Sangre.

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la verdad dice que

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Mar 5, 2011, 4:19:37 PM3/5/11
to Comunidad de Testigos de Jehová
Sangre.
Levítico 17
Introducción
A. Los capítulos 17-20 siguen narrando las leyes sobre la
santidad.
B. La palabra "santo" es importante porque describe una cualidad
básica y esen¬cial de la naturaleza de Dios. Suena casi "divina",
porque tantas veces Dios ha dicho, "Sed santos porque soy santo".
"Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él" (1 Jn. 1:5). La
separación de Dios de toda inmundicia es absoluta.
C. Es razonable, pues, que el pueblo de Dios sea pueblo santo,
pueblo separado de toda inmundicia.

17:3-7 -- "Cualquier varón... que dego¬llare buey... y no lo
trajere a la puerta del tabernáculo... y nunca más sacrificarán sus
sacrificios a los demonios". La santidad re¬quería que se apartaran de
toda práctica pagana. No deberían erigir altares y sacri¬ficar en
cualquier lugar (los cananeos sa¬crificaban animales en cualquier
lugar a los demonios). Los israelitas fueron manda¬dos estrictamente a
presentar sus sacrifi¬cios delante del tabernáculo solamente.
-- "culpado de sangre" suena como homicidio. Isaías (1:11-15 y
66:1-4) habla de los sacrificios del pueblo de "doble ánimo", que
ofrecían a Dios y también a los ídolos.
A. Josué 22:11-30 demuestra el celo del pueblo al principio para
guardar este mandamiento, pero después leemos mu¬cho acerca de
"lugares altos", "bosques", etc. donde hacían sacrificios a los
ídolos.
B. Dios debe ser adorado dónde y cómo El ordena (Mat. 15:8, 9;
Jn. 4:23, 24; 1 Ped. 2:5, 9; 1 Cor. 10:31).
-- "a los demonios". Literalmente "machos cabríos
peludos" (seirim), pero esto se refiere a los demonios. Según la
superstición de la gente, éstos habitaban los campos, los desiertos y
las montañas, y tenían dominio sobre todo. Por eso la gente les
sacrificaban para evitar sus malas influencias sobre ellos.
Aprendieron esto en Egipto (compárese Josué 24:14; también 2 Crón.
11:15).
-- "tras los cuales han fornicado". Fre¬cuentemente Dios usaba
la palabra "fornicación" en sentido espiritual, hablando de la
infidelidad del pueblo, pero el culto pagano tenía por base la
in¬moralidad. Por lo tanto, Pablo dice, "huye de la fornicación (1
Cor. 6:18-20). Aun des¬pués de obedecer al evangelio los co¬rintios
tenían que resistir la presión que se les aplicaba para que
participasen en las fiestas y demás actividades sociales de los
paganos quienes practicaban cosas in¬morales como parte integral de su
culto a los demonios. Por eso hay tantas exhorta¬ciones en las dos
cartas a los corintios so¬bre el problema (1 Cor. 8:10; 10:20, 21; 2
Cor. 6:14 - 7:1). Había peligro de que los corintios cometieran la
fornicación en los dos sentidos.

17:10 -- "Si cualquier varón... comiere alguna sangre".
A. Siete veces en el Pentateuco se les prohibió comer sangre.
B. Aun en Gén. 9:4, antes de darse la ley de Moisés, se
prohibió.

