Así es, a pedido de mi esposa así como de
Vickita y Kathy, comunicadoras de DH FACILITADORES, me puse los zapatos
de tacón. Les cuento que hubo muchas risas y asombro.
Risas y carcajadas por la curiosa y anecdótica situación. No suele verse
a hombres ponerse zapatos de mujer. Supongo, que el asombro se produjo
por la voluntad de hacerlo a pesar de mi dura resistencia, superando mi
temor típicamente masculino.
Ahora, luego de un día, me doy
cuenta que el miedo a hacerlo era sólo un prejuicio. Fue el temor a
perder un ápice de mi auto-imagen. El arriesgarme a descubrirlo sólo me
hizo crecer como ser humano.