Voy a hacer una reflexión en la línea de mi ponencia, con el fin de resaltar lo positivo del contexto socio-educativo actual. Como sabemos, es muy compleja la situación que estamos viviendo en estos momentos, eso es evidente. Sin embargo, me considero una persona bastante positiva, y a pesar de todas las desgracias que ha traído- y que está trayendo- consigo el COVID-19, también, a mi parecer, podemos obtener algunas conclusiones positivas, que, sin duda, nos harán mejorar los procesos educativos de enseñanza-aprendizaje, adaptándolos a la sociedad en la que nos encontramos inmersos, que no es otra que la era de la comunicación, caracterizada por el uso masivo de las TICs, de los medios de comunicación de masas, etc. Ahora bien, para poder comprender estos aspectos positivos, debemos, en primera instancia, considerar esta situación como una oportunidad, pero, ¿para qué? (Y aquí vienen dichos aspectos positivos):
-Para romper los mitos y prejuicios que hay acerca de la enseñanza virtual.
-Para disminuir la brecha digital y desarrollar una más que importantísima alfabetización digital y mediática, formando tanto al profesorado como al alumnado,
-Para adaptar los procesos de enseñanza-aprendizaje, en muchas ocasiones obsoletos, a una sociedad digital y mediatizada.
-Para seguir desarrollando modelos de aprendizaje virtual a través de las TICs y de los medios de comunicación de masas.
Estas son solo algunas de las oportunidades/retos que nos trae consigo el COVID-19, sin embargo, estas oportunidades/retos ya eran una necesidad antes de que llegase la pademia, pero puede que esta situación sirva como trampolín para que nos demos cuenta de que nuestra educación necesita renovarse.