17:11 -- "Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os
la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y
la misma sangre hará expiación de la per¬sona". El comer la sangre se
presenta como una ofensa grande, porque la vida de la carne está en la
sangre. Cuando la sangre se ofrecía en los sacrificios, la vida misma
se ofrecía.
-- "yo os la he dado", de otro modo tal acto no tendría
significado alguno. ¿Cómo puede la sangre de una criatura de instinto
(y por eso inocente), que no puede pecar, expiar los pecados del
hombre culpable? Porque "yo os la he dado..." dice Dios. Juan 3:16
dice que Dios "ha dado" a su Hijo. El plan de salvación bajo el
Antiguo Testamento o bajo el Nuevo Testamento es de Dios. Dios ha
dado; El provee (Gén. 22:8).
-- "yo pondré mi rostro contra la persona que comiere sangre, y
la cortaré de entre su pueblo" (ver. 10). Aunque este delito es¬capara
de la atención de los jueces, Dios se fijará y lo castigará. Esta
expresión de¬nota la ira de Dios, Sal. 34:16; Apoc. 6:16.
La práctica de comer o beber sangre era otra costumbre muy común
entre los paganos. Ellos creían que el comer o tomar la sangre les
ayudarían a tener más comunión con los demonios y aun ayu¬darles a
tener visiones de los demonios. (Creo que si comiera o tomara sangre,
no tendría visiones sino pesadillas).
Observación científica: Desde luego, toda verdad bíblica es
científica; cuando Dios afirma algo, es verdad innegable y no necesita
de confirmación humana, pero es interesante notar que es un hecho
cientí¬fico que "la vida de la carne en la sangre está". Este hecho
fue descubierto y re¬gistrado por el Dr. Harvey en el año 1828. Todos
entienden ahora que la sangre lleva alimento y oxígeno a todas partes
del cuerpo, pero anteriormente se practicaba la sangría como curación.
Se dice que se usó para tratar de salvar la vida a George Washington,
el primer presidente de los EE.UU., pero ahora se ha abandonado tal
práctica porque se reconoce que la vida está en la sangre. Dios afirmó
esta verdad desde el tiempo de Moisés, pero muchos hombres no se fijan
en lo que Dios dice. ¿Cómo sabía esto Moisés? El tenía toda la ciencia
de Egipto ("fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios",
Hech. 7:22), pero lo que él dice en Lev. 17:11 lo aprendió de Dios y
no en Egipto.

El comer sangre
Hechos 15:19, 20, 28, 29; 16:4

Introducción.
A. Frecuentemente se discute la pre¬gunta, "¿Pueden los
cristianos comer san¬gre o les queda prohibido hacerlo?"
B. Hechos 15:1 dice, "Entonces algunos que venían de Judea
enseñaban a los hermanos (gentiles): Si no os circuncidáis conforme al
rito de Moisés, no podéis ser salvos".
1. Se reunieron pues los apóstoles con los ancianos y la
iglesia de Jerusalén para que todos se dieran cuenta de lo que el
Espíritu Santo había revelado clara¬mente acerca de la obligación de
los gen¬tiles con respecto a la ley de Moisés.
2. (Aquí cabe la aclaración de que esa reunión no era un
"concilio" como los que celebran las iglesias humanas, porque en éstos
cada iglesia envía a sus delegados -- representantes -- para que cada
congre¬gación, por pequeña que sea, participe en el concilio. La
reunión de la cual Hech. 15 habla no tenía nada que ver con esa clase
de concilio).
C. El apóstol Pedro explicó cómo él aprendió del Señor que
"ninguna diferen¬cia hizo entre nosotros y ellos" (gentiles) (ver. 9)
y, por lo tanto, que no convenía poner el yugo de la ley sobre ellos;
"Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y Pablo, que
contaban cuán grandes señales y maravillas había hecho entre los
gentiles" (ver. 12); entonces Ja¬cobo, uno de los ancianos de la
iglesia de Jerusalén, dijo que "con esto concuerdan las palabras de
los profetas" (ver. 15-18) y concluyó la sesión diciendo, "Por lo cual
yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios,
sino que se les escriba que se aparten de las contamina¬ciones de los
ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre" (ver. 19). (Estas
últi¬mas dos prohibiciones se refieren a la misma cosa, porque si se
come la carne del animal "ahogado" se come sangre.)

