Reflexión linguística: chiquillos y chiquillas

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Lorena Colin

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Oct 12, 2011, 5:32:00 PM10/12/11
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Forzar a los hispanohablantes a que se reiteren de manera obsesiva y compulsiva cuando tengan que dirigirse a un grupo mixto, sólo para complacer a políticos y extremistas, me parece absurdo:

Queridos y queridas señores y señoras: Estamos aquí todos y todas para que pensemos en los hijos e hijas de nuestros amigos y amigas, porque los y las queremos como nosotros y nosotras queremos a nuestos hijos e hijas.

Esto no es deferencia; es estupidez. El masculino se ha elegido en su momento, probablemente por razones machistas, como método para englobar ambos géneros por razones de economía del lenguaje. Hoy día es una norma gramatical, y los machistas no se hacen por culpa del lenguaje, sino por influencia de sus padres y su entorno. El lenguaje es una herramienta, repito. En EE.UU. no van a cambiar las cosas si en cada pistola ponen un cartel diciendo "No dispare a inocentes". Aquí no van a cambiar las cosas si modificamos el lenguaje haciendo los discursos el doble de largos. Seamos sensatos.

El llamado "masculino genérico" es una manera de decir lo mismo de una manera más económica. Si lo quieren cambiar al femenino, o crear una desinencia neutra nueva, que me avisen. Pero los machistas y los que abusan van a seguir ahí, indiferentes de lo que pase con la gramática (¿O debería decir indiferentes/indiferentas?)

El (o la, o los, o las) que se sienta herido es, o bien un extremista (lo siento por no decir "un o una") o alguien que desconoce la gramática.


2.1. 
En los sustantivos que designan seres animados, el masculino gramatical no solo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase, esto es, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: El hombre es el único animal racional. Consecuentemente, los nombres apelativos masculinos, cuando se emplean en plural, pueden incluir en su designación a seres de uno y otro sexo: Los hombres prehistóricos se vestían con pieles de animales; En mi barrio hay muchos gatos (de la referencia no quedan excluidas ni las mujeres prehistóricas ni las gatas). Así, con la expresión los alumnos podemos referirnos a un colectivo formado exclusivamente por alumnos varones, pero también a un colectivo mixto, formado por chicos y chicas. A pesar de ello, en los últimos tiempos, por razones de corrección política, que no de corrección lingüística, se está extendiendo la costumbre de hacer explícita en estos casos la alusión a ambos sexos: «Decidió luchar ella, y ayudar a sus compañeros y compañeras» (Excélsior [Méx.] 5.9.96).

Por otra parte, el afán por evitar esa supuesta discriminación lingüística, unido al deseo de mitigar la pesadez en la expresión provocada por tales repeticiones, ha suscitado la creación de soluciones artificiosas que contravienen las normas de la gramática: * Las y los ciudadanos.

2.2. Para evitar las engorrosas repeticiones a que da lugar la reciente e innecesaria costumbre de hacer siempre explícita la alusión a los dos sexos (los niños y las niñas, los ciudadanos y ciudadanas, etc.; → 2.1), ha comenzado a usarse en carteles y circulares el símbolo de la arroba (@) como recurso gráfico para integrar en una sola palabra las formas masculina y femenina del sustantivo, ya que este signo parece incluir en su trazo las vocales a y o: L@s niñ@s. Debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo lingüístico y, por ello, su uso en estos casos es inadmisible desde el punto de vista normativo; a esto se añade la imposibilidad de aplicar esta fórmula integradora en muchos casos sin dar lugar a graves inconsistencias, como ocurre en Día del niñ@donde la contracción del solo es válida para el masculino niño.

Diccionario panhispánico de dudas ©2005
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