoría de este libro, lo que de veras ocurre tanto en el Ártico como en el Antártico es que los platillos voladores emergen de y reingresan al interior hueco de la tierra, su verdadero lugar de origen. Aime Michel, en su teoría de “línea recta”, probó que la mayoría de los patrones de vuelo de los platillos voladores son en dirección norte-sur, que sería el caso si su origen fuera polar. Vendrían de la abertura polar norte o sur.

En febrero de 1947, alrededor de la época en que el Almirante Byrd hizo su gran descubrimiento de la tierra más allá del Polo Norte, se realizó otro gran descubrimiento en el continente antártico: el “Oasis de Bunger”. El descubrimiento fue del Teniente Comandante David Bunger, que estaba en los controles de los seis grandes aviones de transporte utilizados por el almirante Byrd para la “Operación salto alto” de la Armada de los Estados Unidos entre 1946 y 1947.

Bunger volaba hacia el interior desde Shack-leton Ice Shelf cerca de la Costa Queen Mary de Wükes Land. El y su equipo estaban a seis kilómetros de la costa donde empieza el mar abierto. La tierra descubierta por Bunger no tenía hielo. Los lagos eran de muchos colores diferentes, por ejemplo el color del óxido, verde y azul profundo. Cada uno tenía más de cinco kilómetros de largo. Bunger “acuatizó” en uno de ellos y comprobó que el agua era más cálida que la del océano. Cada lago tenía una playa con una leve inclinación.

Alrededor de los cuatro límites del oasis, de forma aproximadamente cuadrada, vio nieve y hielo que seguían hasta el horizonte. Dos de los lados del oasis se elevaban casi 30 metros y consistían en grandes paredes de hielo. Los otros dos lados tenían una inclinación más gradual y suave.

La existencia de un oasis semejante en la Antártida lejana, una tierra de hielo perpetuo, indica condiciones más cálidas, que se darían si el oasis estuviera en la abertura del Polo Sur, que da al territorio interno, de condiciones más cálidas. Este era el caso del territorio cálido, de tierra y lagos, que descubrió Byrd más allá del Polo Norte. (Es probable que estuviera dentro de la abertura.) De otro modo, no se explicaría la existencia de un oasis de tierras no congeladas en el medio del continente de la Antártida, donde hay hielo con kilómetros de grosor. El oasis no puede resultar de la actividad volcánica debajo de la superficie terrestre porque el área de tierra que cubría el oasis era de 500 kilómetros cuadrados, demasiado grande para obtener su provisión de calor de un volcán. Las corrientes de vientos cálidos del interior de la tierra son una mejor explicación.

Por lo tanto, Byrd en el Ártico y Bunger en la Antártida hicieron descubrimientos similares de áreas de tierra más allá de los polos más o menos en el mismo momento, en la primera mitad de 1947. Pero no fueron los únicos que realizaron descubrimientos semejantes. Hace algún tiempo, un periódico de Toronto, Canadá, The Globe and Maü, publicó una fotografía de un valle verde. La foto fue tomada por un aviador en la región ártica, desde el aire y sin intentar aterrizar. Era un valle hermoso con colinas verdes. El aviador debió seguir más allá del Polo Norte hasta el mismo territorio cálido que visitó el Almirante Byrd, dentro de la abertura polar. La foto se publicó en 1960.

Encontramos más confirmación del descubrimiento de Byrd en los informes de los individuos que afirmaban haber entrado en la abertura del Polo Norte, pues muchos exploradores del Ártico, sin darse cuenta, penetraron en el mundo subterráneo en el interior hueco de la tierra. El doctor Nephi Cottom de Los Angeles dijo que uno de sus pacientes, un hombre de ascendencia nórdica, le contó la siguiente historia:

“Yo vivía cerca del Círculo Ártico en Noruega. Un verano, un amigo y yo nos decidimos a ir lo más lejos posible al territorio del norte. Colocamos provisiones para un mes en un pequeño bote de pesca y, con una vela y un buen motor, salimos al mar. Al final de un mes, habíamos penetrado bastante en el norte, más allá del polo, en una extraña y nueva región. Nos sorprendimos mucho porque el clima era cálido, a veces, demasiado para dormir. (Exploradores del Ártico que llegan muy al norte hacen comentarios similares del clima, a veces tan cálido como para quitarse los abrigos. El autor.) Luego vimos algo tan extraño que quedamos anonadados. Más allá de un mar calido abierto veíamos que estábamos en una gran montaña. El océano parecía vaciarse en la montaña en un punto determinado. Sin poder creerlo, seguimos en la misma dirección y navegamos hasta entrar en un vasto cañón, que llevaba al interior de la Tierra. Continuamos y tuvimos una increíble visión: ¡un sol brillaba dentro de la Tierra! El océano que nos había llevado hasta el interior hueco de la Tierra se convirtió en un río. Este río recorría, como nos dimos cuenta después, todo el interior hueco de la tierra, de una punta a la otra, por la superficie interna. Si uno lo sigue, va desde el Polo Norte hasta el Sur. Vimos que la superficie interna de la tierra estaba dividida, así como la otra, en tierra y agua. Hay mucho sol y abunda tanto la vida animal como vegetal. Navegamos más y más dentro de esta tierra fantástica, la llamo así porque todo era de un tamaño inmenso en comparación con el exterior. Las plantas son grandes, los árboles gigantes, y, por último, llegamos a los gigantes. Vivían en casas y pueblos, así como lo hacemos en la superficie de la Tierra. Utilizaban una forma de vehículo eléctrico, como una carreta monorriel, para transportar a las personas. Corría por el borde del río, de un pueblo a otro. Algunos de estos habitantes detectaron nuestro bote y se sorprendieron. Eran muy amistosos; nos invitaron a comer con ellos en sus casas. Así, mi compañero y yo nos separamos: él se fue con un gigante a su casa y yo con otro. Mi amigo gigante me llevó a su casa a conocer a su familia. Yo estaba asombrado por el tamaño inmenso de los objetos en su casa. La mesa para comer era colosal. En mi plato, colocaron una cantidad tan abundante de comida, que me hubiera alimentado una semana. El gigante me ofreció un racimo de uvas, cada una era el tamaño de un durazno. Probé una y la hallé mucho más dulce que cualquiera que pudiera saborear en el ‘exterior’. En el interior de la tierra todas las frutas y verduras saben mucho mejor que las que tenemos en la superficie. Nos quedamos con ellos por un año. Disfrutamos tanto de su compañía, como ellos de conocernos a nosotros. Observamos muchos fenómenos extraños e inusuales durante nuestra visita a estas personas increíbles. Sus avances científicos e inventos no dejaban de asombrarnos. En todo ese tiempo, jamás fueron antipáticos con nosotros, y nos permitieron retornar a nuestro hogar de la misma manera que llegamos. Es más, nos ofrecieron protección si la hubiéramos necesitado para el viaje.”

Otro noruego, llamado Olaf Jansen, registró una experiencia similar de una visita al interior de la tierra a través de las aberturas polares, pero totalmente independiente de la anterior, en un libro de un escritor americano, Willis George Emerson, The Smoky God. El libro se basa en un informe que Jansen le hizo al señor Emerson antes de morir, donde describe una experiencia verdadera de visitar el interior de la tierra y a sus habitantes.

El título The Smoky God (El dios que fuma) se refiere al sol central en el interior de la Tierra, que, al ser más pequeño y menos brillante que el nuestro, parece “ahumado”. El libro cuenta la experiencia verdadera de un padre e hijo escandinavos que, en su pequeño bote de pesca e inmenso coraje, intentaron encontrar “la tierra más allá del viento del norte”, ya que habían oído de su calidez y belleza. Una increíble tormenta de viento los llevó la mayor parte del camino a través de la abertura polar hasta el interior hueco de la tierra. Pasaron dos años allí y volvieron por la abertura polar sur. El padre perdió la vida cuando un iceberg se partió en dos y destruyó el bote. El hijo fue rescatado. Pasó 24 años recluido por demencia, como resultado de contar la historia de su experiencia a gente incrédula. Cuando por fin le permitieron salir no volvió a contar la historia a nadie. Después de 26 años como pescador ahorró suficiente dinero para viajar a los Estados Unidos y establecerse en Illinois y, luego, en California. Cuando tenía más de noventa años, por coincidencia, Willis George Emerson se convirtió en su amigo y conoció la historia. Al morir, le cedió los mapas que había hecho del interior de la tierra, y el manuscrito que describía la experiencia. Se negó a mostrárselos a nadie mientras vivía, debido a que, en el pasado, nadie le había creído y lo habían considerado demente.

