La salida del Aeropuerto Mariscal Sucre. Una oportunidad para Quito.
En octubre del 2011, escribí un artículo titulado “El Mito, Quito ya no tiene a donde crecer”[1] en el cual me refería a que Quito no debe ni necesita crecer en forma expansiva hacia las zonas suburbanas, ya que lo puede hacer tranquilamente en su estructura urbana. Para ello demostraba que existen varias zonas sin consolidar y zonas en las que es factible densificar y repoblar, con lo cual, la mayor cantidad de población creciente de Quito se puede quedar en su estructura urbana existente y que es además la que cuenta con una provisión de los servicios básicos prácticamente completa. Por lo tanto se debe realizar acciones para que la gente prefiera quedarse a vivir en el área urbana y no salir a las parroquias suburbanas. Esto es todavía mucho más factible, si se toma en cuenta que el índice de crecimiento del Distrito Metropolitano de Quito, está por debajo del 2%[2], lo que se considera un crecimiento vegetativo, fácil de ser manejado sin necesidad de expansión.
Evitar la expansión urbana descontrolada, debe ser parte de una política pública urgente, con el fin de alcanzar los objetivos del Buen Vivir. La expansión urbana representa uno de los mayores problemas ambientales de las ciudades actuales. Al expandirse las ciudades, se aumenta la distancia entre la residencia y el empleo, lo que aumenta la dependencia del transporte motorizado; así también, se hace necesario llevar más obras de infraestructura a distancias lejanas (redes eléctricas, agua potable y telefonía); se pierden suelos agrícolas; todo esto es ineficiente energéticamente y aumenta considerablemente la huella ecológica, entre varias consecuencias desastrosas más. En definitiva, la expansión urbana es el principal factor a atacar si es que queremos una ciudad sostenible.
En el mismo artículo mencionado, también me refería a que se debería emprender acciones para equilibrar los usos de suelo y las actividades. Lograr tener zonas y sectores urbanos con multiplicidad de usos y equipamientos completos, conformando centralidades barriales, sectoriales y zonales, vinculadas por grandes ejes de dominio peatonal y con un eficiente sistema de transporte público. Crear las condiciones para que exista en cada sector urbano una gran población residente que se beneficie de una gran diversidad de actividades a distancias caminables.
La salida del aeropuerto se convierte de esta manera en una gran oportunidad histórica para densificar la zona norte de la ciudad, así como para equilibrar actividades. Se debe dotarla de los equipamientos necesarios y permitir la diversificación de usos en los barrios alrededor del Parque Bicentenario (denominación del parque implantado en los terrenos del antiguo aeropuerto), que permitan que gran parte de sus moradores, realicen una buena parte de sus actividades en las cercanías.
Aparte del caso de los sectores ubicados alrededor del antiguo aeropuerto en la zona norte de la urbe, existen sectores sin consolidar, en donde se debe emprender proyectos con los mismos criterios de equilibrar actividades, usos y población residente. Entre otros tenemos a los sectores de Iñaquito, La Pradera, Pambachupa y alrededor de la estación de la terminal de la Río Coca, ubicados en la zona centro norte de la ciudad. También hay sectores urbanos que al igual que en el caso del antiguo aeropuerto, mantienen usos que ya no son compatibles con la dinámica urbana actual y por lo tanto deberían salir, para entrar en un proceso de redesarrollo. Ejemplos de esto son el sector de San Bartolo (con la salida del parque industrial de la zona) y el sector en donde se encuentra el cuartel Eplicachima (con la salida del cuartel), ubicados en la zona centro sur de la ciudad. Y barrios a los que hay que repoblar y que deben entrar en un proceso de rehabilitación, como son los casos de La Mariscal, La Larrea, Los Dos Puentes, Santa Clara y algunos barrios del Centro Histórico, entre otros.
Por otro lado, se debe poner freno a la expansión urbana que ha sido fomentada con acciones realizadas en las dos últimas administraciones municipales. A finales de la anterior administración municipal, se cambió la zonificación y el uso del suelo en el valle de Tumbaco, de tal manera que en zonas, en donde se tenía un uso residencial agrícola de baja densidad y altura máxima de dos pisos, hoy se tiene amplios sectores de mediana densidad, altura de hasta seis pisos, y mayor ocupación de suelo, lo que permitiría en poco tiempo multiplicar la población existente por doce, ya que en el terreno en donde antes vivía una familia, ahora lo pueden hacer doce. Este cambio en la zonificación no sigue una lógica de crecimiento programado a partir de los núcleos consolidados (Smart Growth), sino que generalmente se encuentra dispersa en un territorio extenso. Se ha permitido además y fomentado el aparecimiento de grandes centros comerciales, sobretodo en el último año de la actual administración municipal.
El criterio de haber desechado la ruta que estaba programada por Gualo al nuevo aeropuerto, y en cambio retomar la construcción de la ruta sur, hoy conocida como Ruta Viva, obedece a los criterios de servir a la población residente de estos valles y su posible demanda a futuro, con lo cual se está induciendo (inconscientemente o no) más demanda vehicular a esta zona y fomentando aún más la expansión urbana. Esto es insostenible. Si con la nueva zonificación se puede multiplicar por doce la actual población de estos valles, por más vías que se hagan, estas colapsaran en poco tiempo si no se limita el crecimiento de estas zonas. Actualmente el crecimiento de estas zonas está sobre el 5% lo cual ya es un problema y con una tendencia a dispararse aún más, con todos los pasos que se están dando en ese sentido.
De forma similar, la ciudad se está expandiendo hacia el valle de Los Chillos, sobre todo en las parroquias de Alangasí y Conocoto; hacia la Mitad del Mundo, en las parroquias de San Antonio y Pomasqui; al norte hacia Calderón, Llano Chico, Llano Grande; al lado nororiental hacia Nayón y Zámbiza; y al sur a Cutuglagua y Tambillo. El panorama es sumamente preocupante y no se ve mayor acción para hacer los correctivos necesarios.
Urge por lo tanto, tomar medidas para evitar el crecimiento expansivo de la urbe hacia las parroquias suburbanas y en cambio crear las condiciones para que gran parte de la población se quede a vivir cerca de sus sitios de trabajo y estudio en el área urbana del Distrito Metropolitano. Las acciones que se efectúen alrededor del antiguo aeropuerto, pueden ser el inicio que marque un cambio de rumbo.
[1]Puede encontrar el artículo mencionado en los siguientes enlaces: http://www.peatones.org/index.php?option=com_content&view=article&id=194:el-mito-quito-ya-no-tiene-a-donde-crecer&catid=61:articulos-de-interes&Itemid=83
[2] Censo del 2010