I. El comer sangre se ha prohibido bajo las tres dispensaciones.
A. Se prohibió el comer sangre bajo la dispensación patriarcal.
1. Gén. 9:3, 4, "Todo lo que se mueve y vive, os será para
mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado
todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis"; es
decir, Dios ha hecho provisión amplia para el mantenimiento del
hombre, dán¬dole toda clase de vegetales y también toda clase de
carne, con la sola excepción de que no se coma la sangre con la carne.
a. La sangre no es un alimento y veremos porqué
digo esto, sino que más bien es la vida misma. Como todos saben, al
salir la sangre del cuerpo sacrificado para comer, sale la vida, y
por otro lado ¡la transfusión de sangre restaura la vida! En este caso
no hay que matar para comer, ni está envuelto ni implicado quitar la
vida para comer, ni el sacrificio de un animal ni el de ningún humano
con la intención de comer su carne ni su sangre, que en todo caso
tendría una función diferente a la transfusión porque seria procesada
por el sistema digestivo, la transfusión no y le diré porqué. Se
de¬muestra ignorancia al pro¬hibir la transfusión de sangre, basándose
en Hech. 15:20, 28, 29, porque la sangre no es alimento, sino que es
un vehículo para llevar el oxígeno a todas partes del cuerpo -- como
también para quitar cier¬tas inmundicias del cuerpo -- y de esta
manera mantenerlo vivo. La sangre en una transfusión pasa a ser esta
función, no es un alimento y nunca es procesada como alimento. Veamos
ejemplos que nos ayudan.
b. Compárese Gén. 3:16, 17, "De todo árbol del
huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no
comerás". Dios hizo provisión amplia para la alimentación de Adán y
Eva, pero al mismo tiempo, les puso una restricción.
c. Así también Dios provee "las legumbres y plantas
verdes" y toda clase de carne, pero impone una restricción: "carne con
su vida, que es su sangre, no comeréis".
d. Desde el principio Dios ha ins¬truido a los
hombres a apartarse "de las contaminaciones de los ídolos, de
forni¬cación, de ahogado y de sangre". Estas prohibiciones no se
originaron con la ley de Moisés.
2. Lev. 17:11, 12, "Porque la vida de la carne en la sangre
está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por
vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona. Por
tanto, he dicho a los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros
comerá sangre". Deut. 12:23, "Solamente que te mantengas firme en no
comer sangre; porque la san¬gre es la vida, y no comerás la vida
junta¬mente con su carne". 1 Sam. 14:34, "me traigan cada uno su vaca,
y cada cual su oveja, y degolladlas aquí, y comed; y no pequéis contra
Jehová comiendo la carne con la sangre".
3. Hech. 15:20, "se les escriba que se aparten de las
contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de
sangre".
4. Por lo tanto, el comer sangre siempre se ha condenado,
bajo las tres dispensaciones.
B. Era necesario que los gentiles de¬jaran de comer o beber
sangre para apartarse de todas las contaminaciones de los ídolos, pero
la Biblia ya había expli¬cado otras razones:
C. Porque la vida está en la sangre (Gén. 9:4; Lev. 17:11). La
sangre es la sede de la vida o vitalidad del animal, y esta vida es el
don de Dios. Por lo tanto, la sangre es sagrada porque se usaba para
expiar pecados. Dios no permite que el hombre coma la sangre (la vida)
del ani¬mal. Cuando el Nuevo Testamento habla de la "sangre" de
Cristo, se refiere a su vida; El dio su vida por nosotros.
D. Dios reservó la sangre para los sacri¬ficios (Lev. 17:11). La
sangre de animales apuntaba hacia la sangre de Cristo que quita los
pecados del mundo. Los hom¬bres que vivieron antes de Jesús miraban
hacia el madero (la cruz), y los que viven después de Jesús miran
hacia el madero (la cruz), y todos deben recordar que la sangre de
animales servía como instrumento de sacrificio que tipifi¬caba la
muerte de Jesús.

