Alejandro,
Me gusta tu idea. Incluso ya la habíamos platicado alguna vez.
Me parece que la intuición va por el camino correcto. Simplemente te
plantearía dos preguntas:
Hablas de perfecciones 'relacionales'. Sostienes que Dios debe tener
tales porque si no, le faltarían algunas perfecciones. Así planteado,
parece que la relación en sí no es una perfección, sino que el ente
relacional puede o no gozar de perfecciones. Dios, en tanto ser
relacional, tendría también las perfecciones propias de las
relaciones. Si esto es como tú dices, me parece que dejas sin
justificar una cosa todavía más importante: 'la relación como una
perfección en sí misma', independientemente de sus atributos, me
refiero al modo de ser relacional como un modo de ser más perfecto.
Creo que tu argumentación no acaba por justificar el ser relacional de
Dios por considerar al modo de ser relacional ya como una perfección,
sino como una necesidad (una excusa) para que Dios pueda tener otras
perfecciones, a saber, las de los entes relacionales.
Para decirlo de otro modo: hay dos tipos de perfecciones: las
individuales y las relacionales (y aquí admitiendo que podría haber
más y que Dios las tendría que tener sin por esto afectar el punto
ahora discutido). Las primera se predican de los sujetos indivduales y
las segundas se predican de los sujetos relacionales. Esto obliga a
que Dios sea Él una rélación para que pueda ser sujeto de las
perfecciones relacionales (por cierto, habría que decir cuáles son
éstas).
Sin embargo, parece que en el Cristianismo no es que Dios sea relación
y en tanto tal se le prediquen ciertas perfecciones. Si bien eso puede
ser verdad, la importancia de Dios como trinidad no radica tanto el
hecho de que en cutanto comundiad y relación pueda ser sujeto de
perfecciones relacionales, sino en que la comunidad y la relación en
sí mismas son modos de ser más perfectos que la individualidad.
Tu argumentación parte de los atributos que se pueden predicar de los
tipos de sujetos: individuales o relacionales, no tanto de considerar
el valor ontológico de cada uno de estos dos modos de ser en sí
mismos, más allá de los atributos que se les puedan predicar. Y si lo
hace, me parece que reduces el valor del ser relacional al valor de
sus atributos, cuando en realdiad debemos justificar que el modo de
ser de la relación es más perfecto que el de la individualidad,
considerado en sí mismo, no por los atributos que pueda o no tener.
Por otro lado, (y este comentario me parece un poco más bruto, aunque
la duda es sincera) te pregunto: si es como tú lo señalas, ¿por qué
habría que suponer en Dios una trinidad y no una dualidad, o cuatro
personas? No encuentro que justificación encontraría la sola razón
para suponer una trinidad. Con la dualidad bastaría para hablar de
comunidad: nos sobraría una persona divina. O, en todo caso, habría
que justificar por qué se limita a tres y no más.