Tino y tacto
Una palabra dicha a destiempo, fuera de lugar o dirigida a una persona que no debiera oírla se considera una falta de tacto. El diccionario define tacto como «habilidad para hablar u obrar con acierto en asuntos delicados o para tratar con personas susceptibles sin ofenderlas;
Delicadeza; diplomacia». Delicadeza es «atención, ternura y suavidad en el trato con las personas». Así pues, hablar con tacto y decir lo que conviene en el momento oportuno no es más que ser sensible a los sentimientos ajenos y dar un toque personal a nuestras comunicaciones con los demás, es decir, reconocer lo que puede resultarles ofensivo y evitarlo.
¿Cómo se aprende a tener más tacto? Antes que nada, orando. Ruega a Dios que te ayude a tener más presentes los sentimientos de los demás y cultiva el hábito de orar antes de hablar.