II. Algunos argumentos que se hacen para defender la práctica de comer
sangre.
A. Algunos citan lo que Jesús dice en Mar. 7:18, "... que todo
lo de fuera que en¬tra en el hombre, no le puede contaminar" y
concluyen que, por lo tanto, está bien comer sangre.
1. En primer lugar, este argumento no toma en cuenta el
contexto de Mar. 7:18. Si no se limita esta enseñanza a su contexto,
entonces se enseñará que está bien tomar licor, consumir drogas de
toda clase, y comer con exceso (ser glotón). Véase 2 Ped. 3:16.
2. Pero si este argumento tiene validez, entonces "las
ordenanzas" de Hech. 15:20, 28 contradicen e invalidan lo que Jesús
dijo en Mar. 7:18, porque al hablar de abstenerse de sangre y de
ahogado claramente tratan de "lo de fuera que entra en el hombre".
¿Quién puede creer que el Espíritu Santo (Hech. 15:28) hiciera tal
cosa? Obviamente la enseñanza de Mar. 7:18 debe explicarse a la luz
del contexto, al igual que 1 Cor. 6:12, "Todas las cosas me son
lícitas", y otras enseñan¬zas semejantes a estas. Lo que Cristo dice
tiene que ver solamente con la cuestión de no lavarse las manos antes
de comer (Mar. 7:2).
B. Se argumenta que se prohibió comer sangre para no ofender a
los judíos y para no evitar la comunión entre judíos y gen¬tiles; es
decir, los judíos no podían comer con los gentiles si éstos comían o
bebían sangre. Por lo tanto, se concluye que esta restricción era
provisional y que no se aplica a nosotros ahora.
1. El texto no dice tal cosa. Es una opinión humana sin base
bíblica. Hech. 15:20, 28, 29 prohíbe la fornicación tam¬bién; ¿se
prohibió para no ofender a los judíos o para promover la comunión
entre judíos y gentiles? Algunos dicen que el mandamiento de apartarse
de la forni¬cación es una prohibición universal pero que el
mandamiento de apartarse de san¬gre y de ahogado era mandamiento
provi¬sional, pero lo que dicen es una afirma¬ción sin prueba. No la
pueden probar.
2. La verdad es que este texto habla de "cosas
necesarias" (Hech. 15:28). Eran "cosas necesarias" en el primer siglo
y serán "cosas necesarias" hasta el fin del mundo.
3. En Rom. 14 y 1 Cor. 8 y 10 Pablo habla de cosas lícitas
que se pueden prac¬ticar con tal que no se haga tropezar al hermano,
pero la fornicación y el comer sangre no son cosas lícitas.
C. Se argumenta que el asunto bajo con¬sideración en esa sesión
tuvo que ver con la sujeción de los gentiles a la ley de Moisés y que,
por lo tanto, la decisión pronunciada en los vers. 20, 28, 29
solamente servía para quitar algunas restricciones de la ley de
Moisés.
1. Otra vez preguntamos si se quitaba también la prohibición
de la for¬nicación.
2. Además, como ya se ha explicado, estas prohibiciones no
se originaron con la ley de Moisés.
D. El argumento principal de los que de¬fienden la práctica de
comer sangre se basa en lo que Pablo dice en 1 Cor. 10:25, 27, "De
todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por
motivos de conciencia... de todo lo que se os ponga delante comed, sin
preguntar nada por motivos de conciencia".
1. Algunos creen que la palabra "todo" incluye la sangre,
pero Pablo habla de la carne y ni siquiera menciona la san¬gre en
tales textos (Rom. 14; 1 Cor. 8 y 10).
2. El Señor ha revelado claramente a través de los apóstoles
que ya no hay carne "inmunda" (Hech. 10:15; 1 Tim. 4:4).
3. También Pablo explicó que se podía comer de cualquier
carne aunque ésta se hubiera sacrificado a los ídolos, pero puso una
condición: de que tal acto no diera ocasión de caer a algún hermano
débil (1 Cor. 8:9).
4. Pero el comer sangre no tiene nada que ver con el tema
tratado en Rom. 14; 1 Cor. 8 y 10. Pablo no enseña en estos textos que
ahora se puede fornicar ni tampoco que se puede comer sangre.

Conclusión:
A. Recuérdese, pues, que Hech. 15:20, 28, 29 trata de "estas
cosas necesarias" y no de asuntos de opinión (Rom. 14:1).
B. Las prohibiciones de Hechos 15 se llaman "ordenanzas" (Hech.
16:4). La pa¬labra griega es dogma y aparece también en Hech. 17:7
(los "decretos" de César, como también en Luc. 2:1, "edicto" de
César), y en Efes. 2:15 y Col. 2:14 (los de¬cretos u ordenanzas de la
ley de Moisés). Por lo tanto, Hech. 15:20, 28, 29 revela or¬denanzas o
decretos del Espíritu Santo para la iglesia universal hasta el fin del
mundo.
C. Los hermanos inspirados revelaron la ley de Dios en Hech.
15:20, 28, 29 con respecto a abstenerse "de lo sacrificado a los
ídolos, de sangre, de ahogado y de for¬nicación". Después el apóstol
Pablo reveló (por el mismo Espíritu Santo, 1 Cor. 14:37) que bajo
ciertas circunstancias los cristianos sí podían comer la carne que se
había sacrificado a los ídolos; es decir, Hech. 15:29 especifica la
ley, y 1 Cor. 8 y 10 revela la excepción de la ley. No hay en absoluto
contradicción entre los dos tex¬tos. La ley es una cosa y la excepción
es otra cosa. Compárese la ley de Cristo so¬bre el divorcio y segundas
nupcias (Mar. 10:12; Luc. 16:18, etc.) y la excepción de la ley en
Mat. 5:32; 19:9.
D. Pero no hay excepción alguna de la ley que prohíbe la
fornicación y el comer sangre.
E. Por lo tanto, nos conviene tomar muy en serio esta
prohibición y no dis¬minuirla con opiniones humanas. Algunos afirman
que Hech. 15:20, 28, 29 no prohíbe el comer sangre ahora, pero lo que
dicen es simplemente la afirmación (opinión) de ellos, porque no la
pueden probar.

