HOMILÍA SOCIAL PARA ARGENTINA
Homilía social breve para la Argentina inspirada en san Agustín
Queridos hermanos y hermanas:
San Agustín, en medio de disputas intensas dentro de la Iglesia de su tiempo, formuló una regla luminosa:
“Si hallamos algo verdadero incluso en los hombres malvados, corrijamos la maldad sin destruir la verdad que hay en ellos.”
Es una regla sencilla, pero revolucionaria para nuestro país.
Vivimos momentos en los que la confrontación parece más fuerte que la búsqueda del bien común.
En la Argentina actual, muchas veces escuchamos para refutar y no para comprender, para derrotar y no para construir.
Pero Agustín nos invita a un camino distinto: discernir, no destruir; unir, no dividir; purificar, no cancelar.
Porque la verdad —dice él— no pertenece a un partido, a un sector o a un grupo.
La verdad es de Dios, y Dios la siembra incluso en quienes piensan distinto a nosotros.
Por eso, antes de condenar en bloque, antes de descalificar al otro, busquemos esa chispa de verdad que guarda, aunque esté mezclada con errores o pasiones.
Este criterio puede sanar nuestra convivencia.
Cuando reconozco la verdad en el otro, lo trato como hermano, no como enemigo.
Y cuando corrijo desde la verdad compartida, la corrección deja de ser agresión y se convierte en camino de crecimiento común.
En tiempos de crisis económica, de tensiones políticas y de heridas sociales profundas, esta mirada es urgente.
La fe no nos pide renunciar a las convicciones, sino renunciar al odio.
No nos pide esconder los errores, sino corregirlos con misericordia, sin arrasar lo bueno que también está allí.
Pidámosle hoy al Señor este don:
que Argentina se convierta en una tierra donde podamos discernir lo verdadero en cada persona,
construir a partir de ese bien,
y purificar con paciencia aquello que necesita ser corregido.
Que san Agustín interceda por nosotros y nos enseñe a mirar al otro con verdad y caridad,
para que nuestra patria crezca en unidad, justicia y paz.
Amén.