Yo estoy de acuerdo con lo que ha dicho Sada.
Lo de que haya una reunión en presencia viva una vez al mes es súper
importante.
Lo de que publiquemos un artículo me parece también muy bien.
Sólo quiero poner sobre la mesa el carácter de compromiso o de
obligación que uno adquiere por pertenecer al grupo.
Yo pertenezco porque me agrada conversar con ustedes de esto. Entiendo
el mensaje que puso Sada, al invitarnos, que decía que si no estábamos
dispuestos a contribuir de alguna manera con el grupo mejor no
entráramos. Eso está bien. Pero no me gustaría que se volviera
'obligatorio', o que 'se pasara lista' (entiéndase el sentido
figurado), tanto en las reuniones mensuales como en los artículos.
Honestamente yo no me siento capacitado para redactar un artículo de
teología. Me gusta leerla, pero leo poca, no lo suficiente para
considerarme si quiera un aficionado. Por lo tanto mucho menos para
escribirla. Lo que me gusta es más bien hablar de Dios para comprender
mejor mi fe y mi existencia. Veo a este grupo como un lugar en donde
puedo entrar en contacto con temas que no conozco por mí mismo y como
un lugar en el que mis opiniones pueden ser algo interesantes en algún
sentido. Pero si esto comienza a volverse una exigencia con grado de
'obligación', el gusto de pertenecer al Coloquio desaparecerá.
No sé si ya les he platicado alguna vez de la 'Red Académica Fides et
Ratio'. Si no lo he hecho, no sé por qué no lo he hecho, pero quizás
sea bueno que la conozcan. Juan Manuel también la conoce. Consiste en
un grupo de académicos católicos que hemos decidido crear una red de
amigos que comparta nuestra fe, y tener una compañía en la vida
académica. La situación del católico en la academia mexicana es
denigrante, por la hostilidad que el académico promedio tiene hacia la
religión y por el juarizmo (¿juarismo?) que caracteriza al mexicano
promedio. Dadas esas circuntancias, un grupo de académicos (de la
UNAM, del ITAM, de la IBERO, de la UP, del CISAV), decidieron 'salir
del clóset' y asumir su identidad como católicos. No sólo eso, sino
que se creó la red con el fin de proveer a quien quiera de una
compañía en la profesión.
Esta red se reúne cada mes y tiene dos círculos de estudios. Uno en el
DF, y otro acá en Querétaro. En los Círculos de estudios se procura
habalr sobre la gran tradición del magisterio. La primera reunión fue
en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Pues bien, de
ahí nos corrieron, con la 'razón' de que no podía haber ahí
actividades confesionales. Tuvimos que trasladar las reuniones al
IMDOSOC. Ahí tuvimos unas 6, luego nos trasladamos a la UACM (la
universidad del peje) y ahora son en la UP. En Querétaro han sido en
el CISAV y ahora serán en el POLI. En sus comienzos el padre Julián de
la Morena estuvo acompañando el desarrollo de la red. Ahora que se ha
ido, parece que será Javier quien lo tome (ambos, hay que decirlo, de
Comunión y Liberación).
A quien le interese ser miembro de la red, basta con que me envíe un
correo-e y lo pongo en contacto.
Les comento esto porque nos dimos cuenta, a la hora de constituirla,
que ser miembro de ella no podía traer consigo la obligación de nada,
ni de asistir a las reuniones periódicas ni de colaborar activamente
con las iniciativas. "La vida es compleja", dijimos todos. Y así se
aceptó. Si alguien es miembro de la red es a título personal y porque
tiene una gran intención, pero siempre hay que tomar en cuenta que las
actividades laborales y familiares exigen mucho tiempo de la persona y
pueden impedir la colaboracióna ctiva con la Red.
Propongo algo análogo con el Coloquio. Sin que eso signifique un
valemadrismo.
Lo del consejo me parece una buena idea, pero creo que ese tipo de
iniciativas deberán provenir de las necesidades que vayan surgiendo a
través del funcionamiento del grupo.
A todos. Fraternalmente,
Diego.
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