* * * * * * * * * *

17:13 -- "Y cualquier varón... que cazare animal o ave que sea
de comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra".
A. Deberían hacer esto para evitar la profanación de la sangre,
y para evitar cualquier uso idólatra de ella. Los israeli¬tas tenían
que recordar siempre que la sangre era consagrada por Dios como
ins¬trumento de expiación por sus pecados.
B. El cubrir la sangre era un acto de res¬peto semejante a la
sepultura de un cuerpo.

17:15 -- "Y cualquier persona... que comiere animal mortecino o
despedazado por fiera... será inmunda..." Podían echarlo a los perros
(Ex. 22:31) y podían darlo o venderlo a un extranjero (Deut. 14:21).
Compárese Ezeq. 4:14, "Y dije: ¡Ah, Señor Jehová! he aquí que mi alma
no es inmunda, ni nunca desde mi juven¬tud hasta este tiempo comí cosa
mortecina ni despedazada, ni nunca en mi boca entró carne inmunda".

christianhonest

unread,
Mar 6, 2011, 2:14:09 AM3/6/11
to Comunidad de Testigos de Jehová
Me he tomado la molestia de comentar someramente algunos aspectos de
esta discusión. Es en mi opinión, un escrito bastante apegado a la
historia bíblica, pero carece de alguna profundidad filosófica. Y
me explico.
Dice nuestro interlocutor: “”> Observación científica: Desde
luego, toda verdad bíblica es
> científica; cuando Dios afirma algo, es verdad innegable y no necesita
> de confirmación humana, pero es interesante notar que es un hecho
> cientí¬fico que "la vida de la carne en la sangre está".

Este comentario tiene, obviamente, que ser cualificado. La Biblia no
posee necesariamente verdades científicas. En efecto, la ciencia ni
siquiera afirma que existen las verdades científicas. La filosofía de
la ciencia moderna sólo afirma que enuncia constructos o hipótesis de
trabajo, pero que todos ellos están sujetos a revisión continua. No
puede adjudicársele a la Biblia la emisión de verdades científicas,
pues la Biblia es un libro precientifico, hecho en un tiempo cuando ni
siquiera existía el vocabulario contemporáneo de la ciencia para
explicar dichos conceptos científicos, que no podían ser imaginados ni
expresados en lenguaje científico moderno.

Un estudio concienzudo de la comunicación de Dios con los hombres nos
muestra que en esencia, aparte de unas breves—aunque muy importantes--
comunicaciones registradas con Caín, Noe, Abraham, los patriarcas y
los profetas, y obviamente, con el breve periodo de Jesús y sus
apóstoles, la comunicación de Dios con el pueblo hebreo se limito a la
entrega de los Diez Mandamientos. Se sabe que el resto de los libros
de las Escrituras Hebreas, fueron redactados por Moisés y los levitas,
los cuales en efecto pudieron haber continuado modificando el texto
hebreo hasta siglos posteriores a la existencia de Moisés. En
efecto, dichos libros poseen innumerables referencias a asuntos
precientificos y anticientíficos, que son el producto del folklore
cultural judio y que nada tienen que ver con las intenciones morales
finales de Dios. Y que por lo cual Dios destruiría ese código con
todas sus adherencias de origen humano hechas por los judíos como
materia de mores culturales.

