Re: Sexualidad y celibato ministerial.

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José María

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Sep 9, 2008, 9:33:53 AM9/9/08
to coloquiod...@googlegroups.com
En "respuesta" a las cuestiones que plantea J.M.P.C. sobre la sexualidad y el celibato ministerial:

1) Creo que, aunque el tema del celibato ministerial evidentemente va unido de alguna manera al tema de la sexualidad, en las objeciones o inquietudes que planteaste no hay una clara distinción entre los dos temas. Tal parece, en algunos de los puntos, que la imposición obligatoria del celibato fuera un asunto que concierne a la concepción de la sexualidad en el catolicismo y no meramente a un asunto de índole práctica que jamás apela a una concepción negativa de la sexualidad.
2) Las objeciones que planteas que incumben directamente al tema del celibato y no al de la sexualidad, son casi las mismas que las que Paulo VI menciona en Sacerdotalis Caelibatus.

Pongo nada más los títulos:

El celibato y el Nuevo Testamento

Los Padres de la Iglesia

Vocación y celibato

El celibato y la escasez de clero

Sombras en el celibato

Violencia a la naturaleza

Formación inadecuada

A mi parecer, Paulo VI ofrece una respuesta completa y todavía actual a casi todas las objeciones que se pueden plantear dentro del seno de la Iglesia. Evidentemente, vale la pena leer esta encíclica con un espíritu revisionista, pero me parecería más sensato que la leyéramos y comentáramos todos y luego, tomándola como base, planteáramos nuevas dudas y objeciones.

Aquí está la encíclica:

http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_24061967_sacerdotalis_sp.html

Te parecerá chafa que te responda con un "Leamos esto". La intención de este coloquio no es blandir textos ni esgrimir libros, sino comentarlos e incluso especular "libremente" un poco a lo Sada, conscientes de que para hacer verdadera teología tendríamos que hablar por lo menos diez lenguas, haber leído a los Padres de la Iglesia y, sobre todo, leer a von Balthasar de corrido y sin levantar la ceja una sola vez a lo largo de todo su corpus. Pero creo que en este caso la lectura de la encíclica es un buen punto de partida para ordenar la discusión, porque ofrece una visión global del problema y de las respuestas que da la Iglesia. Después podemos detenernos en alguna de sus partes y retroceder un poco.









 






mas, la vocación sacerdotal, aunque divina en su inspiración, no viene a ser definitiva y operante sin la prueba y la aceptación de quien en la Iglesia tiene la potestad y la responsabilidad del ministerio para la comunidad eclesial; y por consiguiente, toca a la autoridad de la Iglesia determinar, según los tiempos y los lugares, cuáles deben ser en concreto los hombres y cuáles sus requisitos, para que puedan considerarse idóneos para el servicio religioso y pastoral de la Iglesia misma.

2008/9/8 José Manuel Pérez Cárdenas <jmpe...@gmail.com>

Propongo este tema por sus implicaciones con la actualidad de la
teología en el debate del papel del celibato ministerial en las
Iglesias Orientales y la Iglesia Romana.

Algunas ideas:

1.- Si hoy las Iglesias Orientales y ciertas ramas del Hasidismo
(Judaísmo) encuentran conciliación entre vida matrimonial y ministerio
sagrado, y si en general, los textos neotestamentarios miran con
serenidad y benevolencia la sexualidad como realidad plenamente
humana; y se mostraron hostiles con algunas corrientes contrarias a la
sexualidad, como algunas sectas gnósticas contrarias al matrimonio,
por ejemplo. ¿Por qué hoy diversas Iglesias (Ortodoxas y Luteranas en
su mayoría), perciben cierta dureza de parte de Roma en la teología
católica respecto al punto?

2.- Si fue el propio San Pablo quien puso en guardia a los cristianos
contra la concepción gnóstica que prohibía el matrimonio, y si algunas
de esas tendencias dieron lugar a Iglesias cismáticas excesivamente
rigoristas (el encartismo consideraba a la mujer como obra del
demonio, por ejemplo), ¿Por qué los Padres de la Iglesia, en su
conjunto (¡Si!, incluyendo a los Padres más rigoristas y ascéticos
como San Jerónimo y San Epifanio de Salamina), se opusieron a estas
desviaciónes heréticas que contradecían la auténtica concepción
cristiana del mundo y de la vida conyugal?

