RECORDAD, SUFI...
Sé como el Sol para la Gracia y la Piedad.
Sé como la noche para cubrir defectos ajenos.
Sé como una corriente de agua para la generosidad.
Sé como la muerte para el odio y la ira.
Sé como la Tierra para la modestia.
Aparece tal como eres.
Sé tal como pareces.
Si pudieses liberarte, por una vez, de ti mismo,
el secreto de los secretos se abriría a ti.
El rostro de lo desconocido, oculto más allá del universo,
aparecería en el espejo de tu percepción.
En realidad, tu alma y la mía son lo mismo.
Aparecemos y desaparecemos el uno con el otro.
Este es el verdadero significado de nuestras relaciones.
Entre nosotros, ya no hay ni tú ni yo.
El valle es diferente, por encima de religiones y cultos.
Aquí, en silencio, baja la cabeza.
Húndete en la maravilla de Dios.
Aquí no hay sitio para religiones ni cultos.
Hay un Alma dentro de tu Alma. Busca ese Alma.
Hay una joya en la montaña del cuerpo. Busca la mina de esta joya.
¡Oh, sufí, que estás de paso!.
Busca dentro, si puedes, y no fuera.
En el amor, no hay alto ni bajo,
mala conducta ni buena,
ni dirigente, ni seguidor, ni devoto,
sólo hay indiferencia, tolerancia y entrega.