El libro, The Smoky God, que describe el extraordinario viaje de Olaf Jansen al interior de la Tierra, se publicó en 1908. Cuenta sobre las personas que viven dentro de la Tierra, que él y su padre conocieron durante su visita, y cuyo lenguaje aprendió. El contó que vivían entre 400 y 800 años y que estaban muy adelantados en ciencia. Pueden transmitir los pensamientos de una persona a otra por medio de formas de radiación y tienen fuentes de mayor poder que la electricidad. Son creadores de los platillos voladores, que están operados por ese extraordinario poder, extraído del electromagnetismo de la atmósfera. Tienen una estatura de cuatro metros o más. Es increíble la semejanza entre los relatos de esta visita y la otra, sin embargo las dos son independientes. Además, el tamaño gigante de los seres humanos que habitan en el interior de la Tierra concuerda con el de los animales que observó el Almirante Byrd (vio un animal semejante al antiguo mamut durante su viaje de 2.740 kilómetros más allá del Polo Norte). Más adelante en el libro, presentaremos la teoría de Marshall Gardner, de que los mamuts hallados en el hielo, en realidad  no son prehistóricos, sino animales inmensos del interior de la tierra que fueron llevados a la superficie por los ríos y luego congelados en el hielo formado por el agua que los transporto. (CONTINUARA)

 

ESTO NO ES ESPAM
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-----Mensaje original-----
De: Santiago Merino [mailto:vozdees...@ya.com]
Enviado el: lunes, 24 de septiembre de 2007 5:53
Para: vozdees...@ya.com
Asunto: SEMANA DE LA TIERRA - Estructura verdadera de nuesro planeta II

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La semana pasada hemos iniciado  un programa de siete semanas dedicado al Planeta Tierra. Lo llamamos "SEMANA DE LA TIERRA".

Cada Lunes a las 00:00 colgaremos en la Web un video y un PowerPoint  relacionado con el tema del programa que puedes ver en la sección "NOTICIAS" de la Web.

Publicaremos  vuestros artículos y opiniones relacionados con el tema de la semana en un monográfico y en la sección "ARTICULOS" de la Web de Conciencia Planetaria. Os  invitamos a participar.

Ya podéis disfrutar del PowerPoint y del Video relacionado con EL CAMBIO CLIMÁTICO.

Un Abrazo Planetario.

 
 
 
 
 
ESTRUCTURA VERDADERA DE NUESTRO PLANETA  II
 
 

En Siberia, a lo largo del río Lena, se encuentran, expuestos en la tierra y enterrados, los huesos y colmillos de miles de mamuts y mastodontes. El consenso de la opinión científica es que estos son remanentes prehistóricos y que el mamut existió hace más o menos 20.000 años y desapareció en la catástrofe desconocida que llamamos el último período glaciar.

Schumachoff, un pescador que vivía en Tongoose, Siberia, fue el primero que descubrió un mamut entero congelado en un bloque de hielo transparente en 1799. Cortó el hielo para liberarlo, le quitó los colmillos inmensos y dejó el cadáver de carne fresca para que lo devoraran los lobos. Más adelante, se envió una expedición para examinarlo y, en la actualidad, se puede ver el esqueleto en el Museo de historia natural de Leningrado.

