Rev. Samuel Santana |
El líder religioso dijo que gran parte del sufrimiento humano es producido por el mismo hombre en su carrera alocada por lo material y por el poder.
A continuación difundimos de manera íntegra la entrevista.
A la luz de su fe, ¿cómo evalúa usted la problemática social, el papel de los Gobiernos, la democracia, la corrupción y la violencia?
Para empezar, diré que no me inscribo en esa escuela de pensadores que aprecian todo desde un punto de vista fatalista, basado en malas interpretaciones escatológicas.
Esto lo único que hace es crear una especie de individuo indiferente y anhelante sólo de una alternativa escapista, algo que, desgraciadamente, han alimentado algunos líderes religiosos.
En mi país y en toda América Latina son evidentes los grandes problemas acumulados que golpean inmisericordemente a los ciudadanos.
Hay violencia, maldad, drogas, narcotráfico, corrupción, indiferencia e ineptitud de los gobiernos, desesperanza y mucho sufrimiento.
Son condiciones que se van agravando cada vez más. Y esto preocupa.
Es cierto que en cuanto a la dirección de los Estados la democracia ha logrado ser el estilo político predominante en la región, pero su gran pecado es que no ha tenido la fuerza y capacidad para mejorar la condición de vida de las gentes.
Esto ha dado como resultado frustración ante la gran deuda social acumulada y ante el agravamiento de los males.
Los ciudadanos vamos y votamos por líderes políticos y por partidos, pero la historia es la misma: hambre, miseria, descuido, abandono, indiferencia y el enriquecimiento ilícito y desmedido de los que están en el poder.
Si las cosas no cambian dentro de un tiempo relativamente corto, creo que la frustración podría explotar por algún lado.
¿Están las iglesias evangélicas haciendo algún aporte a la sociedad?
Sí, lo están haciendo. Pero es algo que se expresa con muchas limitaciones y responde a lo que es la esencia del mismo evangelio.
Históricamente el protestantismo se ha desarrollado valiéndose de su propia capacidad. No se cuenta con los recursos económicos necesarios para dinamizar o ampliar las acciones.
En un país como República Dominicana, por ejemplo, el Estado y los Gobiernos apoyan sólo a la Iglesia Católica. He tenido en mis manos los últimos Presupuestos gubernamentales y se nota que es insípida la inversión del Estado a favor de las iniciativas religiosas al margen del catolicismo.
Eso dice mucho.
Hay que pensar en que la masa protestante proviene mayormente del proletariado humilde, que no cuenta con recursos para infraestructura, desarrollo y sostenimiento del trabajo.
Es penoso porque es evidente la efectividad de la misión evangélica en la sociedad. Esto se ve cada vez que un joven sale de las calles y se integra a la iglesia donde cambia su pensamiento y su actitud.
Yo mismo soy un ejemplo de eso. La iglesia me ayudó mucho en mi desarrollo, estimulándome a luchar a través de la preparación para el desarrollo.
Hay muchos programas de atención a la niñez, a los envejecientes, adictos y a la familia en general.
¿Cómo evalúa usted los niveles de libertad religiosa en su país y en América Latina?
Al decir verdad, en República Dominicana se respeta en este sentido la Constitución. Aquí nadie puede decir que es perseguido, atacado o maltratado por difundir su creencia.
Hay muchas iglesias establecidas, muchos programas, organizaciones y medios de comunicación religiosos difundiendo la fe las 24 horas del día.
Lo único a objetar, ya lo dijimos, es la inclinación favorable de los Gobiernos al catolicismo.
Pero se disfruta de libertad.
Hay tanta libertad que entendemos deben existir regulaciones. Es decir, no se puede seguir por el sendero de que a todo el que le parezca venga y levante una iglesia, establezca una fundación o lo que sea sin que haya un control.
Ya ha habido escándalos con gente que sin la debida preparación y reconocimiento institucional se pone a hacer cosas.
Es lamentable que se haya estancado un proyecto de ley para la regulación de las instituciones religiosas en el país.
La misma situación se da virtualmente en toda América Latina, con la excepción de algunos países, como es el caso de Venezuela, donde se les ponen ciertas condiciones desventajosas a los ministros evangélicos.
¿A qué se debe el crecimiento del protestantismo en América Latina?
Se han combinado varios factores.
Los protestantes somos muy activos en la difusión y proclamación de la Palabra.
Los protestantes han explotado los medios de comunicación.
En principio contribuyó mucho el trabajo de los misioneros extranjeros, especialmente proveniente de Estados Unidos.
Pero creo que un factor determinante es el nivel de desesperanza que vive la gente en esta zona.
La pobreza crea un estado de incertidumbre que ha llevado a la gente a encontrar en la fe un refugio importante.
