ya no es nuestra Costa Rica

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Manuel Mejia

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Nov 29, 2013, 10:36:36 AM11/29/13
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La violencia en nuestro país



Los tiempos han cambiado; una gran diferencia nos aleja de un año a otro.
Pues cada bes la violencia yh la agresividad, nos acecha celosamente,
arrebatándonos la seguridad Y LACONFIANZA. EL TEMOR Y EL MIEDO QUE NOS
EMBARGA NOS COMBIERTE EN PERSONAS desconfiadas e irresolutas DE TAL MODO
QUE AL CAMINAR EN LAS ASERAS PARA DIRIGIRNOS AL TRABAJO, ESTUDIOS o
cualquier otro lugar, debemos de hacerlo muy rápido y de forma vigilante.
Tratando de huir de aquellas personas que posiblemente nada tiene que ver
con el asunto. A estas alturas ya se convierte peligroso, preguntar la hora
o alguna dirección. Es decir que es mejor no cruzar palabras con las y los
desconocidos. Ya que esto le podría costar un asalto y lo que es peor, la
vida.



Y Que decir en los barrios , La libertad es coaccionada, por un grupo que
es parte de la misma población. Aunque es una minoría, sin embargo, ejercen
un poder subyugante, controlador y de enajenación. Pues el poder de la
violencia y de la agresión, infunde un temor lesivo y degradante. Y a
esto están expuestos los educandos, quienes serán los adultos del mañana.
Que desde luego que de no enseñarles algo distinto, emularán y tomarán como
suyas esas conductas desadaptadas, de tal modo que el siclo de violencia y
agresividad, no solamente continuará si no que irá en crecimiento.



Los noticieros, ya no informan otra cosa que no sean sucesos. Esto solo
muestra que el crecimiento de la violencia y la agresión es incontenible.
Asesinatos en un charral; bajonazos, asaltos en los buses; violaciones
sexuales; trata de mujeres adolescentes y niños; violencia en los estadios,
con las barras que siguen a los equipos de fútbol, amenazas de muerte por
parte de los narcos, entre tantas otras cosas peores y denigrantes. Esto
solo indica, lo deteriorada y confundida que se encuentra la sociedad.



Y que decir de la violencia intrafamiliar donde las mujeres, las y los
niños son agredidos brutalmente. ¿Pero no debería ser el hogar, una
institución donde se enseñe buenos principios, comportamientos y modales?
Sin embargo, hoy día esto ya no es así. Pues realmente quienes educan a
nuestros niños en los hogares, se le a designado a los programas adversos
al humanismo qe ofrece la televisión, así como los juegos electrónicos y lo
que es peor, a personas inescrupulosas ajenas a la familia.



Pero surge la pregunta, ¿Quién o quienes pueden hacer algo por la seguridad
ciudadana de nuestro país? Pareciera que esta pregunta no tuviera una
respuesta clara y contundente. Puesto que las personas que tienen el poder
no se notan nada interesados en resolver esta situación. Ahí se enfrascan
en reiteradas discusiones tontas, insulsas, infructíferas, que en realidad
solo tiende a satisfacer los caprichos e intereses de unos pocos. Eludiendo
de esa manera, la verdadera realidad social de nuestro país .



A estas alturas, los actuales gobernantes de los partidos políticos
tradicionales, y que algunos de ellos ya han estado en otros goviernos
anteriores, de forma demagógica se acercan a los electores a solicitar el
boto para tratar de hacer algo por solucionar los problemas de violencia,
pero cuando ya son elegidos se les olbida las promesas de campaña.



Estos partidos tienen más de 40 años de gobernar, y no han tenido ni un
poquito de interéspor cambiar las cosas pero cada 4 años se escucha la
misma historia.





No podemos soslayar, que la paz y la seguridad que disfrutábamos en nuestro
país hace unos 30 años atrás, ya no existe. La delincuencia se ha
proliferado de forma alarmante. Los carteles de mafiosos son una realidad
manifiesta, desde hace muchos años en nuestra sociedad. Aquí ya no se está
hablando de pinches pleitos callejeros, o de carteristas. Los
delincuentes de hoy día, andan harmados hasta los dientes; El sicariato está
a flor de piel día tras día. Y dispuestos a acabar con la vida de
cualquier persona y por cualquier dinero.



A estas alturas, ya no se requiere de hablar ni ni de vanos ofrecimientos.
Ni decretos o pequeños cambios en las leyes. Se trata de undir el bisturí y
desarraigar el mal desde las raíces. Pero para el logro de esta tarea, debe
haver voluntad, compromiso, solidaridad y una vición clara de la sociedad
que se quiere; amor y pación por una Costa Rica descollante en normas,
balores y principios. Todo ello, dentro de un marco humanista.



LIC:

Manuel de Jesús Mejía Méndez







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