Luego, la afirmación de que la “”vida de la carne en la sangre esta””
no es una declaración exhaustiva. La vida de los seres humanos
depende de muchas cosas más que la sangre, como lo son el aire, los
alimentos, las medicinas, etc. Hay que resaltar que prácticamente
todas las comunicaciones de Dios con el hombre, fueron encaminadas a
magnificar al hombre la importancia de considerar la vida como lo más
valioso que Dios le ha dado, algo sagrado que el tiene que
salvaguardar como condición para la salvación.

Así, le implica a Caín, que la vida de su prójimo es responsabilidad
de cada ser humano, pues somos “”guardas de nuestros hermanos””.
Hace luego la más clara afirmación de la santidad de la vida en las
palabras a Noe en Gen 9, donde no sólo se expresa sobre la santidad de
la vida humana, sobre la cual deberá responder cada hombre con su
propia vida, pero sobre la vida animal, la cual no deberá derramar por
deporte, como Nemrod, cazador en oposición a Jehová. ( Luego expresará
el mismo sentido corrigiendo la impulsividad irracional de Abrahán—que
Dios mismo ha generado, de sacrificar a su hijo en obediencia a Dios,
para enseñarle que la vida de su hijo es sagrada, y que hay medios
legales o litúrgicos para llevar a cabo ese sacrificio, sin necesidad
de recurrir al filicidio, como lo ya lo había hecho Abel, al traer
animales primogénitos de su rebaño como expiación por los pecados y
para agradar a Dios. )

Ahí con Noe, aunque ya prefigurado con el caso de Abel, Dios decide
REPRESENTAR la vida por la sangre, pues la forma más directa de
arrancarla es extrayéndola violentamente de cualquier ser viviente.
Para fines de esa representación y para imprimir en la vida de los
hombres un respeto preeminente sobre la vida, Dios establece un ritual
de derramar la sangre de los animales, a los fines de que cada vez que
el hombre disponga de la vida de un animal para fines alimenticios,
recuerde que esa vida es sólo una concesión especial que Dios le ha
dado. Eso evidentemente, no aplica a la vida de los hombres, que es
sobremanera sagrada, y por la cual se le pedirá cuentas con su propia
vida.

La mayoría de los hombres tiene la capacidad de seguir el formalismo
de un ritual, pero debido a su incapacidad de recordar cosas
abstractas como son los símbolos o las entidades biológicas como lo es
la vida, si no se les recuerda continuamente que dicho ritual tenia
la intención de perpetuar un respeto profundo a la santidad de la vida
en general y en particular de la vida humana, siguen viviendo felices
con el ritual, pero empiezan a faltarle al sentido último a ese
ritual. Así tratan su propia vida de forma temeraria, y la de los
demás como algo subsidiario o relativo.

El mejor ejemplo de eso, es el de los TJ, que se inmolan en el falso
altar de la obediencia al ritual de derramar la sangre en el caso de
una transfusión, y se sienten orgullosos de asesinar a sus propios
hijos negándoles una transfusión de sangre. Llegan al punto de citar
el acto irreflexivo de Abrahán de asentir a quitarle la vida a su
hijo, sin atender a la corrección héchale por Dios, de que el
principio de la santidad de vida humana impide quitarla cuando hay
medios litúrgicos o legales para cumplir con la ley del ritual sin
violentar el espíritu de la ley de Dios que nos conmina a considerar
la vida como sagrada.

La Biblia es un libro precientifico que no anticipaba el procedimiento
científico de la transfusión de sangre, pero si los hombres tuvieran
al menos una distinción clara del principio filosófico-jurídico
envuelto de que el espíritu de la ley de Dios y el respeto a los
principios morales que nos enseñan a ver la vida como sagrada tienen
preeminencia sobre los rituales y los mecanismos legales y
litúrgicos, no nos enfrentaríamos a esta terrible y anómala situación
de asesinato glorificado.

En efecto, encontramos pues, una terrible paradoja de que puede haber
personas que no crean ya en el ritual de derramar la sangre de
animales y quizá la coman, pero que encontrarían como algo horrendo
atentar contra el espíritu de esa ley divina de quitarle la vida a
otro ser humano. Aunque por otra parte, podemos encontrar gente como
los TJ, que jamás violarían el ritual de no comer sangre, pero que
asesinarían a sus hijos al no entender la preeminencia de los
principios sobre los rituales.