3.- Digo vida conyugal y no matrimonial por mero dato histórico. El
matrimonio fue inscrito canónicamente por el Papa Inocencio III. (En
tiempos posteriores a su papado: vida conyugal, co-habitación), no lo
sé, pero quizá esta mera diferencia en conceptos tenga implicaciones
en la segunda reforma del Codex I.I.

4.- Tomemos el ejemplo de la Iglesia Siria, que sigue el paradigma de
que en la Iglesia primitiva no se planteaba problema alguno entre
ministerio eclesial y celibato, sino más bien, se planteaba
divergencia entre bautismo y vida conyugal ya que este último objeta
la admisión al Bautismo en dicha Iglesia. Pareciera que esta comunidad
cristiana -que se tiene sus orígenes en el Concilio de Nicea- y en
general las primeras comunidades cristianas se permearon de filosofía
platónica, con lo cual sus miembros pudieron encontrar problemas al
querer armonizar su bautismo y la vida conyugal. Pienso que para este
punto Don Sergio podría ilustrarnos.

5.- Si hoy los católicos admitimos que un Concilio y sus frutos son
obra del Espíritu Santo, ¿Por qué el Concilio de Nicea rechazó la
pretensión de algunos Padres conciliares de imponer el celibato o la
continencia conyugal a los ministros de la Iglesia si su intención era
la de imponer la primacía del matrimonio contra las herejías que
arreciaban, como la encratista?

6.- En las Iglesias orientales, todavía hasta el siglo V existían los
obispos casados, ¿Por qué se  rompe con esta tradición si dicha
fractura se dió por un edicto imperial (Código Teodosiano) que impuso
el celibato a los obispos que eran célibes al momento de su
consagración y no como fruto de un concilio celebrado?

7.- En la Iglesia Occidental el Papa León magno autorizó a cohabitar
con sus esposas a los clérigos casados antes de la ordenación
sacerdotal (451 a.D.),  pero fue el mismo Pontífice quién extendió la
ley del celibato a los subdiaconos. Pareciera que hay una
contradicción entre las regulaciones impuestas por este Papa, ¿no
creen?

En definitiva, ¿El debate teológico debe apelar a la historia?



Alejandro

unread,
Sep 10, 2008, 8:15:22 PM9/10/08
to Coloquio de Teología
Harry, dada la cita que pones de San Pablo, se ve con claridad que el
celibato ministerial no forma parte esencial del orden sacerdotal,
pienso. No se trata de una cuestión dogmática. Es más bien de aquellas
cosas que el jefe de la Iglesia puede "atar en la tierra, para que
queden atada en el cielo", o bien desatar en un momento dado.

Comprendo la profundidad y la riqueza del celibato, pero pregunto:
dado que es un signo nobilísimo de devoción, y no esencial a la
naturaleza del sacerdote, ¿no debería quedar a la libertad del
individuo? ¿no sería entonces un verdadero don gratuito?