Los exploradores polares no sólo mencionan la fauna, sino también la flora  en el extremo norte. Además, muchos animales, como el toro almizcleño, emigran hacia el norte en el invierno. Esto resulta lógico sólo si hay un clima más cálido allí. En reiteradas oportunidades, los exploradores árticos observaron osos que van hacia el norte a un área donde no habría alimentos para ellos si no estuviera la abertura polar que conduce a una región más cálida. También se hallaron zorros del paralelo 80 hacia el norte; era evidente que estaban bien alimentados. Sin excepción, estos exploradores concuerdan en que, aunque resulte extraño, cuanto más al norte se vaya, pasada determinada latitud, más cálido es el clima. Invariablemente, un viento norte trae mayor temperatura. Se hallaron árboles coníferos flotando en la orilla, provenientes del norte lejano. También aparecen mariposas, abejas e, inclusive, mosquitos, que no se encuentran hasta llegar a cientos de kilómetros al sur, en áreas climáticas de Canadá y Alaska, propicias para la vida de los insectos.

También se hallaron variedades desconocidas de flores en el norte extremo. Se han visto aves parecidas a la agachadiza, pero diferentes a cualquier ave conocida, que vienen del norte y luego vuelven allí. Los conejos son abundantes; no crece vegetación, pero se encuentra materia vegetal flotando en los restos de las aguas abiertas del norte.

Las tribus esquimales dejaron rastros inequívocos de su migración siempre hacia el norte, al lado de sus campamentos temporarios. Los esquimales del sur hablan de tribus que viven en el norte lejano. Tienen la creencia de que sus ancestros vinieron de una tierra paradisíaca en el extremo norte. En Nueva Zelanda y el sur de América del Sur, se encuentra fauna y flora similares, que no pueden haber emigrado de uno de estos lugares al otro. La única explicación es que provienen de una tierra madre común: el continente antártico. Sin embargo, ¿cómo pudieron venir de un desierto congelado, donde sólo sobreviven los pingüinos? Palmer concluye: “Sólo la ‘tierra misteriosa’ del Almirante Byrd puede explicar estos hechos y migraciones”.

Muchos exploradores árticos, después de pasar por el aro de hielo y la curva que lleva al interior de la tierra, continuaron hacia el norte hasta cruzar esta barrera de hielo. Muchos entraron por la abertura, pero no lo supieron; creían estar en la superficie externa. Esto se debe a que la abertura es tan grande que es imposible distinguir la diferencia, excepto que el sol sale más tarde y se pone más temprano, porque los rayos se cortan por el borde de la abertura polar después de que uno ingresa. Todos los exploradores árticos que fueron suficientemente al norte observaron lo mismo. Gardner cree que la abertura polar tiene un diámetro de 2.260 kilómetros.

Una vez que estaban dentro de la tierra, los exploradores entraban a un mundo nuevo donde hallaban lo opuesto a lo esperado. La aguja de la brújula apuntaba en sentido vertical en vez de horizontal como antes, debido a que el verdadero polo magnético está ubicado en el medio de la curva que va desde afuera hasta adentro de la tierra. Cuanto más al norte iban, más cálida era la atmósfera. El hielo de las regiones árticas que estaba más al sur desaparecía y lo reemplazaba el mar abierto. (El Almirante Byrd encontró una ausencia total de hielo y nieve en la “tierra más allá del polo” que sobrevoló a lo largo de 2.740 kilómetros.) A medida que los exploradores navegaban más al norte, los vientos se volvían más cálidos. El clima era más moderado y agradable. Con frecuencia, el polvo que llevaba el viento era intolerable. ¿De dónde puede venir tal polvo en el norte extremo, una tierra de hielo y océano? Reed y Gardner atribuyen el origen de este polvo a los volcanes dentro de la abertura polar que dan al interior de la tierra. Sería imposible que hubiera volcanes en el Ártico si no estuvieran dentro de la abertura polar.

El 3 de agosto de 1894, el doctor Fridtjof Nansen, un explorador ártico que se hallaba en el norte lejano, se sorprendió del clima cálido y las huellas de zorro que encontró allí. Es probable que estuviera dentro de la abertura polar. La brújula no funcionaba, y no sabía dónde estaba. Cuanto más entraba a la abertura, más cálida era la atmósfera; si hubiera seguido, habría visto aves tropicales, como vieron otros exploradores, además de otros animales no encontrados en la superficie terrestre, como el mamut que el Almirante Byrd vio desde su avión cuando sobrevolaba esta área misteriosa sin hielo.

