El celibato y el Nuevo Testamento
Los Padres de la Iglesia
Vocación y celibato
El celibato y la escasez de clero
Sombras en el celibato
Violencia a la naturaleza
Formación inadecuada
A mi parecer, Paulo VI ofrece una respuesta completa y todavía actual a casi todas las objeciones que se pueden plantear dentro del seno de la Iglesia. Evidentemente, vale la pena leer esta encíclica con un espíritu revisionista, pero me parecería más sensato que la leyéramos y comentáramos todos y luego, tomándola como base, planteáramos nuevas dudas y objeciones.
Propongo este tema por sus implicaciones con la actualidad de la
teología en el debate del papel del celibato ministerial en las
Iglesias Orientales y la Iglesia Romana.
Algunas ideas:
1.- Si hoy las Iglesias Orientales y ciertas ramas del Hasidismo
(Judaísmo) encuentran conciliación entre vida matrimonial y ministerio
sagrado, y si en general, los textos neotestamentarios miran con
serenidad y benevolencia la sexualidad como realidad plenamente
humana; y se mostraron hostiles con algunas corrientes contrarias a la
sexualidad, como algunas sectas gnósticas contrarias al matrimonio,
por ejemplo. ¿Por qué hoy diversas Iglesias (Ortodoxas y Luteranas en
su mayoría), perciben cierta dureza de parte de Roma en la teología
católica respecto al punto?
2.- Si fue el propio San Pablo quien puso en guardia a los cristianos
contra la concepción gnóstica que prohibía el matrimonio, y si algunas
de esas tendencias dieron lugar a Iglesias cismáticas excesivamente
rigoristas (el encartismo consideraba a la mujer como obra del
demonio, por ejemplo), ¿Por qué los Padres de la Iglesia, en su
conjunto (¡Si!, incluyendo a los Padres más rigoristas y ascéticos
como San Jerónimo y San Epifanio de Salamina), se opusieron a estas
desviaciónes heréticas que contradecían la auténtica concepción
cristiana del mundo y de la vida conyugal?
3.- Digo vida conyugal y no matrimonial por mero dato histórico. El
matrimonio fue inscrito canónicamente por el Papa Inocencio III. (En
tiempos posteriores a su papado: vida conyugal, co-habitación), no lo
sé, pero quizá esta mera diferencia en conceptos tenga implicaciones
en la segunda reforma del Codex I.I.
4.- Tomemos el ejemplo de la Iglesia Siria, que sigue el paradigma de
que en la Iglesia primitiva no se planteaba problema alguno entre
ministerio eclesial y celibato, sino más bien, se planteaba
divergencia entre bautismo y vida conyugal ya que este último objeta
la admisión al Bautismo en dicha Iglesia. Pareciera que esta comunidad
cristiana -que se tiene sus orígenes en el Concilio de Nicea- y en
general las primeras comunidades cristianas se permearon de filosofía
platónica, con lo cual sus miembros pudieron encontrar problemas al
querer armonizar su bautismo y la vida conyugal. Pienso que para este
punto Don Sergio podría ilustrarnos.
5.- Si hoy los católicos admitimos que un Concilio y sus frutos son
obra del Espíritu Santo, ¿Por qué el Concilio de Nicea rechazó la
pretensión de algunos Padres conciliares de imponer el celibato o la
continencia conyugal a los ministros de la Iglesia si su intención era
la de imponer la primacía del matrimonio contra las herejías que
arreciaban, como la encratista?
6.- En las Iglesias orientales, todavía hasta el siglo V existían los
obispos casados, ¿Por qué se rompe con esta tradición si dicha
fractura se dió por un edicto imperial (Código Teodosiano) que impuso
el celibato a los obispos que eran célibes al momento de su
consagración y no como fruto de un concilio celebrado?
7.- En la Iglesia Occidental el Papa León magno autorizó a cohabitar
con sus esposas a los clérigos casados antes de la ordenación
sacerdotal (451 a.D.), pero fue el mismo Pontífice quién extendió la
ley del celibato a los subdiaconos. Pareciera que hay una
contradicción entre las regulaciones impuestas por este Papa, ¿no
creen?
En definitiva, ¿El debate teológico debe apelar a la historia?