Tengo dos hijas en la ESO, en distintos institutos y sus profesores asignaron tareas muy distintas en confinamiento para cada una.
Mientras que la más pequeña despejaba la sala de los muebles y se ponía a grabar vídeos haciendo rutinas de ejercicio físico, en la que seguía a su profesora por un vídeo que envió, la otra tenía que hacer trabajos teóricos sobre temas de educación física, que ya tenía bastante con las demás asignaturas para que también tuviese más trabajos que hacer en una asignatura de actividad física. El resultado, la grande se puso a hacer los ejercicios que le ponían a la pequeña, pues le motivaba más y eran más significativos para ella.
Un saludo
Iris Valdivia