On 10 sep, 12:34, José Manuel Pérez Cárdenas <jmper...@gmail.com>
wrote:
> De acuerdo. Ahora, las objeciones, el sentido de mis especulaciones y
> de mis dudas, son más de alguien interesado en la historia de la
> Iglesia y la trascendencia de los cismas que las de un teólogo
> amateur, si por eso no cumple el perfil del grupo, pues no, entonces
> no sirvo para esto, además no hablo más de 3 idiomas y a duras penas
> entiendo a von Balthasar cuando habla de temas triviales. Curiosamente
> en el debate ecuménico entre Walter Kasper, Rowan Williams  y
> Bartolomeo I los recursos históricos son asunto de primer orden, junto
> con los teológicos, claro.
>
> Lo que quise decir (en sentido histórico) fue que los primeros
> cristianos y su iglesia primitiva crecieron con una imagen muy ligada
> a las estructuras familiares, esto incluye la perspectiva de las
> reuniones de los fieles para asambleas paleocristianas en donde se
> esperaba que los líderes de dichas comunidades -Obispos, presbíteros y
> diáconos- fueran buenos padres de familia y que estuvieran unidos a
> sus esposas:
>
> "El obispo debe ser hombre de una sola mujer..., que sepa gobernar
> bien su propia casa y mantener a sus hijos en la sumisión de manera
> perfectamente digna, porque quien no sabe gobernar su casa ¿cómo podrá
> cuidar de la Iglesia de Dios?"  (1 Tim 3,4-5), (Tit 1 6-9).
>
> En este punto creo que el asunto va más por la divergencia histórica
> que por la teológica, para eso está la encíclica que comentas y la
> cita que acontinuación copio, es un fragmento de Sacramentum Caritatis
> que se relaciona con el tema:
>
> The Eucharist and priestly celibacy
>
> 24. The Synod Fathers wished to emphasize that the ministerial
> priesthood, through ordination, calls for complete configuration to
> Christ. While respecting the different practice and tradition of the
> Eastern Churches, there is a need to reaffirm the profound meaning of
> priestly celibacy, which is rightly considered a priceless treasure,
> and is also confirmed by the Eastern practice of choosing Bishops only
> from the ranks of the celibate. These Churches also greatly esteem the
> decision of many priests to embrace celibacy. This choice on the part
> of the priest expresses in a special way the dedication which conforms
> him to Christ and his exclusive offering of himself for the Kingdom of
> God. (75) The fact that Christ himself, the eternal priest, lived his
> mission even to the sacrifice of the Cross in the state of virginity
> constitutes the sure point of reference for understanding the meaning
> of the tradition of the Latin Church. It is not sufficient to
> understand priestly celibacy in purely functional terms. Celibacy is
> really a special way of conforming oneself to Christ's own way of
> life. This choice has first and foremost a nuptial meaning; it is a
> profound identification with the heart of Christ the Bridegroom who
> gives his life for his Bride. In continuity with the great ecclesial
> tradition, with the Second Vatican Council (76) and with my
> predecessors in the papacy, (77) I reaffirm the beauty and the
> importance of a priestly life lived in celibacy as a sign expressing
> total and exclusive devotion to Christ, to the Church and to the
> Kingdom of God, and I therefore confirm that it remains obligatory in
> the Latin tradition. Priestly celibacy lived with maturity, joy and
> dedication is an immense blessing for the Church and for society
> itself.
>
> ¿Ya invitaron al Pardo?

Pardo

unread,
Sep 10, 2008, 10:24:25 PM9/10/08
to Coloquio de Teología
La autoridad de Pablo es suficiente para probar que el ministerio
sacerdotal (tanto episcopal como prebiterial) no implica
necesariamente la opción por el celibato.
Otro testimonio es el mencionado a propósito de las iglesias
orientales. Pero el mismo Vaticano II no duda afirmar en uno de sus
decretos que el celibato "no es exigible por la naturaleza misma del
sacerdocio, como aparece por la práctica de la Iglesia primitiva y por
la tradición de las Iglesias Orientales".

De modo que la discusión a propósito de este tema no creo que deba ser
de índole dogmático. Los argumentos en favor o en contra del celibato
habrán de calibrarse no en función de criterios de ortodoxia, sino de
utilidad. Me parece que lo dogmático, el recurso a la escritura a los
Padres y a los Concilios Ecuménicos (que a mi juicio lo son sólo los 7
primeros) llega sólo hasta el punto siguiente y nada más: El
sacerdocio no incluye de suyo la vocación por el celibato, pero
tampoco la excluye. Pero esto último es lo único que defienden que
liberalidad a propósito del tema. No sirve alegar, creo, que es
prerrogativa del Papa decidir al respecto, pues aunque sí la tuviera,
lo que se está discutiendo es en qué sentido debiera decidir al hacer
uso de dicha prerrogativa. Por lo demás, creo que el documento de
Pablo VI no concluye lo que se espera que concluya, a saber, la
necesidad del celibato; prueba solamente que es conveniente, pero en
eso apenas y se distingue de sus "oponentes".
> > ¿Ya invitaron al Pardo?- Ocultar texto de la cita -
>
> - Mostrar texto de la cita -
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