También hallamos variedades desconocidas de flores. Aves parecidos a la agachadiza, pero diferentes a cualquier especie conocida salen del norte y vuelven allí. Hay abundancia de liebres en áreas donde nunca crece vegetación y sin embargo aparece en forma de restos flotantes provenientes del agua abierta del norte. Las tribus esquimales que emigran al norte dejan rastros inconfundibles de ese traslado en los campamentos temporarios

La gaviota Ross, común en Point Ba-rrow, emigra hacia el norte en octubre. Sólo la ‘tierra misteriosa’ del Almirante Byrd puede explicar estos hechos y estas migraciones.”

La leyenda de una tierra de paraíso en el norte lejano, conocida como “Ultima Thule”, que se suele confundir con Groenlandia, resulta significativa porque siglos antes del vuelo del Almirante Byrd, se anticipó la existencia de una tierra lejana, libre de hielo, en los límites del norte de la tierra.

Asumir que “Ultima Thule” es Groenlandia implica enfrentarse con la contradicción del Casquete Polar de Groenlandia, que llena toda la depresión de Groenlandia hasta una profundidad de 3.047 metros. ¿La tierra misteriosa del Almirante Byrd, el centro del Gran Desconocido, es lo mismo que la Ultima Thule de las leyendas escandinavas?

“Existen misterios sobre la Antártida también. Tal vez el mayor sea aquel altamente técnico de la biología misma, pues la flora y la fauna son idénticas en las masas de tierra de Nueva Zelanda y América del Sur. No pudieron emigrar de una a otra; se cree que provienen de una tierra madre común. Esa madre tierra pudo ser el continente Antártico. En un nivel más popular, encontramos el caso del barco ‘Gladys’ en 1893, cuyo capitán fue H. B. Hatfield. La nave estaba completamente rodeada de icebergs a 43 grados al sur y 33 grados oeste. En esa latitud, se observó un iceberg con una gran cantidad de arena y tierra, que revelaba un camino, un refugio y los cuerpos de cinco hombres muertos acostados en diferentes partes del témpano. El mal tiempo impidió una investigación más profunda. Hay un consenso unánime en las opiniones de científicos sobre la peculiaridad del área antártica, de que no hay tribus humanas que vivan allí. Además, las investigaciones muestran que ninguna nave se perdió allí en ese momento, por lo tanto estos hombres no podían ser marineros náufragos. ¿Los hombres que murieron en el témpano habrán venido de la tierra misteriosa más allá del polo sur descubierta por la expedición de Byrd? ¿Habrían salido de su tierra cálida y habitable hasta perderse por la banquina de hielo, y encontrar la muerte en una porción de hielo en el mar, desprendido de un iceberg mientras ellos estaban encima?”.

Theodore Fitch, otro escritor estadounidense que escribe sobre el tema de la tierra hueca, cuando se refiere a una de las barreras de hielo que hay que cruzar antes de poder entrar en las aberturas polares, pregunta: “¿Por qué no podemos volar sobre estas gigantescas barreras o hacer caminos y pasarlas por encima hasta llegar al interior de la tierra?”. El no encuentra razón que lo impida, aunque, al igual que tantos otros estadounidenses, ignoraba que el Almirante Byrd había sobrevolado estas barreras y entrado a la tierra hueca unos años antes. Fitch cree que una vez que estos hechos sean de conocimiento público, todas las grandes naciones intentarán establecer soberanía sobre este nuevo mundo, cuya área es mayor que la superficie terrestre y que no estará sujeta a la precipitación radioactiva, que envenene los alimentos y las tierras. Mundo de alcance más fácil que la luna y de mayor importancia para nosotros, ya que ofrece las condiciones ideales para la vida humana, con mejor clima que el de la superficie. Fitch lo llama una Tierra de Paraíso y cree que es la verdadera ubicación geográfica del paraíso, una tierra maravillosa mencionada en todas las escrituras religiosas de todos los pueblos.