Y esto nos hace reflexionar sobre las palabras de Pablo (2 Cor
3:7-11) de que todo el código mosaico, todo el contenido jurídico que
se desprende de los Diez Mandamientos, pero incluyéndolos a estos,
fueron abolidos por Dios, y no tienen carácter de obligatoriedad
jurídica sobre el hombre. Y Pablo nos hace pensar en Romanos 14:5-7
que podemos guardar un día si nos place dedicárselo a Dios, pero no
podemos obligar a otros a guardar un sábado, pues por ese mismo nuevo
pacto de Jesús, toda la ley judía y el mandamiento que ordenaba
guardar el sábado también fue abolido. No empece a que en un momento
fuera algo tan serio por lo que una persona podía ser condenada a
muerte si lo violaba.

Los cristianos fueron llamados para ser libres, (Gal 5:13), ya no
dependen de ningún código jurídico que no sea otro que los
mandamientos de amar a Dios y amar a su prójimo, y por eso Pablo les
recuerda en Gálatas producir los frutos del espíritu como única
condición de su libertad. Todo ese código jurídico cristiano se
resuelve en amar a Dios en nuestro prójimo, porque sólo a él vemos. (1
Juan 4:20) Y su vida es sagrada, porque como se implicó con Caín,
somos guardianes de la vida de nuestros hermanos; porque como se le
dijo a Noe, nuestra vida respondería por la vida de nuestro prójimo;
porque como se le dijo a Abrahán, la vida de nuestros hijos y nuestros
amados es de un valor superlativo sobre los mecanismos legales y
litúrgicos.


Christianhonest

la verdad dice que

unread,
Mar 7, 2011, 11:58:02 AM3/7/11
to Comunidad de Testigos de Jehová
Gracias, es un punto que continuaré incluyendo en este tema. Si te es
posible traernos a la memoria algunos ejemplos bíblicos además de los
que ya citas sería excelente, nos gustaría que nos diera su nombre, yo
soy Esteban. Hasta pronto, un gusto servir.

Lucy Martínez Triana

unread,
Mar 7, 2011, 12:23:58 PM3/7/11
to comunidad-de-te...@googlegroups.com
Gracias a los dos,  son temas sumamente interesantes los cuales aprecio con todo mi corazon, recien entre a este grupo, vivo en Durango Mexico, que tengan un bello inicio de semana que JEHOVA DIOS los cuide, Luz Mercedes Martínez 


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--
"La Sonrisa es el alumbrado de la cara y la calefacción del corazón"
 

la verdad dice que

unread,
Mar 8, 2011, 9:39:35 AM3/8/11
to Comunidad de Testigos de Jehová


Hola Lucy, de Méjico, bienvenida, la página es tuya, lee y participa
lo que quieras. Todos pueden exponer temas y/o preguntar y otro
responder. Se puede traer cualquier tema a debate, solo que sea lo más
formal posible, con argumentos e ideas bien definidas. No deseamos
hacer de esta una página más de crítica, si no de avance en
conocimiento serio y elegante, que nos ayude a todos.
Buen día, y que nuestro Padre Celestial nos bendiga y tenga
misericordia de cada uno de nosotros. Necesitamos tener una fe
inquebrantable, para eso se necesita decisión profunda desde nuestro
corazoncito. Ahí es donde nacen nuestros problemas y es ahí donde
debemos trabajar y donde Dios lo hace también en nosotros, Mat., 15:
19, 20; Rom. 5: 5.
Pro, 4: 23-27 dice “Más que todo lo demás que ha de guardarse,
salvaguarda tu corazón, porque procedentes de él son las fuentes de la
vida. 24 Quita de ti mismo la tortuosidad del habla; y la sinuosidad
de labios aleja de ti. 25 En cuanto a tus ojos, directamente adelante
deben mirar, sí, tus propios ojos radiantes deben mirar con fijeza
directamente enfrente de ti. 26 Allana el derrotero de tu pie, y
establézcanse firmemente todos tus propios caminos. 27 No te inclines
a la derecha ni a la izquierda. Quita tu pie de lo que es malo”.
Para terminar solo agregar tu comentario final, donde expresas “La
Sonrisa es el alumbrado de la cara y la calefacción del corazón”.
Hasta pronto, soy Esteban.
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