Aquí los gobiernos y los líderes políticos han producido muchas frustraciones. Las iglesias han dado muestra de ser la mano amiga y el refugio de las masas pobres.
Se afirma que el descenso católico en América Latina se ha debido a que las iglesias protestantes se han involucrado de lleno con los necesitados. Sin embargo al clero se le ve más amigo de la burguesía y de la oligarquía.
Es la religión de los poderosos.
Lo que sí critico al protestantismo es la incapacidad para articular acciones conjuntas que eduquen a los pobres de modo que puedan incidir estratégicamente en el cambio de vida mediante la presión a los Gobiernos y a los sistemas.
El liderazgo religioso mismo debe ser más activo en el uso de la opinión pública y en la inserción en los escenarios donde se planifican las decisiones.
¿Estaría usted dispuesto a ofrecer su servicio a algún Gobierno?
Bueno, de verdad que éste es un aspecto medio complejo.
Yo lo haría siempre y cuando no me pongan una camisa de fuerza para hacer lo que quiera el Presidente o líder.
Por eso creo que será una posibilidad muy difícil.
Lo que impera hoy no es la capacidad ni la sanidad, sino lo que estratégicamente conviene. Y yo no puede transigir con mis principios éticos, morales y espirituales.
Yo tengo mis simpatías, como todo ciudadano. Pero estaría dispuesto a hacer un aporte siempre y cuando se me respete todo eso.
En su país, ¿a cuál de los líderes políticos aprecia usted con mejor actitud y capacidad hacia el pueblo?
Yo admiro al Presidente Leonel Fernández por su capacidad y por su estilo ajustado a la modernidad.
Sin embargo, le critico no haber sido más sensible con el sufrimiento del pueblo. Lo otro es que debió tener las manos más fuertes contra quienes han mancillado su gestión cometiendo actos bochornosos de corrupción.
Pero, en término general, el pueblo dominicano tiene un gran recurso con él.
A los demás líderes los aprecio como figuras que entrarán al escenario sólo para permitirle a Fernández tomar aire y descansar. Pero no con peso para gravitar en la vida de la nación por largo tiempo y en término histórico.
¿Cómo funciona la relación entre católicos y protestantes?
Bueno, el catolicismo hace su trabajo por un lado y, los evangélicos, el suyo por el otro.
No hay nada en conjunto ni coordinado.
En ocasiones pasadas el Cardenal y algunos líderes atacaron al protestantismo cuando empezaron a notar su crecimiento, pero han terminado dejando las cosas así, respetándoles su espacio y derecho.
¿Cuál es la actitud del protestantismo ante la política?
En los últimos años ha habido algunos hermanos que han querido articular algo en ese sentido. Pero no se ha logrado muchas cosas.
Todo se ha limitado a movimientos que han terminado alineándose con algún partido fuerte y con vocación de poder.
Es que las principales organizaciones evangélicas, tales como el Concilio Evangélico de las Asambleas de Dios y la Iglesia de Dios, entre otros, prohíben a sus líderes incursionar en esta actividad.
Los únicos que pueden incidir en esto son los laicos.
Algunos, reconociendo, la gran masa que significan los evangélicos en el país, más de un 20%, han querido capitalizar eso. Pero ha sido difícil.
De modo que los evangélicos están distribuidos entre los partidos existentes.
Esta es una realidad que se da en casi toda América Latina.
Hace poco en el Brasil se lanzó en la búsqueda de la presidencia la hermana Marina Silva. Pero no logró la mayoría.
¿Están ustedes unidos o existen luchas de intereses entre los protestantes a nivel interno?
Bueno, siendo realista le diré que sí. Pero son cuestiones insípidas.
El mismo Jesús tuvo que lidiar con lucha de intereses entre sus discípulos.
Además, todo se hace dentro de un plano sano.
Aquí no se usan las armas de los políticos ni de la gente que se corrompe en la lucha por el poder.
¿Cómo combina usted su capacidad de comunicador con el ejercicio pastoral?
Bueno, creo que esta entrevista lo dice todo.
Primero, el periodismo me apasiona. Al igual que la vocación ministerial, esto me permite comunicarle al pueblo cosas que considero importantes para su edificación.
Me considero ser un investigador de un área poco explotado por los medios de comunicación. Algo evidente es que existen pocos periodistas dedicados a la investigación en el campo religioso. Entonces, siento que estoy en un terreno virgen y muy fértil.
¿Cuáles trabajos en ese sentido ha realizado?
Bueno escribo para varios medios de comunicación, he editado periódicos y revistas religiosos y ya llevo tres libros publicados.
¿Algo más que decir?
Simplemente gracias por la oportunidad de expresar parte de lo que pienso en la vida.
Rev. Samuel Santana
Pastor, periodista y escritor
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