Pareciera que los rusos están haciendo lo mismo que sugiere Fitch al enviar flotas de rompehielos, algunos con poder atómico, a explorar el norte lejano. El próximo paso consistirá en repetir el vuelo del Almirante Byrd a través de la abertura polar hasta “la tierra más allá del polo”.

El libro de Fitch, titulado Own Paradise Inside the Earth (Nuestro paraíso en la tierra), está basado en los trabajos de Reed y Gardner. Menciona que durante el último siglo, un capitán de mar que viajaba con rumbo norte siguió la curva hacia adentro, a pesar de que creía estar en camino al Polo. Fitch escribe lo siguiente: “Tanto William Reed como Marshall Gardner declaran que debe haber una tierra del paraíso del otro lado de la barrera de hielo del mamut. Ambos concuerdan en opinar que una raza de pequeñas personas de color marrón vive en el interior de la tierra. Es posible que los esquimales descendieran de este pueblo. La mayoría de los exploradores viajaron directamente al norte hasta pasar por la curva de 1.290 kilómetros en la abertura polar. Ninguno se dio cuenta que se encontraba en el interior de la tierra. Estos exploradores encontraron lo opuesto a lo que esperaban. A medida que avanzaban hacia el norte, los vientos se volvían cada vez más cálidos. Con la excepción de los fuertes vientos cálidos que arrastraban polvo de vez en cuando,  el clima era tibio y agradable. Fuera de los icebergs del interior, el mar era abierto y la navegación buena. Veían incontables kilómetros cuadrados de tierra buena. Cuanto más al norte iban, más hierba, flores, arbustos, árboles y otra vegetación encontraban. Un explorador escribió que sus hombres llegaron a recoger ocho clases diferentes de flores y que veían colinas cubiertas de verdor.

 Otro autor contó que había visto toda clase de anímales de clima cálido y millones de aves tropicales. Había tal densidad, que un hombre ciego podría acertar a una o más aves con un solo tiro. El hermoso paisaje del cielo y la tierra eran más magníficos que todo lo conocido en el exterior de la tierra. Todos los exploradores escribieron sobre la majestuosidad de la aurora boreal, que algunos sostienen proviene del sol central dentro de la tierra, que brilla a través de la abertura en el Polo Norte.”

Fitch señala que el interior hueco de la tierra tiene un área terrestre mayor que la superficie porque, ya que 75 por ciento de la superficie está cubierta de agua, quedan menos de 88 millones de kilómetros cuadrados de superficie de tierra. Por lo tanto, la superficie terrestre total es de menos de 318 millones de kilómetros cuadrados. Fitch sostiene que, en el interior, no hay océanos de tamaño comparable con los de la superficie, y que hay tres veces la cantidad de tierra dentro de la tierra. Es decir, que a pesar de la circunferencia y el área total menores del interior, el área de tierra es mayor. Fitch dice que tiene un clima mejor y más saludable del que tenemos en la superficie, sin los inviernos fríos, los huracanes, los terremotos, las tormentas eléctricas, los ciclones, las precipitaciones radioactivas, la erosión de la tierra por lluvia excesiva y otras desventajas. Tiene un clima subtropical ideal.

William L. Blessing es otro escritor estadounidense al que influyeron mucho las teorías de Reed y Gardner. Publicó un folleto sobre el tema, donde reproduce los diagramas de la estructura terrestre. Dice:

“La tierra no es una verdadera esfera. Es chata en los polos, o tal vez deba decir, comienza a achatarse en los polos. El polo es sólo el borde externo de un círculo magnético, donde la aguja magnética de la brújula apunta hacia abajo. A medida que la tierra gira sobre su eje, el movimiento es giroscópico. El polo giroscópico externo es el borde magnético de un círculo. Más allá del borde, la tierra se achata e inclina en forma gradual como un cañón hacia el interior. El verdadero polo en el centro exacto del cono es perpendicular, pues este punto es el centro exacto de la abertura que va al interior. Hay que descartar la antigua idea de que la tierra alguna vez fue una masa sólida o fundida, y que el centro está compuesto de hierro fundido. Puesto que el caparazón de la tierra tiene un espesor de 1.290 kilómetros, el núcleo de hierro debería tener un diámetro de más de 11.290 kilómetros y 33 870 kilómetros de circunferencia. Es imposible. Asimismo, hay que descartar la antigua idea de que cuanto mas profundamente se penetra en la tierra mas calor hace. El radium y la radioactividad producen este calor. Todas las rocas de la superficie contienen partículas diminutas de radium.”

Uno de los hechos más enigmáticos de la exploración del Ártico es que, aunque es un área de océano, cubierta de agua, que se congela por encima o está abierta en partes -según la época del año- muchos exploradores señalan que hay grandes extensiones de océano abierto en los puntos mas cercanos al polo, mientras que más al sur hay más hielo. Algunos exploradores dijeron que hacia mucho calor a veces y que debieron quitarse sus abrigos. Inclusive hay un registro de un encuentro con esquimales desnudos. Se cree que el origen de esta raza es el norte extremo, de donde emigraron al sur hasta su hábitat actual. Es probable que su hogar original más al norte fuera más cálido que el actual.

Resulta extraño que los libros de Reed y Gardner, que presentaban una teoría geográfica tan histórica, apoyada por la evidencia de exploraciones árticas durante el último siglo, fuera tan ignorada para que, en la actualidad, sean imposibles o difíciles de obtener. Es una teoría de importancia comparable con la teoría de que la tierra es redonda, cuando fue rechazada en los principios; ¿habrá sido ocultada? (Este autor tuvo la suerte de obtener una copia del libro de Gardner de un librero de libros raros.) ¿Será posible que estos libros compartieran el destino de las noticias sobre los descubrimientos del Almirante Byrd, el libro de Giannini y la revista de Palmer que anunciaba la confirmación de Byrd de la teoría de Reed y Palmer sobre la tierra hueca con aberturas en los polos? (Un corresponsal de este autor, residente en Washington D.C., escribió que por casualidad, mientras revisaba libros en la biblioteca de un alto oficial de la Fuerza Aérea, con quien tenía negocios, para su gran sorpresa, encontró una copia del libro de Gardner.) Es evidente que la teoría de Gardner sobre la tierra hueca es conocida por los líderes gubernamentales y militares, ya que el Almirante Byrd la confirmó, pero que la callan, y no puede discutirse en forma abierta.

Fitch pide a quienes no creen que la tierra es hueca, con aberturas en los polos, que contesten las siguientes preguntas:

“¿Puede usted producir pruebas de que algún explorador llegó al supuesto Polo Norte o Polo Sur?

“Si no existe una latitud de 83 a 90 grados en la tierra, ¿cómo se puede sobrevolar el Polo Norte?

“Si la tierra no es hueca, ¿por qué el viento norte en el Ártico se hace más cálido a medida que uno navega hacia el norte más allá de la latitud de 70 grados?

“¿Por qué hay vientos del norte cálidos y mar abierto a lo largo de cientos de kilómetros al norte de la latitud de 82 grados?

“Después de llegar a la latitud de 82 grados, ¿por qué la aguja de la brújula siempre está agitada?

“Si la tierra no es hueca, ¿por qué los vientos cálidos del norte ya mencionados transportan más polvo que cualquier viento en la tierra?

“Si no fluyen ríos de adentro hacia afuera, ¿por qué flotan plantas y árboles en el agua dulce de los icebergs?

“Si ninguno de los icebergs proviene de alguna parte sobre la tierra, ¿de dónde vienen si no suponemos la existencia de ríos que fluyen de adentro para afuera?

“Si el interior de la tierra no es cálido, ¿por qué millones de aves tropicales y animales van hacia el norte en el invierno?

“¿Por qué el viento del norte transporta más polen y capullos que cualquier otro en el exterior?

“Si la tierra no es hueca y cálida por dentro, ¿por qué el polen colorea la nieve a lo largo de miles de kilómetros cuadrados?

“¿Será tal vez que el polen de millones de acres de flores de color tiñe la nieve de colorado, rosa, amarillo, azul, etcétera?” 

 

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